Agnès Pérez habla de macrobiótica en Radio Pego – Els Llacs Dels Sentits 30.10.2017

 

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La semana pasada participé en un programa de Radio Pego, “El llac dels sentits”. Al fin he podido subirlo  a Soundcloud para que lo escuchéis. La entrevista empieza aproximadamente en el minuto 4. El programa empieza en valenciano pero continuamos en castellano para darle más difusión a esta entrevista .

Transcribo a continuación la mayoría de los puntos que tratamos, ampliados con algunas consideraciones personales para las personas con dificultades de oído.

¿Qué significa la palabra macrobiótica?

MACRO = GRAN CAMINO / BIO = DE VIDA

Encontramos su origen en:

NEI-CHING O LIBRO DEL EMPERADOR AMARILLO (3000 AdC): “Las personas son inseparables de la naturaleza”. YIN-YANG. CONCEPTO DE KI Y MERIDIANOS.

CHARAKA SAMHITA (15OO AdC): MEDICINA AYURVÉDICA: HIPÓCRATES (460 AdC): “Que tu alimento sea tu medicina”

NAMBORU MIZUNO (1757-1825), “El alimento gobierna tu destino”. MÉTODO NAMBORU DE MORFODIAGÓSTICO (relación entre forma de la cara y alimentos).

CHRISTOPH WILHEM HUFELAND (1780): “Macrobiótica, el arte de alargar la vida”.

SAGEN ISHIZUKA: (1850-1910): Ayudó a Ohsawa a recuperar-se de una tuberculosis.

OHSAWA: 1893-1966. Macrobiótica zen

KUSHI / AIHARA / KIKUCHI / YAMAMOTO / LÉVY/Doctor SER

ACTUALMENTE SE HA ADAPTADO  LA MACROBIÓTICA A CADA CULTURA. POR EJEMPLO, AQUÍ AL MODO DE VIDA, A LA GASTRONOMÍA Y FITOTERAPIA POPULARES DEL MEDITERRÁNEO

Tiene que ver con:

ECOLOGÍA I RESILIENCIA

ECONOMÍA DE VIDA/ decrecimiento o bajo consumismo

CONSCIENCIA: la macrobiótica abarca todos los aspectos del ser y de la vida que podemos comprender a través de su filosofía.

COMER EN ARMONÍA CON nuestra constitución y condición, el clima y la región en la cual vivimos, con las estaciones del año, nuestra actividad física e intelectual, con nuestra edad y biología.

ADAPTABLE A TODAS LAS PERSONAS.

DESARROLLO SOCIAL A TRAVÉS DEL COMPROMISO CON LA PAZ.

¿Qué herramientas utiliza la macrobiótica para hacer la vida de las personas más saludable?

Aunque la macrobiótica no es una dieta, el primer paso es el cambio de hábitos de alimentación y adoptar un estilo de vida saludable reduciendo niveles de estrés, hacer ejercicio físico, no fumar ni tomar prácticamente alcohol. También se puede mejorar la calidad de vida usando terapias manuales como shiatsu, digitopuntura, acupuntura, fisioterapia, osteopatía… hacer senderismo, yoga, tai-chi, pilates, running, bicicleta, natación…

¿Cómo puedo empezar a practicar la macrobiótica?

Puedes leer libros (Jon Sandifer, Francisco Varatojo, Michio Kushi, George Ohsawa…), acudir a un/a profesional para que te ayude a hacer los primeros cambios de hábitos y asistir a los cursos teórico-prácticos de cocina que ofrezco en Llíber .

¿Cómo integras la macrobiótica en la vida social?

Personalmente no tengo problemas ya que practicar la macrobiótica no me limita al relacionarme con amistades o familiares que no la practican, ni al viajar ya que a nivel de alimentación siempre elijo lo que me sienta bien y hoy día hay opciones en casi todos los lugares. Mi familia y amistades respetan mis hábitos aunque no los practiquen. Yo tampoco juzgo a nadie por sus elecciones.

¿Es necesaria una depuración a base de arroz integral antes de empezar a practicar la macrobiótica?

No. La depuración de arroz integral se recomendaba en los inicios de la macrobiótica en los años 60-80 pero actualmente ha cambiado mucho la manera de orientar hacia el cambio de alimentación. Si se recomienda una dieta nº7 o depuración con arroz durante un máximo de 10 días es siempre en personas sin carencias nutricionales o con perfiles aptos (no embarazadas, no diabéticas, que quieren y sienten que les va a ir bien hacer este tipo de ayuno). La parte de la macrobiótica que corresponde a la alimentación es muy saludable.

¿Qué alimentos están prohibidos?

Básicamente el azúcar blanco, los productos muy industrializados refinados y quimicalizados. La macrobiótica no prohíbe, INFORMA sobre las propiedades energéticas y nutricionales de los alimentos y cómo se pueden cocinar.

¿Tendré suficientes proteínas con este tipo de alimentación?

Sí, claro!! Porqué no se iban a tener? Las personas que sufren carencias de nutrientes en cualquier tipo de dieta es porque no tienen una correcta capacidad de asimilación y además no comen adecuadamente. Por eso se debería de estudiar nutrición desde jóvenes. La macrobiótica incluye toda clase de legumbres, pescado y ocasionalmente otras proteínas. Son más que suficientes

Se dice de la macrobiótica que se evitan todo tipo de carnes, productos lácteos y no es muy común entre sus seguidores el consumo de suplementos vitamínicos, por lo que parece que no se cubren las necesidades nutricionales básicas. ¿Qué opinas de esto?

Se dice, se comenta, se rumorean muchas cosas sin conocer y sin haber experimentado la macrobiótica. En 25 años de práctica de macrobiótica no he tenido nunca carencias ni de hierro, ni de B12 ni de nada. Me hago analíticas y un chequeo general rutinario preventivo una vez al año. Y como yo hay miles de personas sin carencias que practican macrobiótica.

Como he dicho antes, no hay alimentos prohibidos en la macrobiótica. Hay personas que comen de todo, aunque carne y quesos en cantidad muy moderada y otras que estos dos tipos de proteínas no las toman pero sí toman regularmente (varias veces por semana) pescado y algún huevo y macrobióticos veganos.

Personalmente estoy a favor de la suplementación natural si se necesita y también si se sigue por ideología una dieta vegana, aunque si se sabe cocinar bien y se come equlibradamente no van a hacer falta suplementos en un organismo sano .

Se dice que la dieta macrobiótica tiene muy bajo aporte energético. ¿Qué dice sobre esto?

Éste es otro mito que no sé de dónde lo sacan. Si una persona se nutre de alimentos con vida propia como los cereales, legumbres, verduras frutos secos y semillas, frutas de temporada, frescos, ecológicos y evita alimentos debilitantes, sabe cocinarlos y se cuida en general, ¿cómo no va a tener energía?. Si no la tiene es que algo falla en su manera de combinarlos, en la manera de cocinar o no descansa lo suficiente y se desgasta demasiado en su vida cotidiana y por tanto tiene que hilar más fino haciendo ajustes para su salud.

Me despierto a las 6h de manera natural. Trabajo todo el día física e intelectualmente porque además de escribir, atender a llamadas y contestar emails para informar, dar clases, también cultivo un huertecillo y hago todas las tareas de mi casa, compro y cocino, atiendo mi familia, voy a clases de Yoga Iyengar, salgo a caminar por el campo,  y aún a las 22h30 hay noches que sigo trabajando en presentaciones para mis cursos o en mis blogs en vez de ver la tele. Es muy común oír de personas que hacen macrobiótica que tienen mucha más energía y son más felices que antes de empezar.

La macrobiótica aconseja comer productos locales, para adaptarnos energéticamente al medio en que vivimos. Pero por otro lado muchos de los ingredientes usados en su cocina provienen de Oriente, como el miso, la salsa de soja, el tofu.

Estos ingredientes que mencionas son un 5% de la alimentación macrobiótica general si cabe. El miso, tofu, tempeh se pueden hacer en casa. Anualmente doy un par de talleres para enseñar a hacerlos. (llevar miso casero)Todos los demás ingredientes provienen de cultivos locales o como mucho de alguna otra provincia de la península (arroz, legumbres, verduras, frutas y frutos secos, algas…).

Aquí se cultivaban cereales y legumbres de varios tipo antiguamente, sólo que hoy día las políticas agrarias los han sustituido por otros cultivos como los de frutales o verduras determinadas. Si se compran legumbres o frutos secos en un súper la mayoría provienen de EEUU mientras que en la macro, al consumir producto ecológico local se suele comprar más en mercados de la tierra o directamente a agricultores. Es importante recuperar cultivos ecológicos de otros cereales además del arroz y también de legumbres ya que la producción actual se queda corta para la demanda que hay.

¿Es apropiada la dieta macrobiótica para los niños y las embarazadas?

“Hay familias que alimentan a sus hij@s con comida basura desde la mañana hasta la noche y esto es lo inapropiado.

La macrobiótica es apropiada siempre y cuando sea nutritiva, equilibrada,  creativa y no la practiquen de manera restrictiva y cuidando siempre comer de manera variada, el aporte general de nutrientes necesarios.

Los niños comen lo que se cocina en casa y a veces lo que ven que comen sus compañeros de colegio. Si un/a niño/a ha crecido en el seno de una familia que ya comía alimentos integrales, frescos y ecológicos antes de concebirle, no tendrá problemas en adaptarse a esta alimentación. En cambio, si las madres y/o padres se introducen en la macrobiotica durante la época de crecimiento del niño/a, y no saben aún cocinar nutritivamente no deberían exigirle que cambie repentimentamente también su alimentación sino dejarle que vaya eligiendo lo que le gusta ofreciéndole una alimentación flexible y abierta.

La práctica de la macrobiotica no sólo es segura para los peques sino que les aportará más salud que el modelo de alimentación moderno en el que sobra azúcar, alimentos procesados, con aditivos químicos,  grasa, proteína animal y faltan cereales integrales, legumbres, verduras y frutas frescas de temporada. Este modelo de alimentación de supermercado tiende a potenciar la comida rápida e ingredientes tanto innecesarios como perjudiciales, mientras que la macrobiótica pretende recuperar la cocina en casa a base de alimentos naturales y hábitos de vida saludables

¿Existen riesgos al practicar esta dieta?

El mayor riesgo de la nutrición llámese macrobiótica o dieta cualquiera es la falta de información. Si se practica bien, no hay riesgos. Repito que en 25 años de macrobiótica no he tenido ninguna carencia y más bien suelo constiparme poco, no he tenido problemas de salud graves y ahora mismo a mis 50 años no tengo ni los típicos problemas de menopausia. Tampoco suelo ver personas bien formadas en nutrición y que comen alimentos integrales y frescos que tengan problemas de carencias.

En la pirámide macrobiótica podemos encontrar todos los grupos de alimentos imprescindibles como son:

HIDRATOS DE CARBONO: cereales integrales (arroz, trigo, cebada, mijo, avena, centeno, maíz…) y derivados ( pan, pastas y sémolas integrales, cus-cús, bulgur, copos…). melazas de cereales, zumo concentrado de manzana, fruta seca…

PROTEINAS: legumbres: garbanzos, lentejas, judías, habas, guisantes, soja blanca, verde o negra y derivados: seitán, tofu, tempeh. Frutos secos. Pescado y huevos ocasionalmente si son necesarios.

LÍPIDOS: aceite de oliva, de sésamo, de maíz, mantequillas de frutos secos.

MINERALES (calcio): algas, semillas (sésamo, calabaza, girasol), verduras verdes…

VITAMINAS: frutas, verduras… B12: pescado.

Se habla mucho de la clasificación de la macrobiótica como un conjunto de dietas que van desde la -3 a la +7, según George Osawa. ¿Podrías explicar brevemente en qué consisten?

Ésta es la macrobiótica de hace 60 años. Hoy día esto no se practica en ningún centro macrobiótico.

Prefiero recomendaros que leáis mi web de recetas  para que os hagáis una idea más veraz y objetiva de los que es la macrobiótica. Hoy día se puede decir que la palabra macrobiótica ya no es extraña para la gran mayoría, aunque sí creo que por desconocimiento aún hay ciertas malinterpretaciones (como por ejemplo que es una dieta rígida, espartana y que puede provocar carencias de nutrientes) y falsos mitos a su alrededor como que es cara o una dieta para que artistas y personas famosas estén más atractivas.

Evidentemente, la alimentación adecuada es una parte importante del bienestar y equilibrio general, pero también son importantes el estilo de vida que llevamos (nivel de estrés, descanso, relaciones sociales, ambiente laboral, lugar en el que vivimos y con quién, ejercicio físico…) y nuestras proyecciones mentales (hacia donde enfocamos nuestros objetivos, cómo vivimos nuestras emociones, saber observarnos con una actitud neutral…).

Se habla mucho de la macrobiótica como dieta para la recuperación de la salud. ¿Es la macrobiótica un tratamiento para recuperar la salud o es una dieta que puede practicar cualquier persona en cualquier momento?

