PLAN DE ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA PARA RESTABLECER LA SALUD

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Para entender a la alimentación consciente se requiere reconocer y comprender que existe una relación específica entre los alimentos que se comen (y muy especialmente de los que se han comido) y el estado de situación de la Condición Personal de salud. Se requiere aceptar que, cuando se come continuadamente de una forma que no es la correcta, se activa y se pone en marcha, de manera inevitable, el “ciclo de acumulación de las enfermedades”. A lo largo de ese Ciclo de Acumulación de las Enfermedades, se atraviesa por varias fases de pérdida de la salud de gravedad progresiva y que finaliza con la pérdida de la calidad de la sangre y con una acidificación muy fuerte de todo el organismo.

Una alimentación incorrecta y desequilibrada producirá una gran cantidad de toxinas, desechos y residuos, los cuales se irán acumulando en el organismo, y ante los que el cuerpo responderá siempre tratando de eliminarlas. Dependiendo de la cantidad y de la frecuencia de los residuos generados al cuerpo no le da tiempo a eliminar todo lo que tiene que eliminar y, ante esa situación, se lanzará a procesos de eliminación (o intento de eliminación) cada vez más agresivos y más contundentes que son conocidos como enfermedades menores, como procesos de ajuste o como las enfermedades más serias y graves.

La forma natural de eliminación que se denomina procesos depurativos normales, se realiza por medio de la respiración, de la transpiración, de la orina, de las heces, de los pensamientos o de la voz

La persona atraviesa por sucesivas fases de eliminación:

FASE 1.- ELIMINACIÓN POR AJUSTES ANORMALES.- De manera natural el organismo reacciona con pequeñas enfermedades de ajuste, de entre las que se destacan: tos, fiebre, diarreas, debilidad, falta de energía, fatiga, estreñimiento, dolor de cabeza, vómitos, retención y acumulación de líquidos, acumulación de grasas, sudoración excesiva, temblores, calambres, exceso de peso, insomnio, etc.

FASE 2.- LA ELIMINACIÓN POR LA PIEL.- Cuando el hígado y el riñón comienzan a estar saturados, el organismo reacciona con alteraciones de la piel como: granos, psoriasis, sarpullidos, acnés, sequedad de piel, picores, eccemas, etc.

FASE 3.- LA ACUMULACIÓN POR DEBAJO DE LA PIEL.- La acumulación sigue hacia adentro y se produce el deterioro de fosas nasales, oídos, pulmones, colon, órganos sexuales, mamas, cálculos o piedras, arterias, sistema linfático etc.

FASE 4.- LA APARICIÓN DE ENFERMEDADES GRAVES Y SERIAS.- La continuidad de la acumulación de toxinas, de mucosidad y de grasas va a provocar una condición ácida de la sangre, la pérdida de la función de los órganos y de los sistemas y la degeneración orgánica. En esas circunstancias tiene lugar la aparición de enfermedades “importantes” y “graves” como cánceres, diabetes, esclerosis, artritis, Alzheimer, etc.

REGLAS BÁSICAS DE UNA NUTRICIÓN CONSCIENTE.

Conocer los cuatro principios esenciales:

UNO. Conocer en qué alimento o alimentos se encuentra los nutrientes imprescindibles.

DOS. Salud del sistema digestivo: Asegurarse de que estos nutrientes, una vez que han sido ingerido a través de los alimentos adecuados, son absorbidos por el organismo.

TRES. Saber qué es lo que hay que hacer para no perder o malgastar los nutrientes absorbidos.

CUATRO. Asegurar que se ha tomado los nutriente en las mejores condiciones, tanto para el individuo como para el medio ambiente.

En general:

Usar productos integrales, sin refinar o procesar.

Usar alimentos de procedencia local y del mismo tipo de clima.

Utilizar, principalmente, productos ecológicos y naturales.

Volver a la cocina casera.

Adaptar la alimentación a los cambios estacionales.

Alimentarnos de acuerdo a nuestras necesidades personales.

Escuchar nuestra intuición y los mensajes de nuestro cuerpo..

Comer despacio y masticar muy bien (de 30 a 50 veces por bocado.

Cenar 3 horas antes de ir a dormir (significa cenar a hora temprana).

Mantener un horario de comidas regular (a las mismas horas).

CÓMO EFECTUAR EL CAMBIO A UNA ALIMENTACIÓN SANA QUE TE AYUDARÁ A ESTAR MÁS LÚCIDO/A

Eliminar el azúcar, sus derivados y todos los alimentos que la contengan.

Evitar los productos con tratamientos químicos (seleccionemos siempre que podamos productos ecológicos) y con los pre-cocinados.

Evitar las carnes y los embutidos.

Minimizar (y a ser posible evitar) los lácteos y sus derivados.

Tengamos cuidado de no sustituir los lácteos que eliminamos por productos similares derivados de la soja.

Evitar casi todos los pescados.

Minimizar (y si es posible evitar) el uso del alcohol y de los estimulantes (café y té en especial).

Evitar el consumo de la bollería industrial, de las harinas refinadas y del pan.

Si hay problemas de articulaciones, evitar solanáceas: tomate, patatas, pimientos, berenjenas.

Sustituir la sal refinada, el aceite de oliva (para cocinar) y el vinagre común, por la sal marina, el aceite de sésamo y el vinagre de arroz o de umeboshi.

Consumo diario de cereales integrales en grano, tanto en el desayuno como en las comidas.

Ampliar lo máximo posible la variedad de cereales integrales a incorporar en nuestra dieta.

Uso frecuente de proteínas vegetales (legumbres y derivados).

Tomar todos los días verduras y hortalizas biológicas, y varias veces a la semana fruta del tiempo.

Incorporar todo tipo de verduras (de hoja, de raíz, redondas) en la dieta diaria y cocinarlas de maneras muy variadas.

Completar nuestros platos con semillas tostadas, con algas, con germinados y con los pickles.

Hacer nuestros platos lo más sabrosos posibles.

CONSEJOS DE ESTILO DE VIDA.

Aunque es un puntal muy importante, la alimentación no lo es todo cuando se trata de recuperar la salud y ´reequilibrar las energías. Además hemos de tener en cuenta el estilo de vida, y las pautas básicas que se describen a continuación:

Caminar con paso vigoroso como mínimo alrededor de 30 minutos.

Darse todos los días unas friegas con una toalla húmeda en el cuerpo.

Mantener el cuerpo en movimiento: yoga, shiatsu, chi-kung, etc.

Mantener activas y atendidas sus relaciones sociales y familiares.

Levantarse temprano y no acostarse tarde (antes de la media noche).

Rodearse de plantas verdes: habitación, cocina, baños, espacio trabajo

Llevar prendas de algodón. Usar en casa materiales naturales.

Mantener un diario de menús y efectos que impactan en el organismo.

Tener curiosidad, ser persona abierta y manifestar aprecio por la vida.

Ser flexible y adaptable, pero a su vez con rigor y constancia.

Desarrollar una fuerte determinación para crear la propia salud.

 

Escrito de Javier Iraola revisado por Agnès Pérez .

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

agnesmacrobiotica@gmail.com

TLF: 638  893 371

 

ALIMENTACIÓN Y ESTILO DE VIDA MACROBIÓTICOS PARA UN BUEN FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA HORMONAL MASCULINO.

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LAS HORMONAS MASCULINAS

Las mujeres tienen un ciclo menstrual definido que les permite saber cómo funcionan sus hormonas. En cambio, ¿qué sucede con  los hombres? Aunque ellos no están sujetos al mismo ciclo regular que las mujeres están también ampliamente influenciados por sus  hormonas.

Las hormonas masculinas se denominan andrógenos. La principal y más conocida de todas ellas es la testosterona, símbolo de virilidad, fuerza y dinamismo. Esta hormona se encuentra en los hombres y también en las mujeres, aunque en una cantidad muy inferior.  En el hombre, los andrógenos se fabrican en los testículos (en el caso de la testosterona) y en las suprarrenales (en el caso de otros andrógenos como la dihidroepiandrosterona o DHEA). La testosterona inicia la etapa de la pubertad y es el origen de la aparición de las características sexuales masculinas presentes en el estado embrionario:

–          Del desarrollo de los órganos genitales (crecimiento del pene y de las glándulas que intervienen en la reproducción);

–          De la aparición de las características sexuales secundarias  (modificación de la voz, aparición de vello, desarrollo muscular).

Con estas características físicas se combina una modificación del comportamiento: energía, tonificación, combatividad y aparición del deseo sexual. La testosterona llega a su nivel más alto durante la adolescencia, llegando a su apogeo aproximadamente a la edad de 17 años.

Durante la edad adulta, la secreción de testosterona es permanente y permite mantener las características sexuales secundarias y el buen funcionamiento del sistema reproductor.

A partir de los 30 años, la cantidad de testosterona disminuye anualmente  un 1% , aproximadamente. En principio, esta disminución progresiva no provoca alteraciones en la salud. En cambio, en el hombre maduro, su déficit puede provocar numerosos problemas ya que la testosterona está relacionada a una gran cantidad de funciones orgánicas.

LAS FUNCIONES DE LA TESTOSTERONA

La testosterona es el principal andrógeno tanto en cantidad (entre 5 y 6 mg/24h) como en actividad biológica. Se sintetiza a partir del colesterol, principalmente en los testículos y controlada por el hipotálamo y la hipófisis que genera hormonas que actúan en su producción ( FSH y LH). Por un lado, su acción se ejerce localmente en los testículos donde inicia la espermatogénesis (fabricación de espermatozoides). Por otro lado, juega un papel mucho más importante en el organismo a través de su intervención en numerosos sistemas: psiquismo, médula ósea, músculos, huesos, tejido adiposo, líbido, etc.

Actúa en las zonas periféricas a través de un metabolito, la dihidrotestosterona o DHT.

La testosterona es imprescindible para el mantenimiento del peso adecuado ya que estimula el metabolismo de la glucosa. Su insuficiencia favorece el aumento de la grasa abdominal. Favorece el crecimiento muscular y cuando su nivel es bajo, se suele dar una disminución de la masa muscular que puede provocar bajadas en las hormonas del crecimiento creando una condición asténica. La baja en los niveles de testosterona provoca una disminución de la potencia cardiaca y problemas cardio-vasculares, arritmia, ateroesclerosis, hipertensión,etc.

También baja los niveles de colesterol total y el del LDL (el “malo”).

Juega un papel primordial en el crecimiento óseo; los niveles bajos favorecen la aparición de osteoporosis y de fracturas.

Influye en la calidad del sueño y cuando su nivel es insuficiente el sueño es agitado, lo que engendra un círculo vicioso: la falta de sueño provoca una baja en los niveles de testosterona lo cual a su vez, crea problemas de agitación durante el sueño.

El cerebro posee receptores para la testosterona: un nivel correcto es necesario para una buena memoria y es un anti-depresivo natural. Su falta provoca pérdidas de memoria y reduce la capacidad de aprendizaje.

La testosterona es la hormona del deseo y de la sexualidad. Es necesaria para la erección y para la eyaculación; facilita las sensaciones placenteras y el gozo. Un nivel bajo provoca alteraciones en la calidad de la vida sexual.

Durante la pubertad, permite el desarrollo de todos los órganos sexuales, incluída la próstata. Ésta contiene receptores del DHT, el metabolito de la testosterona. Así, el buen funcionamiento y el volumen de la próstata se mantienen bajo la influencia de los niveles de testosterona.

Tal y como se puede comprobar, la testosterona  gestiona parámetros de la salud muy  importantes y su déficit puede acarrear múltiples consecuencias relacionadas tanto con problemas sexuales y disminución de la líbido como con problemas de fertilidad o altibajos emocionales.

EL DÉFICIT DE TESTOSTERONA

En los hombres jóvenes, la carencia de testosterona es generalmente la consecuencia de enfermedades o de accidentes (mal funcionamiento o tumor en la hipófisis, cáncer de testículos o infecciones como el VIH). En un hombre con buena salud, los niveles sanguíneos de testosterona oscilan entre 12 y 40 nmol/l los cuales varían a lo largo del día (es más alto por la mañana, de donde proviene la famosa erección matutina) y en función de la estación del año (culmina en otoño).

