EL MIJO: PROPIEDADES, USOS EN LA COCINA Y DELICIOSAS RECETAS

El mijo es un cereal muy versátil y maleable en la cocina ya que queda bien tanto en preparaciones saladas como dulces. Muy energético (más yang) a la vez que robusto y flexible,  es un alimento precioso para personas debilitadas y estudiantes, para la fatiga intelectual, depresión nerviosa y anemia pues nutre el cerebro por su riqueza en magnesio y lecitina. Es fácil de digerir porque no contiene gluten, por tanto es apto para personas con celiaquía y tiene un alto contenido mineral alcalino que contrarresta el ácido del estómago, a diferencia de otros granos que tienden más bien a formar ácidos.

Corresponde al elemento tierra: estómago, bazo y páncreas. Es pues un cereal de fin de verano-otoño, ligeramente diurético y por tanto recomendable en dietas de adelgazamiento.

Cabe destacar su contenido en proteínas de alto valor biológico y su riqueza en hierro y magnesio, minerales cuya ingesta se ha de reforzar en caso de anemia. Su contenido en vitaminas del grupo B (B1 y B6) y fósforo ayudan a fortalecer el sistema nervioso y por ello es importante incluirlo regularmente en la dieta en caso de situaciones de estrés, fatiga intelectual o falta de memoria (exceso de yin).

RECETAS MACROBIÓTICAS / VEGANAS CON MIJO

El mijo se cocina rápidamente (15-20mn) en comparación con otros cereales y liga muy bien tanto para hacer croquetas como para base de pizza o pasteles. Cremoso sienta de maravilla al sistema digestivo y se puede tomar tanto en sopas como en el desayuno. Prueba usarlo también en repostería.

SOPA CREMOSA DE MIJO

Un buen entrante, desayuno salado o plato para una cena ligera y nutritiva.

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Ingredientes y preparación: Medio vaso de mijo lavado, 4 vasos de agua, 1 puerro picado finamente, 2 zanahorias cortadas en juliana, Cebollino picado, Mugi miso, Aceite de sésamo tostado

Saltea el puerro y la zanahoria en una olla honda con una cucharada sopera de aceite de sésamo tostado durante 2mn.
Añade el agua y el mijo, deja que el agua hierva, baja el fuego y cuécelo tapado durante 1h.
Diluye 1 cucharada sopera de mugi miso en un poco de agua caliente y añádelo a la sopa, removiendo para que no hierva.
Sirve bien caliente con un poco de cebollino picado por encima.

PASTEL DE MIJO CON CHIRIVÍAS Y SALSA DE ZANAHORIAS

Una receta muy de fin de verano-otoño por su sabor dulce y la combinación de sus ingredientes.

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Ingredientes pastel: 1 taza de mijo, 2 chirivías, sal marina
Ingredientes salsa: 4 zanahorias, aceite de sésamo, sal marina
Preparación:
Lava el mijo y cuécelo en dos tazas de agua con una pizca de sal marina.
Pela y corta a rodajas finas las chirivías y hiérvelas 15mn en un fondo de agua con una pizca de sal.
Pincela un molde de plum-cake con un poco de aceite de sésamo y pon en él una capa de chirivías, una capa de mijo, una capa de chirivías, una capa de mijo… hasta llegar al tope.
Hornéalo 10mn.
Para la salsa:
Corta las zanahorias tal y como se hace para preparar nishime , saltéalas en un poco de aceite de sésamo, añade sal marina y cúbrelas con agua.
Cuécelas 20mn hasta que estén tiernas.
Tritúralas y añade la salsa al pastel.
CROQUETAS DE MIJO CON COLIFLOR, CALABAZA, ARAME Y CACAHUETES
Reequilibrantes del bazo-páncreas, ayudan a estabilizar el nivel de azúcar. Si se hacen al horno, se consume menos grasas.
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Ingredientes: 1 taza de de mijo, Media taza de calabaza cortada a dados, Media taza de coliflor cortada a flores, 2 c.s de arame, Cacahuetes tostados y picados, Sal marina, Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Lavar y hervir el mijo con las verduras y el alga previamente remojada durante 5mn en 2’5 tazas de agua con una pizca de sal unos 30mn. Ha de quedar pastoso. Cuando esté cocido, ponerlo en un cuenco y dejar enfriar. Añadir los cacahuetes, mezclándolos con la masa y formar croquetas. Dorar las croquetas en una sartén con aceite de oliva o pasarlas por el horno si no se quiere comer tanta grasa..

Nota: los fritos se han de servir con rabanito crudo rallado o chucrut, así asimilarás mejor las grasas.

PAELLA DE MIJO

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Ingredientes: 1 taza de mijo, 1 manojo de ajos tiernos, 500 gr de guisantes frescos, 1 alcachofa, 1 nabo, 1/2 taza de espaguetti de mar, Unas hebras de azafrán, 1 rama de romero, Aceite de sésamo y sal marina.
Elaboración:
Poner las algas a remojo 5mn.
Lavar bien el mijo y tostarlo suavemente.
Lavar y cortar la verdura pequeñita y saltearla en aceite de sésamo, añadir agua, el azafrán y una pizca de sal para hacer el caldo base de la paella, hervirlas un ratito con las algas y añadir el mijo. Cocinar unos 20mn hasta que se acabe el agua.

MAKIS DE MIJO CON PICKLES

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Esterilla para enrollar sushis, 1 hoja de alga nori, mijo hervido, tofu ahumado, rúcula, semillas de sésamo tostadas, pickles (pepinillos o chucrut)

Tostar ligeramente la hoja de nori sobre el fuego de la cocina, pasándola rápidamente para que no se queme y extenderla sobre la esterilla. Extender el mijo bien cocinado sin llegar a cubrir los bordes del alga (no ha de quedar duro ni suelto ni tampoco ha de estar caliente ya que rompería la hoja de nori) y poner unas semillas de sésamo tostadas sobre él. Disponer en el centro del mijo los pickles y el tofu. Mojar los bordes del alga con un poco de agua pasando los dedos humedecidos sobre ella. Enrollar los ingredientes apretando con la esterilla y sellar el rollo con los bordes del alga. Cortar a rodajas con un cuchillo bien afilado

TARTA DE MIJO CON JALEA DE FRAMBUESAS

 

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Ingredientes: 1 vaso de mijo, 2 vasos y medio de zumo de manzana, un puñadito de pasas, ralladura de un limón, mermelada de frambuesa sin azúcar, coco rallado, sal marina

Preparación:

Lava el mijo y tuéstalo suavemente. Cuécelo en el zumo de mazana con una pizca de sal marina, las pasas y la ralladura de limón.

Cuando esté tibio, extiéndelo en un molde de tarta y recubrélo con la jalea de frambuesa. Espolvorea un poco de coco para decorar.

Artículo© escrito por Agnès Pérez.  Fotos© de Agnès Pérez. Todos los derechos reservados. Puedes compartirlo desde esta web, pero si lo quieres publicar en otros medios, ponte en contacto conmigo.

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ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA / VEGANA PARA DEPORTISTAS

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Practicar deporte requiere de una energía constante y fuerte que se puede conseguir perfectamente con alimentos vegetales integrales y frescos. Ésta se encuentra básicamente en los hidratos de carbono complejos y en los lípidos. Es importante nutrirnos de diferentes cereales integrales en grano y algunos derivados como la pasta o sémolas integrales varias veces al día, complementados con proteína de buena calidad como son las legumbres, y ocasionalmente tempeh, seitán, tofu y usar una pequeña cantidad de aceite de primera presión frío, preferentemente de oliva virgen extra o de sésamo. La cantidad de carbohidratos de la dieta determina las reservas de glucógeno (glucosa), la resistencia a la fatiga, así como la optimización de las condiciones propias de cada deportista. Además, son imprescindibles las verduras y hortalizas frescas de temporada, ecológicas por supuesto y los frutos secos, semillas y puré de estas oleaginosas. Los estilos de cocción y las combinaciones energéticas de los alimentos son la clave que proporcionará la condición física y mental que deseamos para adaptarla al tipo de deporte al que somos aficionados/as y a nuestros objetivos. Deporte y alimentación saludable son dos aspectos de la vida que no deberían descuidarse. Se necesitan uno al otro para gozar de paz mental y minimizar o erradicar posibles dolencias.

Cada alimento y el conjunto de nuestra dieta y estilo de vida crean determinadas vibraciones en el cuerpo-mente según la constitución y condición de quien lo ingiere. No existen pautas fijas o una dieta mejor que otra; la mejor dieta para cada cual nace de su consciencia, de una previa limpieza interna y de la observación de lo que conviene en cada momento para evolucionar y mantener un nivel de salud óptimo. Así, nuestra alimentación ha de variar según la intensidad del deporte que hacemos o si lo que perseguimos a través de una disciplina física es un impacto sobre nuestra actividad mental o si siendo veganos/as también practicamos ejercicio físico.

Por ejemplo,

Para favorecer la concentración mental:, toma: más cereales integrales y legumbres, pequeñas cantidades de frutos secos y semillas, raciones pequeñas, sopas y potajes, verduras cocinadas. EVITA: azúcar y dulces, alcohol, drogas, comer en exceso, mucha ensalada y fruta cruda, alimentos enlatados y congelados.

Para favorecer la actividad física:, toma: ensaladas, verduras de hoja, frutas, más proteínas de origen vegetal, sobretodo legumbres cocinadas de manera dinámica, cereales en ensalada o con salteados de verduras. EVITA: grasas, carnes y proteína densa guisadas y en salsa, más de un 40% de cereales y legumbres, exceso de sal, miso, shoyu o tamari.

Para favorecer la meditación o la práctica del yoga: aunque no sean deportes, sí contienen una parte de ejercicio físico de más o menos intensidad para modelar nuestra postura corporal, favorecer un impacto calmado y profundo en nuestra respiración y por tanto un efecto fisiológico sobre la salud de todos nuestros órganos y sistemas, de los cuales el sistema nervioso y por ende nuestra actividad cerebral, son los mayores beneficiados.Toma: cereales integrales, legumbres, verduras, frutas y frutos secos. EVITA: cualquier tipo de proteína animal, alimentos refinados y procesados, la cocina y los alimentos excesivamente secos, azúcar, lácteos.

Empezando el día…

Los desayunos, al ser la primera comida del día, han de ayudar a mantener una energía estable durante toda la mañana. Se puede elaborar, según lo que se prefiera tomar o según sea la práctica física, antes o después de ésta. Puedes empezar tomando una bebida-remedio macrobiótico o simplemente una crema de cereales. La  crema de cereales de arroz (integral), de mijo, de arroz con cebada, de quinoa, de amaranto, de copos de avena, kokoh, de muesli… Prueba cambiar de sabor y hacerla dulce o salada según te apetezca. Aquí tienes la receta básica:

Crema de arroz integral:

Ingredientes: 1 taza de arroz integral, 7 a 10 tazas de agua, una pizca de sal o 1 trocito de alga kombu.