Hay una relación directa entre lo que comemos y nuestros problemas de salud aunque la salud general no dependa exclusivamente de nuestra dieta. La macrobiótica no es un tratamiento ni un sistema de cura aunque beneficia nuestra salud en general si se practica adecuadamente. Hay muchísimos testimonios de ello. Muchas personas que no tienen problemas de salud acuden a clases de cocina para integrar en su alimentación productos integrales nuevos, aprender a cocinar de manera más saludable y mejorar su calidad de vida.

¿Va la macrobiótica contra la medicina que se practica en los hospitales?

En absoluto. Macrobiótica y medicina alopática son dos opciones necesarias en caso de enfermedad. Los métodos a los que recurre cada persona para curar o sanar una posible enfermedad o dolencia, son personales. Cada paciente debería poder elegir con libertad el camino de curación que siente que es adecuado en cada momento, libre de miedos tanto hacia la fiabilidad de métodos naturales como libre de miedos a los posibles efectos secundarios de la medicina alopática. La medicina alopática nos aporta unas herramientas y la medicina natural otras. Cada vez son más numerosos los profesionales sanitarios que vienen a formarse en medicina oriental y macrobiótica; en mis cursos afortunadamente siempre hay médicos, enfermeros, parteras… que vienen a completar su formación universitaria y post-universitaria sensibilizados con la relación de la alimentación  y los problemas de salud y con la gran importancia que tiene la alimentación en la fase de recuperación de enfermedades.  Han comprobado que la macrobiótica potencia cambios positivos y la van introduciendo en sus consultas con el fin de dar una atención más holística a sus pacientes.

Yo también me apoyo en los diagnósticos de los médicos y en su opinión para afinar con las sugerencias sobre alimentación y estilo de vida que doy.

Puedes ver los próximos cursos aquí

Artículo escrito por Agnès Pérez. Lo puedes compartir desde esta web. Si lo quieres usar para alguna publicación, ponte en contacto conmigo.

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica: agnesmacrobiotica@gmail.com

 

CURSOS DE MACROBIÓTICA EN CA L’AGNÈS -LLÍBER (ALICANTE)

Los cursos impartidos en Ca l’Agnès están ideados para que aprendas en espacios acogedores dotados del material didáctico necesario,  sintiéndote como en tu propia casa con el acompañamiento de Agnès Pérez, dedicada profesionalmente a la enseñanza desde 1992. 

En Ca l’Agnès siempre reinan la alegría serena y la entrega a la ayuda a los y las demás junto a un alto nivel de enseñanza. Aprendemos disfrutando y haciendo amistad.

El cambio de hábitos en la alimentación cotidiana deriva en bellos cambios en la vida personal y suma al cambio de consciencia global. Conforme se trabaja en la armonía interior individual, se están fomentando cambios poderosos en el entorno.  

En Ca l’Agnès, las enseñanzas van más allá de la cocina y de compartir recetas. Por eso me gustaría que te animaras a venir y comprobar la calidad de los cursos y sobretodo de la atención que brindo. 

Este curso estamos empezando con energía renovada y nuevos contenidos, siempre en constante cambio y voluntad de mejorar. Aquí tienes una pequeña muestra de lo que experimentamos en el CURSO DE DESAYUNOS, TENTEMPIÉS Y REPOSTERÍA FÁCIL (Cocina energética, vegana, sin gluten y sin azúcar).


Gracias a todas las personas que hacéis posible el buen ambiente de estos cursos. Gracias por contribuir en este proyecto de cambio social.

*Info sobre clases y cursos: agnesmacrobiotica@gmail.com / tlf: 638 893 371

EVITAR LA ANEMIA – COCINA PARA REMINERALIZAR

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Las anemias nutricionales tienen bastante predominio en todo el mundo. Estas anemias, a diferencia de la malnutrición proteinoenergética (MPE), la carencia de vitamina A y los trastornos por carencia de yodo (TCY), son comunes en países industrializados y en vía de desarrollo. La causa habitual de la anemia es la carencia de hierro, aunque no necesariamente una carencia de consumo absoluto de hierro alimentario. Las deficiencias de folatos (o ácido fólico), vitamina B12 y proteína pueden asimismo causar anemia. El ácido ascórbico, la vitamina E, el cobre y la piridoxina también se necesitan para producir glóbulos rojos (eritrocitos). La carencia de vitamina A y D también se asocian con la anemia.

Algunas anemias no tienen etiología nutricional y se deben según la medicina alopática, por ejemplo, a anomalías congénitas o factores hereditarios; tales anemias, que incluyen anemia de células falciformes, anemias aplásticas, talasemias y hemorragia grave, no se tratan en este artículo.

Basadas en las características de las células sanguíneas u otros rasgos, las anemias se pueden clasificar como microcíticas (eritrocitos pequeños), macrocíticas (eritrocitos grandes), hemolíticas (destrucción de muchos eritrocitos) o hipocrómicas (eritrocitos de color pálido con menor cantidad de hemoglobina). Las anemias macrocíticas se deben por lo general a deficiencias de folato o vitamina B12.

Nuestra sangre es una réplica del antiguo mar en el que se desarrolló la vida biológica durante siete octavos de su larga vida evolutiva. Al principio esta agua era fresca y clara, pero a medida que los minerales se disolvían en el mar, se volvía cada vez más salada. Nuestra sangre salada corresponde al ambiente oceánico salado del cual surgió la vida y nuestro líquido linfático y orina también reflejan esta herencia.

La sangre se compone de líquido e forma de plasma, de glóbulos rojos (más yang), glóbulos blancos (más yin) y de plaquetas.

Cuál es la causa principal de la desmineralización de nuestro organismo?

Por lo menos una tercera parte de los habitantes del mundo no alcanzan su potencial físico e intelectual debido a que carecen de vitaminas y de minerales, según un informe difundido por UNICEF y la Iniciativa de Micronutrientes.

La desmineralización o falta de minerales básicos como pueden ser el hierro, calcio o magnesio, tiene lugar como resultado, en gran parte, de la acidificación que va a buscar en el organismo (más concretamente en las reservas de minerales) lo que no puede obtener por mecanismos ordinarios, dejando reservas, huesos y dientes con un importante déficit de minerales.

La cuestión se centra, con toda lógica en potenciar y fomentar los alimentos que remineralizan, pero de nada nos servirá tal acción, a largo plazo, si no se ataca la fuente principal de desmineralización y que no es otra que la propia acidificación. Es decir que podemos estar alimentando, de manera constante, la reserva de minerales al mismo tiempo que la acidificación la va descargando a la misma o mayor velocidad.

Hace mucho tiempo el suelo era rico en minerales, de modo que las frutas y verduras también tenían una excelente composición de minerales. Antes, las frutas y verduras no eran recogidas antes de tiempo, ni congeladas, radiadas, o almacenadas en gas argón. Hoy en día es todo lo contrario. No podemos conseguir suficientes minerales comiendo simplemente frutas y verduras. Ahora las personas comen más verduras cocidas, más verduras empaquetadas, frutas y verduras en conservas, procesadas, y frutas de otros países que no se les deja madurar.

Las manifestaciones habituales que indican la falta de reservas minerales, son entre otras: cansancio, debilidad generalizada; poca resistencia física al esfuerzo; sueño constante (al margen de las horas dormidas); siempre se tiene frío; poca resistencia a las enfermedades; mala memoria y falta de concentración habitual; tendencia a la hipersensibilidad y a que la persona se encuentre descentrada; debilidad en riñones, en huesos, en cabellos y uñas…

Hay algunos factores que están directamente vinculados con la pérdida de esas reservas minerales. Entre ellos se destacan:

  • El consumo de alimentos extremos de la escala energética (extremo yin y extremo yang).
  • El consumo excesivo de alimentos crudos y de alto contenido en agua por su capacidad para disolver los minerales.
  • La debilidad en los riñones (por las razones que sean) añade un factor de potenciación y de riesgo hacia la desmineralización.
  • El exceso de alimentos fríos que provocan adicción como el azúcar, como los zumos, como las ensaladas, como las bebidas azucaradas, como los quesos, como los farináceos, como la leche….La estación del verano es propensa al consumo de éste tipo de alimentos, por lo que es una estación a vigilar de manera especial, particularmente entre las personas de la tercera edad que son las que, lógicamente, se ven afectadas de una manera generalizada por ésta condición.
  • El exceso de ejercicio sin la respiración adecuada puede resultar un factor de potenciación no tanto por la pérdida de minerales (puesto que son relativamente fáciles de renovar), sino por su efecto altamente acidificante.
  • La falta de ejercicio (ausencia de actividad) la cual se requiere para que el calcio se deposite en los huesos. Si además se realiza la actividad al aire libre (con exposición solar) se ayuda a sintetizar la vitamina D.
  • El hábito de fumar habitualmente tiene también un efecto negativo puesto que la nicotina ayuda a la pérdida de densidad ósea.
  • Todo aquello que favorezca una condición muy seca es negativo para la reserva de minerales. Una dieta muy pobre en verduras, con mucha sal, con exceso de condimentos, con escaso aceite, con exceso de pan, de galletas, de horneados. El consumo habitual de alimentos enlatados, secos… con poca frescura.
  • Es bien sabido que los fitatos y los fosfatos, presentes en los granos de cereal, inhiben la absorción de hierro. Por ello, cuando hay carencias se recomienda ponerlos a remojo para neutralizar los fitatos y favorecer su digestibilidad.
  • Recordar que “todo lo que acidifica, desmineraliza”.
  • A los anteriores, hay que añadir el alcohol.

Las consecuencias más frecuentes para un proceso de falta de minerales tienen que ver con las enfermedades y alteraciones de los huesos y en especial con el desarrollo de la osteoporosis. Es habitual tener el sistema nervioso y emocional alterado. También se aprecia una gran debilidad en el sistema inmunitario. Entre las buenas prácticas que se pueden poner en marcha para ayudar a la re-mineralización están:

Todo lo que ayuda al riñón y a su conservación es una ayuda para el proceso de mineralización. Las legumbres de forma ariñonada (los azukis) y el trigo sarraceno son excelentes para ello.

El mantenimiento de una buena fuerza digestiva ayudará a la correcta asimilación de los minerales. Para mantener esa fuerza digestiva son particularmente valiosos el kuzu, el centeno, el mijo, el trigo sarraceno, la quinoa y el arroz integral entero. Evitar las bebidas frías y los crudos (ensaladas y frutas) y eliminar los picantes fuertes (ajos y cebollas crudos), los azucares simples.

Muy importantes en la dieta son las verduras de raíz y redondas frescas y tomar habitualmente pequeñas cantidades de algas (con los cereales, las legumbres y las sopas, por ejemplo).

Los condimentos fermentados y muy en especial el miso son imprescindibles.

Potenciar el salteado de verduras y las tempuras poniendo un poquito más de aceite.

Potenciar las comidas blandas, evitando las duras y secas.

Tomar alga kombu y alga wakame frita.

Potenciar la sopa kimpira en la dieta habitual.

Preparar estofados con soja negra o amarilla, kombu, shiitake, zanahoria, cebolla, calabaza y verduras de hoja verde.

Preparar condimento tostado de alga kombu con sésamo.

Preparar ume-sho-kuzu.

Producir movimiento en el cuerpo (saltar a la comba, danza africana…).

La anemia.

Los dos tipos de anemia más comunes son: anemia carencial o ferropénica y la anemia perniciosa:

La carencia de hierro es el problema nutricional más prevalente de los seres humanos. En la mayoría de los países no industrializados amenaza a más de 60 por ciento de las mujeres y niños, y más de la mitad de éstos sufren anemia comprobada. En casi todos los países industrializados de América del Norte, Europa y Asia, entre 12 y 18 por ciento de las mujeres son anémicas.

Entre los síntomas de la anemia ferropénica (falta de hierro) figuran: labios grises (en vez de rosados), el interior del párpado se vuelve blanco, mejillas pálidas o blancas, uñas blancas, falta de vitalidad, disminución de la actividad sexual, fatiga, somnolencia.

ANEMIA FERROPÉNICA

La anemia carencial o ferropénica: es el resultado de la escasez de diversas sustancias para reproducción de glóbulos rojos, tales como hierro, cobalto, cobre, diversas proteínas y vitaminas, como la B12 y ácido fólico. El ácido ascórbico (vitamina C) también juega un papel en la formación de la sangre. Se ha demostrado que el suministro de vitamina A durante el embarazo mejora los niveles de hemoglobina..

La medicina alopática suele recomendar en caso de anemia que se tomen suplementos de hierro, vitamínicos y que se tomen grandes cantidades de carne. Este tratamiento puede aliviar temporalmente los síntomas pero ignora la causa profunda de la anemia. Si tenemos un buen equilibrio yin y yang (cualidad contractiva y expansiva) en nuestra comida diaria y en nuestra actividad, sintetizamos nuestro propio hierro sin necesidad de recurrir a medios artificiales. Esta síntesis se produce en el cuerpo mediante el proceso natural de transmutación. Con esto no quiero decir que los suplementos no haya que tomarlos si se necesitan sino que, para evitar y sanar una anemia es imprescindible ir a la raíz de este problema que es la causa orgánica y vital de porqué nuestro organismo no sintetiza y/o absorbe bien los minerales. Y, mediante una alimentación y estilo de vida adecuados, recuperar esta capacidad de absorción y todo el potencial de funcionamiento de nuestros órganos.