Los hombres pueden sufrir bajadas en el nivel de testosterona a partir de los 30 años. Pero, al contrario que durante la menopausia de las mujeres en la que cesa completamente la actividad de las hormonas sexuales, en los hombres, la disminución de la testosterona en sangre es progresiva y  solo afecta a algunos de ellos. Entre los 30 y los 80 años afecta a un 6% de los hombres; a los 60 años, a 1 hombre de cada 5 y después de los 70 años, a 1 hombre de cada 3. En realidad, más que hablar de andropausia, sería mejor referirnos a un déficit androgénico relacionado con la edad que incluye ciertos fenómenos fisiológicos. Aunque bajen considerablemente sus niveles de testosterona, los hombres siguen siendo fértiles. Es la calidad de su esperma la que va cambiando y degenerando siendo ésto una de las posibles causas de la infertilidad masculina.

Otros síntomas molestos que pueden afectar su calidad de vida son: el exceso de peso, aumento de la fatiga, cambios repentinos de humor e incluso tendencias depresivas.  Como estos síntomas son similares a los del envejecimiento, pocos hombres hacen caso de ellos y toman parte activa en incidir sobre sus sus niveles de testosterona y estimulándolos de forma natural.

Es cierto que la edad influye en los niveles de testosterona pero el modo de vida y la alimentación son clave para evitar estos síntomas desagradables y obtener buenos resultados a largo plazo.

Este tema no concierne exclusivamente a los hombres en edad madura. El potencial hormonal llega a niveles muy elevados durante la adolescencia y es en este momento preciso durante el cual se ha de extremar el cuidado hormonal para mantener los niveles óptimos en años posteriores. Los hombres que desean ser padres mejorarán considerablemente su potencial fértil si se cuidan.

CÓMO ELEVAR LOS NIVELES DE TESTOSTERONA

Parece que la cantidad de testosterorana y la calidad del esperma han dismuído los últimos 15 años atrás. Esta disminución puede ser una consecuencia de las modificaciones que están habiendo en el medio-ambiente y también en el estilo de vida de las personas. Los pesticidas y demás tóxicos afectan negativamente el metabolismo. Esto incluye también la alimentación industrial, la falta de ejercicio y el estrés crónico. Otros factores como la falta de sueño y el consumo de tabaco y alcohol también son de gran influencia.

Hay que tener en cuenta que la testosterona funciona dentro de un equilibrio sutil en el seno del sistema endocrino y que es fundamental considerarla en relación a otras hormonas como el cortisol (la hormona del estrés), los estrógenos (las hormonas femeninas) y las hormonas tiroideas. Es también importante considerar que los factores medio-ambientales que provocan una disminución en los niveles de testosterona contribuyen también a aumentar los estrógenos.

Las pautas generales que se dan a continuación tienen como objetivo elevar los niveles de testosterona, favorecer la fertilidad masculina y mantener un buen funcionamiento de la próstata.

ESTILO DE VIDA

Para evitar la bajada en los niveles de testosterona y favorecer la fertilidad masculina:

–          Evitar el alcohol ya que interfiere en el funcionamiento de las glándulas endocrinas (hipotálamo, hipófisis y testículos) y provoca bajadas en los niveles de testosterona. Es importante ser consciente que el alcohol puede provocar una disminución en la fabricación de esperma y que los espermatozoides producidos tienen probabilidades más bajas de fecundar un óvulo. A pesar de esto, tomar un poco de vino tinto en cantidades moderadas puede ser beneficioso dada la presencia de polifenoles en esta bebida.

–          Evitar el tabaco.

–          Evitar el sobrepeso: la conversión de la testosterona en estrógenos se da en las células adiposas.

–          Evitar llevar pantalones y ropa interior demasiado ceñida, evitar los baños demasiado calientes y los jacuzzis. Para una buena producción de esperma, la temperatura de los testículos debería ser inferior a la del cuerpo.

–          Evitar las ondas electromagnéticas, sobretodo directamente sobre los genitales y sistema reproductor: no llevar el móvil en el bolsillo ni colocar el ordenador sobre la pelvis y genitales.

–          Es aconsejable practicar yoga y meditación que ayudan a regular los niveles de cortisol, la hormona que se produce en situaciones de estrés. Cuando el estrés se cronifica, el cortisol tiene efectos nefastos sobre la testosterona,  bloquea su producción e impide que sea utilizado por los diferentes tejidos corporales.

–          Controlar el aporte de VIt. D, esencial para la espermatogénesis: tomar regularmente pescado azul, tomar el sol, o tomar suplementos naturales si es necesario.

–          Favorecer el descanso.

–          Hacer regularmente ejercicio físico.

CÓMO PREVENIR ENFERMEDADES DE LA PRÓSTATA:

–          La vida sedentaria es uno de los factores de riesgo que perturba el buen metabolismo de las células de la próstata y juega un papel primordial en la fertilidad. Caminar una media de 45mn-1h diariamente  es un muy buen hábito. Otras actividades físicas como la gimnasia suave o la natación son también excelentes. En cambio, es aconsejable evitar las actividades físicas violentas como los deportes de combate que conllevan un mayor riesgo de lesiones y mucha bicicleta si hay problemas de próstata.

–          Dejar de fumar.

–          Mantener una vida sexual activa.

ALIMENTACIÓN

PARA ESTIMULAR LA TESTOSTERONA Y MEJORAR LA FERTILIDAD MASCULINA

–          Consumid productos ecológicos ya que los químicos y pesticidas son perturbadores hormonales e interfieren en el buen funcionamiento de glándulas y hormonas, acarreando un riesgo más elevado de infertilidad y cáncer de testículos.

–          Referente a las proteínas animales, se aconseja fundamentalmente el pescado y muy ocasionalmente algún huevo.

–          Dad preferencia a vegetales y hortalizas ricos en antioxidantes como los brotes y hojas verdes,  brócoli, zanahorias, almendras, nueces, aguacates… (la lista es bastante larga!) y en flavonoides como las frutas rojas, el té verde, manzanas, cebollas rojas…

–          Elegid alimentos de índice glucémico bajo como las verduras y hortalizas, las legumbres, pescado, cereales integrales que no elevan fuertemente los niveles de insulina y por tanto no bajan los de testosterona. Al contrario, los alimentos con un índice glucémico elevado (pan blanco, arroz blanco, pasta blanca, patatas, galletas y bollería…) favorecen la diabetes del tipo 2 y la adiposidad abdominal.

–          Consumid alimentos ricos en zinc que tienen un efecto favorable en la calidad del esperma: mejillones, ostras, crustáceos, cereales integrales…

–          Dad preferencia a las grasas poli-insaturadas: frutos secos, pescados de mares fríos como los arenques, bacalao…), aceite virgen de primera presión en frio y evitad las grasas saturadas de la carne y embutidos.

–          La comida en general ha de estar bien condimentada y ser sabrosa. En cuanto a los estilos de cocción, es conveniente elegir los más contractivos como estofados, guisos, plancha, tempuras, horno… siempre equilibrados con alguna cocción más ligera como el escaldado, vapor y crudos.

PARA PREVENIR ENFERMEDADES DE LA PRÓSTATA

–          Evitad el azúcar, helados y bebidas frías en general, las gaseosas, el exceso de picantes, que enfrían y debilitan.

–          Reducid o eliminad los productos lácteos que crean mucosidad e inflaman los tejidos y favorecen los problemas de salud multiplicando la gravedad de los cánceres relacionados con el sistema hormonal.

–          Evitad el consumo de proteínas animales ahumadas o cocinadas con barbacoa.

–          Reducid o eliminad los alimentos que favorecen la acumulación de toxinas como el café, té negro, alcohol, bebidas industriales y azucaradas que favorecen la proliferación de radicales libres, que son una de las causas del envejecimiento celular.

–          La dieta macrobiótica estándar junto a un estilo de vida saludable son instrumento poderoso para la buena salud. Limpian el cuerpo reforzando el metabolismo, restaurando la salud y la energía, y aumentando la libido. Un modo de vida macrobiótico significa algo más que eliminar las grasas de animales, los productos lácteos, la harina refinada, y el azúcar de la dieta. Incluye también remedios naturales caseros que refuerzan los órganos sexuales y reproductivos y mejoran la salud sexual, como estos  tres que siguen y son específicos para los hombres:

  1. Compresas de jengibre en los riñones.
  2. Ume-sho-kuzu.
  3. Sopas de miso: Un tazón de sopa miso al día ayuda a disolver la grasa y las mucosidades  en los órganos reproductores, restaura la energía, y mejora la actividad sexual. El miso de cebada (mugi miso) o el miso de arroz (genmai miso) neutralizan toxinas, alcalinizan la sangre y proporcionan enzimas beneficiosas para los intestinos. Podéis preparar la sopa con varias verduras como alga wakame, cebolla, daikon o nabo y setas shiitake.  Se pueden añadir verduras verdes frondosas cuando la sopa está casi lista.

LA EFICACIA DE LA MACROBIÓTICA FRENTE A OTRAS OPCIONES

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La macrobiótica, entendida como el conjunto compuesto por alimentación, estilo de vida y sistema filosófico basado en la medicina oriental puede aportar grandes cambios, tanto a corto como a largo plazo en personas que la practican.

Esta transformación que muchas personas, cada vez más, hemos experimentado sobre todo durante la primera época (que puede ser de varios meses o años, se debe básicamente al cambio de dieta, a la incorporación de hábitos saludables como el ejercicio y a la introspección necesaria para revisar nuestras necesidades, ciertas creencias y aspectos de la vida que también necesitan un cambio para facilitar esta transformación individual mediante nuestra actitud.

Nada nuevo ni diferente con respecto a otras propuestas de bienestar que también incluyen dieta, ejercicio y trabajo interior a través de la terapia y/o estilo de vida. La gran mayoría de las dietas funcionan y aportan una notable mejoría, se llamen como se llamen. Esto nos lleva a deducir que en un principio no es el tipo específico de dieta, ni de ejercicio, ni de estilo de vida en cuestión el que opera “milagros” en nuestro cuerpo-mente sino nuestra propia voluntad de cambio y los cambios de hábitos en sí que nos estamos aplicando. A menudo es más importante para nuestro bienestar momentáneo lo que dejamos de comer, incorporar movimiento y más creatividad en nuestra rutina, concedernos un espacio personal y revisar las actitudes que merman nuestra felicidad que lo que comemos exactamente (dentro del abanico de productos saludables, claro) y que el tipo de ejercicio o disciplina cuerpo-mente-espíritu que practicamos.

Reflexión sobre diferentes maneras de comer

Las dietas convencionales, por ejemplo ir a la dietista para quitarse unos cuantos kilos o mantener el peso adecuado, analizan los alimentos y su combinación para formar los menús en base al aporte de nutrientes estipulado como adecuado para cubrir las necesidades del organismo sin tener en cuenta si estos alimentos son ecológicos o no, si son refinados o no y sin valorar el estado energético que crea su consumo a medio y largo plazo. Sólo contemplan el efecto de los alimentos a nivel de peso y masa corporal siguiendo cánones físicos, a menudo establecidos como estéticos por la industria de la moda.

Otras dietas, aunque sean extremistas, pueden ayudar a corto plazo a equilibrar una condición muy desajustada y por tanto extrema, como por ejemplo una dieta crudi-vegana ayuda a relajar, enfriar y desintoxicar una condición muy tensa y con demasiado calor interno producida por el excesivo consumo de carne, embutidos, huevos, sal y estilos de cocción contractivos con mucho fuego (barbacoa, horno, ahumado, proteína animal madurada y conservada en sal). A medio o largo plazo, dependiendo de la constitución de la persona, estas dietas a base de alimentos vegetales crudos, pueden debilitar a la gran mayoría creando frio interno, apagar el fuego digestivo, apagar la libido, etc.

El veganismo, muy noble en su causa de erradicar el sufrimiento animal evitando su asesinato y consumo, a menudo no concede importancia ni al origen de los alimentos, ni a su calidad, ni a cómo afectan los alimentos a la salud humana y por eso existen personas que lo dejan al sentirse debilitadas o no entender el proceso de cambio que se está dando en su fisiología al haber dejado de comer proteína animal o por haber detectado en analíticas niveles bajos de b12, hierro y/o vitamina D. Es posible comer vegano sin carencias o debilidad, ni a medio ni a largo plazo, y de hecho muchas personas lo consiguen estudiando  cómo elaborar menús equilibrados y comiendo alimentos bien cocinados que nutren.