Preparación: Lavar bien el arroz (3 veces), colocar un trozo de alga kombu en el fondo de la olla, poner el arroz, añadir el agua, llevar a ebullición, hervir durante 5mn a fuego fuerte con la olla abierta, intercalar un difusor de calor entre la olla y el fuego, cerrar la olla, bajar el fuego al mínimo y cocinar de 1h30 a 3h.Cuando transcurra este tiempo, dejar que el vapor salga lentamente si es olla a presión.

Esta crema se puede hacer con cualquier cereal de uso regular. Resulta muy energética para el desayuno. Aderézala con semillas de sésamo, 1 ciruela umeboshi o cocinar con verduras cortadas a trozos pequeños o con algo de fruta seca (pasas, ciruelas pasas…), una cáscara de limón, una pizca de canela… También puedes cocinar ocasionalmente pasteles o tartas con los cereales integrales de cus-cus, de mijo, de polenta, de sémola de arroz, tarta de compota. En el monográfico especial sobre desayuno que imparto te doy muchísimas opciones deliciosas, creativas y saludables para que cada desayuno sea una fiesta y no te aburras nunca por repetir.

Prueba la variedad de tés y hierbas sin excitantes o bajos en teína: bancha, kukicha, genmai cha, té verde, té blanco, té Mu, té rooibos, té po-er, infusiones de hierbas, té de azuki, té de raíz de loto, té de bardana, té de soja negra, café de cereales… A menudo y por costumbre se piensa que un café es imprescindible pero el organismo ya está despierto y suficientemente activo. Si tu alimentación es la correcta, te levantarás siempre con ganas de actividad, alegre y a la vez relajado/a.

La leche la puedes sustituir por bebidas vegetales de arroz, de avena, de kamut, de quinoa, de almendras… Hacerlas en casa es muy fácil, económico y más ecológico pues se evitan los envases tetrabrik.

Ejemplos de menús para deportistas

A continuación comparto la que puede ser tu alimentación durante dos días con menús estándar para que elijas el que más te conviene según la intensidad de tu práctica deportiva. El primero es más ligero, aconsejable si quieres efectuar digestiones rápidas para practicar al poco tiempo de comer, si bien se ha de dejar pasar al menos 1h30 entre la comida y los posibles esfuerzos. Siempre es más saludable el movimiento y se consiguen mejores efectos con el sistema digestivo vacío.

El segundo menú tiene como objetivo ayudarte a recuperar fuerzas después de entrenamientos o prácticas intensas. Es más contundente e idóneo para saciar las apetencias de proteína animal que pueden darse tras un desgaste mayor de energía.

Puedes evitar el tentempié de media mañana y la merienda si tu nivel de azúcar está equilibrado, no tienes hambre o deseas sentirte más liviano/a.

Hay bastantes recetas explicadas en mi blog a las que puedes acceder clicando sobre el nombre del plato.

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MENÚ 1 – OPCIÓN LIGERA Y ENERGÉTICA

Desayuno

  • Zumo de zanahoria y jengibre (Si tu condición no es dispersa, comenzar el día con un licuado vegetal de verdura o verduras/fruta, nos ayuda a relajar y refrescar el organismo, además del aporte vitamínico, efecto antioxidante y fortalecedor del sistema inmunológico).
  • Crema de mijo con canela, cáscara de limón, semillas de sésamo tostadas y ligeramente molidas y un poco de melaza de arroz.
  • Té kukicha.

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Almuerzo

  • Sopa de Kimpira (Esta sopa calentita incrementa la vitalidad, y por lo tanto es beneficiosa si hay cansancio, tonifica el sistema digestivo, refuerza la sangre y calma las emociones)
  • Ensaladilla de quinoa con tofunesa
  • Brócoli escaldado con salsa verde y gomasio de alga nori (Tomar verduras verdes poco hechas o crudas en cada comida es importante por su riqueza en magnesio (participa en la relajación muscular), ácido fólico (necesario para la producción de glóbulos rojos), calcio y vitamina K (vitales para unos huesos sanos y fuertes) y hierro vegetal. ¡Inclúyelas a diario en tus menús!
  • Bombones de azuki con nueces (la judías azuki tienen un alto contenido de vitamina B1 o tiamina una de los principales productores de energía y contribuyente del metabolismo de grasas, por ende de la desintoxicación del organismo. Estas legumbres son muy digestivas, fácilmente asimilables por el organismo de tal modo que no producen gases intestinales ni flatulencias como sucede con la gran mayoría de legumbres. Además, regulan la glucemia, favoreciendo la erradicación de los altibajos de azúcar).

Merienda

  • Pudding de chía con almendras, chips de manzana y orejones (las semillas de chía son una excelente fuente de fibra y antioxidantes, calcio, proteínas y ácidos grasos omega 3 (ácido alfa-linolénico) ALA de origen vegetal. Christopher McDougall, corredor de ultramaratones y autor del libro “Born to Run” acredita las semillas de chía como un alimento excepcional para los atletas.En términos de contenido nutricional, una cucharada de chía es como un batido hecho de salmón, espinacas y hormonas de crecimiento humano“, escribe).

Cena

  • Caldo de verduras dulces (Ayuda a relajar el páncreas y a equilibrar el nivel de azúcar después de entrenamientos intensos o circunstancias que pueden provocar tensión orgánica/emocional)
  • Espaguetis de sarraceno con verduras salteadas al wok y picatostes de tempeh
  • Ensalada dúo de coles prensadas con salsa de yogur vegetal al comino
  • Café de cereales “yannoh”
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MENÚ 2 – OPCIÓN PARA REGENERAR FUERZAS

Desayuno

  • Sopa de miso con alga wakame, verduras de hoja verde y mochi. (Tomar sopa de miso por las mañanas ayuda a activar el organismo, a alcalinizarlo y es un sustituto saludable del café. Es ideal en las mañanas de invierno antes de salir a correr o en bici ya que, añadiendo unas cucharadas de cereal integral, proporcionará una gran energía a la vez que nutrirá adecuadamente)
  • Crema de avena en grano con dátiles y nueces tostadas. (la avena es el cereal que se da a los caballos de carreras para conferirles tanto fuerza como un pelaje sedoso precioso. Tómala si tu constitución es de bajo peso).
  • Té kukicha

A media mañana

Almuerzo

  • Espaguettis de sarraceno en caldo de algas con tempura de raíces y calabaza.
  • Guiso de seitán al escabeche con arroz basmatti (el consumo de proteína vegetal, como el tofu, tempeh o seitán, que proviene del gluten de trigo, son una buena opción para evitar la proteína animal cuyo consumo es tan común y a veces excesivo entre deportistas. Prueba este plato estofado que te proporcionará la misma calidad energética pero con ingredientes 100% vegetales)
  • Rollos de col china rellenos de verduras con salsa de tahin (el tahin o puré de sésamo forma parte de las grasas saludables y tiene un elevado contenido en calcio, tan importante en el mecanismo de contracción muscular y para mantener potente nuestra estructura ósea)
  • Crumble de manzana

Merienda

  • Almendras tostadas con pasas

Cena

  • Crema de calabaza a la naranja
  • Croquetas de mijo con salsa “tomato” (el mijo es el cereal más energético, indicado en circunstancias de desgaste físico e intelectual. Además, se digiere fácilmente ya que no contiene gluten y se cocina en poco tiempo. Prueba también la salsa “tomato” hecha con zanahoria, remolacha y un poco de puré de umeboshi. Las zanahorias son también una gran fuente de hierro y betacarotenos, dotadas de numerosos minerales y oligoelementos como el cobre, calcio, potasio, manganeso y fósforo. Estos minerales sirven diversos fines. Por ejemplo, el cobre es un mineral vital utilizado por el cuerpo para los huesos y la producción de tejido conectivo, así como para la codificación de enzimas específicas, tales como aquellos para la eliminación de los radicales libres y la producción de melanina. El calcio también es útil para fortalecer los huesos)
  • Ensalada de legumbres  (lentejas con berros)
  • Ame-kuzu

 

Nota: Si tu alimentación es vegana, recuerda comprobar mediante analíticas regulares que no tienes carencias. No tiene porque haberlas, pero suele ser necesaria la suplementación con B12, otras vitaminas y minerales.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

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LA PLAGA DE LA COMIDA PRECOCINADA

La comida que nos nutre nada tiene que ver con los productos comestibles que proliferan cada vez más en los supermercados tanto convencionales como ecológicos. 

Existe una diferencia bien grande entre llenar la barriga o nutrir el cuerpo que hace evolucionar nuestra alma.

 

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La semana pasada leí un artículo que hablaba sobre los productos comestibles, esos simulacros de la comida ideados científicamente, que suman componentes de toda clase (saborizantes, proteínas, espesantes, vitaminas, emulgentes, polisacáridos, endulzantes, modificadores de la textura, etc.), cuyo resultado final es un producto diseñado específicamente para disparar nuestros receptores de placer alimenticio, estimulándolos a base de grasa y azúcar o de textura crujiente y sabor salado.

En países como Gran Bretaña, si entras en un supermercado, las neveras de comida preparada al estilo casero (ensaladas con su verdurita cortada, macarrones boloñesa, tortillas de patata, albóndigas, carnes  y pescados aliñados listos para hornear o freír, todo tipo de comida étnica que podría ser saludable –hummus, falafel, tzatziki, sushis y makis, tallarines con verduras al wok, croquetas con jamón, etc-  y los congeladores rebosan de productos, todos metidos en varios envoltorios de plástico, listos para calentar al microondas o cocinar en 3mn.

Y estas neveras ya ocupan más de la mitad de la superficie de los supermercados de barrio.

Y muchas personas no sólo compran estos productos semi-fríos o descongelados para alimentarse con ellos sino que los vuelven a congelar. Porque, ¿para qué perder tiempo en la cocina si ya se pueden comprar hechos a un precio similar al de sus ingredientes + gastos de elaboración?

El sistema mismo tiende a absorber a través de las jornadas de trabajo cada vez más tiempo y cuando se llega a casa, la energía que queda para dedicar a la cocina es cada vez menor.Y la pescadilla se muerde la cola en un círculo de intoxicación que deriva en cansancio y reduce la vitalidad al mínimo: pseudo-alimentos o comestibles que no nutren adecuadamente, que sobrecargan el organismo de sustancias innecesarias tóxicas que le hacen trabajar por encima de sus posibilidades y lo agotan porque no poseen energía vital intrínseca, que crean tensión física y dispersión mental que  se van acumulando en el organismo a causa de esta  mala alimentación y de las cargas de la vida cotidiana mal llevadas, porque si no nos nutrimos adecuadamente se resiente todo: el cuerpo, las emociones y la energía vital.