La absorción de hierro depende de muchos factores. En general, los seres humanos absorben tan sólo un 10 por ciento del hierro en los alimentos que consumen. El varón adulto pierde apenas de 0,5 a 1 mg de hierro por día; su necesidad diaria de hierro, por lo tanto, es alrededor de 10 mg. Cómo promedio mensual, la mujer adulta premenopáusica pierde casi el doble de hierro que el varón. Asimismo, el hierro se pierde durante el parto y la lactancia. La mujer embarazada y los niños en crecimiento requieren hierro dietético adicional.

El hierro es el núcleo de la hemoglobina, que es la base de la vida animal. La base de la vida vegetal es la clorofila, cuyo núcleo está formado por magnesio. Como sus elementos periféricos son los mismos, la diferencia entre la clorofila y la hemoglobina está en el magnesio y el hierro que forman sus núcleos respectivos.
Todos los animales comen vegetales que contienen clorofila, bien de forma directa o indirecta y la utilizan para crear hemoglobina, como los elementos periféricos son los mismos para ambos, el magnesio tiene que transformarse en hierro dentro del cuerpo de los animales incluido el hombre. Esta transformación se realiza con la adición de dos átomos de oxígeno. La anemia carencial proviene primariamente de una escasez de clorofila en la dieta así como del consumo excesivo de productos yin (expansivos) que inhiben la producción de glóbulos rojos.

Algunas sugerencias para un mayor aporte de hierro en tu alimentación:

Ante todo, ten en cuenta que estas sugerencias las has de llevar a cabo con la supervisión de un/a profesional de la salud  si te han diagnosticado anemia y que en un primer momento, sí puede ser necesario si te los receta, tomar suplementos de hierro hasta que tus niveles estén estables. A la vez, puedes dedicarte a regenerar tu organismo a través de una alimentación adecuada y ejercicio, incluyendo en tu dieta general, que ha de ser variada y equilibrada, los remedios y platos referidos a continuación.

Un remedio fundamental que se puede conseguir mediante la macrobiótica es un especial énfasis en las verduras verdes de hoja frondosa en todos los menús, incluido el desayuno, las lentejas verdes y soja negra que aumentan la vitalidad y algunos otros platos especiales así como con una actividad física adecuada para incrementar el consumo de oxígeno.

No tomar café y/o té después de comer de forma habitual (tampoco bancha). Puedes tomar infusión de bardana, Los polifenoles presentes en estas bebidas forman un complejo con el hierro de los alimentos consumidos en esa misma comida, y dificultan su absorción.

No tomar salvado de cereales junto con las comidas principales, ya que aporta una gran cantidad de ácido fítico (cuidado con el pan!!), que puede reducir la absorción del hierro. Para eliminar el ácido fítico has de remojar todos los cereales al menos 5h antes de cocinarlos. Evita por completo el trigo y la espelta.

RECETAS ALTAS EN HIERRO:

Son importantes para elevar los niveles de hierro, aunque en caso de anemia grave es necesaria además la suplementación además de incluir estas recetas en la dieta habitual.

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Ensalada de lentejas con dulse  y berros con aliño de shoyu-limón

Pasta de trigo sarraceno a la artemisa con salteado de la parte verde del puerro, brócoli, remolacha y copos de alga nori tostada con salsa de umeboshi. Un alimento muy interesante por su valor antianemico es la soba o pasta japonesa de trigo saraceno a la artemisa.

Hierve la pasta en abundante agua y haz una salsa salteando en aceite de oliva, la parte verde del puerro picados finos, el brócoli a florecitas, la remolacha a palitos.. Añade al final unas gotas de vinagre de umeboshi y cuando montes el plato con la pasta y las verduras, espolvorea media hoja de nori tostada por encima.

Sopa de miso con mochi y hojas verdes

Utiliza preferentemente Mugi miso o Barley miso (de cebada). Corta col rizada a trozos pequeños y alguna hoja verde salvaje como diente de león, ortigas, llantén.. y hiérvelas unos 4mn con un pedacito de alga wakame previamente remojada 5mn. Cuando las verduras estén cocinadas, diluye una cucharadita de miso en agua o caldo y añádela a la sopa removiendo durante un máximo de 2mn. El miso no ha de hervir pues pierde propiedades. Añade una pastilla de mochi (el mochi lo puedes comprar en pastillas. sólo hay que tostarlo en la sartén y añadir a la sopa). También.se puede añadir cebollino o perejil finamente picados al final de la cocción.

Condimentos que puedes usar para potenciar tus niveles de hierro:

Media hoja de Nori a diario espolvoreada sobre la sopa o verduras de hoja verde..

Vinagre de ortigas

Recoger las ortigas frescas y dejarlas secar unos días hasta que estén secas a medias (se pueden utilizar también frescas pero un poco secas harán que el vinagre dure más sin estropearse. Llenar un tarro de cristal (3/4 parte) con las ortigas previamente desmenuzadas y cubrir con vinagre de manzana biológico o bien vinagre de umeboshi (las umeboshi son riquisimas en hierro y vitamina C para asimilarlo) Dejar en maceración 6 semanas y filtrar. Tomar 1 cucharada disuelta en agua o bien utilizar para condimentar ensaladas y verduras al vapor o hervida.

Infusión o caldo de ortigas con dos gotas de zumo de limón: Las ortigas contienen mucho hierro y además clorofila, vitaminas C, E y K, magnesio. Al ser la ortiga hemostática, una de sus propiedades es detener las hemorragias, por lo que se puede tomar en caso de anemia debida a reglas abundantes. Tómalo durante 1 mes o mes y medio como complemento a una dieta rica en otras fuentes de hierro y vitamina C.

Tekka: (condimento muy yang elaborado con diversos ingredientes propios de la tradición japonesa: hatcho miso (63,3%), pasta de sésamo (9,6%), aceite de sésamo (7,9%), raíz de lotus (6,3%), zanahoria (6,3%) y bardana (6,3%). Estos ingredientes son mezclados y tostados a fuego lento varias horas hasta conseguir una masa). Lo puedes comprar y hecho. Toma 3-4 veces por semana.

ANEMIA PERNICIOSA

En la anemia perniciosa La anemia perniciosa es una disminución en los glóbulos rojos que ocurre cuando los intestinos no pueden absorber apropiadamente la vitamina B12. Los glóbulos rojos aumentan de tamaño y disminuyen de número. Entre los síntomas de esta enfermedad está el cansancio, falta de memoria,  la palidez, debilidad y las afecciones gastrointestinales y nerviosas, todas ellas asociadas con una falta de jugo gástrico. Se cree que esta anemia está causada por una falta de vitamina B12, que muchos creen que solo se encuentra en productos de origen animal. Sin embargo millones de personas han vivido durante siglos sin casi productos animales y sin padecer anemia perniciosa.

Algunos productos vegetales contienen vitamina B12. Por ejemplo, la espirulina y algunas algas marinas o alimentos fermentados como el tempeh, miso o chucrut. Según estudios científicos de referencia, la B12 presente en estos productos no es biodisponible para nosotros. Esto significa que nuestro cuerpo no es capaz de asimilarla como la B12 de origen animal.

De cualquier manera, si optas por una dieta vegana (evitar totalmente el consumo de animales o alimentos que provienen de ellos), lo aconsejable es que te hagas análisis periódicamente para comprobar tus niveles de B12 y prevenir una posible anemia perniciosa.

Además de las personas veganas durante largo tiempo, deberían tomar suplementos de B12 en caso de tener baja esta vitamina y también los y las ovolactovegetarianos/as que consumen menos de tres raciones diarias de huevos y lácteos y las personas que padecen deficiencias en el sistema digestivo. De cualquier manera, y aunque estos casos son menos comunes, hay personas veganas con buen estado de salud debido a una dieta alcalina y completa que fabrican su propia B12 y todas las vitaminas y los minerales necesarios, así que lo adecuado es que cada cual se observe y actúe según su necesidad, siempre sin arriesgar su salud. Personalmente no he tenido carencias en estos 25 años de macrobiótica pero le pido un análisis general completo a mi médico cada año y así me quedo tranquila.

Artículo escrito por Agnès Pérez. Todos los derechos reservados. Puedes compartirlo desde esta web, pero si lo quieres publicar en otros medios, ponte en contacto conmigo.

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Nota importante: las recetas y sugerencias expuestas en este artículo son a nivel orientativo y no consejos médicos. Si crees que puedes tener alguna carencia de nutrientes, que tu alimentación necesita ser revisada o te han diagnosticado anemia, ponte en contacto con un/a profesional de la salud y un/a nutricionista que te ayude personalmente.  En internet hay mucha información sobre salud pero ésta no ha de sustituir ningún tratamiento con un/a médico.

Bibliografía;

  • La curación a través de la macrobiótica – Michio Kushi
  • Documentos de Nutrición Humana de la FAO
  • Ecodieta: vivir en armonia con el entorno – Clara Castellotti (Ed. Dilema)
  • Apuntes de Javier Iraola

¿SE PUEDE RECUPERAR LA SALUD A TRAVÉS DE LA MACROBIÓTICA?

healing

La efectividad con la que la macrobiótica puede curar depende de la condición y de la constitución de la persona que la quiere aplicar en su vida.
También depende del tipo de dieta con la que se empieza el proceso. “Macro” significa “grande” y a mi entender, grandes, amplias han de ser las opciones de transformación que las personas que ya la practicamos como forma de vida damos a quienes nos las piden.

Unos tendrán la capacidad de adoptar una alimentación más estricta y simple, y otros habrán de efectuar un cambio de dieta y hábitos de una manera gradual. No todas las personas tenemos la misma capacidad de cambio y adaptación ni vivimos en las mismas circunstancias.

No son las mismas circunstancias las de una mujer, madre de familia, que está cambiando su propia alimentación y se topa con las diferentes necesidades de sus hijos y pareja, que tendrá que respetar y que incluso se sentirá sola si no es respaldada como pionera del cambio en su familia hasta que los demás decidan o no acompañarla, que las circunstancias de un/a joven independiente que puede vaciar su despensa de tentaciones, o que las circunstancias de una persona enferma que cuenta con el apoyo de alguna amistad que la ayuda a cocinar.

Ante una opción de cambio, aunque esté aparentemente asumida, se van a manifestar resistencias físicas y mentales, se depuran memorias antiguas que salen tanto en forma de antojos por alimentos extremos como en forma de altibajos emocionales. Es el cambio de nuestras memorias celulares que están en todos los tejidos de nuestro organismo (una gran superficie de centímetros cuadrados de millones de celulitas) y que se realiza durante años no solo a través de la alimentación sino también con trabajo personal sobre el cuerpo y la mente.

La macrobiótica debería honorar su significado “grande”, abarcar todos los aspectos de nuestro ser. Es una forma de vida en la que, habiendo predisposición, apertura y rendición, el Universo nos va aportando todas las circunstancias necesarias para evolucionar. Soy de las que cree que el primer peldaño para esta evolución es el cuerpo físico. Por eso he encauzado mi vida en el estudio y práctica de la nutrición y del yoga. Después de éste, hay otro peldaño más elevado que es la mente, con su ámbito particular que es vasto (experiencias, creencias, emociones, inconsciente individual e inconsciente colectivo, etc…). La escalera hacia el cielo está compuesta pues por varios peldaños que hay que escalar…

Cuando se practican una alimentación y un estilo de vida saludables y equilibrados de manera sincera, adaptados a nuestras necesidades personales y a nuestro propósito todo viene. Se ha de ser flexible en cuanto a la adaptación de la alimentación a nuestra vida. Mi experiencia tras mis primeros siete años de macrobiótica ortodoxa es que no saber salirse sanamente de pautas y normas generales puede llevar al aislamiento y a la rigidez mental.

En la filosofía ayurvédica, se dice que “si solo se consumen alimentos sáttvicos (puros, de vibración elevada) su efecto puede convertirse en tamásico” (de vibración baja)”. Encontramos en esta sentencia uno de los 7 principios del Universo: “cuanto mayor el frente, mayor el dorso” y una de las leyes fundamentales de la transformación del Universo: “extremo yin produce yang y extremo yang produce yin”.