Las numerosas teorías (o modas) alimentarias de hoy día se contradicen entre sí y esto hace que las personas que se inician entren en confusión. Algunas afirman que hay que comer los alimentos crudos porque así están vivos, otras que los crudos al ser muy yin, acidifican y es mejor cocinarlos para quitarles esa acidez y yanguizarlos. Algunas veces se recomienda tomar la fruta entre comidas y otras tomarlas antes de las comidas o tomar poca fruta. Hay quien afirma que no podemos vivir sin proteína animal y quien prescinde totalmente de ella. Los adeptos a los lácteos ensalzan su contenido en calcio mientras que los que están en contra de los lácteos dicen que su calcio no tan asimilable  como el calcio vegetal que aportan almendras, hojas verdes, algas, etc. Para algunas personas el trigo es un alimento ancestral sagrado y para otras, es un veneno tanto por su contenido en gluten como por las modificaciones genéticas a las que ha sido sometido.

Podría seguir describiendo teorías ya que hay muchas muy convincentes.

El simple hecho de cambiar alimentos precocinados, con conservantes, colorantes y pesticidas por verduras frescas y alimentos ecológicos en general proporciona un impacto muy positivo en el organismo que hace que las personas se sientan mejor en poco tiempo.

Esta mejoría viene dada, tal y como describe Mariano Bueno, porque se da prioridad a alimentos regeneradores (que tienen efectos positivos en los procesos metabólicos o biológicos y se les reconoce efectos claramente preventivos de ciertos trastornos de salud o incluso terapéuticos para ciertas dolencias) y a alimentos generadores de vida (imprescindibles para la vida que predisponen a gozar de buena salud) y se reducen o eliminan los alimentos degeneradores (que alteran de forma negativa los procesos biológicos o contienen sustancias potencialmente nocivas o tóxicas), los cuales se reducen a cantidades mínimas o se eliminan completamente de la dieta. Así, se clasifica los alimentos según su aportación global positiva o negativa y a sus efectos nutritivos y saludables.

En la macrobiótica los alimentos degeneradores coinciden con los eliminados de la gran mayoría de las dietas saludables. Son: harinas refinadas, arroz blanco, azúcar blanco, aperitivos salados (patatas fritas, snacks, cacahuetes fritos o muy tostados, leche de vaca y productos lácteos muy procesados con aditivos y azucarados o con edulcorantes químicos, grasas animales y vegetales saturadas o hidrogenadas, carnes procesadas (salchichas, embutidos…), carnes rojas y requemadas, bebidas azucaradas o con edulcorantes, café torrefacto, alcohol sin moderación.

¿En qué se diferencia la macrobiótica de las opciones anteriores?

La macrobiótica da mucha importancia a qué se come, cómo se come, qué propiedades y cualidad energética tienen los alimentos y sustancias que incorporamos a través del medio-ambiente a nuestro organismo. Los clasifica en Yin (expansivos), Yang (contractivos), en alimentos que calientan, enfrían o tienen un efecto neutro, y además tiene en cuenta cómo cambian estas cualidades primarias al ser preparados en diferentes estilos de cocción, al combinarlos entre sí y cómo influyen los diferentes cortes en el caso de las verduras en su sabor y sinergia con nuestro organismo.

……………………………………Extremo expansivo (YIN)…………………………………

Drogas y la mayor parte de los medicamentos.

Productos químicos

Bebidas alcohólicas.

Azúcar refinado.

Complementos vitamínicos.

Edulcorantes: miel, melazas

Jalea real y polen.

Bebidas aromáticas y estimulantes: café, té, menta…

Especias.

Zumos de fruta.

Aceites.

Frutas tropicales.

—————————————–

Frutas.

Lácteos blandos.

Frutos secos.

Vegetales de origen primitivo y tropical: setas, espárragos, solanáceas…

Germinados.

Verduras de hoja.

Verduras redondas.

Raíces.

Semillas.

Legumbres.

Cereales integrales.

Pescado.

—————————————–

Marisco.

Aves.

Quesos curados.

Mamíferos.

Huevos.

Salsa de soja, miso, umeboshi.

Sal marina.

………………………………….Extremo contractivo (YANG)……………………………….

La macrobiótica recomienda consumir mayormente, en porcentajes flexibles y adaptados a cada circunstancia los alimentos en verde del diagrama anterior.

La diferencia fundamental entre la macrobiótica y otros sistemas dietéticos estriba en que ante todo en que no es puramente una dieta sino un acercamiento a las leyes dialécticas del Orden del Universo. Contiene una alimentación preventiva que no considera los desajustes de salud como un enemigo que hay que combatir sino como una ruptura en primera instancia de un equilibrio (sodio/potasio, yin/yang, positivo/negativo, etc). La macrobiótica se desarrolla a través de la comprensión del Principio Único y aplica conocimientos de nutrición para equilibrar la condición física y fisiología de nuestros órganos y sistemas corporales, así como nuestra condición mental (por ejemplo, ayuda a centrar a una persona dispersa).

¿Por qué funciona la macrobiótica?

La macrobiótica funciona porque no sigue dogmas ni estándares estrictos y cambia sus pautas al ritmo de los cambios físicos, mentales y ambientales de cada persona. La macrobiótica nos puede acompañar toda la vida ya que se adapta a ella y a sus circunstancias.

Cuando una persona inicia un cambio de alimentación se valora su constitución, su condición, su momento y su proceso individual. Se la guía con un esquema que se puede aplicar para regularse durante unos meses y a medida que se va sintiendo mejor y también cambia su estado energético, sigue cambiando el conjunto de su alimentación por sí misma a través del estudio y de la auto-observación. En el marco de la macrobiótica medicinal nos hacemos cargo y nos responsabilizamos de nuestro propio proceso en vez de derivar esta responsabilidad en otra persona. Es una medicina del cuerpo entero. La enfermedad es considerada como una advertencia, como un signo amistoso.

La  macrobiótica anima a la auto-reflexión, estimula la consciencia del sí-mismo, la maestría del sí-mismo. Es una vida-alimentación-sanación para la liberación. En la macrobiótica es la persona quien se ha de sanar a sí misma y ser totalmente responsable de sí misma sin depender de un médico, nutricionista o terapeuta. La curación macrobiótica empieza por la auto-reflexión, aunque ésta no se refiere sólo la enfermedad física, sino que se ha de revisar y cuestionar todas nuestras actitudes, nuestros pensamientos y creencias, nuestra alimentación y estilo de vida. La auto-reflexión es el principio básico de la macrobiótica y el auto-diagnóstico es su herramienta práctica.

En el caso de que exista una patología, la persona se puede cuestionar:

–       ¿Dónde se encuentra la causa?

–       ¿Está relacionada con la alimentación?

–       ¿Es de origen emocional?

–       ¿Es algo externo que me está afectando?

–       ¿Quién es responsable?

Tras descubrir la causa de la enfermedad se ha de proceder a un cambio radical en la dinámica de vida, en el comportamiento o actitud hacia las personas y nuestro entorno, pero el primer cambio ha de ser el cambio de alimentación.

Poco a poco, esta nueva alimentación influirá en los comportamientos y en nuestra percepción de un mundo más unido y universal que se irá imponiendo en nosotros de manera natural.

El reencuentro de la salud, una vida plena y longeva, confianza renovada debido a la pérdida de miedos ancestrales profundos son sólo algunos de los efectos de esta revolución interior.

Primeros pasos en la macrobiótica

Existen dos posibles opciones para dar los primeros pasos:

–          Cambiar de manera gradual y poco a poco.

–          Decir: ¡Stop! Y cambiar de manera drástica.

En cualquier caso, es importante dedicarse a estudiar tanto las bases filosóficas (el orden del Universo, el Principio único, las 5 transformaciones, algo de nutrición desde el punto de vista bioquímico, etc.) como practicar en la cocina, convirtiéndola en el templo de la casa donde una entrega una energía que a muy corto plazo le revertirá en cambios que intencionadamente o no, extenderá a su entorno.

Algunas personas que intentan cambiar radicalmente su alimentación hacia la macrobiótica pueden sentir que ésta no es adecuada para ellas y abandonan al cierto tiempo de practicar de manera rígida el estándar recomendado.  Las pautas a continuación son de ayuda para un inicio efectuando una transición más gradual que en muchos casos será más duradera.

1-      Reduce tu consumo de carne y productos cárnicos. Empieza por eliminar la carne roja y reduce la frecuencia a mensual de las ingestas de carne. De este modo, tus sistemas corporales y energéticos se ajustarán más suavemente al cambio. Sustituye el pollo, pavo y otras carnes blancas por pescado. Toma más legumbres.

2-      Reduce el consumo de hidratos de carbono refinados como los productos elaborados con harina blanca (pan, bollería, galletas…) y sobretodo sustituye el azúcar por endulzantes naturales como melazas de cereales, zumo concentrado de manzana, fruta seca…

3-      Elige productos de panadería integrales de los buenos (hechos con harinas ecológicas de buena calidad que no se han congelado, con levadura madre y no con mezclas de harinas reforzadas como los que venden en los supermercados).

4-      Reduce el consumo de lácteos, sustituyéndolos por  bebidas vegetales (leches vegetales: de arroz, avena, kamut, almendra, etc.), mayonesa de tofu o de soja, cremas para untar elaboradas con mantequillas de frutos secos y aprende a elaborar platos que emocionalmente te aportarán la misma energía que los lácteos como natillas veganas, quiche de tofu o queso vegetal, yogures de frutos secos…

5-      Cambia los cereales azucarados del desayuno por un buen müesli sin azúcar, naturalmente dulce a base de fruta seca como pasas, orejones, ciruelas pasas…

6-      Sustituye los bocatas por tentempiés hechos en casa que te aporten energía estable (sustituye el bocata de pan blanco por una torta de avena, por bolas de arroz).

7-      Sustituye las bebidas gaseosas químicas y azucaradas por tés naturales o jugos frescos de verduras.

8-      Toma regularmente comidas completas, asegurándote todos los nutrientes, es decir:

–          HIDRATOS DE CARBONO: cereales integrales (arroz, trigo, cebada, mijo, avena, centeno, maíz…) y derivados (pan, pastas y sémolas integrales, cus-cús, bulgur, copos…).

–          PROTEINAS: legumbres: garbanzos, lentejas, judías, habas, guisantes, soja blanca, verde o negra… y derivados: seitán, tofu, tempeh…Frutos secos.

–          LÍPIDOS: aceite de oliva, de sésamo, de maíz…  y mantequillas de frutos secos.

–          VITAMINAS: frutas y verduras incluyendo siempre una ración de verduras verdes poco cocinadas o crudas.

–          MINERALES: usa una pequeña cantidad de algas en cada comida, semillas (sésamo, calabaza, girasol), verduras…

9-     De manera gradual y a medida que el organismo se limpia de toxinas y memorias de alimentos procesados y quimicalizados, aumenta el gusto por comer alimentos tal y como nos los da la tierra: integrales, con vida; la papilas gustativas recuperan su sensibilidad y sentimos el efecto no solo físico sino también energético de cualquier alimento con mayor intensidad.

10- Haz que los cambios que has incorporado sean una prioridad para ti, evitando que los antiguos hábitos se vuelvan a hacer sitio en tu vida. Si llegara a suceder, es útil que recuerdes que esto forma también parte del proceso de transición hacia una vida más saludable en todos los aspectos de tu ser y que no significa que estés fallando en tu proceso de cambio o de afianzar la dieta macrobiótica en tu vida. Después de una temporada prescindiendo de alimentos procesados, refinados, quimicalizados y extremos y comiendo macrobióticamente, nuestro organismo aprende a asociar sensaciones placenteras a comer de esta manera. Entonces las apetencias por la comida basura o procesada disminuyen hasta desaparecer. Esto, aparte de por haber cambiado nuestras memorias celulares, sucede también debido a que comiendo alimentos integrales de manera adecuada a nuestras características personales, se equilibra el nivel de azúcar en sangre. Este momento en el que nuestra mente ya no vibra con alimentos basura, es el momento en que empezamos a comer con libertad infinita en vez de mecánicamente o compulsivamente.