Vamos a ver algunos ejemplos de cómo se elaboran los productos comestibles.

La lista de ingredientes sanos del pan (harina de trigo/centeno, levadura y sal) se completa en el producto comestible derivado (pan de molde) con aceite (en el mejor de los casos, girasol) y azúcar. Para redondear, emulgentes y conservantes. La pizza campestre lleva en la base, además de harina, levadura y sal, azúcar, aceite vegetal (de palma y otros en la mayoría de los casos) y dextrosa. En la cobertura de salsa de tomate lleva más azúcar y más dextrosa. La dextrosa es una presentación comercial de la glucosa, un azúcar.

Los productos comestibles son baratos y gustosos, lo malo es que todos saben más o menos a lo mismo, es decir a la mezcla de almidón, grasa vegetal, sal, azúcar y saborizantes. Sobre una base de comida real (por ejemplo, carne de pollo o atún) que no suele superar el 40% del contenido, se rellena el resto con productos industriales baratos como proteína de soja y jarabe de glucosa de maíz –ambos provenientes de cultivos transgénicos extensivos- y se obtiene un producto que dará grandes alegrías a los accionistas de las grandes empresas de alimentación.

 

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Conforme iba desmigajando el texto del artículo sobre comestibles de supermercado convencional, desfilaban por mi mente imágenes de las neveras no de los grandes supermercados, donde la comida, a mi modo de ver ya no merece este nombre por lo adulterada que está por químicos, hormonas, pesticidas, modificaciones genéticas, etc. aunque no se trate de los productos comestibles citados anteriormente, sino que mi “click” mental fue automático hacia las neveras de los supermercados ecológicos y herbolarios donde compro habitualmente, los cuales están incorporando cada vez más simulacros de la proteína animal en versión bio, sin pesticidas ni químicos y con saborizantes naturales, claro.

Afortunadamente, el sector de la población que está tomando consciencia de la necesidad de nutrirse adecuadamente es cada vez mayor y la venta de alimentos y productos ecológicos está en alza.

Afortunadamente, se suele tomar consciencia de la importancia que tiene la calidad de la alimentación después de padecer secuelas de una dieta deficiente, vida con estrés, o algún problema de salud más o menos grave.

Y la industria ecológica lo sabe.

Y también sabe cómo copiar y vender al modo ecológico con el lema de saludable, comestibles elaborados con productos de mejor calidad, pero al fin y al cabo, imitaciones de la proteína animal que nutricionalmente están muy lejos de lo que aporta la proteína animal –en versión ecológica, claro- No me refiero a proteína vegetal como el tempeh, seitan o tofu sino a los quesos en lonchas veganos que son pura grasa (aceite de coco), hamburguesas y croquetas de todo tipo, hechas con cereal integral, legumbres e ingredientes naturales pero que llevan meses envasadas al vacío en el paquete y en una nevera, leches vegetales a base de cereal que son agua a precio de oro pues sólo llevan un 14-17% de cereal, y en fin, a todos los productos de comida rápida que vemos habitualmente cuando vamos a comprar a herbolarios de cierta envergadura.

Y a veces me da que pensar que el año pasado, la empresa de productos ecológicos Sorribas-Biográ se vendió a  Idilia Foods y hace unos meses, Vegetalia se ha vendido a Ebro Foods.

Impacto de los derivados de la comida en la salud y en el medio-ambiente.

Comer unas salchichas de tofu ecológicas de vez en cuando no supone ningún peligro, pero me preocupa que, siguiendo el modelo de los supermercados convencionales,  estos productos estén ahí para sustituir la comida de verdad. No la proteína animal, de la que se puede prescindir perfectamente si se lleva una dieta equilibrada, sino el cereal en grano, las legumbres, las verduras y frutas frescas de cultivo local y de temporada, los frutos secos, semillas, algas, aceite de oliva de esta tierra, las plantas aromáticas y hierbas silvestres que abundan en el campo y que ya casi nadie reconoce ni conoce sus usos medicinales.

Me preocupa que las personas, cansadas por un ritmo de vida acelerado, exigente, sobrehumano prefieran comprar su comida preparada (eso sí, ecológica, y, nótese la ironía, “para cuidarse”) que cocinarla en sus casas, para ahorrar media hora que emplearán en mirar la tele o conectarse a facebook, o… simplemente reconfortarse en el sofá delante de sus comestibles ecológicos que han calentado en el microondas.  Porque a menudo la falta de información o la información manipulada por el marketing no ayuda a cambiar de hábitos en la dirección adecuada. Las personas que hoy día hemos instaurado nuevos hábitos alimenticios y nos hemos limpiado, fortalecido e incluso cambiado nuestro carácter cambiando de alimentación, hemos pasado por un proceso de reeducación que a menudo ha implicado estudiar nutrición y hacer acopio de una gran fuerza de voluntad para no recaer en el consumo de alimentos “antiguos”. Hace más de 24 años, cuando yo misma pasé por este proceso de cambio, no existían supermercados ecológicos y en las herboristerías de barrio sólo se encontraban alimentos de primera necesidad. Y considero que esto ha sido un privilegio porque así era más difícil caer en la tentación de consumir comestibles ecológicos en vez de alimentos integrales.

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Los alimentos integrales y frescos como el cereal en grano, las legumbres, las verduras y frutas frescas de cultivo local y de temporada, los frutos secos, semillas, algas, aceite de oliva de esta tierra, las plantas aromáticas y hierbas silvestres, cocinados conscientemente nutren en profundidad y llenan de energía, Los comestibles favorecen y ocasionan acidificación, acumulación tóxica (en todas sus versiones) y  desmineralización. Entonces, la condición de debilidad energética se acumula y presenta las siguientes manifestaciones:

Pérdida importante y significativa de peso.

Frecuente exceso de peso y movimiento lento y pesado.

Todo parecen tareas imposibles de acometer.

Sensación de debilidad generalizada.

Falta de ganas y de vitalidad. Tendencia depresiva.

Dificultad para la concentración.

Pérdida continuada de masa muscular.

Rigidez en el cuerpo y estado general de tensión.

Debilidad del sistema inmunitario (tendencia enfermiza).

Exceso de sensibilidad y tristeza habitual sin razón aparente.

Aletargamiento y sensación permanente de frío interno….

También me preocupa que las empresas con sello ecológico, en su afán de ganar dinero estén entrando en esta rueda de comercio tan poco ética. Evidentemente dirán que estos productos simulacros de la proteína animal en versión vegana, croquetas y hamburguesas  desvitalizadas y demás productos prescindibles  son de consumo ocasional y complementario a los alimentos integrales que han de ser la base de una alimentación equilibrada, pero esta no es la realidad que a diario leo en los foros veganos, en los que los comentarios de entusiasmo y felicidad proliferan cada vez que una cadena de supermercado multinacional lanza un nuevo producto vegano, en su mayoría comestibles, hechos con una base de soja, féculas o albumina de huevo + saborizantes químicos, almidones  y azúcar y que, en su mejor versión,  los compran en tiendas especializadas veganas donde hay chorizos, quesos de todos tipo y  hasta langostinos veganos, hechos con polvo de Konjac, almidón, azúcar, sal, pimentón., que se comerán en vez de los alimentos integrales  y genuinos que ya no cabrán en la barriga si ésta se llena de comestibles, porque saciarán el hambre y no aportarán los nutrientes y la energía imprescindible para  funcionar de manera óptima y evitar carencias.

Sé que con estas palabras estoy atentando contra la libertad de uso que cada cual quiere hacer de su tiempo, dinero y estómago pero este es un estilo de alimentación que aboca al sufrimiento. Esto no es vida, esto no es comida, esto no es nutrir el cuerpo para hacer evolucionar el alma. Y esto no es ético pues estas empresas son las que mayor sufrimiento animal y medio-ambiental causan.

También sé que estoy mezclando comestibles de supermercado que son infames, con comestibles veganos y comestibles ecológicos, cuyos ingredientes son de mejor calidad pero lo hago porque a medio o largo plazo su efecto en el organismo será similar porque ninguno de ellos va a proporcionar la energía vital que se necesita para estar bien.  La alimentación orientada únicamente a los sentidos resulta un gran obstáculo para la salud y evolución humana. Durante años y años de nuestra vida, hemos recibido el entrenamiento adecuado para comer en función de la satisfacción de los sentidos, olvidando los valores nutritivos y el cuidado de la condición de la salud personal.

Comprender, hoy en día, cómo los sabores de los productos comestibles y de la comida preparada pueden llegar a ser tan “necesarios” y tan “adictivos” requiere analizar factores diversos, como: los aditivos, los condimentos, los conservantes y los saborizantes empleados, así como las técnicas empleadas de publicidad, de marketing, de presentación etc, Curiosamente todos ellos factores que pretenden la satisfacción de los sentidos como lo primero y lo más importante (cuando no lo único). Pero dicho modelo sensitivo está basado en una facultad de juicio inferior, con el comer mecánicamente y para la mera satisfacción. Como principio se tiene que aceptar que, si se toman alimentos de baja calidad nutricional, energética o  vibracional,  que son agresivos con el medio ambiente interno de la persona y también con el medio ambiente externo, el ser humano que se desarrolla es también de baja vibración energética.

Es fundamental recuperar el hábito de cocinar a diario en casa. Es fundamental renunciar a los productos en serie (sí, en serie porque los tomates y las lechugas de los supermercados son todos iguales, los macarrones son todos iguales, los pescados son todos del mismo tamaño y con la misma carita),  adulterados por la industria agro-alimentaria para obtener beneficios a costa de nuestra salud y seguir lucrándose a nuestra costa a través de fármacos –Monsanto ha comprado Bayer- y Monsanto ha comprado diferentes cadenas de supermercados que están comprando distribuidoras de productos alimenticios.

Las hamburguesas, salchichas  veganas y los quesos veganos de paquete también están hechos en serie. Es fundamental renunciar a la comodidad inicial de comprar productos ecológicos precocinados y hacer acopio de fuerza de voluntad para ir a los fogones y preparar comida de verdad, que nos hace sentir felices y nos da lucidez y fuerza para vivir.