Encerrarse en un “ego macrobiótico” (o en etiquetarnos con nombres de doctrinas, religiones, razas, o herramientas de evolución personal) es contraproducente tanto para uno mismo por la rigidez que crea, como en el sentido de transmitir los grandes beneficios que este tipo de vida aporta a los demás ya que significaría dejar de fluir con el principio unificador y cuadricular un sistema de comprensión del Universo que es totalmente flexible y se basa en el cambio. Sí hay un estándar en cuanto a dieta (dietas tipo, pirámide alimenticia, etc…) y a conceptos definitorios sobre el estilo de vida ideal de la macrobiótica, pero en mi opinión juzgar a las personas en función de si cumplen este estándar o no, de si comen una cosa u otra, de si siguen un maestro u otro, de si están más o menos dentro del canon macrobiotico, etc, denota incomprensión del orden del universo así como del principio unificador y una actitud que se aleja del juicio basado en la libertad suprema. Para mi nadie es más o menos macrobiótico por tener o no nevera o tomarse o no un trocito de queso.

alex grey

En mi opinión, es sabio mantener la sencillez y la apertura necesarias para interactuar con todo tipo de personas y circunstancias, y busco desarrollar esta sencillez siempre con respeto y que sienta la misma apertura y respeto por parte de los demás hacia mi, sabiendo que hay semillas muy fértiles y semillas que tardarán más en germinar, y que por encima de nosotros hay una voluntad superior que nos guía en el proceso de la vida.
Se puede empezar el camino de la macrobiótica de cualquier manera, siempre y cuando ésta sea lo que realmente necesitamos y podemos hacer honestamente y lo que el cuerpo puede asimilar, igual o más que siguiendo a rajatabla unos principios filosóficos intelectuales y estándares. Al fin, la salud es la capacidad de adaptarnos al medio en el que vivimos y a las circunstancias que la vida nos trae, aprendiendo de nuestras experiencias y colaborando con nuestro entorno.

Y al relacionarnos con nuestro entorno, o al experimentar con cualquier herramienta para la evolución personal es positivo hacerlo con desapego. Tal y como dice el Bhagavad Gita: “Solamente la acción es tu obligación, jamás los frutos de ella; que el fruto de la acción no sea tu objetivo, pero no debes evitar la acción misma” (BG, 2.48) o el yogasutra 1.12 de Patañjali: “la práctica y el desapego son los medios para detener los movimientos de la consciencia“: la práctica honesta y el desapego derivan en la pacificación de la mente.

Al respecto, Gandhi comenta: “no debe haber propósito egoísta tras nuestras acciones. Pero el desapego por los frutos de la acción no significa ignorarlos o desatenderlos o repudiarlos. Estar desapegado no significa abandonar la acción porque el resultado esperado pueda no ocurrir. Al contrario, es una prueba de la fe inamovible en la seguridad de que el resultado proyectado vendrá a su debido tiempo”.

Cada cual tiene su propio proceso, unos tardan más y otros menos. Todos venimos del mismo lugar y nos dirigimos hacia la liberación. Solo que cada individuo es único y ha de observar cuál es su propio destino o propósito. Esto es algo que tenemos que entender para evitar luchas de egos, conflictos interpersonales, la competencia desleal y las emociones dañinas. En este mundo, hay un lugar para cada persona. Todos hemos venido aquí a algo, entonces, lo mejor es tratar de saber a qué, preguntándonos a nosotros mismos y ponernos manos a la obra para hacer lo que nos toca. Y así, al menos estaremos sanando.

Es importante distinguir entre curarse y sanar

Adoptando un modo de vida que proporciona herramientas para trabajar el cuerpo, la mente y el espíritu, sanaremos aunque la curación no esté garantizada. En el mundo de la macrobiótica hay claros ejemplos de personas que han transmitido muchos conocimientos y han abierto puertas, siendo un pilar para el crecimiento de muchas personas, padeciendo al mismo tiempo graves enfermedades, desequilibrios o dolencias, algunas de las cuales no se han curado o superado, a pesar de sus esfuerzos de auto-superación pero han incrementado su calidad de vida a través de los cambios que han hecho en su alimentación y en su estilo de vida y sirven de experiencia a las generaciones posteriores.

Por otro lado, la curación no depende solo de una dieta milagrosa y extrema sino de muchos factores físicos, mentales y espirituales, por tanto, en mi opinión un@ ha de observar qué es lo que le enferma en todos estos niveles, aprendiendo a desarrollar su propia intuición y a descodificar los mensajes de su propia alma. Nadie nos puede curar y a la vez hay muchos caminos para llegar a un mismo destino. Somos nosotros mismos quienes nos curamos o enfermamos a través de nuestras propias elecciones.

Así, acabo ya con otra sloka del Bhagavad Gita, en la que Krishna (representa la divinidad) le dice a Arjuna (representa el guerrero, el buscador espiritual): “Cualquier cosa que hagas, comas, ofrezcas en sacrificio, des en limosna o practiques austeridades, ¡Oh, hijo de Kunti! Hazlo como ofrenda a Mi…Quien ama no se pierde”. (BG, 9.27-31)

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  • Pinturas de Alex Grey

Los consejos incluidos en esta sección no tienen intención de anular, modificar o ir en contra de los procedimientos de cualquier profesional de la salud. No defienden el uso particular de ninguna dieta o ejercicio pero pueden servir  de ayuda y de información pública . Si crees tener o tienes problemas de salud, acude a un/a profesional de la salud.

La compra de productos ecológicos en canales cortos de comercialización reduce un el precio al consumidor

Según la OMS, el 80% de las enfermedades “de la civilización” tienen que ver con la dieta contaminada. Es una cifra alarmante, pero es la realidad.

La conservación de la gastronomía popular saludable, y de la cocina diaria personal/familiar favorece el mantenimiento del poder interior humano y del equilibrio mental que en mucho dependen de la forma de alimentarnos. Una persona bien alimentada y sana es más fuerte y lúcida, y por tanto menos manipulable. Por tanto, comprar directamente a pequeños productores ecológicos es un acto de poder. personal .

alim biosuper

Hoy he pasado por el supermercado ecológico a comprar y me he parado pensativa delante de los brócolis envasados individualmente en plástico y de las bandejitas de las lindas y rojas fresas, también de plástico. Todas estas verduras y frutas proceden de cultivos extensivos de Andalucía o de fuera de la Península, son ecológicos pero extensivos y algunos forzados fuera de la temporada real del alimento. Es cierto que es cómodo poder comprar si apetecen pepinos en febrero, también envasados individualmente en plástico con su etiqueta con sello ecológico para hacer ensalada prensada con wakame, pero…………………………………………………………………………………….. …………………………………………………………………………………………………………..  (Rellena estos puntos suspensivos con las reflexiones que te han surgido al leer).

Comparo precios: la lechuga (envuelta en plástico) con certificado ecológico en el súper  a 1’68 euros. En la parada del agricultor eco a 1’10-1’20 como mucho o a 1 euro y decido proseguir con la “investigación”.

Producto eco de Súper Precio €/kg Compra directa a agricultor. Precio €/kg
Cerezas 7’95€ entre 3 y 5€
manzanas 4 -3’30€ entre 1’35 y 2’50€
fresas 7 € 5€
albaricoques 6’5€ 3€
albahaca 2’10€ bandejita (de plástico) 1€ manojo
eneldo 1’75€ bandejita (de plástico) 1€ manojo
Judía fina 7’68€ kg 5€ kg
acelgas 2’10 manojo 1,30€ manojo
Melocotón rojo 3’76 – 5€ kg 3,00€ kg
calabacín 1’68 – 5€ kg 1,80 € kg
zanahorias 2’50€ kg 2,50€ kg
alcachofas 3’40€ kg 2,40€ kg
Cebolla tierna 2’10 manojo 1,50€ manojo
cebolla 1’30€ kg 1,50 € kg
pepinos 2’16€ kg 2,50€ kg
col lombarda y rizada 1’80€unidad 1,80 €unidad
Col china 2’20€unidad 1,80€ unidad
cilantro 2’10€ la bandejita (de plástico) 1,00 € manojo
patatas 1’70€ kg 1,50 € kg
espárragos 5’75 € manojo 2,80€ manojo
perejil 1’75€ la bandejita (de plástico) 1,00€ manojo
Lechuga hoja de roble 1’47-1’68 € unidad 1,20 € unidad
Tomate pera 3’27-5€ kg 2,00€ kg

(Comparativa de precios en junio del 2017 entre supermercados, establecimientos y productores que venden fruta y verdura con certificado ecológico de La Marina Alta – Alicante)

Los precios cuando compramos directamente a productores se reducen ya que los transportes y envases y se eliminan intermediarios en la cadena de compra-venta y esto reduce el precio final del producto a la vez que aumenta el valor añadido percibido por el productor. Es bien sabido que la agricultura ecológica llevada a cabo en fincas pequeñas o medianas conlleva mucho trabajo y aporta pocos beneficios en relación al esfuerzo generado. Y es menos sabido que para obtener beneficios los supermercados, atendiendo al volumen que adquieren, aprietan a sus productores para que les reduzcan el precio con el argumento de que les compran mucha más cantidad y de que así tienen la cosecha vendida de antemano.

verduras

La recolección de los alimentos por parte de agricultores y productores tiene lugar poco antes del momento en que los venden y por tanto son productos frescos que conservan todos sus nutrientes. Porque las verduras y frutas ecológicas, tal y como demuestra la Catedrática en química María Dolores Raigón en sus estudios científicos son más ricas en vitaminas y minerales que las cultivadas con métodos intensivos con presencia de químicos: “Respecto a las frutas y verduras, de forma general, los resultados que hemos obtenido son que los provenientes de agricultura ecológica presentan mayor contenido en vitaminas, sobre todo de vitamina C, y también más contenido mineral (magnesio, calcio, potasio, fósforo). Los productos ecológicos de proximidad presentan un menor contenido en agua, como consecuencia de la menor fertilización nitrogenada de fácil asimilación. En la producción ecológica se utilizan fertilizantes a base de sustancias orgánicas, lo que implica una fertilización que se va liberando lentamente en el suelo y que la planta puede absorber de manera más regular. En la agricultura convencional, cuando la planta tiene una gran cantidad de nitrógeno a su disposición, lo absorbe junto con el agua que va ligada a este nitrógeno. Es decir, la planta al final acaba con mayor contenido en agua, lo que repercute sobre el alimento.
Y la proporción de agua está también relacionada con el precio: si de un kilo de tomates un tercio corresponde a una mayor fracción de agua, a qué precio lo estamos pagando?  Los kilos muchas veces son resultado de inyectar nitrógeno y agua.
Finalmente, la mayor cantidad de agua influye también en la conservación, porque el agua es la vía de entrada de muchos patógenos responsables de los procesos de degradación y putrefacción de los alimentos. Cuanto mayor contenido en agua, menos días de poder conservarlos en buenas condiciones” (1)

Podemos apoyar la labor de agricultores y productores de alimentos ecológicos y locales comprándoles directamente ya sea en sus paradas en mercados municipales, mercados de la tierra o ecológicos que se están celebrando en cada vez más pueblos, paradas en la calle que hay en muchos pueblos en los que la gente con huerto propio se sigue poniendo a vender, bien en la plaza o bien en el bajo de sus casas, o si estamos en una ciudad haciéndonos socios de cooperativas de consumo responsable,  donde ellos mismos traen sus productos semanalmente en cajas o en base a un pedido previo gestionado a través de la misma cooperativa.  Este método de consumo se llama “Canal Corto de Comercializacióno compra directa a productores.

Los Canales Cortos de Comercialización (CCC) son formas de circulación agroalimentaria en las que se dan uno o ningún intermediario entre producción y consumo.

También existe la opción de comprar directamente a productores y cooperativas auto-gestionadas on-line.  Recalco que éstas sean pequeñas empresas ya que algunas modalidades de CCC han crecido en los países con mercados ecológicos más desarrollados de una forma espectacular. Es el caso de los sistemas de suscripción (o de cestas) comercializados por internet, que en países como el Reino Unido alcanzan en algunos casos volúmenes de decenas de miles de cestas semanales a domicilio (Abel and Coll; Riverfort); aunque también en Dinamarca (Aarstiderne), Alemania o Austria. Todas estas experiencias surgen e sus inicios de granjas o asociaciones de granjas pioneras en los CCC, que abrieron mercado con mucho valor, y que hoy logran comercializar un volumen muy importante de productos de regiones determinadas, favoreciendo el mantenimiento de la agricultura en esas zonas. Pero adoptan sistemas en los que, una vez más, el criterio del productor tiene poco que decir; que no tienen problemas en incorporar productos de cualquier parte del mundo, para hacer “más cómodo el servicio” al consumidor; y que pierden la relación directa entre producción y consumo, al adoptar estructuras empresariales. ¿Es esto circuito corto? (2)

Tal y como apunta David Sempere, miembro de la Plataforma por el Derecho a Decidir del País Valencià : ”En cuanto al precio de la comida, no sólo influencia el control de las grandes multinacionales y la especulación sino también la agricultura subvencionada de los países ricos. Subvenciones, además, que no garantizan una vida digna a los pequeños agricultores. Más bien el interés de estas radica al favorecer grandes terratenientes y también poder controlar mejor qué productos y qué cantidad de estos son necesarios para mejorar el negocio de las grandes corporaciones y agentes especuladores” (3).