Recuerda que cualquier transformación desde la propia experiencia es un proceso que requiere de tiempo para encarnarse. La adopción meramente intelectual de teorías e incluso de prácticas sin dar tiempo a que se conviertan en parte de la esencia de una misma no son cambios sólidos, ni duraderos, ni honestos. El cambio de una alimentación convencional moderna a la macrobiótica requiere de mucha perseverancia. En este viaje pueden aparecer tanto etapas en las que te sientas maravillosamente como etapas más difíciles que parezcan frustrantes, la mente puede entrar en confusión y querer volver atrás buscando excusas para volver a consumir alimentos dañinos.

George Ohsawa enseñó que “cuanto mayor es la dificultad, mayor es también la satisfacción”. Esto se puede aplicar a cualquier tema que una trata de controlar.

Una de las mejores lecciones que me ha dado la macrobiótica y que me sigue dando después de tantos años es que hay que afinar en el arte de disminuir el ritmo en la vida cotidiana. Readaptar los ritmos de la vida moderna a los de la naturaleza para recuperar la paz y el sentido de pertenencia a un proceso atemporal y eterno.

Preparar un menú macrobiótico va más allá de la simple cocina. Implica presencia y práctica del “aquí y ahora”, es pura alquimia que va más allá del alimento en sí. Es una forma de meditación activa que incorpora el ritual cotidiano que nos nutre y sustenta la vida. Esto es algo que no se puede comprar, que no se puede obtener con dinero sino con la constancia y la dedicación.

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BOCADILLOS VEGANOS SALUDABLES

 

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Existen alternativas mucho más saludables y energéticas que los bocadillos para desayunar, almorzar o merendar, incluso para llevar en el bolso al trabajo como son las bolas de cereal integral, un tupper con cereal integral, verduras y algo de proteína vegetal, pan Ohsawa, Pan de arroz kayu con paté vegetal, hamburguesas de cereal o sushis, pero debido a que el tradicional bocata es ya parte de la  “gastronomía” popular del país, al menos vamos a ver cómo se puede elaborar de manera más saludable.

El bocadillo es un imprescindible en los almuerzos o desayunos de muchas personas ya que es una opción fácil y rápida de preparar.  Actualmente se recurre al pan blanco de trigo + embutido o queso (a partir de proteína animal o veganos),  alternativa nada sana ni ética en el caso de la proteína animal, porque esos panecillos blancos que se descongelan la noche antes para dejarlos preparados,  a menudo son descongelados por segunda vez ya que los que venden los supermercados  llegan allí congelados y allí los descongelan para venderlos como “producto recién hecho” .  Este pan de harina de trigo refinada y adulterada con mejorantes panarios, y por tanto muy pobre en proteínas, vitaminas y minerales que se encuentran en la cáscara desechada del cereal integral  y cuyos cromosomas  originales se han adulterado a lo largo de los años para convertirla en más panificable,  es una bomba para nuestros intestinos y salud en general. No aporta nada más que carbohidratos simples y problemas como hipoglucemia, irritación intestinal, problemas de piel,  e incluso en algunas personas hipersensibles al trigo, puede crear problemas neurológicos según han demostrados estudios científicos recientes.

 

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Apunte: Las personas que estén en un proceso de recuperación de la salud con una alimentación macrobiótica más estricta durante la temporada de reajuste, el pan sólo se debe usar en pequeña cantidad y si realmente se tiene un antojo fuerte. El pan y las harinas en general, crean  muchas mucosidades que dificultan la limpieza del cuerpo. La energía del pan es muy fuerte, muy contractiva, muy seca y crea un efecto “tampón” que ralentiza o impide la descarga de toxinas acumuladas. Al igual que el pan todo tipo de harinas horneadas deberán evitarse igualmente durante esta fase que sólo dura un tiempo

¿Cómo hacer tostadas y bocadillos más saludables?.

Un bocadillo hecho con pan integral de calidad, es decir, con harina ecológica integral no adulterada, recién molida y que conserva sus nutrientes, puede incluir lo que nuestro organismo necesita para nutrirse en el desayuno, almuerzo o merienda, pero para contribuir a nuestra vitalidad ha de ser completo y equilibrado.

Aquí  tienes algunos ejemplos de  tostadas para tentempiés o meriendas:

  • de mermelada sin azúcar ni fructosa
  • de paté de avellanas
  • de crema de algarroba
  • de compota de manzana
  • de tofu a la plancha + olivada y verduras
  • montadito de paté de aguacate y tofu a la plancha sobre galleta de arroz.
  • de seitan a la plancha + chucrut
  • de tempeh a la plancha + verduras
  • de paté de garbanzos, de lentejas, de aguacate con umeboshi, de tofu
  • de mantequilla de maíz, de zanahoria, de cebolla o de sésamo con algas
  • de revuelto de tofu con cebolla y maíz
  • de queso vegano

Ø  El pan, siempre elaborado con levadura madre y nunca congelado,  puede ser detrigo sarraceno, de  arroz, de maíz, de espelta, de kamut, de centeno, pan tipo alemán, pan esenio, chapatis sin levadura o pan de pita. Si quieres una opción más ligera, puedes recurrir a las galletas de arroz.

Para elaborar un buen bocata, elige:

1-       Una base para untar el pan y humedecerlo ligeramente, como una olivada, mostaza,  aguacate, tofunesa o, si no te lo impide ningún problema de salud y es verano, época en que se recolecta, tomate. Personalmente no me gusta poner aceite de oliva sobre el pan ya que su uso potencia aún más la creación de mucosidades, pero si lo vas a emplear, que sea aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío.

2-      Diferentes verduras frescas y con un toque crujiente como lechuga, pepino, germinados, zanahoria rallada, apio, olivas, chucrut u otros pickles como pepinillos o alcaparras, col lombarda cortada muy fina y prensada, rabanitos o también verduras a la plancha: cebolla, calabacín, setas con ajo y perejil…

3-      Proteína: legumbres mezcladas con las verduras, paté de legumbres  o de derivados de legumbres como el paté de tofu o de tempeh, hamburguesas de legumbres , falafel…

4-      También puedes sustituir las legumbres por hamburguesas de cereal/ cereal+legumbre, aunque en este caso, mejor que el pan sea ligero para no quedarte con sensación de hinchazón.

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Algunas combinaciones para rellenar tus bocadillos:

Pan de centeno con paté de aguacate y umeboshi, lechuga, germinados de cebolla, tempeh a la plancha y chucrut.

Pan de kamut con paté de campaña de okara, hojas de berro y pepinillos.

Pan de espelta con tomate, rúcula, zanahoria rallada, olivas negras y seitán a la plancha con finas hierbas

Chapati con ensalada de soja negra

Burritos de trigo sarraceno con azukis y niuiké de verduras

Pan esenio con calabacín y tofu ahumado a la plancha

Pan de pita con hummus de judías blancas, olivas y berros

Artículo escrito por Agnès Pérez© con fotos hechas por ella misma. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

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CÓMO CONVERTIR RECETAS TRADICIONALES EN MACROBIÓTICAS

Una de las cuestiones que más preocupan a las personas que quieren cambiar su dieta diaria para hacerla acorde con los principios que rigen la macrobiótica, bien porque están enfermos o porque quieren ganar en salud, es cómo afrontar el día a día en la cocina con los conocimientos culinarios tradicionales. Si se conocen algunos trucos y equivalencias, es fácil convertir un plato dulce o salado en uno macrobiótico: más sano, equilibrado y menos calórico.

Alimentos macrobióticos

La macrobiótica tiene como principio fundamental el equilibrio nutricional y analiza qué efectos tiene lo que ingerimos en nuestro organismo. Básicamente propone alimentos poco o nada procesados por la industria alimentaria, ecológicos, integrales y de producción local. Prioriza el cereal en grano, las verduras y frutas, las proteínas vegetales (entre las que se incluyen las legumbres), las algas, las semillas.

No prohíbe nada, pero generalmente no recomienda el consumo de carnes animales (salvo el pescado y crustáceos), ni lácteos, ni azúcares procesadas, ni alcohol, y tampoco las solanáceas (patatas, tomates, berenjenas). Como nos explica la consultora macrobiótica Agnes Pérez “Los alimentos solanáceos pueden extraer sutilmente el calcio de los huesos y depositarlo en las articulaciones, riñones, arterias y otras zonas del cuerpo“.

Como alimentos extraños para algunos occidentales incluye diariamente fermentados como el miso, la salsa de soja (tamari o shoyu), la ciruela umeboshi, las verduras en piclkes (fermentadas con sal), el gomasio (sésamo con sal) o la tekka (miso, loto, zanahorias, bardana, aceite de sésamo). Y nuevas maneras de endulzar: amasake y siropes de cereales y frutas. Propone un sistema equilibrado de nutrientes: 50% de verduras variadas, 30% de cereales y 20% de proteínas con un caldo de entrante. Todo acompañado de algas y algún pickle.

Cereales y legumbres para platos dulces y salados

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Poco hay que cambiar para hacer un arroz o unos macarrones, salvo que sean integrales y a ser posible ecológicos en ambos casos. Pero es muy interesante el uso de algunos cereales y legumbres para hacer platos dulces. Veamos algunos de ellos:

  • El mijo. Es un cereal muy desconocido, pero muy versátil a la hora de elaborar recetas tanto dulces como saladas. Cuando está cocido queda muy compacto, y esa característica lo convierte en ideal para elaborar albóndigas y para suplir a un bizcocho por ejemplo.
  • Azukis. Es una judía pequeña de color burdeos muy recomendable para personas con falta de vitalidad. Casa muy bien con la calabaza, pero también, añadiendo algo de cacao o algarroba y sirope de arroz, y triturada, puede convertirse en un pastel dulce muy sano.
  • Arroz dulce. Es una variedad de arroz glutinosa ideal para sushi por ejemplo. Como el mijo, convertible en albóndigas, masa de pizza o incluso pestiños junto con pipas tostadas. Con este arroz se elabora también el mochi, una especie de pastillas de arroz, que ralladas se pueden usar para sustituir al queso.
  • Polenta. También es poco conocido y tiene aplicaciones similares al mijo, salvo que se cuece mucho más rápido.

Probando con estas combinaciones es cuestión de echar imaginación. Por ejemplo: si tenemos una trituradora podemos hacer harinas de cereales y legumbres y emplearlas para hacer desde leches vegetales hasta pasta fresca.

Algas, proteínas vegetales y setas en potajes y guisos

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Quienes toman la macrobiótica como su patrón alimentario generalmente acaban por hacer muchas comidas veganas. De esta forma, en lugar de utilizar proteínas animales, se usan vegetales en croquetas, salchichas o embutidos, pero también en los guisos, con un resultado estupendo. Por ejemplo:

  • Seitán y tofu. Derivados del gluten de trigo y de la soja, respectivamente, pueden usarse como sustitutos de la carne en boloñesas o para hacer salchichas y hamburguesas vegetales, por ejemplo. También en cocidos y potajes. Absorben y aportan sabor a los caldos.
  • Algas. Aunque son verduras de mar son estupendas en potajes de legumbres. Sobre todo la hijiki, que junto con verduras, salsa de soja y algo de pimentón no tienen nada que envidiar a unas lentejas o garbanzos con chorizo, por ejemplo. El agar-agar se emplea como espesante y sustituto de la gelatina.
  • Las setas, sobre todo los boletus o las shiitake. En refritos dan un estupendo sabor que recuerda a la carne, tanto que puede hacerse una fabada vegana sin perder sabor.
  • El tempeh. Refrito en aceite de oliva o sésamo puede usarse para una carbonara en lugar de bacon.

Condimentos macrobióticos en la cocina diaria

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Especias fuertes y caldos concentrados dejan paso a otros condimentos con mayor aporte alimenticio:

  • Miso. Es un fermentado de soja, cebada y/o arroz con beneficiosas propiedades entre las que destaca la disminución de productos químicos y toxinas que produce en el cuerpo. Es un excelente sustituto del caldo en cubitos.
  • Salsa de soja. En sus dos versiones: shoyu (con trigo) y tamari (más medicinal) se pueden usar en guisos, salteados y casi cualquier preparación culinaria como sustituto de la sal.
  • Umeboshi. En versión ciruela o pasta es un complemento estupendo para hacer salsas, patés y cremas como mayonesas o el hummus. En versión vinagre puede servir de aliño para verduras escaldadas o cereales.
  • Las semillas. Sésamo, pipas, amapola y otras semillas aportan sabor a aliños, salteados y guisos. El gomasio se hace con sésamo y sal sin refinar.
  • Salsa de tomate. En macrobiótica no se usa por norma general el tomate por ser una solanácea. Se puede sustituir por una salsa que lleva aceite, cebolla, zanahoria, remolacha, miso y laurel.