No son muchas las personas con la capacidad y la preparación necesarias para tomar la decisión de nutrirse para evolucionar su consciencia y desde ahí, evolucionar el inconsciente colectivo. Ni tampoco son muchas las que están dispuestas a cambiar la alimentación sensorial por una alimentación libre, nutritiva y sanadora. Para muchas otras es muy difícil tener el grado de libertad suficiente como para poder emprender el camino. La inmensa mayoría no están informadas correctamente. Pero cada vez somos más las personas que hemos cambiado nuestra vida a través del cambio de hábitos alimenticios y que podemos ser un ejemplo y contribuir al cambio de consciencia global. La persona que se alimente de una manera equilibrada y armonizada con la tierra, el medio ambiente, las estaciones, su propia condición personal, su propia naturaleza, el entorno donde vive, su circunstancias personales y su condición de ser superior con conciencia y libertad plena de elección, gozará de una salud física, mental, emocional y espiritual inquebrantable que puede emplear en perpetuar un sistema socio-económico  injusto o en crear alternativas sociales éticas, coherentes y más justas.

Artículo escrito por Agnès Pérez. Lo puedes compartir desde esta web. Si lo quieres usar para alguna publicación, ponte en contacto conmigo.

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Fuentes que han inspirado este articulo:

(1)   http://www.vidasostenible.org/informes/la-plaga-de-los-productos-comestibles/

(2)   Apuntes de Javier Iraola

(3)  Fotos de Empar Martínez de Camí de l’Horta

TRUCOS PARA HACER GUISOS Y ESTOFADOS MACROBIÓTICOS

 

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Las cocciones largas nutren, aportan calor y fortalecen el organismo. ¿A quién no le apetece, sobretodo en las épocas más frías del año, un guiso completo y humeante  fácil de elaborar o un estofado meloso de verduras  para acompañar el cereal integral?

Muchas personas hemos dejado de comer guisos tradicionales porque también hemos dejado la carne y no nos apetece saturar nuestro organismo con excesos de grasa y sal. Entonces hemos buscado transformar los platos de la gastronomía popular en más suaves, equilibrados, veganizados (sin ingredientes de origen animal) y macrobiotizados (que siguen un equilibrio energético y están hechos con ingredientes integrales, verduras frescas y condimentos naturales). Hacer estos guisos y estofados no es complicado. Sólo se necesita un poco de tiempo, unos pocos ingredientes y volcar nuestro afecto en la olla.

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UN GUISO Y UN ESTOFADO?

Principalmente el aceite. El guiso  se cocina en una cacerola u olla de acero inoxidable con un poco de aceite de oliva además del agua y es más untuoso. Se puede hacer con tapa o sin ella ya que el agua se ha de evaporar poco a poco para que reduzca.

El estofado se elabora en una cacerola gruesa o bien de acero inoxidable o bien en una olla de hierro fundido o de vidrio. Es una cocción lenta y sosegada. Se mantiene tapado durante toda la cocción para que el vapor que desprende quede retenido dentro de la olla. Por esto energéticamente calma, refuerza y calienta más el interior del cuerpo. En los estofados no se usa aceite y sí un poco de agua. Muy poca en el fondo de la olla para potenciar el sabor dulce de las verduras. Al estofado, en macrobiótica se le da también el nombre de “nishime”.

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EL GUISO, PASO A PASO:

1-      Elige entre ajo, cebolla, chalotas, cebollas de platillo, puerro, cebolleta fresca, calçots, ajos tiernos picados finos que saltearás en una cucharada sopera de aceite de oliva, añadiendo una pizca de sal marina. Saltea con garbo y chispa, removiendo con una cuchara de madera  hasta que la verdura de base haya sacado su agua y se vuelva tierna y pierda ese sabor picante que la caracteriza.  Puedes sazonar con una hoja de laurel  o alguna hierba aromática del monte (romero, tomillo, orégano…)  o incluso mezclar especias como cúrcuma + pimienta recién molidas o darle un toque de pimentón de la Vera si lo vas a compartir con alguien acostumbrado/a sabores contundentes.

2-      Mientras, corta a trozos grandes dos o tres verduras más. Lo ideal es combinar una o dos verduras de raíz (zanahoria, safanoria, chirivía, nabo, napícol, bardana…) con una verdura redonda (calabaza, col –repollo, rizada, lombarda, de Bruxelas- coliflor, calabacín, hinojo, alcachofas, setas…).  Añádelas a la base de verdura salteada, y añade también dos dedos de agua.

3-      Si deseas darle más consistencia, también  puedes añadir boniato, alguna legumbre cocida, seitán, tofu ahumado o tempeh, cortados también a cubos grandes, y que previamente habrás dorado a la plancha.

4-      Si además de la proteína vegetal, quieres añadir cereal integral y hacer un plato completo a nivel de nutrientes, entonces tendrás que cortar las verduras más chiquititas, poner también más cantidad de agua y rectificar de sal la base pues los cereales absorben más líquido y un buen guiso ha de quedar ligeramente caldoso.

5-      Lleva el guiso a ebullición y una vez arranque a hervir, baja el fuego y que haga “chup-chup” durante al menos 20-30mn si no lleva cereal. Si has añadido un puñado de arroz o cebada, entonces tendrá que hervir al menos 45mn. Si has añadido mijo o trigo sarraceno, entonces en 20-30mn estará hecho.

6-      Cuando ya esté cocido, puedes añadir también hierbas frescas finamente picadas (cebollino, perejil, cilantro, eneldo…) u hojas verdes trinchadas finas (hojas de mostaza, kale, diente de león, llantén…) ya que será suficiente que estas verduras se sumerjan en el calor del caldo para que queden en su punto y aporten más ligereza y frescura  al guiso.

7-      Si quisieras añadir al final, miso al guiso, evita echar sal al principio. Usa o sal marina o condimento salado, pero no los dos a la vez.

8-      También puedes sustituir ocasionalmente el aceite de oliva por aceite de sésamo tostado que le dará un toque más exótico y fragante.

9-      Si el guiso es sólo de verduras y quieres espesar el caldo para darle un toque meloso, puedes usar un poco de kuzu o arruruz diluido en agua y añadido al caldo casi al final de la cocción, cuando falten 2-3mn para apagar el fuego. Los guisos de verduras con kuzu son un bálsamo para los intestinos.

En mi blog Cocina macrobiótica mediterránea encontrarás diferentes recetas de guisos, estofados y otras delicias. Te invito a visitarlo si no lo conoces.

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PLAN DE ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA PARA RESTABLECER LA SALUD

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Para entender a la alimentación consciente se requiere reconocer y comprender que existe una relación específica entre los alimentos que se comen (y muy especialmente de los que se han comido) y el estado de situación de la Condición Personal de salud. Se requiere aceptar que, cuando se come continuadamente de una forma que no es la correcta, se activa y se pone en marcha, de manera inevitable, el “ciclo de acumulación de las enfermedades”. A lo largo de ese Ciclo de Acumulación de las Enfermedades, se atraviesa por varias fases de pérdida de la salud de gravedad progresiva y que finaliza con la pérdida de la calidad de la sangre y con una acidificación muy fuerte de todo el organismo.

Una alimentación incorrecta y desequilibrada producirá una gran cantidad de toxinas, desechos y residuos, los cuales se irán acumulando en el organismo, y ante los que el cuerpo responderá siempre tratando de eliminarlas. Dependiendo de la cantidad y de la frecuencia de los residuos generados al cuerpo no le da tiempo a eliminar todo lo que tiene que eliminar y, ante esa situación, se lanzará a procesos de eliminación (o intento de eliminación) cada vez más agresivos y más contundentes que son conocidos como enfermedades menores, como procesos de ajuste o como las enfermedades más serias y graves.

La forma natural de eliminación que se denomina procesos depurativos normales, se realiza por medio de la respiración, de la transpiración, de la orina, de las heces, de los pensamientos o de la voz

La persona atraviesa por sucesivas fases de eliminación:

FASE 1.- ELIMINACIÓN POR AJUSTES ANORMALES.- De manera natural el organismo reacciona con pequeñas enfermedades de ajuste, de entre las que se destacan: tos, fiebre, diarreas, debilidad, falta de energía, fatiga, estreñimiento, dolor de cabeza, vómitos, retención y acumulación de líquidos, acumulación de grasas, sudoración excesiva, temblores, calambres, exceso de peso, insomnio, etc.

FASE 2.- LA ELIMINACIÓN POR LA PIEL.- Cuando el hígado y el riñón comienzan a estar saturados, el organismo reacciona con alteraciones de la piel como: granos, psoriasis, sarpullidos, acnés, sequedad de piel, picores, eccemas, etc.

FASE 3.- LA ACUMULACIÓN POR DEBAJO DE LA PIEL.- La acumulación sigue hacia adentro y se produce el deterioro de fosas nasales, oídos, pulmones, colon, órganos sexuales, mamas, cálculos o piedras, arterias, sistema linfático etc.

FASE 4.- LA APARICIÓN DE ENFERMEDADES GRAVES Y SERIAS.- La continuidad de la acumulación de toxinas, de mucosidad y de grasas va a provocar una condición ácida de la sangre, la pérdida de la función de los órganos y de los sistemas y la degeneración orgánica. En esas circunstancias tiene lugar la aparición de enfermedades “importantes” y “graves” como cánceres, diabetes, esclerosis, artritis, Alzheimer, etc.

REGLAS BÁSICAS DE UNA NUTRICIÓN CONSCIENTE.

Conocer los cuatro principios esenciales:

UNO. Conocer en qué alimento o alimentos se encuentra los nutrientes imprescindibles.

DOS. Salud del sistema digestivo: Asegurarse de que estos nutrientes, una vez que han sido ingerido a través de los alimentos adecuados, son absorbidos por el organismo.

TRES. Saber qué es lo que hay que hacer para no perder o malgastar los nutrientes absorbidos.

CUATRO. Asegurar que se ha tomado los nutriente en las mejores condiciones, tanto para el individuo como para el medio ambiente.

En general:

Usar productos integrales, sin refinar o procesar.

Usar alimentos de procedencia local y del mismo tipo de clima.

Utilizar, principalmente, productos ecológicos y naturales.

Volver a la cocina casera.

Adaptar la alimentación a los cambios estacionales.

Alimentarnos de acuerdo a nuestras necesidades personales.

Escuchar nuestra intuición y los mensajes de nuestro cuerpo..

Comer despacio y masticar muy bien (de 30 a 50 veces por bocado.

Cenar 3 horas antes de ir a dormir (significa cenar a hora temprana).

Mantener un horario de comidas regular (a las mismas horas).

CÓMO EFECTUAR EL CAMBIO A UNA ALIMENTACIÓN SANA QUE TE AYUDARÁ A ESTAR MÁS LÚCIDO/A

Eliminar el azúcar, sus derivados y todos los alimentos que la contengan.

Evitar los productos con tratamientos químicos (seleccionemos siempre que podamos productos ecológicos) y con los pre-cocinados.

Evitar las carnes y los embutidos.

Minimizar (y a ser posible evitar) los lácteos y sus derivados.

Tengamos cuidado de no sustituir los lácteos que eliminamos por productos similares derivados de la soja.

Evitar casi todos los pescados.