Apoyar a través de nuestras compras los Circuitos Cortos de Comercialización  es contribuir a la transformación social y al empoderamiento de la producción y el consumo que sientan las bases del modelo agrario y alimentario de un territorio, lo cual es a su vez un proyecto político: la Soberanía Alimentaria.  La soberanía alimentaria  defiende el derecho a obtener alimentos nutritivos, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y el derecho a decidir el propio sistema alimentario. Favorece la conservación de la gastronomía popular, de la cocina diaria personal y familiar y por tanto favorece el mantenimiento del poder interior humano y de la lucidez mental que en mucho dependen de la forma de alimentarnos. Una persona bien alimentada y sana es más fuerte y lúcida, y por tanto menos manipulable.

Apoyar a través de nuestros hábitos de consumo a los productores locales es imprescindible a la hora de frenar la devastación de nuestro entorno rural, dar sustento a las familias campesinas y reducir el impacto medio-ambiental de las importaciones. Con la cantidad de energía que se consume al transportar una tonelada de manzanas desde Chile a España, se podría mantener un frigorífico encendido hasta dos años y medio. Comprando productos de proximidad, también ayudas a garantizar que los derechos de acceso y la gestión de la tierra, las aguas, las semillas, el ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producen los alimentos, y no a expensas de los lobbies de las grandes cadenas de distribución que actúan como intermediarios(4).

Soberanía alimentaria  y una alimentación con poca o nula cantidad de carne, huevos y pescado van de la mano pues el impacto medioambiental de la producción de alimentos de origen animal es responsable de más emisiones de gases de efecto invernadero que el transporte terrestre. Favorece pues las dietas mayormente vegetarianas o veganas basadas en cereales, legumbres, verduras, frutos secos, semillas, algas marinas, frutas, hortalizas, aceite de oliva y sal marina.

Aprender a vivir sin necesidades superfluas y gestionar menús simples y completos, sustentadores de una buena salud física y mental, hechos con productos ecológicos de las tierras más cercanas, es el fundamento de una existencia plena, con paz interior y encauzada hacia una evolución basada en la Evolución y la Paz.

Artículo escrito por Agnès Pérez. Lo puedes compartir desde esta web. Si lo quieres usar para alguna publicación, ponte en contacto conmigo.

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Escritores/as que han inspirado este artículo:
(1)- María Dolores Ragón, Ingeniera Agrónoma de la Universidad de Valencia y Catedrática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural es también autora del libro “Alimentos ecológicos, calidad y salud”
(2)- Daniel López, Técnico e investigador en Agroecología. Miembro de Ecologistas en Acción
(Canales cortos de comercialización,un elemento dinamizador)
(3)- David Sempere Miembro de la Plataforma por el Derecho a /Decidir del país Valenciano (L’efecte papallona aplicat a la sobirania alimentària)
(4)- Anna García, portavoz de ¡La Colmena Dice Que Sí!

 

GUÍA PRÁCTICA DE LA DIETÉTICA MACROBIÓTICA DE GEORGES OHSAWA

ohsawa

Si la persona es superior a todos los demás animales debe saber cómo curar sus propias enfermedades igual o mejor que los demás animales (pájaros, peces, insectos, gusanos y también microbios). Si entre el género humano se encontrara una persona incapaz de afirmar su propia e infinita libertad, su eterna felicidad y su justicia absoluta, tal persona estaría hecha para alimentarse de gusanos y de microbios y no tendría ninguna necesidad de ir al infierno después de su muerte ya que se encuentra en el mismo infierno durante su vida.

De entre todas las prácticas, la más importante que se debe de observar es la de cuidar de la propia salud. Si los peces y los gusanos pueden conservarla sin recurrir a expedientes tales como medicamentos, médicos y hospitales ¿Por qué no podrían hacerlo igualmente las personas?

Todo el mundo es feliz; si no es así es que el individuo en cuestión es un criminal sometido a un castigo que proviene del Orden del Universo. Si os llega este castigo, esto significa que vuestra facultad personal relacionada con el juicio supremo ha sido o está totalmente eclipsada. Si estás decidida a ser una persona feliz (libre, independiente, con buena salud, alegre y estimada por todos) y a vivir una larga vida, deberías, en primer lugar, purificar y desvelar tu capacidad de juicio supremo tomando a diario una alimentación racional que corresponde al Orden del Universo, tal y como ha sido demostrado con tanta profundidad por la filosofía china e india en el origen de las civilizaciones más antiguas y más elevadas.

Las personas han nacido libres, saludables, razonables y estimadas por todos, carentes de violencia y en única armonía con el Orden del Universo.

Debemos y podemos ser libres, saludables, felices, justos y estimados por todos si estamos determinados a serlo.

He venido aquí, a Francia por primera vez en 1914. Desde entonces he vuelto de visita una decena de veces para importar el Principio Único de la ciencia y de la filosofía de Extremo Oriente, la matriz de todas las civilizaciones y religiones del Este para establecer un entendimiento positivo y profundo entre el Este y el Oeste.

Desgraciadamente, no he podido convencer a nadie. Y me he visto obligado a ganarme la vida enseñando y practicando la acunpuntura o introduciendo el arte del arreglo de las flores, el Budismo, los bonsáis, el Bonkei, la teoría del judo, etc… Y no he podido seguir adelante. Abandoné este país hacia finales de 1935 por última vez para volver con fondos económicos lo antes posible. Pero todo iba mal… y enfin, en la guerra durante la cual me arrestaron y encarcelaron en varias ocasiones ya era (y soy) pacifista y anti-militarista…

Por primera vez desde más de veinte años he vuelto a Francia después de haber pasado dos años y ocho meses en África. Y esta vez, este pionero practicante e importador de la acunpuntura a Europa ha visto por primera vez con gran estupefacción centenares de acunpuntores “made in France”, libros sobre Budismo y arquitectura japonesa, maestros en el arte de las flores, miles de judokas, bonsáis en las grandes superficies comerciales…y terapeutas manuales! Por esto me apresuro en hablaros del Principio Único sin el cual estaréis perdidos en todos los estudios científicos y filosóficos del Extremo Oriente.

Estoy muy feliz de mandaros este extracto, una traducción simplificada de mi libro “Curación por la nueva dietética” en japonés, que hoy se ha editado por 465ª vez. Espero haceros llegar a través de él la técnica de la curación dietética que profeso desde hace aproximadamente 40 años, y no solo teoría, ya que ésta la trato en la “Filosofía y medicina del Extremo Oriente” y en mis cursos.

Es, en cierto modo, la cristalización de mi sistema médico, que no es otro que la interpretación biológica, fisiológica y lógica de la filosofía, del concepto del Universo de Extremo Oriente. Desde hace treinta años he escrito y publicado más de doscientos libros y miles de artículos en los periódicos mensuales acerca de los aspectos a la vez teóricos y prácticos de la cuestión. Pero en el momento actual, deseando dar una información útil y accesible a todos, he eliminado en este librito los principios y los teoremas. Quienes estén interesados por la teoría pueden documentarse leyendo mis libros en francés o en japonés o leyendo mis artículos en las revistas que editan diferentes Centros en Oriente o en Occidente.

Practicad primero” es la premisa de este pequeño libro.

Mi sistema de medicina dietética, el arte de la longevidad y del rejuvenecimiento es tan simple y tan poco costoso que todo el mundo lo puede adoptar en cualquier momento y en cualquier país, si cada cual está predispuesto a curarse a sí mismo y a toda costa, después de haber pasado por experiencias amargas, difíciles y costosas intentando vencer en vano cantidades de curas y tratamientos médicos, físicos, mentales o religiosos.

Este método curativo no depende más que de ti mismo. No necesitas depender de nadie o utilizar ningún medio; este método se fundamenta solo en la alimentación. Mi método hace más hincapié en la educación de la lógica y de la moral que en el tratamiento. Es fundamental y no sintomático.

Los objetivos de mi sistema médico consisten en primer lugar en sacar a la luz la causa primordial de todas las enfermedades y en segundo lugar, la de toda felicidad. Si observáis entonces los principios de mi medicina, no solo estaréis exentos de enfermedad o de estar afectados por desgracias, sino también, en el futuro estaréis inmunizados de contraer cualquier tipo de enfermedad o desgracia. Ésta es en realidad una nueva interpretación simplificada, biológica, fisiológica y lógica de la filosofía de extremo Oriente que os guiará hacia la felicidad eterna, la libertad infinita, la rectitud absoluta y el amor universal.

De todos modos no podréis entender la filosofía (y sus técnicas incluída la medicina) ni todas las grandes religiones (cristianismo, budismo, hinduismo, etc…) sin esta interpretación.

En el presente, todas la personalidades eminentes del mundo intentan establecer paz en sus propios países y también a nivel internacional, y todos sus esfuerzos se desmoronan, uno tras otro, cual Torre de Babel. La historia de la humanidad desde sus orígenes no es más que una larga, muy larga historia de auges y caídas. Y es así porque los humanos intentan establecer paz, felicidad y libertad por medio de la fuerza (social, política, económica, moral o intelectual).

Algunos de ellos lo intentan por medio de algún nuevo engendro, sin precedentes, brutal y cruel (han olvidado, sin embargo, que todo lo que tiene comienzo en este mundo relativo tiene un fin y que el comienzo y el fin son antagónicos!). Deben de haber olvidado que este mundo efímero de la relatividad no es más que un punto geométrico del universo absoluto, eterno e infinito, dominado por la ley de este universo. No pueden ni podrán establecer jamás una vida feliz, sana y libre, para los demás o para sí mismos. Pero obligan a los demás a desgarrarse en jirones por medio de pruebas crueles de muerte y de vida.

En los tiempos modernos, solamente Gandhi a través de la negación de estos métodos recalcó por primera vez la no-violencia (Ahimsa), el ayuno, las armas biológicas, fisiológicas y lógicas. Era un discípulo valiente y sincero del método natural y filosófico que intentó negar la fuerza de la violencia, incluso en la medicina. Desgraciadamente staba demasiado acaparado por la lucha para la liberación de su pueblo para dar una traducción moderna de la filosofía antigua de Oriente.

El Doctor Schweitzer es también un hombre de no-violencia en el ámbito de la medicina ya que pertenece a una de las religiones las más importantes del Oeste. Pero al igual que Gandhi, Schweitzer no tuvo tiempo de estudiar a fondo el Principio de los Principios, el Principio de la vida, del Vedanta o de la filosofía oriental.

Hay un proverbio chino que dice: “Edificad primero una vida individual libre y apacible, en segundo lugar una vida familiar, y en tercer lugar una vida social feliz y apacible dentro de la libertad; finalmente, un gobierno mundial fundamentado en estas tres primeras”. Nadie puede desdeñar este orden. El socialismo occidental, el comunismo soviético, las doctrinas anarquistas de Elisée Reclus o las teoría utópicas de Robert Owen, Saint Simon y de Fourrier lo intentaron pero no supieron como establecer a primera etapa, lo practicaron más o menos en sus vidas, pero no intentaron recomendarlo a la sociedad o a sus semejantes. Ignorancia total o casi total de la Constitución del Universo”.

A la inversa, todas las personas libres de Orientes (santas y sabias) insistieron sobre este aspecto con gran cuidado en numerosas ocasiones. Sus enseñanzas se hallan hoy en desuso. De ahí proviene el sentido de mi razón de ser y de presentar mi nueva interpretación del Vedanta y de los filósofos orientales bajo un nuevo aspecto en cuanto a forma, lengua, biología, fisiología y lógica.

PREPARACIÓN

En primer lugar debéis prepararos para transitar por el camino más corto y menos costoso, hacia la felicidad eterna, la libertad infinita y la rectitud absoluta. Para emprender este nuevo viaje no se necesita ni dinero ni herramienta alguna. La única preparación consiste en tener muy claro a nivel mental que hay que seguir las directrices dietéticas, y así habréis realizado las palabras siguientes pronunciadas por Epíteto:

“Todas las personas son felices; quien no lo es, es por su propia culpa”

Esto significa que habéis nacido felices, libres, justos y llenos de amor. Si no sois felices, ni libres, estáis enfermos u obligados a depender de los demás, es que habéis infringido las leyes de la naturaleza, el Orden del Universo que conocíais ya desde antes de vuestro nacimiento sin que nadie os lo haya enseñado, y también lo habéis violado tal y como se os ha enseñado después de vuestro nacimiento a través de lo que es llamado “educación”. Lo sepáis o no, esta violación ha de ser castigada de la misma manera que moriréis después de haber bebido consciente o inconscientemente una dosis de veneno.