Versiones dulces de la cocina macrobiótica

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Parece difícil en principio que una dieta que restringe el azúcar tenga una repostería propia, pero es así. En general, para versionar dulces se puede sustituir el azúcar por sirope de arroz o cebada o manzana y combinarlo con cereales, verduras dulces como la calabaza o el boniato y legumbres.

Con algunos conocimientos sobre la composición de los alimentos (qué es proteína, hidratos) y algunos trucos para sustituir condimentos, solo hace falta algo de imaginación y destreza para convertir recetas de toda la vida en macrobióticas . Ganamos salud y sabor e incorporamos a la dieta múltiples beneficios.

Escrito por Helena García Morales – Pachamama.

Fotos de los platos: Agnès Pérez.

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CÓMO COMPENSAR LOS EFECTOS NOCIVOS DEL USO DE LAS PANTALLAS

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Aparte de los efectos nocivos que la contaminación electromagnética proveniente de la radiación de los ordenadores o TV pueden producir en la salud, las pantallas de estos aparatos por sí mismas producen efectos nocivos sobre nuestra salud y bienestar debido a su luminiscencia.
Cuando se está mirando a una pantalla de forma constante nuestro organismo está aportando a la vista gran cantidad de nutrientes y sangre que son necesarios para poder soportar y asimilar la luz y la información que nos llega a través de los ojos.

Según la medicina tradicional china, la función de la vista la dirige el hígado; en especial el hecho de mirar a una pantalla luminiscente produce un desgaste de la sangre acumulada en el hígado.

Esto se puede manifestar en muy diversas maneras si el uso de la visión sobre la pantalla luminiscente es prolongado. Esta deficiencia en la sangre producirá unos sintomas debidos a la sequedad que se produce en el hígado y que pueden ir desde alergias cutáneas, dermatitis o neurodermitis, a cansancio, problemas para dormir (bien sea insomnio por la noche o insomnio por despertarse temprano de madrugada), ansiedad (debido al calor en el hígado sobre el corazón y éste al estar más caliente y más seco produce esta sensación de ansiedad o angustia u opresión en la zona del pecho o en el plexo solar). También este vacío de Yin puede producir sensación de vacío interno, llegando hasta la depresión sin causa justificada, con sentimiento de desmotivación vital. Esto último se exacerba debido al estancamiento de energía que se produce en el hígado y en el cuerpo cuando el organismo y el hígado están demasiado secos.

Otros síntomas acompañantes producidos por exceso de exposición a las pantallas pueden ser problemas musculares o tendinosos, un aumento de la susceptibilidad, nerviosismo, falta de sosiego, irritabilidad y cansancio. Este cuadro producido por la deficiencia de sangre puede llevar a tener en el trabaio y en la vida una falta de recursos y un bajo rendimiento que pueden producir una mayor ansiedad como consecuencia de ver que no llegas a cumplir como quisieras.

¿Cuántas son las horas máximas de uso de las pantallas para que éstas no sean perjudiciales? Esto dependerá de la fortaleza constitucional de la persona y de la buena condición en que estén sus órganos en este momento. Constituciones más fuertes aguantarán más rato en el ordenador, ya que tienen una mayor reserva de sangre en el hígado. En personas más débiles, más delgadas, más nerviosas con una menor reserva de sangre. de Yin y de fluidos en el hígado y en el plexo vascular intestinal pueden manifestarse más pronto los síntomas anteriormente dichos. En niños y adolescentes es especialmente importante cuidar este tema para evitar bajones de la inmunidad, cambios de carácter, desconcentración, ansiedad, hiperquinesis.

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Un buen consejo es bajar el brillo de la pantalla para disminuir la luminiscencia e intentar no mirar más que lo imprescindible a la pantalla, fijar la vista fuera de la pantalla cuando no es realmente necesario posar la vista sobre ella. Por otro lado, el tratamiento dietético requerirá una ingesta de nutrientes aumentado para aportar más sangre al hígado, por lo cual está indicado comer en abundancia sobre todo alimentos jugosos y untuosos; no tomar alimentos secos muy salados ni picantes, ni alcohol ni café, ni fritos. Tomar abundantes zumos de frutas rojas como base: la fresa, el arándano, la uva roja, la sandía, y muy especialmente el zumo de zanahoria.

Una combinación muy recomendable en estos casos, especialmente en las estaciones calurosas desde mayo hasta noviembre es el zumo de zanahoria con medio limón o bien con un poco de remolacha o sandía o media manzana; este zumo se debe tomar según apetezca a razón de uno o dos vasos al día o cada dos días, según la condición de la persona. Es muy importante no olvidarse del consumo regular de legumbre. En estos casos, como aporte de Yin básico, se toma una cantidad mayor que en el aporte estándar: unas 5-7 cucharadas soperas de legumbre muy bien cocinada diariamente. (O incrementando la legumbre hasta un 25-30% del volumen total de la ingesta de la comida.) Va muy bien tomar dos cucharadas soperas de aceite de lino a diario mezclado con unas gotas de shoyu sobre la verdura u otro alimento. Es también especialmente recomendable tomar aceite de onagra a razón de 5-12 g diarios según necesidades.

Tomar también aceites de pescado ricos en ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) que estén bien conservados (o sea que tengan buen olor, signo de que no están oxidados), a razón de 3 g diarios. El aceite de sésamo también es recomendable, bien sea para saltear ligeramente o para su consumo crudo. El consumo regular de pasta, cereales integrales y verduras variadas es suficiente aporte proteico y la ingesta de los aceites marcados son básicos para recuperarse.

También se puede tomar melaza de cebada, una o dos cucharadas soperas diarias, y compotas y mermeladas sin azúcar ni fructosa hechas con sólo fruta de bayas o frutos rojos como son la cereza, la fresa, el arándano, la frambuesa, la mora, la uva roja, etcétera.

Muchos estados enfermizos y desórdenes que sufrimos provienen de los hábitos adquiridos. Saber relacionar esos hábitos con cada uno de esos padecimientos es clave para mejorar nuestra calidad de vida y nuestra salud. El abuso de horas ante la pantalla bien sea de ordenador o de televisión es una de las causas de problemas de salud más comunes en nuestra sociedad y sin embargo se ignora totalmente. No olvidemos que para que la inmunidad sea fuerte es importante que la sangre esté bien tonificada. Para ello en general es recomendable no mirar más de ocho horas por semana a la pantalla del ordenador. El número de horas puede variar según las constituciones pero un uso de más de doce horas semanales producirá inexorablemente un déficit del Yin del hígado que se manifestará tarde o temprano en el terreno biológico de la persona y, cómo no, en su carácter y tendencias. En los casos en que se excede es muy importante la suplementación regular para tonificar la sangre y el Yin del hígado. Dormir más de lo acostumbrado también ayudará a reponer estos fluidos.

Asimismo, se deberá procurar descansar la vista lo máximo posible. Es especialmente importante evitar el uso del ordenador o ver la televisión a partir de las 10-11 de la noche, que es cuando la sangre en el hígado empieza a reducirse.

Otros síntomas acompañantes producidos por exceso de exposición a las pantallas pueden ser problemas musculares o tendinosos, un aumento de la susceptibilidad, nerviosismo, falta de sosiego, irritabilidad y cansancio. Este cuadro producido por la deficiencia de sangre puede llevar a tener en el trabaio y en la vida una falta de recursos y un bajo rendimiento que pueden producir una mayor ansiedad como consecuencia de ver que no llegas a cumplir como quisieras.

Extracto del libro “Revitalíza tu salud y tu estado de ánimo” de Jorge Perez-Calvo.

CÓMO Y CUANDO CAMBIAR NUESTRA ALIMENTACIÓN SEGÚN EL YIN/YANG

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TODO CAMBIA.

Todas las manifestaciones del Universo están en constante cambio y resistirse a los cambios que naturalmente nos aporta la vida deriva en estancamiento y a veces, en enfermedad.

Por que es natural el cambio y cada persona se encuentra en un determinado punto de la espiral de su proceso personal, la nutrición despliega un amplio abanico de corrientes alimenticias como son la dieta mediterránea, el vegetarianismo, la macrobiótica, el crudivorismo, el higienismo, el vegetarianismo, la paleo-dieta,  y un largo etc aptas para cada condición y momento personal durante un determinado periodo de tiempo.

Ésta es una de las razones por las que es positivo no idolatrar ninguna dieta en concreto ni adoptar una postura rígida acerca de lo que es mejor, ya que lo mejor es lo que nos conviene en cada momento para evolucionar y caminar hacia el pleno desarrollo de nuestro potencial humano..

Puede que los y las que están en el proceso más puristas vegano, crudívoro o macrobiótico se ofendan a veces por la aparición de ciertos alimentos proscritos por su dieta, ideología, creencias o contrarios a sus necesidades personales en ciertas webs o blogs. Al respecto, opino que lo que le sienta bien a una persona en un determinado momento de su vida puede no sentarle tan bien a otra persona distinta. De hecho, no creo que una determina corriente alimenticia sea “la mejor”, ni en las dietas milagro, ni en las que prometen curación ya que en la curación influyen numerosos factores a parte de la dieta (que es muy importante, sí, pero no suficiente en la mayoría de los casos). Esto no significa que los alimentos estén desprovistos de propiedades “medicinales”, beneficiosas. Tampoco significa que no se tenga que ser estricta en un momento dado para conseguir un determinado objetivo de salud o de desarrollo personal.

No hay alimentos naturales y ecológicos nocivos, pero sí un alimento u otro tiene efectos diferentes en cada persona según su condición de salud y según se combinan con otros alimentos.

Así, los tomates, en la dieta mediterránea aportan vitamina C, refrescan (calman y limpian el exceso de calor en el hígado), son sabrosos y pueden ser un ingrediente adecuado para reducir acumulaciones de grasa en el cuerpo para una persona que no tenga problemas de huesos (se sabe que sus hojas son tóxicas y provocan artritis, y que los frutos contribuyen a crear rigidez en articulaciones y músculos), enfermedades degenerativas, tendencia a crear calcificaciones (depósitos de calcio en órganos, arterias, etc.) o problemas de acidez. Y al igual que los tomates, el resto de los alimentos sin procesar tienen sus características propias, aconsejables o no según cada persona y momento.

A mi parecer, nada es inamovible o igual para toda la vida y lo que puede estar llevando una persona a decantarse por una dieta u otra en un determinado momento, depende de cual es su condición o estado energético. Así, las personas muy yin querrán yanguizarse, y las personas muy yang, sentirán la necesidad de yinizarse.

El tipo correcto de alimentación es aquel que nos permite alcanzar nuestro máximo potencial de salud, ser todo lo sanos que nos permiten nuestros genes y constitución. Nos ayudará a ser lo más y mejor que podamos ser; no nos obstaculizará el desarrollo, pero no nos hará ser más de lo que podemos ser. El tipo equivocado de alimento hará el papel de dique o represa, desviando el crecimiento y frustrando nuestro desarrollo. En otras palabras, será activo en crearnos problemas y “nos hará enfermizos.”

Al efectuar cambios en la dieta hemos de tener claro que dentro de cualquier corriente alimenticia también van a haber cambios y reajustes periódicos en la forma de comer según van cambiando nuestras circunstancias personales y nuestra condición. Y ante cualquier dolencia o cualquier enfermedad, es positivo plantearse qué reajustes y cambios en el estilo de vida, pensamientos, creencias, actitudes, y por supuesto en la alimentación y disciplinas físicas se han de llevar a cabo.

A qué dieta cambiar?

1. Si demasiado yin

1.1- a causa de alimentos crudos, zumos: yanguízate con cereales integrales, legumbres, verduras. Toma sopas de miso.

1.2- a causa de azúcar refinado, alcohol o drogas: yanguízate tomando mucha verdura, algo de cereales, legumbres y proteínas. Evita el exceso de sal. Toma algo de umeboshi.

1.3- si has seguido una dieta vegana estricta durante mucho tiempo y te sientes cansada o con poca vitalidad: incorpora algo de pescado, toma más salteados.