Minimizar (y si es posible evitar) el uso del alcohol y de los estimulantes (café y té en especial).

Evitar el consumo de la bollería industrial, de las harinas refinadas y del pan.

Si hay problemas de articulaciones, evitar solanáceas: tomate, patatas, pimientos, berenjenas.

Sustituir la sal refinada, el aceite de oliva (para cocinar) y el vinagre común, por la sal marina, el aceite de sésamo y el vinagre de arroz o de umeboshi.

Consumo diario de cereales integrales en grano, tanto en el desayuno como en las comidas.

Ampliar lo máximo posible la variedad de cereales integrales a incorporar en nuestra dieta.

Uso frecuente de proteínas vegetales (legumbres y derivados).

Tomar todos los días verduras y hortalizas biológicas, y varias veces a la semana fruta del tiempo.

Incorporar todo tipo de verduras (de hoja, de raíz, redondas) en la dieta diaria y cocinarlas de maneras muy variadas.

Completar nuestros platos con semillas tostadas, con algas, con germinados y con los pickles.

Hacer nuestros platos lo más sabrosos posibles.

CONSEJOS DE ESTILO DE VIDA.

Aunque es un puntal muy importante, la alimentación no lo es todo cuando se trata de recuperar la salud y ´reequilibrar las energías. Además hemos de tener en cuenta el estilo de vida, y las pautas básicas que se describen a continuación:

Caminar con paso vigoroso como mínimo alrededor de 30 minutos.

Darse todos los días unas friegas con una toalla húmeda en el cuerpo.

Mantener el cuerpo en movimiento: yoga, shiatsu, chi-kung, etc.

Mantener activas y atendidas sus relaciones sociales y familiares.

Levantarse temprano y no acostarse tarde (antes de la media noche).

Rodearse de plantas verdes: habitación, cocina, baños, espacio trabajo

Llevar prendas de algodón. Usar en casa materiales naturales.

Mantener un diario de menús y efectos que impactan en el organismo.

Tener curiosidad, ser persona abierta y manifestar aprecio por la vida.

Ser flexible y adaptable, pero a su vez con rigor y constancia.

Desarrollar una fuerte determinación para crear la propia salud.

 

Escrito de Javier Iraola revisado por Agnès Pérez .

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EL AZÚCAR Y LA MENTE

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El engaño:

Utilizar el término carbohidrato para describir al azúcar es expresamente engañoso. Desde que se empezaron a obligar rótulos en los paquetes y latas de alimentos con sus propiedades nutricionales, la palabra carbohidrato abarca tanto el azúcar refinado como otros carbohidratos integrales.

El motivo del rótulo es ocultar al desprevenido cliente el contenido de azúcar. Los químicos agregan confusión usando la palabra azúcar para describir un grupo entero de sustancias que son similares pero no idénticas.

La glucosa es un azúcar que se encuentra generalmente con otros azúcares, en frutas y verduras. Es un material clave en el metabolismo de todas las plantas y animales. Muchos de nuestros alimentos principales se convierten en glucosa en nuestros cuerpos. La glucosa está siempre presente en nuestro flujo sanguíneo, y a menudo se la llama azúcar sanguínea.

La fructosa es el azúcar de las frutas.

La maltosa es el azúcar de la malta. La lactosa es el azúcar de la leche.

La sacarosa es azúcar refinada de caña de azúcar o remolacha.

La glucosa ha sido siempre un elemento esencial en la sangre humana. Pero la dependencia de la sacarosa es algo nuevo en la historia del animal humano. Usar el término azúcar para describir dos sustancias que están lejos de ser idénticas, con diferentes estructuras químicas y que afectan al cuerpo de formas profundamente distintas, sólo causa confusión. Facilita los teje-manejes de los azucareros que nos dicen lo importante que es el azúcar como componente esencial del cuerpo humano, y cómo se oxida para producir energía, cómo es metabolizada para producir calor, etcétera. Están hablando de la glucosa, por supuesto, que nuestro propio cuerpo fabrica. Sin embargo, a uno/a se le hace creer que los azucareros están hablando de la sacarosa que ellos fabrican en sus refinerías. Cuando la palabra azúcar puede significar tanto la glucosa en su sangre como la sacarosa de la Coca-Cola, eso es sensacional para los promotores del azúcar, pero desastroso para la humanidad.

Han embaucado a la gente haciéndole considerar su cuerpo como una cuenta bancaria. Si las personas sospechan tener insuficiente azúcar en la sangre están programadas para hacer funcionar la máquina expendedora de caramelos y refrescos, ya que estos productos hacen subir la tasa de azúcar en la sangre. Pero esto es lo peor que puede hacerse. Una tasa baja de glucosa sanguínea significa que la persona es adicta a la sacarosa. Los que eliminan esa adicción a la sacarosa descubren que su tasa de glucosa sanguínea vuelve a normal y se mantiene normal.

 

Un producto como la Coca-Cola, que contiene venenos conocidos y destruye los dientes y el estómago, tiene una de las campañas publicitarias más magníficas en la historia de Occidente.

Es realmente fantástico: esta increíble cantidad de dinero creando una ilusión, la ilusión de que “Coke es lo real”. Ahora los ejecutivos de Coca-Cola han aprendido, por medio de una exhaustiva investigación, que la juventud está buscando lo real y significativo en este mundo de plástico e hipócrita, y un inteligente ejecutivo de publicidad tiene la brillante idea de que es la Coca-Cola. Sí señor, Coca es lo real, y esto se cuela en las mentes del 97 por ciento de los jóvenes entre la edad de seis y 19 años hasta que sus dientes se pudren como los de sus padres.

No hay nada sincero en la publicidad. Imaginemos a un niño con la cara llena de granos, diciendo frente a la cámara lo limpia que era su piel antes de empezar a beber Coca-Cola; y aunque sabe que entorpece su vida social, no puede dejar de tomar ese mejunje. Esta sería una publicidad verdadera, O imaginemos a una niña con una lata de naranjada fabricada en New Jersey, diciéndonos que esto es naranja debido al colorante. La razón de que sea malo es que los sabores artificiales están fabricados con alquitrán de carbón y’ la razón por la cual queremos que Vd. lo pruebe es porque queremos ganar dinero. Si la publicidad dijese la verdad, sería el fin para las tres grandes multinacionales, 500 revistas, varios miles de periódicos, y decenas de miles de negocios. Por lo tanto, nunca habrá una publicidad sincera.

 

Efectos mentales de la ingesta de azúcar:

La medicina oriental tradicional ha insistido siempre en afirmar que mente y cuerpo no es una dualidad. Lo que llamamos enfermedades y males son simplemente síntomas de que todo el cuerpo está desequilibrado. Para hacer integrar de nuevo a una persona, sólo tiene que comer alimentos integrales y naturales.

Sagen lshitsuka, popular médico anti-médico japonés (era llamado de esta forma por su insistencia en cortar con los métodos tradicionales a pesar de la adopción en el Japón de muchas prácticas de la ciencia y medicina occidental desde el siglo XIX), enseñaba a sus discípulos/as que lo que Occidente llamaba enfermedades mentales podía curarse con una dieta adecuada.

Así como el cáncer es la enfermedad extremo Yin en gente de constitución fuerte, la esquizofrenia es la enfermedad del extremo Yin en gente de constitución débil’ escribió Nyoiti Sakurazawa (sucesor de Ishitsuka), quien daba conferencias, escribía y enseñaba en Europa y América desde la década de 1920 hasta su muerte en 1966.

Como con la acupuntura, la medicina oriental todo lo basa en el principio unificador de Yin/Yang. El azúcar es el alimento del extremo Yin, mientras que la carne cruda es el alimento del extremo Yang. Un exceso de azúcar Yin produce enfermedades del extremo Yin como el cáncer y lo que nosotros llamamos esquizofrenia.

Por otro lado, en su obra Psiquiatría Ortomolecular, el doctor Pauling escribe:

“El funcionamiento del cerebro y del tejido nervioso es sensiblemente más dependiente de la tasa de reacciones químicas que el funcionamiento de otros órganos y tejidos. Creo que las enfermedades mentales están causadas en su mayor parte por tasas de reacciones anormales, determinadas por la constitución genética y la dieta, y por concentraciones moleculares anormales de sustancias esenciales . . . La selección alimentaria y farmacéutica en un mundo que está sufriendo un rápido cambio científico y tecnológico puede a menudo distar mucho de lo mejor”.

La investigación clínica en niños/as hiperactivos/as y psicóticos/as, y en otros/as con lesiones cerebrales e inhabilidad para aprender, indica: Una familia cuyo historial de diabetes es anormalmente elevado (significando que tanto padres-madres y abuelos/as no pueden soportar el azúcar); una alta incidencia de baja glucosa sanguínea o hipoglucemia funcional en los mismos/as niños/as, indicando que sus sistemas no pueden procesar el azúcar; y una dependencia por un alto nivel de azúcar en las dietas de los y las propios/as niños/as que no pueden asimilar.

Los estudios del historial diario de los y las pacientes diagnosticados/as como esquizofrénicos/as revelan que la dieta por ellos/as elegida es rica en dulces, azúcar, pasteles, café, bebidas cafeínadas y comidas preparadas con azúcar. Estos alimentos que estimulan la adrenalina, deben ser eliminados o severamente restringidos 1.

(Nota 1: A.Cott “Orthomolecular Approach to the Treatment of Learning Disabilities” (Enfoque ortomolecular al tratamiento de la incapacidad del educando) sinopsis del artículo reproducido por el Instituto Hexley para la Investigación Biosocial, Nueva York).

 

El azúcar refinado es mortal para el ser humano porque proporciona sólo lo que los especialistas en nutrición describen como calorías vacías o desnudas. Además, el azúcar es peor que nada, porque drena y extrae las preciosas vitaminas y minerales del cuerpo por las demandas que su digestión, desintoxicación y metabolismo producen sobre todo el organismo.

Para nuestro cuerpo el equilibrio es tan esencial que tenemos muchas formas de contrarrestar el shock brusco de una gran ingestión de azúcar. Los minerales como el sodio (de la sal), potasio y magnesio (de las verduras) y calcio (de los huesos) son movilizados y usados en una transmutación química; se producen ácidos neutros que tratan de restablecer el factor de equilibrio ácido-alcalino de la sangre a un estado más normal.

Si se consume azúcar todos los días, se produce continuamente una condición excesivamente ácida en el cuerpo, y se necesitan cada vez más minerales de lo profundo del cuerpo para tratar de rectificar el desequilibrio. Finalmente, con objeto de proteger la sangre, el organismo extrae tanto calcio de los huesos y dientes, que éstos empiezan a cariarse sobreviniendo al final una debilidad general.