Estaréis más o menos tiempo infelices según hayáis cometido uno o varios crímenes. Si no habéis violado las leyes de la humanidad entonces habéis violado el Orden del Universo. Podéis violar las leyes que son obra de los hombres involuntaria o voluntariamente ya que éstas cambian en función de los tiempos que corren y alguna que otra vez quien las había aprobado está ya ahorcado, pero tenéis que temer violar la ley del Orden del Universo. Vuestra ignorancia acerca de las leyes humanas y no humanas no es una circunstancia atenuante para evitar el castigo. El hecho de que os hayáis encerrado en la celda de una cárcel denominada enfermedad o desgracia significa que sois castigado/a por el Orden del Universo. Podéis escapar de las leyes humanas por medio de dinero, de corrupción, de fraudes, con violencia o llevando a cabo una revolución; pero aún así no existe modo alguno para escapar del orden de la naturaleza, por muy perfecto que este sea, a no ser que sea por medio de un cambio de mentalidad o de concepción de la vida adaptándoos a este orden universal. Si no aceptáis estas leyes es inútil que prosigáis la lectura de este texto. Tirad este libro, perderéis algún dinero* pero ganaréis tiempo.

Ningún animal excepto el hombre ha hecho de este mundo un mundo de locura, de desgracias, de enfermedad, de crímenes, de asesinatos y de traiciones. Observad los pájaros, los ratones, los mosquitos, las mariposas, los leones o los tigres. Disfrutan todos de la vida feliz y apaciblemente. Es imposible que hayáis visto un tigre padecer migraña, de dolor de muelas , de estómago o de reuma. Tampoco habréis visto nunca un cuervo ir a comprar aspirinas a la farmacia, ni un viejo ciervo comprarse gafas, ni una vaca afectada de viruela, ni un ternero muriéndose a causa de una rubeola.

Seguro que jamás habéis visto un león obeso como un gorrino.

Ningún animal excepto el hombre es tributario de los demás o de algún instrumento relacionado con la enfermedad o la desgracia. Todos los animales saben como curarse y se ayudan entre ellos. ¿Por que no lo sabría hacer también el hombre?

Cuando hayáis conseguido la curación a través de este método, adheríos a nuestro plan de salud internacional; id a visitar a quienes deban permanecer en la inmovilidad a causa de largas enfermedades, enseñadles lo que habéis conseguido y hecho, cómo os habéis curado, y distribuid el mayor número posible de estos libritos. Deberíais curar al menos cien personas a través de este método. No es que esto interese a todo el mundo, pero al menos hacedlo para entrenaros en el arte de la macrobiótica que es único y sin precedentes en la historia. Haciendo esto, afrontaréis numerosas dificultades, pero al mismo tiempo conoceréis mejor nuestra medicina dietética, y a la larga, os convertiréis en maestros en el arte de establecer la salud a través de una alimentación viva, universal; empezaréis a entender lo que es la salud y lo que es a vida edificada sobre los principios de la libertad y de la felicidad.

Si podéis curar una media de treinta personas en tres meses, y si podéis hacer que estas treinta personas curen treinta más durante los siguientes tres meses, y así en adelante, habrán pronto en el mundo miles y miles de nutricionistas macrobióticos.

Si no podéis curar todas las enfermedades de vuestra familia de una vez por todas, de vuestro pueblo y de la sociedad de manera cercana sois una persona exclusiva, egocéntrica, solitaria y arrogante. La felicidad reside en el número de amistades que tenéis y en poder hacer más amistades. Cuanto más grande sea el número de amistades que tenéis, más grande será la vuestra felicidad y vuestra libertad. Una persona libre es aquella que jamás encuentra otra persona que no es susceptible de amar, que se siente bien en todas partes y que se interesa por todo.

El examen personal está sometido a las “7 condiciones de la salud” al final de cada semana. Si no hay ningún progreso ni una gran mejora después de aproximadamente dos meses, significa que los medios empleados para observar las directrices dietéticas son malos. Parad el tratamiento curativo, o sois sin duda demasiado negligentes para auto-curaros, o no estáis verdaderamente motivados para llevar una vida feliz y libre.

Ohsawa_(19)[1]

DIRECTRICES PREPARATORIAS

RÉGIMEN PARA LAS PRIMERAS SEMANAS

(No sigáis este régimen más de dos meses sin consultar un/a consejero/a macrobiótico/a o por vuestra cuenta y riesgo si padecéis de alguna dolencia física o psicológica) (1)

– tomad el mínimo de agua posible (incluida leche, menús, café, té, agua. Sopa)

– dejad de tomar:

a. azúcar bajo la forma que sea (pastelería, platos con azúcar, caramelos, helados, yogures azucarados…)

b. patatas, tomates, berenjenas, pepinos, judías verdes

c. fruta, ensaladas (salvo si se le han recomendado específicamente)

d. curry en polvo, pimienta de cayena, especias, ajo, judías verdes, guisantes, habas, legumbres (salvo indicaciones específicas)

e. productos de origen animal (carne, grasa, proteínas, huevos, leche, mantequilla o cualquier producto procesado).

Absorbed los alimentos siguientes:

a. arroz integral, trigo, sarraceno, copos de avena, cebada, mijo, maíz en mazorca o polenta, cus-cus integral. Estos cereales no han de estar refinados y se pueden tomar fritos, tostados, hinchados, crudos o cocidos.

b. Pequeñas cantidades de verduras verdes, raíces o tubérculos (excepto los antes prohibidos). Coles, coliflor, cebolla, zanahorias, calabaza, rabanitos, diente de león, berros, endivias, bardana, apio, están recomendados cocinados con agua, aceite y condimentados únicamente con sal marina (todos estos productos han de ser cultivados en la propia localidad (150 km) y a la manera tradicional del país n el que se encuentran).

c. Evitad utilizar otro aceite que el de sésamo, colza o girasol (evitad grasa animal, mantequilla)

Proporciones:

Cereales (70 a 90%) y verduras (30 a 10%) es la mejor proporción. A mayor cantidad de cereales, más rápida será la curación. Podéis eliminar las verduras totalmente durante las primeras semanas.

Masticación completa:

Masticad cada bocado o cucharada 50 veces al menos (si más veces, mejor. Cuanto más mastiquéis, más rápido os curaréis).

No olvidéis:

Mientras que estéis siguiendo la dieta, esforzaos en encontrar las cantidades necesarias mínimas. Esto significa que nadie sabrá vivir felizmente si toma cualquier cosa en exceso dentro del mínimo que necesita para alimentarse (me refiero tanto a calidad como a cantidad). Esto es malgastar, lujo, simple placer sensorial cuya acumulación derivará en el futuro hacia el crimen acompañado de castigo sin ninguna excepción: la desgracia, la tristeza, las enfermedades dolorosas, la pobreza, el debilitamiento del sano juicio, llevará a dificultades, faltas y hacia la muerte prematura, por enfermedad o por accidente, o la esclavitud permanente.

Por medio de este régimen aprenderéis por vez primera en vuestra vida cual ha sido el despilfarro de alimentos que habéis hecho durante vuestra vida cotidiana, y qué libertad infinita y qué felicidad, qué recto juicio podemos poseer. También aprenderéis lo que podéis establecer si os alimentáis con alimentos tan simples y en tan pequeña cantidad.

Los alimentos son el bien más preciado que nos permite realizar nuestra vida y nuestras actividades; comer demasiado, malgastar alimentos que pueden ser útiles a otras personas constituye un crimen funesto. Es como explotar o matar indirectamente a nuestros semejantes. Éste es el primer paso que deberíais dar para restablecer la excelencia de vuestra capacidad de memoria o juicio, que habéis perdido a través de la educación moderna. Toda la desgracia de la humanidad (incluida la guerra) es el resultado de una capacidad inferior del juicio supremo que oscurece la luz y las metas que han sido el ideal de cualquier religión importante de Oriente.

ESCRITO POR GEORGES OHSAWA entre 1960 y 1966. Texto original en Francés- Traducción: Agnès Pérez. *nota libre añadida por la traductora. En el texto original consta “Francos Franceses”

(1) –Los consejos incluidos en esta sección no tienen intención de anular, modificar o ir en contra de los procedimientos de cualquier profesional de la salud. No defienden el uso particular de la dieta original de Georges Ohsawa pero pueden servir de información para estudiantes de macrobiótica.  .

No utilices las sugerencias aquí presentadas en el caso de que sientas dudas de cómo llevarlas a la práctica o en caso de no querer asumir responsabilidades por tu propia decisión de hacer uso de las sugerencias referidas.

Sea cual sea la decisión que tomes, ésta será siempre bajo tu propia responsabilidad.

+Info sobre consultas y cursos de macrobiótica: agnesmacrobiotica@gmail.com / 638 893 371

Como conseguir mejorar los sabores de las comidas y hacerlas sabrosas, además de nutritivas.

Uno de los peligros de la alimentación limpia y sencilla es que se convierta en demasiado austera. Cambiar no tiene por qué significar que los sentidos no estén satisfechos y que nos privemos del placer de comer sabroso, bonito y de disfrutar de nuestra alimentación cotidiana..
Es necesario preparar nuestros platos variados, sabrosos y coloridos para que a la larga permanezcamos siendo fieles al cambio de hábitos nutritivos y sin sentir hastío o aburrirnos al comer.
Siguiendo la línea de la facilidad y de la simplicidad, se trata de introducir en nuestras prácticas de alimentación, y de forma muy sencilla, diferentes platos básicos que integren nuestros menús. La variedad es clave.
El efecto de comer un arroz con verduras + una ensalada en la satisfacción del organismo es muy diferente del efecto de comer una sopa de miso + una arroz con verduras (más pequeña que si fuera plato único, claro), unas cucharadas de legumbre aliñadas en ensalada o en guiso + una porción de verduras cocinadas dulces + una ensalada + un té o infusión. La segunda opción nos va a proporcionar tanto un efecto nutritivo real como la sensación de estar realmente nutridas.

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Si no tienes tiempo de cocinarte tantos platitos para hacer un plato combinado, puedes resumirlo en :

1- Sopa o jugo de verduras.
2- Plato completo a base de cereal integral + legumbre o proteína ligera (tempeh, tofu, seitán o frutos secos) + verduras + ensalada (al vapor, escaldada o cruda) + té de 3 años, café de cereales o infusión.
3- Y ocasionalmente tomar algún postre ligero.
Otro aspecto importante para la satisfacción organoléptica y el equilibrio orgánico es incluir los cinco sabores básicos para “que no nos falte de nada”. Para ello, además de los distintos sabores naturales de las verduras, contaremos con la ayuda de ciertos aderezos o añadidos a los platos:
PARA DAR EL SABOR SALADO
Dado que quitamos de nuestra cocina la sal refinada, lo que pondremos para lograr el sabor salado es la sal marina, el shoyu o salsa de soja, el miso y el vinagre de umeboshi.
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EJEMPLOS DE ALIÑOS MACROBIÓTICOS:

Algunas combinaciones que podemos emplear con frecuencia son las siguientes:

Shoyu + limón y agua………………… ligeramente agrio/ácido.
Shoyu + jengibre y agua ……………ligeramente picante.
Miso + vinagre arroz o umeboshi y agua……….ligeramente ácido/ agrio.
Miso blanco + jengibre y agua……ligeramente picante.
Miso + tahín y agua……………………ligeramente amargo
Tahin + limón + agua…………………….ligeramente ácido/ amargo
Tofu + umeboshi + agua……………..ligeramente agrio.
umeboshi + agua…………………………..ligeramente agrio.
Kuzu + Miso o shoyu ……………..ligeramente salado.
Miso blanco + jugo de limón + melaza de arroz + perejil picado……….. salado/ácido/dulce/amargo

COMO ESPESAR LAS SALSAS.

El espesante que se utiliza en la cocina macrobiótica es el kuzu diluido en agua fría y que se agrega muy al final de la preparación puesto que se cuece en un par de minutos. En el momento en el que el kuzu se pone transparente es que está listo. También, ocasionalmente se puede usar arrurruz o maicena ecológica.

 

Si quieres ver más recetas de aliños, clica aquí.

Agradecimientos especiales a Javier Iraola por sus apuntes.

+Info sobre consultas y cursos de macrobiótica: agnesmacrobiotica@gmail.com / 638 893 371

PROPORCIONES DE ALIMENTOS VEGETALES Y ANIMALES EN LA MACROBIÓTICA

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Michio Kushi transmitió enseñanzas muy valiosas en los seminarios que impartió en Barcelona, cuando la macrobiótica era aún muy desconocida en este país. Sus conferencias están recogidas en diferentes documentos y cuadernos editados por Obelisco. Aquí tenéis una pequeña muestra. 

¿En qué proporción debemos comer los alimentos?
¿Qué relación hay que respetar?

Veamos.
Tenemos por un lado, 2.800 millones de años de evolución de la vida dentro del agua, y por otro 400 millones de años de evolución sobre la tierra. La proporción entre ambos períodos es de 7 a 1. Pero como el hombre es un animal terrestre esta proporción debe invertirse; debemos comer por tanto más cantidad de vegetales terrestres que acuáticos, manteniendo una proporción de 7 partes de los primeros por 1 de los segundos. Es decir, que si el total de lo que ingerimos lo considerado como 8, la cantidad de sopa debe ser 1, de tal modo que la proporción se mantenga en 7 a 1. No tomen dos o tres boles de sopa. En Oriente hay un proverbio que dice el necio repite sopa tres veces”.