1.4- si has seguido una dieta crudívora y sientes frio y debilidad: hazte amiga del hornillo y empieza a tomar guisos con legumbres o seitán, comida “de la mamá” (sustanciosa y nutritiva)

2. Si demasiado yang

2.1- a causa de carne, huevos, embutidos: adopta una alimentación vegetariana o vegana

2.2- por una dieta macrobiótica estricta (contractiva) mucha sal o grasa: yinízate con ensaladas, algún zumo, más fruta cruda y flexibilízate con ejercicio físico suave y lúdico.

Cómo desarrollar la intuición que nos guía en los cambios

Documentarse sobre nutrición, conociendo la energética de la alimentación, y observar los efectos de los alimentos en el propio organismo es un primer paso. Todo el mundo puede saber si algo le sienta bien o mal.

Cuanto más natural e integral sea lo que comemos, menos necesidad de tomar productos no naturales tendremos, e incluso, cuando el organismo está limpio, si algún día nos metemos en la boca algo con químicos, colorantes u otros, lo notaremos enseguida y lo rechazaremos sin esfuerzo. Nuestra vida se encauzará entonces hacia ambientes libres de tóxicos

Ante todo hay que aprender a distinguir lo que necesitamos realmente y lo que pueden ser antojos. Observando hacia qué tipo de extremos nos sentimos atraídos, podremos conocer más acerca de nuestra condición interna (contraída, tensa, rígida o al contrario dispersa, laxa, con poca voluntad…) y recurrir tanto a la alimentación como a otras herramientas para re-equilibrarnos.

Practicar la observación no es difícil. Basta con buscar un momento cada día (o varios momentitos a lo largo del día) para sentarnos y sentirnos. Entonces nos podemos preguntar: “¿Es esto o aquello adecuado para mi ahora?” Y la información viene, clara y directa.

Responsabilizarnos de nuestra propia alimentación, cocinar al menos una vez al día y sobretodo comer con gozo, deleite y evitando culpabilidades es fundamental. Si no existen libertad de elección, flexibilidad mental y paz emocional a la hora de comer, no sirve de nada tomar alimentos puros y ecológicos ya que la rigidez, el miedo y la culpabilidad son altamente tóxicos.

¡¡Buen provecho!!

©Artículo escrito por Agnès Pérez. Todos los derechos reservados. Lo puedes compartir desde esta web. Si deseas difundirlo en otra web o revista, ponte en contacto conmigo.

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Cómo dejar el café sin síndrome de abstinencia

EL CAFÉ: ¿UNA ADICCIÓN MACROBIÓTICA?

Cuando empecé a dar mis primeros pasos entre adultos macrobióticos me sorprendió su especial atracción hacia el tabaco y la tacita de café de después de comer (y en algunos, la de la mañana también). Yo misma, como buena universitaria, me había dopado con él durante las épocas de exámenes y algunos fines de semana de transnocheo para poder resistir hasta altas horas de la mañana estudiando o divirtiéndome con mis amitades. Durante los exámenes de final de carrera, acabé hecha polvo del estómago y taquicárdica, y juré no volver a oler una sola taza de café ni a tomarme una coca-cola más en mi vida. Y así ha sido, y así empezaron mis primeros “boikots” a ciertas sustancias legales y socialmente aceptadas, pero éticamente inadmisibles, tanto por el bien de la salud como por dejar de contribuir con indústrias esclavistas e hipócritas.

Así que, pregunté a mis formadores macrobióticos cómo es que lo tomaban preconizando un estilo de vida saludable y pacífico y la contestación fue que “en pequeñas cantidades, ayuda a hablar, y nosotros damos clases y consultas y tenemos que hablar mucho…”

“Bueno”, me dije, “si creen que no les sienta mal…”

El problema se da cuando el café o cualquier otra sustancia crea adicción e impide que las personas funcionen de manera óptima sin su consumo, o cuando tomarlo desestabiliza el organismo, creando síntomas relacionados con las malas digestiones, dolores de cabeza o insomnio.

En palabras tomadas prestadas de George Ohsawa, el café esclaviza. La adicción a este estimulante cotidiano es deshonesta y contraproductiva al verdadero cuidado de nuestra salud. Para un placer ocasional, no es un problema. Si se toma como una medicación diaria es cuando esto se convierte en un problema.

Si queremos coherencia entre los actos y lo que se aconseja a los demás, debido a la explotación que padecen sus recolectores, en caso de no querer dejar de consumirlo, al menos sería positivo comprarlo de comercio justo y ecológico.

 

ETIMOLOGIA Y PRODUCCIÓN DEL CAFÉ

La palabra “café” proviene del término turco qahve, a su vez, procedente del árabe, qahwa, a través del italiano. El término árabe sería una abreviación de la expresión qahhwat al-bun o vino de la habichuela. Un posible origen de la palabra se encontraría en el Reino de Kaffa en Etiopía, de donde procedería la planta del café; su nombre allí es bunn o bunna(1).

Él café es producido, principalmente, por países considerados parte del tercer mundo. Unos 100 millones de personas viven del café. La mayoría son jornaleros o pequeños campesinos que cultivan sus parcelas. Cuando caen los precios del café, los pequeños propietarios deben aumentar el área dedicada a este cultivo en detrimento de los productos para el autoconsumo. Los jornaleros deben andar varios kilómetros para llegar hasta las plantaciones y cargar los sacos de café de vuelta(2)

El café proviene de los frutos y semillas del cafeto y contiene una sustancia estimulante llamada cafeína. Pertenece a las drogas llamadas xantinas que son estimulantes del sistema nervioso central :

•Disminuye la sensación de fatiga y somnolencia.

•Aumenta la capacidad de procesamiento mental.

•Aumenta el riego coronario y ejerce una acción vasodilatadora.

•Estimula la secreción ácida del estómago.

•Tiene un marcado efecto diurético.

Se le atribuyen propiedades beneficiosas para la salud tomado en catidades adecuadas. ¿Cómo va a ser malo si en cada esquina de este país hay un bar, cafetería o Starsbuck?

Es interesante saber que la rapidez con la que el cuerpo absorbe la cafeína es muy variable en función de la persona. De media, nuestro organismo absorbe la cafeína en un plazo de 3 horas aproximadamente pero este margen puede variar en función del consumo de alcohol, la toma de anticonceptivos o el embarazo.

La cafeína estimula las glandulas suprarrenales, aumentando el azucar en sangre y obligando a la necesidad de más insulina. En España se consumen al año entre 200 y 300 millones de toneladas para menos de 50 millones de habitantes, acompañado de azúcar refinado la gran mayoría de las veces.

¿SON LAS OJERAS NEGRAS UN INDICADOR DE TENSIÓN EN LAS SUPRARRENALES?

Tarde o temprano, los órganos que más sufren a  causa del consumo de cafeína son las glándulas suprarrenales. El agotamiento crónico suprarrenal es prácticamente epidémico.

La adrenalina es responsable de la explosión de ganancia de energía y en individuos compasivos, de la capacidad de rescatar instintivamente a la gente accidentada levantando coches. La adrenalina es el origen de nuestra respuesta “de lucha o huída”.

Supuestamente, esta respuesta permitió a nuestros antepasados prehistóricos escaparse de depredadores dentados.

Cuando continuamente estimulamos nuestras glándulas suprarrenales para producir esta descarga de adrenalina, ocasionamos su deficiencia en nuestros cuerpos y hacemos que la glucemia sea irregular.

Es pues importante recordar que la cafeína no proporciona únicamente un estímulo químico de energía .

En el diagnóstico emitido por especialistas en medicina oriental, se ha dicho que el tejido delgado que hay bajo los ojos, el área que de manera informal llamamos “ojeras”,  se relaciona con los riñones y las adrenales.

Las esquinas interiores  de los ojos se hacen más oscuras. A veces, esto es asociado con una falta de sueño, cosa que tiene sentido, porque los órganos que sufren más de la irregularidad de sueño son las glándulas suprarrenales.

Ralph T. Golán explica:

” La cafeína fuerza vuestras glándulas a secretar hormonas cuando ellas ya no tienen mucho más para dar, y tienen que seguir trabajando cada vez más y más profundamente, haciendo que cada vez se cansen más, y con el tiempo, agotan su capacidad de funcionamiento. Y durante este proceso, se toma cada vez más café para conseguir o mantener el efecto deseado. Algunas personas alcanzan el punto de beber media docena o más de tazas del café para conseguir el mismo resultado y esto apenas las mantiene despiertas. A esto se le denomina agotamiento severo suprarrenal. ”

La investigación conducida por el departamento de psiquiatría y ciencias conductuales en Johns Hopkins, una escuela de universitaria de medicina revela que el consumo moderado de cafeína (algo así como una taza diaria) inmediatamente puede producir síndromes de abstinencia. ”

Esto es porque la cafeína es esencialmente, una droga. A pesar de su cuestionable inclusión en las adoradas pastillas de chocolate, el chocolate caliente, las bebidas estimulantes (como la Red Bull), los refrescos populares y las colas, la presencia de la cafeína es omnipresente.(3)

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EL SÍNDOME DE ABSTINENCIA

Mucha gente se ha convertido en adicta a la cafeína en el sentido de no poder dejar de tomarla o seguir tomándola pese a arriesgar su salud física o psíquica, solo para evitar el síndrome de abstinencia. Las personas que se plantean una dieta más saludable y dejan de tomarlo, a menudo lo experimentan los primeros días.

El síndrome de abstinencia del café ha sido probado mediante varios rigurosos estudios de doble ciego. De hecho ha sido incluido como diagnostico oficial en ICD-10 (Organización Mundial de la Salud) y se ha propuesto como diagnostico a la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Aunque los estudios se han realizado con adultos, también se han dado casos en niños.

Los síntomas típicos del síndrome de abstinencia son:

Dolor de cabeza de diferentes grados

Fatiga, adormecimiento

Dificultad para concentrarse

Dificultad para trabajar

Irritabilidad

Depresión

Ansiedad

Síntomas de resfriado, como pueden ser: nauseas y vómitos, dolor o rigidez muscular, calor y frío…

Deterioro psicomotor, de la alerta y del rendimiento cognitivo

Se han dado casos de adicción al café con dosis diarias tan bajas de cafeína como 100mg/día (equivalente a una taza o dos latas de refresco cafeinado). También se han dado casos de síndrome de abstinencia al dejar de tomar una consumición diaria y regular de cafeína (por ejemplo un café todas las mañanas). Durante la abstinencia, pequeñas dosis de cafeína (ej: 25mg) pueden suprimir parcialmente los síntomas del síndrome de abstinencia.

CÓMO DESENGANCHARSE DEL CAFÉ SIN PASAR EL “MONO”

1- Hay dos maneras de hacer esto:

a) Eliminando toda la cafeína inmediatamente y asegurándote que puedes pedir la baja en el trabajo por un par de días para tratar los dolores de cabeza, el letargo y la depresión que se dan en muchos casos.

b) Por el método de Eliminación Gradual: Esto requiere estar un poco más implicado, pero si trabaja por este método puedes evitar la mayor parte de los efectos segundarios de la adicción a la cafeína.

Digamos que bebes aproximadamente 2 tazas de café diariamente. En este caso, lo mejor es reducir la cafeína gradualmente, lo cual ayudará a hacer esta transición con menos drama, dolor y fatiga.

Primero se trata de reducir 1/3 menos la cantidad de cafeína que has estado tomando, durante 2 a 3 momentos del día.

.La clave está en reducir muy gradualmente la cntidad de café de cada toma y mientras tanto asegurarse de que se consiguen minerales, comiendo con regularidad y haciendo algún ejercicio diario.

2- Come con frecuencia.

Una de las cosas más importantes a recordar es la relación de la cafeína con el índice glucémico. Por lo tanto, es importante encontrar otros modos de regular tus niveles de azúcar. No comer durante períodos largos de tiempo lleva tu glucemia a niveles alarmantemente bajos. En este punto, el ansia por la cafeína es prácticamente una cuestión de supervivencia. Uno de los mejores modos de asegurar el equilibrio glucémico es comiendo con frecuencia. Esto también puede ser una estrategia para reducir las ansias de dulces y el impulso de comer en exceso.

3-  Come alimentos integrales diariamente.