A la larga, todo exceso de azúcar afecta a todos los órganos del cuerpo. Al principio se almacena en el hígado en forma de glucosa (glicógeno). Puesto que la capacidad del hígado es limitada, un consumo diario de azúcar refinado (más la cantidad necesaria de azúcar natural) hace que el hígado pronto se hinche como un globo. Cuando el hígado está abarrotado hasta su capacidad máxima, el exceso de glucógeno retorna a la sangre en forma de ácidos grasos. Estos son transportados a todas las partes del cuerpo y almacenados en las áreas menos activas: el vientre, las nalgas, las mamas y los muslos.

Cuando estas áreas relativamente inofensivas están repletas, los ácidos grasos se distribuyen entonces entre los órganos activos, como el corazón y los riñones. Estos órganos empiezan a disminuir su función; finalmente, sus tejidos degeneran y se convierten en grasas. El cuerpo entero queda afectado con su capacidad reducida, creando una presión sanguínea anormal. El azúcar refinado carece de minerales naturales (los cuales, sin embargo, se encuentran en la remolacha y en la caña de azúcar). Nuestro sistema nervioso parasimpático queda afectado; y los órganos que éste gobierna, como el cerebelo, se vuelven inactivos o se paralizan. (Raramente se piensa que la función del cerebro es tan biológica como la digestión). Los sistemas circulatorio y linfático son invadidos, y la calidad de los glóbulos rojos empieza a cambiar. Aparece una formación excesiva de glóbulos blancos y disminuye la creación de los tejidos.

La tolerancia y poder inmunizante de nuestro cuerpo se van limitando, impidiéndonos reaccionar efectivamente ante los ataques extremos, sean estos el frío, calor, mosquitos o microbios. Un exceso de azúcar tiene un fuerte efecto adverso sobre el funcionamiento cerebral; la clave para un funcionamiento ordenado del cerebro es el ácido glutámico, un compuesto vital que se encuentra en muchas verduras. Las vitaminas B tienen un papel muy importante en la división del ácido glutámico en compuestos antagónico-complementarios que producen una orden de proceder o de controlar en el cerebro. Las vitaminas B son también producidas por bacterias simbióticas en nuestros intestinos. Cuando se toma azúcar refinada cada día, estas bacterias se marchitan y mueren, y disminuye mucho nuestra reserva de vitamina B. Un exceso de azúcar causa adormecimiento, haciéndonos perder nuestra capacidad para calcular y memorizar.

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Información extraída de “Sugar blues” de William Dufty.

Hojas verdes comestibles de nuestros mercados

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Las plantas ejercen una de las funciones más importantes del planeta: proporcionan oxígeno en la tierra y son indispensables porque transforman la energía de la luz del sol en energía química o vital y pueden almacenarla para usarla más tarde. Esta energía de luz química almacenada, cuando los animales y las personas la comen en forma de plantas, es usada como combustible.

Las plantas son el origen verdadero de proteínas, carbohidratos y otras moléculas complejas. Sin plantas, el planeta sería una esfera sin vida que gira, estéril y baldía. Las plantas de hoja son el mejor ejemplo de la ley natural de incorporar (la luz del sol) y de dar (oxígeno).

Hay muchas variedades de plantas de hoja verde comestibles y son tanto las que crecen como hojas por sí solas (rúcula, berro, hojas de mostaza, apio, ruibarbo…) como las mismas hojas de las raíces (de la zanahoria, del nabo, de los rabanitos o rábanos…), las hojas otras verduras como las de la coliflor, del brócoli o de las verduras redondas verdes como todas las variedades de coles.

Propiedades energéticas y bioquímicas de las hojas verdes comestibles

Los vegetales de hoja verde se han usado desde tiempos prehistóricos para depurar el organismo y para curar enfermedades. La medicina oriental asocia el color verde con la primavera y al elemento madera, el cual tiene capacidades de transformación, regeneración y renovación. Por este motivo, las verduras de hoja verde son muy recomendables para nutrir, refrescar y relajar el hígado, uno de los órganos más activos con la vesícula biliar durante la primavera. Las hojas verdes, sinergéticamente, influyen también en los órganos de la mitad superior del cuerpo, es decir, en pulmones, corazón y garganta (es decir, su consumo beneficia estos órganos).

Las plantas de hojas comestibles tienen pocas calorías y muy pocas grasas. En contraposición, contienen mucha fibra, que ayuda a mejorar el estreñimiento, y también hierro, magnesio, calcio, potasio y betacarotenos, precursores de la vitamina A. Cómo muchos vegetales, son un alimento puro e integral, tal como lo ofrece la tierra. También contienen luteína y zeaxantina –que parece que protegen de cataratas y de la degeneración de la mácula– y folatos –muy recomendables durante el embarazo, puesto que intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos en el sistema inmunológico.

“Las hojas verdes aportan frescura en todo comer equilibrado. Las personas las necesitamos, puesto que sirven de intermediarias para el intercambio de energía entre nosotros y el cosmos” Anne Marie Colbin

Las hojas de color verde oscuro son una fuente excelente de clorofila, que, según han desmostrado algunos estudios, lucha contra el crecimiento de tumores. Fue el médico griego Dioscórides (40-90 a.C.) quien catalogó más de seiscientas especies de plantas medicinales y dijo que los griegos usaban hojas de zanahoria contra los tumores, puesto que contienen antioxidantes que ayudan el organismo a eliminar toxinas, lo cual las sitúa entre los alimentos que ayudan a reducir el riesgo de cáncer.

La clorofila tiene propiedades depuratives de la sangre, de los ganglios linfáticos y de las glándulas suprarrenales.

Las verduras verdes ayudan a reducir inflamaciones tanto en los órganos internos cuando se comen, como externamente si se aplican como remedio casero. Por ejemplo, en casos de fiebre e inflamaciones, se puede aplicar una venda de clorofila picando hojas verdes frescas de col rizada. También ayudan a eliminar tóxicos acumulados por la contaminación, y por este motivo los habitantes de las ciudades o pueblos industrializados tendrían que comerlas cada día.

Gracias a las propiedades antisépticas que tienen, las hojas aromáticas verdes forman parte de pastas de dientes y de desinfectantes de heridas. Masticar hojas de zanahoria puede curar lesiones bucales, la halitosi, el sangrado de encías y úlceras a la boca. También son diüréticas y pueden ayudar a tratar enfermedades renales y edemas. A la lechuga le atribuyen propiedades tranquilizantes y es eficaz para tratar el insomnio y el nerviosismo.

Hojas verdes salvajes

Las ortigas, el diente de león o el llantén son un regalo de nuestros campos y caminos. Consideradas como “malas hierbas”, pisadas e ignoradas por la gran mayoría de las personas, consumidas en infusión, tienen un poderoso efecto depurativo del hígado.

El diente de león y el llantén se pueden consumir frescos en ensalada y las ortigas en sopas y caldos. Éstas últimas son una de las mejores fuentes de hierro para nuestro organismo.

Cómo se almacenan

Los vegetales pierden propiedades alimentarias cuando se almacenan durando mucho tiempos o cuando se cocinan durante un tiempo largo. Por eso, hay que consumirlos frescos y, si los cocináis, que sea poco tiempo, bastante porque queden firmes y de color vivo.

La mayoría de las hojas verdes se pueden guardar a la nevera algunos días, ligeramente humedecidas y adentro de una bolsa de plástico perforada.

Las hojas tiernas se marchitan pronto; vale más comprarlas o recogerlas el mismo día que se consumirán para que no se deterioren.

Cómo se pueden comer

Algunas verduras de hoja verde crecen durante el invierno-primavera (coles, espigalls, escarola, berro, hojas de zanahoria y de nabos, berros de invierno, alcachofas…), y otros lo hacen durante el verano (acelgas, algunas lechugas, berros de verano, hojas de remolacha…).

La mayoría pueden comerse crudas o prensadas en ensalada, licuadas en batidos con frutas de temporada durante el verano o primavera, y ligeramente escaldadas o al vapor durante el invierno, si no queremos enfriar el organismo o si comerlas crudas crea problemas digestivos o gases. También se pueden cocinar deliciosos canelones o lasañas de col, espinacas o acelgas, añadirlas a sopas de miso, a cremas (la de berro es deliciosa). Las hojas del puerro o de la cebolla tierna se pueden picar finas y añadir a las sopas. Las hojas de las zanahorias y de los rabanitos son comestibles y muy nutritivas salteadas con ajo y un poco de salsa de soja o al vapor.

Es muy importante comerlas como mínimo en las dos comidas principales: almuerzo y cenar. Acompañando platos que contienen pescado o carne, facilitan la digestión y son de gran importancia para mantener el equilibrio energético contractivo-expansivo y asimilar la proteína animal que es más densa y puede crear fermentaciones en los intestinos . También se pueden tomar al vapor para almorzar como acompañamiento de una crema de cereales integrales.

Comer verduras verdes de cultivos locales o comarcales –de Km0– y de temporada es la manera más natural de vivir en armonía con el entorno, puesto que evita gastos innecesarios de gasolina o transporte, favorece la economía local y la resiliencia, nos permite consumirlas frescas maduradas en el mismo campo o cultivadas en el momento.

Verduras de hoja verde más conocidas que podemos encontrar a los mercados del Mediterráneo

Es típico de la tradición gastronómica catalana celebrar fiestas arraigadas en los cultivos locales de verduras verdes, como la fiesta de la alcachofa de Santo Boi, las xatonades del Garraf, la fiesta del calçot de Valls o la fiesta del trinchado de Puigcerdá, entre otros.

La lista de verduras de hoja verdes que podemos encontrar a nuestros mercados y tiendas agro-ecológicas es variada y larga: acelgas, alcachofas, apio, berro, borraja, hojas del brócoli, canónigos (tradicionalmente cultivado a los huertos de los monasterios), calçots, cardo, col rizada, hojas de la coliflor, col de paperina y espigalls (típicos del Garraf), coles de Bruselas, puerros y ajos tiernos (la parte verde), rúcula, diente de león, llantén, ortigas (estas cuatro últimas las podemos cosechar salvajes), escarola, espinacas, hojas de nabos, de rabanitos o de zanahoria. Las lechugas más conocidas son el trocadero, el iceberg, la miniromana o cogollos de Tudela, la escarola, la romana, la maravilla, el lollo, la de tallo (también llamado lechuga espárrago) y la hoja de roble.

También podemos hacer un pequeño huerto casa con hojas verdes aromáticas como la albahaca, menta, cilantro, perejil, cebollino…

Años atrás, cuando compraba col, puerros o zanahoria, los labradores del mercado donde compro habitualmente me decían: “Te corto las hojas?”. Ahora ya no me lo preguntan más porque saben que, si una verdura es ecológica, lo aprovecho todo y me regalan las hojas que no quieren otras personas que aún no saben todos los beneficios que tienen!