Si incorporamos a nuestras comidas alimentos de origen animal, estos deben estar también, con respecto a los de procedencia vegetal, en una relación de 7 a 1. Y, como ya les dije anteriormente, es preferible que corresponda a animales lo más alejados posibles del hombre, evolutivamente hablando. Así que, repito, si les gusta este tipo de alimentos cómanlos en una proporción de 7 a 1, vegetal y animal respectivamente, y escojan preferentemente pescado.
Dicho de otro modo, la cantidad de alimentos animales no debe sobrepasar el 15% del total de la comida.
Examinemos ahora nuestra dentadura. Esta consta de 32 piezas. Ocho de ellas, los incisivos, son dientes cuya función es cortar verduras. Pueden comprobar este hecho observando que los tigres y leones no los poseen. Los dientes de estos y de los demás carnívoros son puntiagudos, hechos para desgarrar. Nosotros contamos con cuatro de ellos, los caninos.
Finalmente las veinte piezas restantes, cinco de cada lado, arriba y abajo, son los premolares y molares, cuya función, como su nombre indica, es moler.

¿qué alimentos necesitan ser molidos?…
Los granos.
Tenemos, pues, en total 28 piezas para los alimentos de procedencia vegetal y 4 para los de origen animal.
¿Qué proporción hay entre ellos? 7 a 1.

Así pues, repito, pueden ustedes comer alimentos de origen animal mientras la cantidad no sea mayor que el 15% del total de su comida, y acompañándolos siempre con vegetales, sus antagonistas complementarios.
Ahora pueden ustedes comprender por qué les apetece comer ensaladas con  la ternera, o por qué después de una comida rica en carnes desean tomar frutas o jugos de fruta.
El reino animal, yang, es antagonista y complementario del reino vegetal, yin, de tal modo que si toman demasiado de uno de ellos atraerán lo equivalente del otro.
Por eso vemos que las personas que han comido gran cantidad de carne de mamífero, de leche y de queso, se sienten luego atraídas por las verduras hasta el punto de convertirse en vegetarianas.

La alimentación básica del hombre la constituyen los cereales, siendo suplementarios el resto de los vegetales, los cuales deberemos cocer adecuadamente con objeto de adaptar los más primitivoslas condiciones climáticas de hoy día.

Michio Kushi, Seminario de macrobiótica en Barcelona, 1977

LA EFICACIA DE LA MACROBIÓTICA FRENTE A OTRAS OPCIONES

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La macrobiótica, entendida como el conjunto compuesto por alimentación, estilo de vida y sistema filosófico basado en la medicina oriental puede aportar grandes cambios, tanto a corto como a largo plazo en personas que la practican.

Esta transformación que muchas personas, cada vez más, hemos experimentado sobre todo durante la primera época (que puede ser de varios meses o años, se debe básicamente al cambio de dieta, a la incorporación de hábitos saludables como el ejercicio y a la introspección necesaria para revisar nuestras necesidades, ciertas creencias y aspectos de la vida que también necesitan un cambio para facilitar esta transformación individual mediante nuestra actitud.

Nada nuevo ni diferente con respecto a otras propuestas de bienestar que también incluyen dieta, ejercicio y trabajo interior a través de la terapia y/o estilo de vida. La gran mayoría de las dietas funcionan y aportan una notable mejoría, se llamen como se llamen. Esto nos lleva a deducir que en un principio no es el tipo específico de dieta, ni de ejercicio, ni de estilo de vida en cuestión el que opera “milagros” en nuestro cuerpo-mente sino nuestra propia voluntad de cambio y los cambios de hábitos en sí que nos estamos aplicando. A menudo es más importante para nuestro bienestar momentáneo lo que dejamos de comer, incorporar movimiento y más creatividad en nuestra rutina, concedernos un espacio personal y revisar las actitudes que merman nuestra felicidad que lo que comemos exactamente (dentro del abanico de productos saludables, claro) y que el tipo de ejercicio o disciplina cuerpo-mente-espíritu que practicamos.

Reflexión sobre diferentes maneras de comer

Las dietas convencionales, por ejemplo ir a la dietista para quitarse unos cuantos kilos o mantener el peso adecuado, analizan los alimentos y su combinación para formar los menús en base al aporte de nutrientes estipulado como adecuado para cubrir las necesidades del organismo sin tener en cuenta si estos alimentos son ecológicos o no, si son refinados o no y sin valorar el estado energético que crea su consumo a medio y largo plazo. Sólo contemplan el efecto de los alimentos a nivel de peso y masa corporal siguiendo cánones físicos, a menudo establecidos como estéticos por la industria de la moda.

Otras dietas, aunque sean extremistas, pueden ayudar a corto plazo a equilibrar una condición muy desajustada y por tanto extrema, como por ejemplo una dieta crudi-vegana ayuda a relajar, enfriar y desintoxicar una condición muy tensa y con demasiado calor interno producida por el excesivo consumo de carne, embutidos, huevos, sal y estilos de cocción contractivos con mucho fuego (barbacoa, horno, ahumado, proteína animal madurada y conservada en sal). A medio o largo plazo, dependiendo de la constitución de la persona, estas dietas a base de alimentos vegetales crudos, pueden debilitar a la gran mayoría creando frio interno, apagar el fuego digestivo, apagar la libido, etc.

El veganismo, muy noble en su causa de erradicar el sufrimiento animal evitando su asesinato y consumo, a menudo no concede importancia ni al origen de los alimentos, ni a su calidad, ni a cómo afectan los alimentos a la salud humana y por eso existen personas que lo dejan al sentirse debilitadas o no entender el proceso de cambio que se está dando en su fisiología al haber dejado de comer proteína animal o por haber detectado en analíticas niveles bajos de b12, hierro y/o vitamina D. Es posible comer vegano sin carencias o debilidad, ni a medio ni a largo plazo, y de hecho muchas personas lo consiguen estudiando  cómo elaborar menús equilibrados y comiendo alimentos bien cocinados que nutren.

Las numerosas teorías (o modas) alimentarias de hoy día se contradicen entre sí y esto hace que las personas que se inician entren en confusión. Algunas afirman que hay que comer los alimentos crudos porque así están vivos, otras que los crudos al ser muy yin, acidifican y es mejor cocinarlos para quitarles esa acidez y yanguizarlos. Algunas veces se recomienda tomar la fruta entre comidas y otras tomarlas antes de las comidas o tomar poca fruta. Hay quien afirma que no podemos vivir sin proteína animal y quien prescinde totalmente de ella. Los adeptos a los lácteos ensalzan su contenido en calcio mientras que los que están en contra de los lácteos dicen que su calcio no tan asimilable  como el calcio vegetal que aportan almendras, hojas verdes, algas, etc. Para algunas personas el trigo es un alimento ancestral sagrado y para otras, es un veneno tanto por su contenido en gluten como por las modificaciones genéticas a las que ha sido sometido.

Podría seguir describiendo teorías ya que hay muchas muy convincentes.

El simple hecho de cambiar alimentos precocinados, con conservantes, colorantes y pesticidas por verduras frescas y alimentos ecológicos en general proporciona un impacto muy positivo en el organismo que hace que las personas se sientan mejor en poco tiempo.

Esta mejoría viene dada, tal y como describe Mariano Bueno, porque se da prioridad a alimentos regeneradores (que tienen efectos positivos en los procesos metabólicos o biológicos y se les reconoce efectos claramente preventivos de ciertos trastornos de salud o incluso terapéuticos para ciertas dolencias) y a alimentos generadores de vida (imprescindibles para la vida que predisponen a gozar de buena salud) y se reducen o eliminan los alimentos degeneradores (que alteran de forma negativa los procesos biológicos o contienen sustancias potencialmente nocivas o tóxicas), los cuales se reducen a cantidades mínimas o se eliminan completamente de la dieta. Así, se clasifica los alimentos según su aportación global positiva o negativa y a sus efectos nutritivos y saludables.

En la macrobiótica los alimentos degeneradores coinciden con los eliminados de la gran mayoría de las dietas saludables. Son: harinas refinadas, arroz blanco, azúcar blanco, aperitivos salados (patatas fritas, snacks, cacahuetes fritos o muy tostados, leche de vaca y productos lácteos muy procesados con aditivos y azucarados o con edulcorantes químicos, grasas animales y vegetales saturadas o hidrogenadas, carnes procesadas (salchichas, embutidos…), carnes rojas y requemadas, bebidas azucaradas o con edulcorantes, café torrefacto, alcohol sin moderación.

¿En qué se diferencia la macrobiótica de las opciones anteriores?

La macrobiótica da mucha importancia a qué se come, cómo se come, qué propiedades y cualidad energética tienen los alimentos y sustancias que incorporamos a través del medio-ambiente a nuestro organismo. Los clasifica en Yin (expansivos), Yang (contractivos), en alimentos que calientan, enfrían o tienen un efecto neutro, y además tiene en cuenta cómo cambian estas cualidades primarias al ser preparados en diferentes estilos de cocción, al combinarlos entre sí y cómo influyen los diferentes cortes en el caso de las verduras en su sabor y sinergia con nuestro organismo.

……………………………………Extremo expansivo (YIN)…………………………………

Drogas y la mayor parte de los medicamentos.

Productos químicos

Bebidas alcohólicas.

Azúcar refinado.

Complementos vitamínicos.

Edulcorantes: miel, melazas

Jalea real y polen.

Bebidas aromáticas y estimulantes: café, té, menta…

Especias.

Zumos de fruta.

Aceites.

Frutas tropicales.

—————————————–

Frutas.

Lácteos blandos.

Frutos secos.

Vegetales de origen primitivo y tropical: setas, espárragos, solanáceas…

Germinados.

Verduras de hoja.

Verduras redondas.

Raíces.

Semillas.

Legumbres.

Cereales integrales.

Pescado.

—————————————–

Marisco.

Aves.

Quesos curados.

Mamíferos.

Huevos.

Salsa de soja, miso, umeboshi.

Sal marina.

………………………………….Extremo contractivo (YANG)……………………………….

La macrobiótica recomienda consumir mayormente, en porcentajes flexibles y adaptados a cada circunstancia los alimentos en verde del diagrama anterior.

La diferencia fundamental entre la macrobiótica y otros sistemas dietéticos estriba en que ante todo en que no es puramente una dieta sino un acercamiento a las leyes dialécticas del Orden del Universo. Contiene una alimentación preventiva que no considera los desajustes de salud como un enemigo que hay que combatir sino como una ruptura en primera instancia de un equilibrio (sodio/potasio, yin/yang, positivo/negativo, etc). La macrobiótica se desarrolla a través de la comprensión del Principio Único y aplica conocimientos de nutrición para equilibrar la condición física y fisiología de nuestros órganos y sistemas corporales, así como nuestra condición mental (por ejemplo, ayuda a centrar a una persona dispersa).

¿Por qué funciona la macrobiótica?

La macrobiótica funciona porque no sigue dogmas ni estándares estrictos y cambia sus pautas al ritmo de los cambios físicos, mentales y ambientales de cada persona. La macrobiótica nos puede acompañar toda la vida ya que se adapta a ella y a sus circunstancias.

Cuando una persona inicia un cambio de alimentación se valora su constitución, su condición, su momento y su proceso individual. Se la guía con un esquema que se puede aplicar para regularse durante unos meses y a medida que se va sintiendo mejor y también cambia su estado energético, sigue cambiando el conjunto de su alimentación por sí misma a través del estudio y de la auto-observación. En el marco de la macrobiótica medicinal nos hacemos cargo y nos responsabilizamos de nuestro propio proceso en vez de derivar esta responsabilidad en otra persona. Es una medicina del cuerpo entero. La enfermedad es considerada como una advertencia, como un signo amistoso.

La  macrobiótica anima a la auto-reflexión, estimula la consciencia del sí-mismo, la maestría del sí-mismo. Es una vida-alimentación-sanación para la liberación. En la macrobiótica es la persona quien se ha de sanar a sí misma y ser totalmente responsable de sí misma sin depender de un médico, nutricionista o terapeuta. La curación macrobiótica empieza por la auto-reflexión, aunque ésta no se refiere sólo la enfermedad física, sino que se ha de revisar y cuestionar todas nuestras actitudes, nuestros pensamientos y creencias, nuestra alimentación y estilo de vida. La auto-reflexión es el principio básico de la macrobiótica y el auto-diagnóstico es su herramienta práctica.

En el caso de que exista una patología, la persona se puede cuestionar:

–       ¿Dónde se encuentra la causa?

–       ¿Está relacionada con la alimentación?

–       ¿Es de origen emocional?

–       ¿Es algo externo que me está afectando?

–       ¿Quién es responsable?

Tras descubrir la causa de la enfermedad se ha de proceder a un cambio radical en la dinámica de vida, en el comportamiento o actitud hacia las personas y nuestro entorno, pero el primer cambio ha de ser el cambio de alimentación.

Poco a poco, esta nueva alimentación influirá en los comportamientos y en nuestra percepción de un mundo más unido y universal que se irá imponiendo en nosotros de manera natural.

