Alimentación, nutrición, energía y cómo aprovechar las circunstancias que nos trae la vida desde la visión del Principio Único

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Hace más de 2000 años, Hipócrates escribió: “Cada una de las sustancias de la dieta de una persona actúa sobre su organismo, y lo cambia de algún modo, y de estos cambios depende toda su vida, ya esté sana, enferma o convaleciente”.

De estas palabras se deduce fácilmente que no nos va a afectar del mismo modo tomar un cuenco de arroz integral que un vaso de vino. Ambas sustancias tendrán un efecto físico y bioquímico en nuestro organismo y también un efecto energético diferente, variando estos efectos según la persona que está tomando la sustancia en la misma cantidad.

El alimento físico es una necesidad básica. Sin él nuestro organismo empezaría a depurar tanto, que a partir de unos meses sin comer podríamos incluso vernos privados/as de la maravillosa vida. Y de hecho, comer es un tema que siempre tenemos en mente, quizás por instinto de supervivencia. También  existen otros tipos de alimento como el oxígeno y la energía. Podemos contar a los seres vivos que se nutren solamente de energía, prana o ki, aunque sutilmente todas las personas junto con la comida diaria también nos nutrimos de energía vital o cósmica, de nuestro ambiente social y familiar, de nuestros propios pensamientos conscientes e inconscientes, de los de los demás…

Las proyecciones mentales o creencias tienen una gran influencia en nuestro bienestar, ya que por muy limpio y ecológico que comamos o sigamos la dieta estándar macrobiótica, si se nutren pensamientos o creencias limitantes, si una persona no se responsabiliza de las situaciones difíciles que vive, reconociéndose la causante de estas situaciones, se estancará en el arquetipo de la víctima o en sus límites auto-impuestos. Sin embargo, cuando se observa lo que la vida depara y se adopta una postura responsable de las propia vida y de los propios actos, se observan los conflictos que van surgiendo y nos comprometemos con la voluntad de auto-superación, se nutre una espiral de movimiento hacia la atracción de circunstancias cada vez más favorables.

También influyen el ambiente y el lugar en que trabajamos y nuestro círculo de amistades en nuestro nivel de energía, salud y manera de ser. A menudo vienen a consulta personas que llevan tiempo “comiendo bien” pero no acaban de sentirse bien debido a influencias energéticas externas. Nos influye el estado energético de quienes viven con nosotros (padres, hijos…), de nuestra pareja, sobre todo si dormimos a diario con ella. Si ésta no se cuida o tiene problemas y si no se saben poner límites sanos, el estado debilitado o insano de la pareja puede arrastrar energéticamente. Trato con muchas personas que están viviendo estas circunstancias sin ser conscientes de ello. Influye dónde vivimos. Es muy diferente el impacto que tiene en nosotros la energía de una gran ciudad al impacto de la energía de un pueblo en el campo.

Por ello, deberíamos de reflexionar sobre qué nos conviene y elegir los alimentos de los que se compone nuestro “menú” físico o energético y al elegirlos realmente, abrimos las puertas a todo un proceso de toma de conciencia y aumento de la misma.

La respiración consciente, la comida consciente y los patrones de pensamiento y conducta conscientes e inconscientes son los alimentos pilares de nuestra evolución: física, mental, emocional y espiritual. Según el modo en que los seleccionamos en base a nuestras necesidades o perpetuamos su consumo , pueden hacernos evolucionar o llevarnos a una degradación más rápida.

Nuestros alimentos y el aire que respiramos nos construyen, van a nuestras células y sangre, potencian nuestra salud individual y la de nuestro entorno más inmediato, afectan a la constitución de nuestros tejidos, órganos y sistemas corporales. Cuando estamos creando una mayor conciencia y mejoría personal, también estamos contribuyendo a una mayor conciencia y mejora planetaria y universal.

No es  lo mismo alimentarse que nutrirse.

 La alimentación es el proceso mediante el cual tomamos sustancias del medio externo y las incorporamos como sustancias propias para poder así cubrir las necesidades energéticas y materiales de nuestro organismo.

La nutrición comprende el conjunto de procesos mediante los cuales diversas sustancias químicas contenidas en los alimentos se incorporan a los tejidos de nuestro organismo.