Para acabar, quiero recalcar que es importante consumir verduras de cultivo biológico, puesto que así nos aseguramos una aportación mucho más elevada de vitaminas y minerales; pero si la verdura no lo es, las partes externas de la planta no se tienen que comer, puesto que traen la mayor parte de los productos químicos con los cuales ha sido fumigada. Es una lástima, puesto que también son las partes que tienen un contenido de clorofila más elevado.

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LA EFICACIA DE LA MACROBIÓTICA FRENTE A OTRAS OPCIONES

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La macrobiótica, entendida como el conjunto compuesto por alimentación, estilo de vida y sistema filosófico basado en la medicina oriental puede aportar grandes cambios, tanto a corto como a largo plazo en personas que la practican.

Esta transformación que muchas personas, cada vez más, hemos experimentado sobre todo durante la primera época (que puede ser de varios meses o años, se debe básicamente al cambio de dieta, a la incorporación de hábitos saludables como el ejercicio y a la introspección necesaria para revisar nuestras necesidades, ciertas creencias y aspectos de la vida que también necesitan un cambio para facilitar esta transformación individual mediante nuestra actitud.

Nada nuevo ni diferente con respecto a otras propuestas de bienestar que también incluyen dieta, ejercicio y trabajo interior a través de la terapia y/o estilo de vida. La gran mayoría de las dietas funcionan y aportan una notable mejoría, se llamen como se llamen. Esto nos lleva a deducir que en un principio no es el tipo específico de dieta, ni de ejercicio, ni de estilo de vida en cuestión el que opera “milagros” en nuestro cuerpo-mente sino nuestra propia voluntad de cambio y los cambios de hábitos en sí que nos estamos aplicando. A menudo es más importante para nuestro bienestar momentáneo lo que dejamos de comer, incorporar movimiento y más creatividad en nuestra rutina, concedernos un espacio personal y revisar las actitudes que merman nuestra felicidad que lo que comemos exactamente (dentro del abanico de productos saludables, claro) y que el tipo de ejercicio o disciplina cuerpo-mente-espíritu que practicamos.

Reflexión sobre diferentes maneras de comer

Las dietas convencionales, por ejemplo ir a la dietista para quitarse unos cuantos kilos o mantener el peso adecuado, analizan los alimentos y su combinación para formar los menús en base al aporte de nutrientes estipulado como adecuado para cubrir las necesidades del organismo sin tener en cuenta si estos alimentos son ecológicos o no, si son refinados o no y sin valorar el estado energético que crea su consumo a medio y largo plazo. Sólo contemplan el efecto de los alimentos a nivel de peso y masa corporal siguiendo cánones físicos, a menudo establecidos como estéticos por la industria de la moda.

Otras dietas, aunque sean extremistas, pueden ayudar a corto plazo a equilibrar una condición muy desajustada y por tanto extrema, como por ejemplo una dieta crudi-vegana ayuda a relajar, enfriar y desintoxicar una condición muy tensa y con demasiado calor interno producida por el excesivo consumo de carne, embutidos, huevos, sal y estilos de cocción contractivos con mucho fuego (barbacoa, horno, ahumado, proteína animal madurada y conservada en sal). A medio o largo plazo, dependiendo de la constitución de la persona, estas dietas a base de alimentos vegetales crudos, pueden debilitar a la gran mayoría creando frio interno, apagar el fuego digestivo, apagar la libido, etc.

El veganismo, muy noble en su causa de erradicar el sufrimiento animal evitando su asesinato y consumo, a menudo no concede importancia ni al origen de los alimentos, ni a su calidad, ni a cómo afectan los alimentos a la salud humana y por eso existen personas que lo dejan al sentirse debilitadas o no entender el proceso de cambio que se está dando en su fisiología al haber dejado de comer proteína animal o por haber detectado en analíticas niveles bajos de b12, hierro y/o vitamina D. Es posible comer vegano sin carencias o debilidad, ni a medio ni a largo plazo, y de hecho muchas personas lo consiguen estudiando  cómo elaborar menús equilibrados y comiendo alimentos bien cocinados que nutren.

Las numerosas teorías (o modas) alimentarias de hoy día se contradicen entre sí y esto hace que las personas que se inician entren en confusión. Algunas afirman que hay que comer los alimentos crudos porque así están vivos, otras que los crudos al ser muy yin, acidifican y es mejor cocinarlos para quitarles esa acidez y yanguizarlos. Algunas veces se recomienda tomar la fruta entre comidas y otras tomarlas antes de las comidas o tomar poca fruta. Hay quien afirma que no podemos vivir sin proteína animal y quien prescinde totalmente de ella. Los adeptos a los lácteos ensalzan su contenido en calcio mientras que los que están en contra de los lácteos dicen que su calcio no tan asimilable  como el calcio vegetal que aportan almendras, hojas verdes, algas, etc. Para algunas personas el trigo es un alimento ancestral sagrado y para otras, es un veneno tanto por su contenido en gluten como por las modificaciones genéticas a las que ha sido sometido.

Podría seguir describiendo teorías ya que hay muchas muy convincentes.

El simple hecho de cambiar alimentos precocinados, con conservantes, colorantes y pesticidas por verduras frescas y alimentos ecológicos en general proporciona un impacto muy positivo en el organismo que hace que las personas se sientan mejor en poco tiempo.

Esta mejoría viene dada, tal y como describe Mariano Bueno, porque se da prioridad a alimentos regeneradores (que tienen efectos positivos en los procesos metabólicos o biológicos y se les reconoce efectos claramente preventivos de ciertos trastornos de salud o incluso terapéuticos para ciertas dolencias) y a alimentos generadores de vida (imprescindibles para la vida que predisponen a gozar de buena salud) y se reducen o eliminan los alimentos degeneradores (que alteran de forma negativa los procesos biológicos o contienen sustancias potencialmente nocivas o tóxicas), los cuales se reducen a cantidades mínimas o se eliminan completamente de la dieta. Así, se clasifica los alimentos según su aportación global positiva o negativa y a sus efectos nutritivos y saludables.

En la macrobiótica los alimentos degeneradores coinciden con los eliminados de la gran mayoría de las dietas saludables. Son: harinas refinadas, arroz blanco, azúcar blanco, aperitivos salados (patatas fritas, snacks, cacahuetes fritos o muy tostados, leche de vaca y productos lácteos muy procesados con aditivos y azucarados o con edulcorantes químicos, grasas animales y vegetales saturadas o hidrogenadas, carnes procesadas (salchichas, embutidos…), carnes rojas y requemadas, bebidas azucaradas o con edulcorantes, café torrefacto, alcohol sin moderación.

¿En qué se diferencia la macrobiótica de las opciones anteriores?

La macrobiótica da mucha importancia a qué se come, cómo se come, qué propiedades y cualidad energética tienen los alimentos y sustancias que incorporamos a través del medio-ambiente a nuestro organismo. Los clasifica en Yin (expansivos), Yang (contractivos), en alimentos que calientan, enfrían o tienen un efecto neutro, y además tiene en cuenta cómo cambian estas cualidades primarias al ser preparados en diferentes estilos de cocción, al combinarlos entre sí y cómo influyen los diferentes cortes en el caso de las verduras en su sabor y sinergia con nuestro organismo.

……………………………………Extremo expansivo (YIN)…………………………………

Drogas y la mayor parte de los medicamentos.

Productos químicos

Bebidas alcohólicas.

Azúcar refinado.

Complementos vitamínicos.

Edulcorantes: miel, melazas

Jalea real y polen.

Bebidas aromáticas y estimulantes: café, té, menta…

Especias.

Zumos de fruta.

Aceites.

Frutas tropicales.

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Frutas.

Lácteos blandos.

Frutos secos.

Vegetales de origen primitivo y tropical: setas, espárragos, solanáceas…

Germinados.

Verduras de hoja.

Verduras redondas.

Raíces.

Semillas.

Legumbres.

Cereales integrales.

Pescado.

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Marisco.

Aves.

Quesos curados.

Mamíferos.

Huevos.

Salsa de soja, miso, umeboshi.

Sal marina.

………………………………….Extremo contractivo (YANG)……………………………….

La macrobiótica recomienda consumir mayormente, en porcentajes flexibles y adaptados a cada circunstancia los alimentos en verde del diagrama anterior.

La diferencia fundamental entre la macrobiótica y otros sistemas dietéticos estriba en que ante todo en que no es puramente una dieta sino un acercamiento a las leyes dialécticas del Orden del Universo. Contiene una alimentación preventiva que no considera los desajustes de salud como un enemigo que hay que combatir sino como una ruptura en primera instancia de un equilibrio (sodio/potasio, yin/yang, positivo/negativo, etc). La macrobiótica se desarrolla a través de la comprensión del Principio Único y aplica conocimientos de nutrición para equilibrar la condición física y fisiología de nuestros órganos y sistemas corporales, así como nuestra condición mental (por ejemplo, ayuda a centrar a una persona dispersa).

¿Por qué funciona la macrobiótica?

La macrobiótica funciona porque no sigue dogmas ni estándares estrictos y cambia sus pautas al ritmo de los cambios físicos, mentales y ambientales de cada persona. La macrobiótica nos puede acompañar toda la vida ya que se adapta a ella y a sus circunstancias.

Cuando una persona inicia un cambio de alimentación se valora su constitución, su condición, su momento y su proceso individual. Se la guía con un esquema que se puede aplicar para regularse durante unos meses y a medida que se va sintiendo mejor y también cambia su estado energético, sigue cambiando el conjunto de su alimentación por sí misma a través del estudio y de la auto-observación. En el marco de la macrobiótica medicinal nos hacemos cargo y nos responsabilizamos de nuestro propio proceso en vez de derivar esta responsabilidad en otra persona. Es una medicina del cuerpo entero. La enfermedad es considerada como una advertencia, como un signo amistoso.

La  macrobiótica anima a la auto-reflexión, estimula la consciencia del sí-mismo, la maestría del sí-mismo. Es una vida-alimentación-sanación para la liberación. En la macrobiótica es la persona quien se ha de sanar a sí misma y ser totalmente responsable de sí misma sin depender de un médico, nutricionista o terapeuta. La curación macrobiótica empieza por la auto-reflexión, aunque ésta no se refiere sólo la enfermedad física, sino que se ha de revisar y cuestionar todas nuestras actitudes, nuestros pensamientos y creencias, nuestra alimentación y estilo de vida. La auto-reflexión es el principio básico de la macrobiótica y el auto-diagnóstico es su herramienta práctica.

En el caso de que exista una patología, la persona se puede cuestionar:

–       ¿Dónde se encuentra la causa?

–       ¿Está relacionada con la alimentación?

–       ¿Es de origen emocional?

–       ¿Es algo externo que me está afectando?

–       ¿Quién es responsable?

