VERANO: ELEMENTO FUEGO, ALIMENTOS, ÓRGANOS: CORAZÓN/INTESTINO DELGADO – MAESTRO CORAZÓN Y TRIPLE CALENTADOR, EMOCIONES.

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La naturaleza del poder del fuego es su capacidad transformadora. Es el agente de los cambios rápidos e irreversibles. El fuego destruye una forma para crear otra: la masa se solidifica y expande para convertirse en pan, la arcilla se endurece y se transforma en porcelana…La filosofía taoísta adoptó la metáfora del fuego como símbolo de transformación y renacimiento a través de la destrucción de la forma física para obtener la pura esencia del espíritu. Contemplar el fuego es una de las mejores maneras de conducir la mente del consciente al terreno de lo inconsciente.

El nombre del hexagrama del fuego en el I Ching es LI (lo pegajoso).

Es el elemento más yang de todos y su calor, movimiento y energía alimentan las pasiones, . En la medicina oriental, por una parte el fuego encarna la alegría, el gozo, el entusismo, la apertura de corazón, el amor, la luz, el resplandor y la sensibilidad del Espíritu o claridad mental (Shen) que contiene la consciencia humana; por otra parte, a veces el fuego existe en el cuerpo como una energía destructiva incontrolada que se alimenta de las emociones y un exceso de fuego lleva a la hiperexcitación, la ambición desmesurada, el nerviosismo, el estrés, a la insatisfacción y a la ansiedad que genera el querer siempre más y más. Si falta elemento fuego hay apatía, desinterés, falta de motivación y cordialidad.

El corazón (órgano yin) y el intestino delgado (órgano yang) están relacionados con el elemento fuego.

La estación durante la cual están más activos estos órganos y por tanto se han de cuidar consecuentemente es el verano. Las horas del día de máxima energía son de 11 a 13 para el corazón y de 13 a 15 para el intestino delgado.

Al elemento fuego se asocian también dos meridianos importantes: el maestro corazón y el triple calentador, que no corresponden a órganos del cuerpo pero regulan funciones de los órganos pertenecientes al elemento fuego.

El color del fuego es el rojo y el olor es el chamuscado.

El sabor el amargo, el sentido el tacto, el sonido la risa y el habla, el fluído es el sudor.

Alimentación general para el elemento fuego:

Los alimentos con energías extremas son nocivos para el aparato circulatorio y digestivo. Normalmente las arterias y vasos sanguíneos son abiertos y flexibles. Comer demasiados alimentos animales (huevos, embutidos, carne, quesos grasos…) puede hacer que se atasquen con depósitos de grasa y colesterol y debido a estas acumulaciones, la sangre no circulará con fluidez. Una condición del corazón y del sistema circulatorio constreñida a menudo aparece como un endurecimiento de la punta de la nariz. Esta condición yang va habitualmente acompañada de inflexibilidad y dureza corporales y de piel seca y dura.

Los intestinos humanos, más largos que los de los animales no están diseñados para digerir muchos alimentos animales sino vegetales.

Sustancias extremadamente yin como el azúcar, drogas alcohol, chocolate, refrescos y helados debilitan los músculos cardiacos y los vasos sanguíneos. Una condición expandida del sistema circulatorio aparece como un aumento o hinchazón de la punta de la nariz, o  a veces como un color rojizo -causado por la dilatación de los vasos sanguíneos- sobre la punta de la nariz o en la cara en general.

Los alimentos fuertemente expansivos hacen que las vellosidades intestinales se dilaten de forma crónica, debilitando su capacidad de absorción de nutrientes, llevando el organismo que los consume a la desmineralización y deficiencia nutricional.

 

 

La dieta y el ejercicio son muy importantes para mantener equilibrado el elemento fuego. Utilizaremos alimentos neutros y refrescantes que generen chispa en el organismo:

– Cereales integrales ligeros (quinoa, arroz integral de grano largo o basmatti , cus-cús y bulgur, maíz…) combinados con verduras escaldadas, al vapor o en salteados cortos.

– Proteína de origen vegetal como las judías y el tofu.

– Verduras verdes de sabor amargo (endivias, escarola, achicoria, lechuga, col china, hojas de mostaza…) y verduras de color rojo.

– Algas marinas (especielmente nori).

– Alimentos fermentados (picles, umeboshi, miso -en verano mejor tomar miso blanco-…)

– Fruta local y de la estación, especialmente de colores rojos como las cerezas, arándanos, frambuesas, moras, sandía, melocotón… Si no te puedes permitir tomar fruta cruda puedes cocinarla ligeramente con un poco de kuzu o hacer un kantén.

Los estilos de cocción a emplear son los que generan actividad y movimiento, refrescantes y ligeros: salteados cortos, macerados, prensados, germinados, crudos y escaldados. Si bien, es importante no olvidar de vez en cuando tomar alguna sopa de miso y cremas de arroz para mantener activo el fuego digestivo.

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TLF: 638  893 371

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

  1. Salud holística con la macrobiótica. Michio Kushi con Edward Esko.
  2. La salud y las estaciones. Elson M. Hass.
  3. Dietoterapia energética. Patricia Guerín.
  4. Teoría y práctica del shiatsu. Carola Beresford-Cooke.