Podemos decir que la nutrición empieza donde acaba la alimentación, aunque va mucho más allá del alimento físico. Las personas no sólo somos un cuerpo físico. Esto lo vienen demostrando todas las medicinas milenarias que describen tanto sistemas orgánicos como sistemas energéticos (o diferentes cuerpos-envolturas o koshas como la medicina ayurvédica) y actualmente, producto del aumento de la sensiblidad derivada del cambio de consciencia colectiva, son cada vez más numerosas las personas que perciben las vibraciones sutiles ya sea con el sentido de la vista (ven el aura o campo etérico que también se puede apreciar con la ayuda de una cámara Kirlian),, captan las vibraciones mentales (telepatía) o son capaces de sentir con mayor o menor intensidad la energía vibracional de otras personas, de casas, lugares naturales, etc.). De esto, se aprecia claramente que la energía sutil coexiste con niveles más tangibles o físicos.

La nutrición es el mayor aprovechamiento de los nutrientes. Así, los que nos aporta el arroz blanco, son diferentes de los que nos aporta el arroz integral. Y también la energía. Prueba de que el arroz integral es un alimento vivo, es que germina cuando se planta, mientras que esto no sucede al plantar un grano de arroz blanco.

Del mismo modo, un grano de arroz blanco, tiene una energía vibracional mucho más baja que un grano de arroz integral porque ha sido seccionado, partido, refinado. Por tanto, el efecto de un tipo de arroz u otro sobre nuestro campo etérico es diferente. Cuidado con los cereales integrales se dudosa procedencia o precocinados y envasados al vacío, que carecen de esta energía vibracional alta pues llevan días empaquetados y en neveras. estos alimentos precocinados no nos aportan vitalidad y es fácil que las personas que los consumen se sientan cansadas y con poco empuje en la vida.

¡Si quieres aumentar tu luz, come alimentos con luz propia! ¡Pon luz en tu plato!

 Pero, ¿por qué una misma sustancia en la misma cantidad afecta de manera diferente a cada persona? La respuesta es evidente: porque cada persona tiene una constitución y una condición diferente. Así como ciertas personas toleran bien una cantidad moderada de alcohol, a otras, beber la misma cantidad de alcohol les crea trastornos de la personalidad (o problemas mentales).

Estudiar el Principio Único, que se refiere a la interacción de las dos energías opuestas y complementarias yin / yang ayuda a entender con claridad cómo nos afecta o nos puede influir ingerir ciertos alimentos, los diferentes estilos de cocción, y también sus combinaciones.

Si logramos observar todas las manifestaciones del Universo en términos de yin y yang, además de saber qué podemos comer y cómo podemos cocinarlo para contribuir a un mayor equilibrio personal o de nuestra familia, también seremos mejores psicólogos, ya que la comprensión del Principio Único ayuda a discernir por qué atraemos (o repelemos) ciertas circunstancias (por ejemplo, ¿Por qué se atrae un accidente o una enfermad? ¿En qué energía estábamos vibrando cuando los hemos atraído?), o, ¿Por qué nos sentimos atraídas por ciertas personas? (relación compatibilidad y complemento o yin atrae yang (y viceversa) / gran yin atrae pequeño yin / gran yang atrae pequeño yang), o se dan choques de carácter entre dos personas (yin repele a yin / yang repele a yang / gran yin repele gran yang) o de repente dejamos de sentir atracción por nuestra pareja (¿Hemos estado demasiado tiempo juntos y ya no hay polaridad energética? ¿Hemos cambiado de vibración personal y esto nos ha alejado?).

George Ohsawa afirmaba que la comprensión del Principio Único nos puede acercar al Juicio Supremo y a la Libertad Infinita ya que con su perspectiva energética, dejamos de interpretar fenómenos y circunstancias de la vida desde el ego y nos podemos situar como observadores de dichos fenómenos desde una  consciencia sin juicios más elevada, con ecuanimidad.

Para llegar a esta comprensión, los primeros pasos se han de centrar en el cambio de calidad de nuestros alimentos cocinándolos para mejorar nuestra condición, cambios en el estilo de vida apartando de ella todo lo que nos estanca o impide nuestra evolución, en el estudio de diferentes fuentes filosóficas y científicas sin olvidar el estudio del sí-mismo y la entrega de nuestra voluntad dual a una voluntad superior con la que vamos a fluir hacia la realización de nuestros objetivos de vida y quizás nos aporte algún día esa Libertad Infinita, Kaivalya en sánscrito, cuyo significado es ”unidad” o conciencia absoluta y  liberación del karma o de las reacciones de las acciones.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

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