Tras descubrir la causa de la enfermedad se ha de proceder a un cambio radical en la dinámica de vida, en el comportamiento o actitud hacia las personas y nuestro entorno, pero el primer cambio ha de ser el cambio de alimentación.

Poco a poco, esta nueva alimentación influirá en los comportamientos y en nuestra percepción de un mundo más unido y universal que se irá imponiendo en nosotros de manera natural.

El reencuentro de la salud, una vida plena y longeva, confianza renovada debido a la pérdida de miedos ancestrales profundos son sólo algunos de los efectos de esta revolución interior.

Primeros pasos en la macrobiótica

Existen dos posibles opciones para dar los primeros pasos:

–          Cambiar de manera gradual y poco a poco.

–          Decir: ¡Stop! Y cambiar de manera drástica.

En cualquier caso, es importante dedicarse a estudiar tanto las bases filosóficas (el orden del Universo, el Principio único, las 5 transformaciones, algo de nutrición desde el punto de vista bioquímico, etc.) como practicar en la cocina, convirtiéndola en el templo de la casa donde una entrega una energía que a muy corto plazo le revertirá en cambios que intencionadamente o no, extenderá a su entorno.

Algunas personas que intentan cambiar radicalmente su alimentación hacia la macrobiótica pueden sentir que ésta no es adecuada para ellas y abandonan al cierto tiempo de practicar de manera rígida el estándar recomendado.  Las pautas a continuación son de ayuda para un inicio efectuando una transición más gradual que en muchos casos será más duradera.

1-      Reduce tu consumo de carne y productos cárnicos. Empieza por eliminar la carne roja y reduce la frecuencia a mensual de las ingestas de carne. De este modo, tus sistemas corporales y energéticos se ajustarán más suavemente al cambio. Sustituye el pollo, pavo y otras carnes blancas por pescado. Toma más legumbres.

2-      Reduce el consumo de hidratos de carbono refinados como los productos elaborados con harina blanca (pan, bollería, galletas…) y sobretodo sustituye el azúcar por endulzantes naturales como melazas de cereales, zumo concentrado de manzana, fruta seca…

3-      Elige productos de panadería integrales de los buenos (hechos con harinas ecológicas de buena calidad que no se han congelado, con levadura madre y no con mezclas de harinas reforzadas como los que venden en los supermercados).

4-      Reduce el consumo de lácteos, sustituyéndolos por  bebidas vegetales (leches vegetales: de arroz, avena, kamut, almendra, etc.), mayonesa de tofu o de soja, cremas para untar elaboradas con mantequillas de frutos secos y aprende a elaborar platos que emocionalmente te aportarán la misma energía que los lácteos como natillas veganas, quiche de tofu o queso vegetal, yogures de frutos secos…

5-      Cambia los cereales azucarados del desayuno por un buen müesli sin azúcar, naturalmente dulce a base de fruta seca como pasas, orejones, ciruelas pasas…

6-      Sustituye los bocatas por tentempiés hechos en casa que te aporten energía estable (sustituye el bocata de pan blanco por una torta de avena, por bolas de arroz).

7-      Sustituye las bebidas gaseosas químicas y azucaradas por tés naturales o jugos frescos de verduras.

8-      Toma regularmente comidas completas, asegurándote todos los nutrientes, es decir:

–          HIDRATOS DE CARBONO: cereales integrales (arroz, trigo, cebada, mijo, avena, centeno, maíz…) y derivados (pan, pastas y sémolas integrales, cus-cús, bulgur, copos…).

–          PROTEINAS: legumbres: garbanzos, lentejas, judías, habas, guisantes, soja blanca, verde o negra… y derivados: seitán, tofu, tempeh…Frutos secos.

–          LÍPIDOS: aceite de oliva, de sésamo, de maíz…  y mantequillas de frutos secos.

–          VITAMINAS: frutas y verduras incluyendo siempre una ración de verduras verdes poco cocinadas o crudas.

–          MINERALES: usa una pequeña cantidad de algas en cada comida, semillas (sésamo, calabaza, girasol), verduras…

9-     De manera gradual y a medida que el organismo se limpia de toxinas y memorias de alimentos procesados y quimicalizados, aumenta el gusto por comer alimentos tal y como nos los da la tierra: integrales, con vida; la papilas gustativas recuperan su sensibilidad y sentimos el efecto no solo físico sino también energético de cualquier alimento con mayor intensidad.

10- Haz que los cambios que has incorporado sean una prioridad para ti, evitando que los antiguos hábitos se vuelvan a hacer sitio en tu vida. Si llegara a suceder, es útil que recuerdes que esto forma también parte del proceso de transición hacia una vida más saludable en todos los aspectos de tu ser y que no significa que estés fallando en tu proceso de cambio o de afianzar la dieta macrobiótica en tu vida. Después de una temporada prescindiendo de alimentos procesados, refinados, quimicalizados y extremos y comiendo macrobióticamente, nuestro organismo aprende a asociar sensaciones placenteras a comer de esta manera. Entonces las apetencias por la comida basura o procesada disminuyen hasta desaparecer. Esto, aparte de por haber cambiado nuestras memorias celulares, sucede también debido a que comiendo alimentos integrales de manera adecuada a nuestras características personales, se equilibra el nivel de azúcar en sangre. Este momento en el que nuestra mente ya no vibra con alimentos basura, es el momento en que empezamos a comer con libertad infinita en vez de mecánicamente o compulsivamente.

Recuerda que cualquier transformación desde la propia experiencia es un proceso que requiere de tiempo para encarnarse. La adopción meramente intelectual de teorías e incluso de prácticas sin dar tiempo a que se conviertan en parte de la esencia de una misma no son cambios sólidos, ni duraderos, ni honestos. El cambio de una alimentación convencional moderna a la macrobiótica requiere de mucha perseverancia. En este viaje pueden aparecer tanto etapas en las que te sientas maravillosamente como etapas más difíciles que parezcan frustrantes, la mente puede entrar en confusión y querer volver atrás buscando excusas para volver a consumir alimentos dañinos.

George Ohsawa enseñó que “cuanto mayor es la dificultad, mayor es también la satisfacción”. Esto se puede aplicar a cualquier tema que una trata de controlar.

Una de las mejores lecciones que me ha dado la macrobiótica y que me sigue dando después de tantos años es que hay que afinar en el arte de disminuir el ritmo en la vida cotidiana. Readaptar los ritmos de la vida moderna a los de la naturaleza para recuperar la paz y el sentido de pertenencia a un proceso atemporal y eterno.

Preparar un menú macrobiótico va más allá de la simple cocina. Implica presencia y práctica del “aquí y ahora”, es pura alquimia que va más allá del alimento en sí. Es una forma de meditación activa que incorpora el ritual cotidiano que nos nutre y sustenta la vida. Esto es algo que no se puede comprar, que no se puede obtener con dinero sino con la constancia y la dedicación.

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

agnesmacrobiotica@gmail.com

TLF: 638  893 371

 

CÓMO PROTEGERNOS DE LAS RADIACIONES NUCLEARES CON LA ALIMENTACIÓN

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En 1945, cuando sucedió la tragedia de la bomba atómica en Japón, Tatsuichiro Akizuki era Director del Departamento de medicina Interna en el Hospital St. Francis de Nagasaki. Muchos pacientes de este hospital que se situaba a una milla del centro de la explosión, sobrevivieron a los efectos iniciales de la bomba, pero poco después descubrieron que padecían síntomas de enfermedad debida a las radiaciones.

El Dr. Akizuki alimentó a su equipo y a sus pacientes con una dieta estricta basada en arroz integral, sopa de miso y de tamari, wakame, kombu y otras algas, calabaza Hokkaido y sal marina, y les prohibió el consumo de azúcar y dulces.

El resultado que obtuvo fue la salvación de todas las personas que estaban en su hospital mientras que muchos otros supervivientes murieron de enfermedades causadas por las radiaciones. Fuente: Tatsuichiro Akuziki, M.D. Nagasaki 1945, London Quarter books, 1981. (Brown rice, miso, Sea vegetables, Salt)

En 1968 científicos canadienses explicaron que las algas contienen polisacáridos que limitan selectivamente el estroncio radioactivo y que ayudan a que el cuerpo lo elimine. En experimentos de laboratorio, el alginato de sodio preparado con alga Kelp, kombu y otras verduras del mar marrones de las costas Atlántica y Pacífica se introdujeron junto a estroncio y calcio en ratones. La reducción de las partículas radioactivas en muestras sacadas de sus huesos, medidas en los fémures, ascendió a un 80% con muy pocas interferencias en la absorción del calcio.

La evaluación de la actividad biológica de diferentes algas marinas es importante debido a su significado práctico para prevenir la absorción de productos radioactivos provenientes de fisiones atómicas e igualmente por su uso como desintoxicantes naturales. Fuente: Y. Tanaka et. Al. ” Studies on Inhibition of Intestinal Absorption of Radioactive Strontium”, Canadian Medical Association Journal 99: 169-75. (Sea Vegetables)

LOS CEREALES INTEGRALES NOS PROTEGEN

Los cereales integrales nos ayudan a protegernos del deterioro de nuestra salud a causa de los efectos de las radiaciones de cinco maneras:

1. Los granos integrales se encuentran en los estratos inferiores de la cadena alimenticia. Mientras que hayan podido ser expuestos a contaminación medio-ambiental y a radiaciones, no poseen la concentración de contaminantes que se encuentra en la carne y en los pescados grandes, que se encuentran en los estratos superiores de la cadena alimenticia.

2. Referente a la protección contra las radiaciones es importante el alto contenido en fibra y en fósforo de los cereales. La capacidad de protección que estas sustancias tienen ayudan al cuerpo a eliminar venenos.

3. La mayor parte de los cereales reducen el tiempo de tránsito intestinal y de esta manera aceleran la eliminación de todas las toxinas.

4. Ya que no son ni demasiado acidificantes ni demasiado alcalinizantes, los granos integrales nos ayudan a mantener el pH adecuado para aumentar nuestra resistencia a las radiaciones.

5. Los cereales integrales aportan vitamina B6 que es indispensable para el timo. Además, el calcio que contienen nos protege de la ingesta de estroncio radioactivo y su vitamina E y selenio previenen el daño celular causado por los radicales libres.

ALIMENTOS QUE CONVIENE EVITAR:

1. Alimentos refinados, procesados o modificados genéticamente (transgénicos)

2. Alimentos grasos (carne, productos lácteos)

3. Azúcares refinados y bebidas químicas

Fuente: Diet for the Atomic Age by Sara Shannon-Avery Publishing Group Inc., Wayne, New Jersey.

TRADUCIDO POR AGNÈS PÉREZ DE: http://home.iae.nl/users/lightnet/health/radiation.htm