El grano entero, cocinado con agua y un pellizco de sal marina, comido con una pequeña cantidad de verduras , ayuda a normalizar la función de los intestinos, la glucemia y la necesidad del hidratos de carbono complejos. Esto podría ascender a 3/4 de una taza de copos para el desayuno y a 1/2 la taza de arroz integral para la cena. Por grano entero, me refiero al arroz integral, la avena, la cebada, quinoa, el mijo, etc.

4. Asegúrate de dormir suficientemente.

El reclamo, ” el sueño es un síntoma de privación de cafeína”, para algun@s, tristemente, puede ser verdadero. Nuestros ancestros vieron que “una hora de sueño antes de la medianoche vale por dos después” l da algún sentido al ciclo de los ritmos circadianos y a la relación que tienen con la liberación de melatonina, que ocurre después de la 1h00 en el cuerpo humano. El sueño adecuado es la primera línea de defensa en el refuerzo del sistema inmunológico. Entonces, el cuerpo aprende a depender de menos estimulantes, y puede restaurar su energía natural.

El descanso ayudará a acelerar este proceso. Si además evitas ir al cuarto de baño durante la noche, asegurándote de no tomar sopa, té o cualquier cantidad de líquidos abundantes con la cena y no acostarte durante 3 horas desde el final de la cena, esto permitirá que tu cuerpo descanse sin perturbar el sueño

5. Mantente Activo.

Haz ejercicio: paseo enérgico, bici, excursiones, footing…

El ejercicio diario también ayudará a mover la sangre del riñón y a eliminar toxinas.

El ejercicio diario refuerza la voluntad.

6. Acostúmbrate a la  tranquilidad .

Esto puede parecerte extraño, pero una de las primeras cosas que notarás cuando eliminas la cafeína es que tienes más energía, aunque te sientes más tranquilo.

Correr a todas partes llevando al límite tu energía no siempre significa que consigas hacer todo lo que te has propuesto. Podría aparecer que corres a todas partes y consigues muchas cosas, pero a menudo se confunde la actividad con la productividad. Podemos tener mucha energía, pero también podemos estar tan dispersos que cuando realmente se suman las cosas hechas, no hay las que debería de haber ya que no se ha empleado el tiempo a fondo, o porque la energía empleada podría ser demasiado caótica.

7. Sustituye el ritual, sustituye la bebida

Nuestras vidas contienen los hilos constantes de rituales varios: el sábado o el domingo desayuno en la terraza con el periódico, el domingo por la mañana, una tarta, el fin de semana cena con l@s amig@s, rituales de vacaciones, de cumpleaños, de los fuegos  de San Juan, el lunes por la noche el fútbol, juegos de cartas semanales, etc., la lista puede ser generalizada así como personalizada, dependiendo de nuestra identidad étnica, religión, ocupación, país de origen, personalidad y otros factores.

Los rituales pueden ser un modo de estancarse y otro modo de impregnar nuestras vidas de reverencias, si llevamos ropa especial para algunos rituales, hablamos de cierto modo…

Tenemos que sustituir el ritual del café (de después de comer, el café con las amigas..) Esto quiere decir pasar a la utilización de otra bebida que podemos encontrar calmante, caliente y con un gusto familiar. Para mí, que solía tomar mi café con nata, he sustituido esto por una bebida que se puede encontrar en la mayor parte de tiendas de productos naturales: el yannoh con leche de arroz.

Para otras personas, tomar un simple té caliente proporcionará la misma satisfacción después de que la neesidad de cafeína se haya ido. (3)

©Artículo escrito por Agnès Pérez. Lo puedes compartir desde esta web. Si deseas difundirlo en otra web o revista, ponte en contacto conmigo.

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Páginas consultadas:

1- Wikipedia

2- Intermon Oxfam

3- Verne Varona (traducido por Agnès Pérez )

LAS PROTEÍNAS EN LA ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA Y/O VEGANA

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Las proteínas forman los tejidos y los músculos e intervienen en la estructura y función de las células. Sus principales funciones son:
Función plástica: constituyen el 80% del peso seco de las células.
Función de control genético: las características hereditarias dependen de las proteínas del núcleo celular.
Función inmunitaria: los anticuerpos que intervienen en los fenómenos inmunitarios son proteínas.
Función reguladora: las enzimas y algunas hormonas, son de naturaleza proteica.

Las encontramos en las legumbres, frutos secos, cereales, seitán (gluten de trigo), en la soja y sus derivados como: el tofu, miso, tamari, tempeh, etc, en la carne, el pescado, los huevos y los lácteos.

Actualmente, la ciencia de la nutrición busca concienciarnos de la importancia de seguir una alimentación basada en el consumo de hidratos de carbono y grasas no saturadas como fuente principal de energía, verduras, frutas y otros alimentos complementarios, y nos da la opción de elegir entre diferentes tipos de proteína.

Hace bastantes años, cuando aún no existía el nivel de desarrollo industrial, científico y mecánico (es decir, cuando no disponíamos de todos los aparatos eléctricos que suplen ciertas funciones mecánicas de nuestro cuerpo, como por ejemplo, subir escaleras, desplazarnos andando o en bici, etc…) de hoy en día y las profesiones de las personas eran más activas (más físicas, ligadas al campo, etc…), las necesidades de proteína eran mayores que las actuales y no obstante, en aquellos tiempos, su consumo era menor.

Un nivel de actividad más sedentario requiere de una menor cantidad de proteínas, mientras que las profesiones o actividades más físicas hacen que el cuerpo nos pida más proteínas. Aún así, según la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud), un deportista no tiene que abusar de la ingesta en proteínas, pero sí aumentar el consumo de cereal y grasas que son los nutrientes que le aportarán más resistencia.

Por otro lado, las necesidades de proteína varían en función del sexo (los hombres necesitan una ingesta superior a la de las mujeres), para los/as lactantes, niños/as y adolescentes o embarazadas.

Hemos de relacionar actividad física o intelectual, sexo, clima y condiciones particulares para determinar cuánta proteína necesitamos.
En general, para adultos/as se recomienda unos 0´75 Gr de proteína al día por Kg de peso corporal.

 

EXCESO DE PROTEÍNAS:

El 75% de las proteínas que se ingieren hoy en día son de origen animal. Hace apenas un siglo este porcentaje no llegaba al 20% que es la cantidad aproximada correspondiente a las necesidades de nuestro organismo. Actualmente se consumen proteínas en una proporción 2 ó 3 veces mayor a las necesidades de nuestro organismo, con las repercusiones que este hecho tiene para el mismo. Las proteínas son un alimento de difícil digestión. Son las que más energía utilizan para su descomposición y asimilación, de manera que, si hay un excedente, provocan que, en lugar de ser portadoras de energía, la consuman.
Las carnes, por ejemplo, contienen una elevada proporción de purinas que se transforman en ácido úrico. Paralelamente, ésta acidificación de la sangre ha de ser neutralizada por nuestra reserva alcalina (Ca., Mg.,…) con la consiguiente desmineralización que esto implica, ya que, para compensar esta acidificación en la sangre, el organismo roba de los huesos minerales básicos y se acorta y acelera la respiración para eliminar el exceso de CO2 producido también por el exceso de acidez.
También a principios de siglo, las grasas representaban sólo el 20% de las calorías ingeridas. En la actualidad, aproximadamente el 40% de las calorías que se toman provienen de las grasas, y de éstas, un 70% son de origen animal, es decir, son grasas saturadas, llamadas así mismo “grasas duras”,
muy perjudiciales para el organismo humano.

Nuestra alimentación condiciona nuestro estado físico, pero también determina nuestro estado mental y emocional, que no puede ser adecuado con excesos ni tomando alimentos extremos. Las tendencias dietéticas generales (al margen de cualquier corriente alimenticia) se encaminan hacia un mayor consumo de pescado y de proteínas vegetales, que están bastante olvidadas en nuestra dieta cotidiana aunque aportan grandes beneficios al organismo.

El veganismo (no consumo de cualquier tipo de proteína animal ni uso de cosméticos que han sido testados en animales ni uso de ropa hecha con pieles) se está extiendo cada vez más en todo el mundo y puede ser una buena opción si se practica de manera equilibrada y no existe un historial de carencias nutricionales ni una condición muy yin. De cualquier manera, si se opta por el veganismo, sea por motivos de salud, consciencia, políticos o porque no apetece en absoluto comer animales, se ha de tener la certeza de que no se están agotando las reservas de B12 ya que esto podría acarrear una anemia.

La combinación en la misma cocción de una legumbre con un cereal integral asegura el aporte de todos los aminoácidos esenciales. El arroz con lentejas o “amb fesols i naps”, la olla de garbanzos y la “cassoleta de llamàntol amb mongetes”, son solo un ejemplo de las raíces de nuestra cocina tradicional, basada en platos que nos aportan fuerza vital y alegría al paladar.

COMPATIBILIDADES DE OTROS ALIMENTOS CON LAS PROTEÍNAS:

A nivel general, es más adecuado consumir un solo tipo de proteína por comida (diferente en cada menú), y, en caso de necesitarla realmente, tomar la proteína animal al medio-día ya que así descansaremos mejor por la noche.

Las legumbres, si se mezclan entre sí provocan gases, pero sí se puede mezclar una legumbre y un poco de pescado.
Al tomar pescado, lo acompañaremos de una buena ración de ensalada y/o verdura verde al vapor para que resulte más digestivo y equilibrado.
Si tomamos solo proteína de origen vegetal, tendremos que esperar a hacer la digestión para tomar fruta ya que esta combinación provoca fermentaciones. También debemos tener en cuenta que las legumbres, ingeridas en grandes cantidades resultan indigestas. Por tanto, es imprescindible cocinarlas largo tiempo, y, al igual que otras proteínas consumirlas según la cantidad que realmente necesita nuestro organismo. Una buena combinación para la proteína vegetal sería la siguiente:

75% Cereal integral+ 25% proteína vegetal = carne
73 % Cereal integral + 25% proteína vegetal + 2% sésamo = + que carne

ALTERNATIVAS A LA PROTEÍNA ANIMAL:

Disminuir el consumo de proteína animal implica sustituirla por otras proteínas, que resultan también suculentas y con las que podemos elaborar platos nuevos y experimentar con este cambio a nivel de salud física y emocional. Al cabo de unos meses tomando menos proteína animal y más legumbres nos notaremos menos cansados/as, más relajados/as, de mejor humor y con bastante menos agresividad. ¡¡Probad a ver qué pasa!!

Algunas sugerencias:
Azuki: Es una legumbre pequeña y rojo oscuro brillante, de elevado contenido en proteína.
Lentejas
Soja negra
Garbanzos
Judías (pintas, frijoles, blancas, garrafón…)
Habas
Soja verde
Guisantes
Tofu: derivado de la soja que se vende fresco. Es importante saber darle sabor al cocinarlo pues tal cual es insípido, pero con un poco de creatividad resulta delicioso, muy sano y digestivo ya que no contiene grasas. Es una buena fuente de calcio, apto para celiacos y diabéticos.
Tempeh: derivado de la soja fermentada, es muy rico en vitamina B12.
Seitán: gluten del trigo, contiene un 24,7% de proteína.
Frutos secos

Por último, reiterar que el equilibrio lo encontramos en una dieta variada que nos aporte todos los nutrientes que necesitamos.

Os propongo unas recetas a base de proteína vegetal para animar a las personas que aún no las han probado.

RECETAS CASERAS:

Falafel y hummus:

Hummus (paté de garbanzos): Una manera de transformar las legumbres es hacer patés o croquetas.También podemos guisarlas o consumirlas en ensalada o en sopa.

Ingredientes: 250 de garbanzos secos, 10cm de alga kombu, 2 c/soperas de tahin (mantequilla de sésamo), 1 diente de ajo, comino molido, zumo de limón, aceite de oliva, sal marina

Remojar los garbanzos durante 8h con el alga (el uso de kombu para hervir las legumbres las hace mucho más digestivas).
Colocar el alga en el fondo de la olla a presión y las legumbres (desechando el agua de remojo). Añadir agua, una pizca de sal, llevar a ebullición, hervir durante 5mn a fuego fuerte con la olla abierta, intercalar un difusor de calor entre la olla y el fuego, cerrar la olla, bajar el fuego al mínimo y cocinar de 2h.
Cuando transcurra este tiempo, dejar que el vapor salga lentamente si es olla a presión.Triturar los garbanzos con un poco de agua de cocción, el zumo de limón, comino, 1 cucharada de tahin y 1 diente de ajo.
Añadir un chorrito de aceite de oliva por encima al servir.

