EFECTOS DE LOS ALIMENTOS EN LA SEXUALIDAD

 

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La relación entre los alimentos y la sexualidad es generalizada e íntima. En cierto sentido la relación sexual supone la incorporación o el consumo de la energía de la pareja; así que mejor intercambiar energía y fluidos con personas positivas. Cuando comemos también incorporamos una entidad y energía del exterior.

El alimento está relacionado con la sexualidad en diferentes planos:

– plano sensorial: tacto, color, sabor y contenido de humedad de los alimentos

– plano romántico, sentimental: definido por el entorno o atmósfera y por los recuerdos

– plano químico: elementos nutritivos y otras sustancias químicas de los alimentos que tienen efecto sobre el sistema hormonal y reproductor (P.e:: el cinc, alimentos que estimulan las suprarrenales como el ginseng, el ácido fólico y la B12 que activan la producción de histaminas –sustancia que hay en la sangre o linfa relacionada con el orgasmo, alimentos que enfrían e inhiben la sexualidad, etc.)

– plano social: alimentos a los cuales las creencias, ritos y costumbres sociales han dado propiedades de ser preparatorios para, intensificadores o inhibidores de la actividad sexual

– plano energético: alimentos que relajan o tensan, dilatan o contraen el cuerpo. La relación sexual es un intercambio de energías, un delicado equilibrio entre las fuerzas contractivas y expansivas. En un sentido amplio, la masculinidad encarna la expansividad, debido a sus órganos sexuales externos y a su manera de actuar en el mundo. Lo femenino encarna la contractilidad, con sus órganos sexuales internos. Sin embargo,, durante el acto sexual, tanto lo masculino como lo femenino manifiestan expansión y contracción y ambos secretan pequeñas cantidades de hormonas del sexo opuesto. Debido a sus propiedades expansivas (yin) y contractivas (yang), los alimentos influyen en la sexualidad.

No es casualidad que algunas mezclas clásicas del romance combinen los extremos de la contractilidad y de la expansividad, por templo: champagne (expansivo) con caviar (contractivo), cerveza con ostras… tomando esto en consideración, podemos ver el papel de los afrodisiacos bajo una nueva luz: un afrodisiaco es una sustancia que expande y relaja a una persona que está demasiado tensa sexualmente o que contrae y da fuerzas a una persona que está demasiado dispersa o distraída.

El efecto de un alimento, bebida o hierba varía según la situación de cada persona, de manera que la eficacia de los “afrodisiacos” no es universal ni se puede probar en general. Depende de la dieta habitual. Si hay demasiada fuerza expansiva o demasiada fuerza contractiva, la energía sexual se frustra. Por ejemplo, el alcohol “expansivos de la mente”, si se toma en pequeñas y precisas cantidades puede contribuir a soltar y a expandir a una persona que está demasiado tensa, pero en grandes dosis o si no hay suficiente contracción en la persona, genera tanta expansión que se pierde el poder de la contracción y con el la tensión necesaria para llegar al orgasmo. Otro ejemplo de expansión excesiva sería una cena vegetariana condimentada con curry, más yogur, un helado, tres cervezas y vino…algo de ninguna manera conducente a una noche de amor. A la inversa, la carne y los huevos pueden poner a punto a una persona cuya energía está disipada y descentrada. Pero como componentes principales y habituales de la dieta, pueden provocar tensión e incapacidad para relajarse (entonces necesita de dos copas para recomponerse).

– El alimento puede funcionar en ambos sentidos y a veces puede ser necesario también calmar un ímpetu excesivo derivado de la obsesión por el sexo. Para esto van bien alimentos que enfrían como los cítricos, los pepinos, el tofu, ensaladas crudas y postres de frutas cocinadas.

Efectos del vegetarianismo/ macrobiótica en la sexualidad:

El interés por el sexo puede verse reducido o en algunos casos eliminado por una dieta totalmente vegetariana (basada en fruta, verdura, lácteos…) hecho que resulta muy útil a las personas que quieren practicar el celibato. Una dieta macrobiótica con suficientes alimentos contractivos como los cereales integrales, algunos condimentos como el miso y algo de pescado puede prolongar la capacidad, la resistencia y aumentar la sensibilidad.

La proteína de origen animal favorece una mayor producción de secreciones sexuales (semen y lubricantes vaginales) de manera que grandes cantidades de carne diarias podrían provocar la necesidad de una liberación orgásmica más frecuente. Por tanto, un régimen vegetariano o semi-vegetariano prolongaría la capacidad porque habría menos estímulo para secreciones frecuentes. Así pues, tenemos la capacidad de elegir la calidad de nuestras relaciones sexuales: frecuentes durante poco tiempo o duraderas e intensas, según escojamos ser carnívoros o vegetarianos.

Efectos del azúcar y de los productos lácteos:

De todos los alimentos que pueden crear problemas ya sea en el acto sexual propiamente dicho o en la salud de los órganos reproductores, los dos mayores culpables son el azúcar refinado y los productos lácteos procesados.

Existen pruebas de que un elevado consumo de alimentos azucarados (al igual que las drogas) puede llevar no solo a la impotencia y eyaculación precoz sino también a actitudes y expectativas ilusorias, deseos apremiantes, fantasías extrañas e incluso delitos de violencia sexual (la gran mayoría de los criminales cometen violencia en estado hipoglucémico).

Uno de los factores dietéticos que influyen en los problemas de reproducción femenina son los productos lácteos. Por lo menos se ha comprobado tras años de consultas que las pacientes con problemas graves, quistes, tumores, secreciones e infecciones vaginales tomaban gran cantidad de lácteos. Cualquier problema de acumulación de grasas en los órganos reproductores sea en la mujer o en el hombre obstacularizará la vitalidad e influirá en la calidad del disfrute de la relación sexual.

Han de ser diferentes los alimentos para hombres que para mujeres?

Mucha importancia se ha dado últimamente al aspecto que hombres y mujeres son iguales. Pero también son diferentes biológicamente y en la forma de metabolizar los alimentos esto influye. En los lugares de trabajo y a otros niveles es conveniente esta igualdad, pero en las relaciones de pareja es conveniente mantener la polaridad (en las relaciones homosexuales también siempre hay una persona más yin y otra más yang, así es la energía: atrae a su opuesto complementario). Por lo tanto en lugar de comer los dos igual, haría muy bien a una pareja permitirse variantes en la dieta de cada uno. Según la tradición japonesa, los hombres han de comer más proteína de origen animal y las mujeres más verduras, y si comparten la misma comida, las raciones de él han de ser más abundantes. Estas costumbres no son realmente una expresión de sexismo y si las consideramos desde el punto de vista de la biología, adquieren mucho sentido y evidentemente dependen de la condición de cada persona, sea hombre o mujer.

Así, el cocinero o cocinera de la casa no ha de preocuparse y ha de dejar que cada cual siga sus preferencias dietéticas ya que éstas son solo la expresión de diferencias metabólicas muy reales.

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*Artículo basado en “El poder curativo de los alimentos” de Anne Marie Colbin.