El reencuentro de la salud, una vida plena y longeva, confianza renovada debido a la pérdida de miedos ancestrales profundos son sólo algunos de los efectos de esta revolución interior.

Primeros pasos en la macrobiótica

Existen dos posibles opciones para dar los primeros pasos:

–          Cambiar de manera gradual y poco a poco.

–          Decir: ¡Stop! Y cambiar de manera drástica.

En cualquier caso, es importante dedicarse a estudiar tanto las bases filosóficas (el orden del Universo, el Principio único, las 5 transformaciones, algo de nutrición desde el punto de vista bioquímico, etc.) como practicar en la cocina, convirtiéndola en el templo de la casa donde una entrega una energía que a muy corto plazo le revertirá en cambios que intencionadamente o no, extenderá a su entorno.

Algunas personas que intentan cambiar radicalmente su alimentación hacia la macrobiótica pueden sentir que ésta no es adecuada para ellas y abandonan al cierto tiempo de practicar de manera rígida el estándar recomendado.  Las pautas a continuación son de ayuda para un inicio efectuando una transición más gradual que en muchos casos será más duradera.

1-      Reduce tu consumo de carne y productos cárnicos. Empieza por eliminar la carne roja y reduce la frecuencia a mensual de las ingestas de carne. De este modo, tus sistemas corporales y energéticos se ajustarán más suavemente al cambio. Sustituye el pollo, pavo y otras carnes blancas por pescado. Toma más legumbres.

2-      Reduce el consumo de hidratos de carbono refinados como los productos elaborados con harina blanca (pan, bollería, galletas…) y sobretodo sustituye el azúcar por endulzantes naturales como melazas de cereales, zumo concentrado de manzana, fruta seca…

3-      Elige productos de panadería integrales de los buenos (hechos con harinas ecológicas de buena calidad que no se han congelado, con levadura madre y no con mezclas de harinas reforzadas como los que venden en los supermercados).

4-      Reduce el consumo de lácteos, sustituyéndolos por  bebidas vegetales (leches vegetales: de arroz, avena, kamut, almendra, etc.), mayonesa de tofu o de soja, cremas para untar elaboradas con mantequillas de frutos secos y aprende a elaborar platos que emocionalmente te aportarán la misma energía que los lácteos como natillas veganas, quiche de tofu o queso vegetal, yogures de frutos secos…

5-      Cambia los cereales azucarados del desayuno por un buen müesli sin azúcar, naturalmente dulce a base de fruta seca como pasas, orejones, ciruelas pasas…

6-      Sustituye los bocatas por tentempiés hechos en casa que te aporten energía estable (sustituye el bocata de pan blanco por una torta de avena, por bolas de arroz).

7-      Sustituye las bebidas gaseosas químicas y azucaradas por tés naturales o jugos frescos de verduras.

8-      Toma regularmente comidas completas, asegurándote todos los nutrientes, es decir:

–          HIDRATOS DE CARBONO: cereales integrales (arroz, trigo, cebada, mijo, avena, centeno, maíz…) y derivados (pan, pastas y sémolas integrales, cus-cús, bulgur, copos…).

–          PROTEINAS: legumbres: garbanzos, lentejas, judías, habas, guisantes, soja blanca, verde o negra… y derivados: seitán, tofu, tempeh…Frutos secos.

–          LÍPIDOS: aceite de oliva, de sésamo, de maíz…  y mantequillas de frutos secos.

–          VITAMINAS: frutas y verduras incluyendo siempre una ración de verduras verdes poco cocinadas o crudas.

–          MINERALES: usa una pequeña cantidad de algas en cada comida, semillas (sésamo, calabaza, girasol), verduras…

9-     De manera gradual y a medida que el organismo se limpia de toxinas y memorias de alimentos procesados y quimicalizados, aumenta el gusto por comer alimentos tal y como nos los da la tierra: integrales, con vida; la papilas gustativas recuperan su sensibilidad y sentimos el efecto no solo físico sino también energético de cualquier alimento con mayor intensidad.

10- Haz que los cambios que has incorporado sean una prioridad para ti, evitando que los antiguos hábitos se vuelvan a hacer sitio en tu vida. Si llegara a suceder, es útil que recuerdes que esto forma también parte del proceso de transición hacia una vida más saludable en todos los aspectos de tu ser y que no significa que estés fallando en tu proceso de cambio o de afianzar la dieta macrobiótica en tu vida. Después de una temporada prescindiendo de alimentos procesados, refinados, quimicalizados y extremos y comiendo macrobióticamente, nuestro organismo aprende a asociar sensaciones placenteras a comer de esta manera. Entonces las apetencias por la comida basura o procesada disminuyen hasta desaparecer. Esto, aparte de por haber cambiado nuestras memorias celulares, sucede también debido a que comiendo alimentos integrales de manera adecuada a nuestras características personales, se equilibra el nivel de azúcar en sangre. Este momento en el que nuestra mente ya no vibra con alimentos basura, es el momento en que empezamos a comer con libertad infinita en vez de mecánicamente o compulsivamente.

Recuerda que cualquier transformación desde la propia experiencia es un proceso que requiere de tiempo para encarnarse. La adopción meramente intelectual de teorías e incluso de prácticas sin dar tiempo a que se conviertan en parte de la esencia de una misma no son cambios sólidos, ni duraderos, ni honestos. El cambio de una alimentación convencional moderna a la macrobiótica requiere de mucha perseverancia. En este viaje pueden aparecer tanto etapas en las que te sientas maravillosamente como etapas más difíciles que parezcan frustrantes, la mente puede entrar en confusión y querer volver atrás buscando excusas para volver a consumir alimentos dañinos.

George Ohsawa enseñó que “cuanto mayor es la dificultad, mayor es también la satisfacción”. Esto se puede aplicar a cualquier tema que una trata de controlar.

Una de las mejores lecciones que me ha dado la macrobiótica y que me sigue dando después de tantos años es que hay que afinar en el arte de disminuir el ritmo en la vida cotidiana. Readaptar los ritmos de la vida moderna a los de la naturaleza para recuperar la paz y el sentido de pertenencia a un proceso atemporal y eterno.

Preparar un menú macrobiótico va más allá de la simple cocina. Implica presencia y práctica del “aquí y ahora”, es pura alquimia que va más allá del alimento en sí. Es una forma de meditación activa que incorpora el ritual cotidiano que nos nutre y sustenta la vida. Esto es algo que no se puede comprar, que no se puede obtener con dinero sino con la constancia y la dedicación.

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

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CÓMO CONVERTIR RECETAS TRADICIONALES EN MACROBIÓTICAS

Una de las cuestiones que más preocupan a las personas que quieren cambiar su dieta diaria para hacerla acorde con los principios que rigen la macrobiótica, bien porque están enfermos o porque quieren ganar en salud, es cómo afrontar el día a día en la cocina con los conocimientos culinarios tradicionales. Si se conocen algunos trucos y equivalencias, es fácil convertir un plato dulce o salado en uno macrobiótico: más sano, equilibrado y menos calórico.

Alimentos macrobióticos

La macrobiótica tiene como principio fundamental el equilibrio nutricional y analiza qué efectos tiene lo que ingerimos en nuestro organismo. Básicamente propone alimentos poco o nada procesados por la industria alimentaria, ecológicos, integrales y de producción local. Prioriza el cereal en grano, las verduras y frutas, las proteínas vegetales (entre las que se incluyen las legumbres), las algas, las semillas.

No prohíbe nada, pero generalmente no recomienda el consumo de carnes animales (salvo el pescado y crustáceos), ni lácteos, ni azúcares procesadas, ni alcohol, y tampoco las solanáceas (patatas, tomates, berenjenas). Como nos explica la consultora macrobiótica Agnes Pérez “Los alimentos solanáceos pueden extraer sutilmente el calcio de los huesos y depositarlo en las articulaciones, riñones, arterias y otras zonas del cuerpo“.

Como alimentos extraños para algunos occidentales incluye diariamente fermentados como el miso, la salsa de soja (tamari o shoyu), la ciruela umeboshi, las verduras en piclkes (fermentadas con sal), el gomasio (sésamo con sal) o la tekka (miso, loto, zanahorias, bardana, aceite de sésamo). Y nuevas maneras de endulzar: amasake y siropes de cereales y frutas. Propone un sistema equilibrado de nutrientes: 50% de verduras variadas, 30% de cereales y 20% de proteínas con un caldo de entrante. Todo acompañado de algas y algún pickle.

Cereales y legumbres para platos dulces y salados

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Poco hay que cambiar para hacer un arroz o unos macarrones, salvo que sean integrales y a ser posible ecológicos en ambos casos. Pero es muy interesante el uso de algunos cereales y legumbres para hacer platos dulces. Veamos algunos de ellos:

  • El mijo. Es un cereal muy desconocido, pero muy versátil a la hora de elaborar recetas tanto dulces como saladas. Cuando está cocido queda muy compacto, y esa característica lo convierte en ideal para elaborar albóndigas y para suplir a un bizcocho por ejemplo.
  • Azukis. Es una judía pequeña de color burdeos muy recomendable para personas con falta de vitalidad. Casa muy bien con la calabaza, pero también, añadiendo algo de cacao o algarroba y sirope de arroz, y triturada, puede convertirse en un pastel dulce muy sano.
  • Arroz dulce. Es una variedad de arroz glutinosa ideal para sushi por ejemplo. Como el mijo, convertible en albóndigas, masa de pizza o incluso pestiños junto con pipas tostadas. Con este arroz se elabora también el mochi, una especie de pastillas de arroz, que ralladas se pueden usar para sustituir al queso.
  • Polenta. También es poco conocido y tiene aplicaciones similares al mijo, salvo que se cuece mucho más rápido.

Probando con estas combinaciones es cuestión de echar imaginación. Por ejemplo: si tenemos una trituradora podemos hacer harinas de cereales y legumbres y emplearlas para hacer desde leches vegetales hasta pasta fresca.

Algas, proteínas vegetales y setas en potajes y guisos

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Quienes toman la macrobiótica como su patrón alimentario generalmente acaban por hacer muchas comidas veganas. De esta forma, en lugar de utilizar proteínas animales, se usan vegetales en croquetas, salchichas o embutidos, pero también en los guisos, con un resultado estupendo. Por ejemplo:

  • Seitán y tofu. Derivados del gluten de trigo y de la soja, respectivamente, pueden usarse como sustitutos de la carne en boloñesas o para hacer salchichas y hamburguesas vegetales, por ejemplo. También en cocidos y potajes. Absorben y aportan sabor a los caldos.
  • Algas. Aunque son verduras de mar son estupendas en potajes de legumbres. Sobre todo la hijiki, que junto con verduras, salsa de soja y algo de pimentón no tienen nada que envidiar a unas lentejas o garbanzos con chorizo, por ejemplo. El agar-agar se emplea como espesante y sustituto de la gelatina.
  • Las setas, sobre todo los boletus o las shiitake. En refritos dan un estupendo sabor que recuerda a la carne, tanto que puede hacerse una fabada vegana sin perder sabor.
  • El tempeh. Refrito en aceite de oliva o sésamo puede usarse para una carbonara en lugar de bacon.

Condimentos macrobióticos en la cocina diaria

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Especias fuertes y caldos concentrados dejan paso a otros condimentos con mayor aporte alimenticio:

  • Miso. Es un fermentado de soja, cebada y/o arroz con beneficiosas propiedades entre las que destaca la disminución de productos químicos y toxinas que produce en el cuerpo. Es un excelente sustituto del caldo en cubitos.
  • Salsa de soja. En sus dos versiones: shoyu (con trigo) y tamari (más medicinal) se pueden usar en guisos, salteados y casi cualquier preparación culinaria como sustituto de la sal.
  • Umeboshi. En versión ciruela o pasta es un complemento estupendo para hacer salsas, patés y cremas como mayonesas o el hummus. En versión vinagre puede servir de aliño para verduras escaldadas o cereales.
  • Las semillas. Sésamo, pipas, amapola y otras semillas aportan sabor a aliños, salteados y guisos. El gomasio se hace con sésamo y sal sin refinar.
  • Salsa de tomate. En macrobiótica no se usa por norma general el tomate por ser una solanácea. Se puede sustituir por una salsa que lleva aceite, cebolla, zanahoria, remolacha, miso y laurel.

Versiones dulces de la cocina macrobiótica

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Parece difícil en principio que una dieta que restringe el azúcar tenga una repostería propia, pero es así. En general, para versionar dulces se puede sustituir el azúcar por sirope de arroz o cebada o manzana y combinarlo con cereales, verduras dulces como la calabaza o el boniato y legumbres.

Con algunos conocimientos sobre la composición de los alimentos (qué es proteína, hidratos) y algunos trucos para sustituir condimentos, solo hace falta algo de imaginación y destreza para convertir recetas de toda la vida en macrobióticas . Ganamos salud y sabor e incorporamos a la dieta múltiples beneficios.

Escrito por Helena García Morales – Pachamama.

Fotos de los platos: Agnès Pérez.

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

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Tlf: 638 893 371.