Falafel (croquetas de garbanzos):

Ingredientes: 250 gramos de garbanzos secos, 1 cebolla morada, 2 dientes de ajo, cilantro y perejil fresco (al gusto), 1 c/c de comino molido, ½ c/c de canela en polvo, 1 c/c de pimienta negra recién molida, 1 c/c de pimentón picante (o agridulce), 1 c/c de levadura en polvo, 1 c/p de harina de garbanzos y la suficiente para el rebozado, 1 c/c de sal y aceite de oliva.

Los garbanzos deberás ponerlos en remojo unas 24 horas antes de hacer uso de ellos ya que deben estar tiernos pues se trituran sin cocer. Escurrirlos y retirar la piel.
Triturar primero los garbanzos con la batidora, añadir la cebolla, los ajos y volver a triturar. Finalmente añadir el resto de ingredientes, mezclar bien y pasar el preparado del falafel a un cuenco para dejarlo reposar en el frigorífico una hora o dos.
Pasado este tiempo formar bolas, hamburguesas o croquetas. Rebozar con la harina de garbanzo y freír en abundante aceite hasta que estén dorados y crujientes. Al retirar los falafel de la sartén, ponlos sobre papel absorbente para desechar el exceso de aceite.
Servir el falafel y el hummus con una ensalada variada, acompañándolos con pan de pita o chapatis (pan finito sin levadura).

Canelones de seitán:

Para quienes conozcan ya el seitán y para los que se atrevan a cambiar esquemas. Es un plato completísimo y muy sabroso.

Para el relleno: 1 paquete de seitán rallado o triturado, 3 zanahorias ralladas, 1 taza de champiñones picados, 1 cebolla picada, 2 dientes de ajo picados, 2 hojas de laurel, perejil picado, aceite de oliva, sal

Sofreír la cebolla, ajos en aceite de oliva y añadir el laurel y una pizca de sal. Cocinar durante 10mn a fuego medio. Añadir la zanahoria, los champiñones y el seitán y seguir cociendo hasta obtener una masa. Añadir el perejil y mezclar.

Bechamel: Leche de soja, Cebolla rallada, Harina integral tamizada
Nuez moscada
Aceite de oliva
Sal
Cobertura: Almendra rallada o queso rallado

Sofreír la cebolla en aceite de oliva y una pizca de sal hasta que esté tierna y traslúcida, agregar leche de soja y diluir harina. Sazonar con nuez moscada. Remover hasta que quede una salsa espesa. Si se hacen grumos, se puede pasar por la batidora.

Elaborar los canelones:
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Hervir en abundante agua con sal los canelones. Cuando estén hechos, dejarlos sobre un trapo húmedo.
Untar una fuente con un poco de aceite de oliva.
Rellenar los canelones con el seitan, hacer rollitos y colocarlos en la fuente.
Recubrir con la bechamel.
Espolvorear con almendra rallada o queso rallado.
Hornear 5-10mn.

Barritas crujientes de frutos secos:

 

 Un buen postre o un tentempié muy energético que agrada a la mayoría de las personas por su sabor dulce y textura crujiente, además de aportar calcio y fósforo.

Sésamo tostado
Pipas de calabaza tostadas
Pipas de girasol tostadas
Almendras
Avellanas
Piñones
Pasas de corinto
Ralladura de naranja
Melaza de arroz

Mezclar las semillas y los frutos secos, añadir la ralladura de naranja y cocinar con la melaza removiendo hasta que quede una masa compacta. Sin que se enfríe, extenderla sobre el mármol de la cocina con el rodillo y cortarla en barritas. Mantener las barritas sobre una rejilla (la del horno, por ejemplo) hasta que se enfríen.

©Artículo escrito por Agnès Pérez. Todos los derechos reservados. Lo puedes compartir desde esta web. Si deseas difundirlo en otra web o revista, ponte en contacto conmigo.

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CÓMO TRATAR LA HIPOGLUCEMIA CON MACROBIÓTICA

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La hipoglucemia es un trastorno donde se ve afectado el normal metabolismo de los carbohidratos (hidratos de carbono).

El páncreas no funciona adecuadamente y produce insulina en exceso, lo cual genera un nivel de glucemia (glucosa en sangre) más bajo de lo normal. Los valores normales de glucemia se encuentran entre 70 a 110 mg/dl (miligramos por decilitro). Cuando esos valores están por debajo de 40-50 mg/dl hablamos de hipoglucemia.

La función de la insulina es regular los niveles de azúcar en sangre. Cuando la producción de insulina es excesiva, transporta a la glucosa hacia las células y de esta manera la glucemia disminuye.

Muchas veces la hipoglucemia es heredada, pero a causa de una alimentación inadecuada, son cada vez mas las personas que adquieren esta dolencia, a la que se llama hipoglucemia funcional

Afecta a un 70% de las persona de la sociedad moderna. La hipoglucemia, no siendo considerada como una enfermedad afecta muchísimo a nuestro comportamiento y salud física y emocional.

¿Cuáles son los síntomas?

Uno muy típico, aquí y ahora: sueño después de comer, particularmente por la tarde después del almuerzo de medio-día.

Otro síntoma son los cambios emocionales fuertes que son por los cambios en el nivel de azúcar.

En general afecta más al sexo femenino que al masculino. “Te amo profundamente y dos minutos después no te quiero ver más”.

Somos como un yo-yo emocional: comemos chocolate y la vida es maravillosa, cuando nos baja, la vida es horrible.

El comportamiento violento está conectado con la hipoglucemia. Los asesinos cometen sus crímenes cuando tienen el nivel de azúcar más bajo, hay estudios sobre esto. Más del 90% de los pacientes esquizofrénicos o paranóicos son hipoglucémicos. Cuando la hipoglucemia mejora, la esquizofrenia o paranoia también mejora. Los artríticos, alérgicos también. Los cambios emocionales, mareos, depresión o lo que hace comer chocolate o beber whisky para remontarnos viene de la necesidad de remontar la hipoglucemia. Cuando el nivel de azúcar está por los suelos da frecuentemente dolores de cabeza, mucho frío, ansiedad irresistible de comer dulce… si no se pueden quitar el azúcar, el café o el alcohol están hipoglucémicos/as.

La lista de síntomas de la hipoglucemia es enorme. Desafortunadamente la clase médica no establece ninguna conexión entre ellos. Muchas personas con problemas psiquiátricos que son enviadas al psiquiatra son hipoglucémicas. Personas con problemas inmunológicos con las que no se sabe qué hacer, también.

En general los problemas psicológicos y emocionales conectados con la hipoglucemia son más graves.

¿Cuál es la causa?

Si trabajan muchas horas sin comer y hay desgaste y cansancio. La sensación de estar siempre agotados muestran niveles de azúcar muy bajos. Al comer revivimos. Si están una noche sin dormir o duermen poco, es normal quedarse hipoglucémicos. Con descanso y una ducha, se pasa.

En los trabajos muy intensos, particularmente con un ordenador y muy concentrados se da. Nos quedamos adictos/as al ordenador y este tipo de presión baja mucho el nivel de azúcar. Esto es fácil de tratar: reposar, comer, dormir…

En otras personas es más difícil de tratar. La mayoría de las personas macrobióticas son hipoglucémicas, menos que el resto de la sociedad pero aún así es necesario mucho tiempo y una práctica muy específica para tratarla. La causa macrobiótica de la hipoglucemia son los alimentos secos y horneados.

La literatura médica dice que la causa de la hipoglucemia está en los islotes de Langherhans que absorben demasiados azúcares rápidos, los niveles de azúcar suben y el páncreas intenta que haya azúcar en la sangre, produce insulina y baja mucho más. El azúcar es un factor que contribuye seriamente a la hipoglucemia, pero no es la causa principal que es los productos animales: huevos, queso duro y pollo. Las personas dicen que el pollo es mucho más sano que la vaca. La vaca es más grasa que el pollo, si se sustituye la vaca por pollo es mejor para el corazón pero peor para el páncreas, porque cuando comemos pollo el páncreas se queda muy tenso. El páncreas está en el lado izdo pero se refleja en el chakra del plexo solar. Es el órgano más yang, es el más profundo, es central y vital. No se puede vivir sin páncreas. Tiene funciones muy complejas, una de ellas es regular el nivel de azúcar con dos hormonas: la insulina (yang, baja el nivel de azúcar para que pueda ser absorbido por las células) y el glucagón (yin, libera azúcar y hace subir el nivel de azúcar). Si el páncreas funciona bien hay un buen equilibrio entre los dos. Cuando comemos más yang, particularmente grasa animal, la peor para el páncreas son huevos, queso duro, pollo, marisco, atún, gambas, langosta, salmón…pescado ahumado, pan tostadas, galletas, galletas de arroz que contraen el páncreas y lo hacen producir más insulina, entonces los niveles de azúcar bajan, entonces nos sentimos más atraídos por alimentos con azúcar y queremos helados, chocolate, cerveza, café, whisky…

Los alimentos yin son la causa secundaria importante. Todos los alcohólicos/as son hipoglucémicos, la causa del alcoholismo son los productos animales. Un alcohólico deja más fácilmente el alcohol tomando montones de azúcar, no es lo más aconsejable, pero funciona. Pasan de un comportamiento violento a uno muy dulce.

La falta de frescura en la alimentación también causa hipoglucemia. Es imprescindible comer verduras crujientes (cocinadas de 1 a 2mn) en ensalada. Verduras verdes todos los días, escaldada, cruda o prensada.

En el proceso de hipoglucemia aparte del páncreas están afectados el hígado y las suprarrenales. También los intestinos (grueso y delgado).

Otra causa de hipoglucemia es una vida sin dulzura, una vida demasiado amarga, seria, dura, no nos da suficiente azúcar y buscamos compensación en la comida. Michio Kushi dice: “la mejor forma de azúcar que se puede comer indiscriminadamente son los besos”, no tienen efectos secundarios.

Para tratar la hipoglucemia es necesario relajar. El comportamiento de los/as hipoglucémicos/as serios/as es extremo: nos pasamos de la raya. El pensamiento típico sería: “si una cucharada de té es buena, una sopera es mucho mejor. Si una hora de ejercicio físico es buena, 5 horas son mucho mejores”. En los casos más yang, la persona es especialista a vivir con estrés, funcionan a base de adrenalina todo el día, y se buscan situaciones de estrés para alimentarlo y ponerse de mala leche. Les es casi imposible vivir sin problemas ni presión, les gusta crearse situaciones difíciles.

Es difícil de tratar pues a personas así les cuesta desapegarse de sus hábitos.

¿Cómo tratar la hipoglucemia?

Quitar alimentos animales y extremo yin.

• Para pasar el síndrome de abstinencia(2 ó 3 semanas)

– caldo de verduras dulces: calabaza, cebolla, repollo, zanahoria, nabo, de los 5, elegir 4 y hervir en el doble de agua 20mn y colar. Sube los niveles de azúcar de una forma suave y relaja el páncreas. Si hay mucha ansiedad, si están un poco deprimidos, si hay cansancio por la tarde, si estamos enfadados/as…, beber esto.

También, ocasionalmente, cuando el deseo de azúcar es muy grande, se puede tomar

zumo de manzana con kuzu:1 bol de zumo de manzana y 1c.c de kuzu. Diluir el kuzu en un poco de agua a temperatura ambiente y añadirlo en una cacerola al zumo de manzana. Cocinar removiendo constantemente hasta que la mezcla se aclare y se espese sin que llegue a hervir.

Se puede tomar a tacitas pequeñas no más de 2 veces al día.

• Cuando estamos histéricos/as o violentos/as, comer algo.

• Verduras dulces en general.

• Verduras escaldadas.

• Sabor agridulce.

• Melón cocinado en compota.

• Pasta; sube los niveles de azúcar rápido de forma estable. Los cereales refinados lo suben pero luego baja rápidamente.

• Duchas calientes para relajar, especialmente por la tarde.

• Aplicar una toalla caliente en el páncreas y otra en los pies, o meterlos en agua caliente.

• Modo de vida tranquilo y relajado.

• Tocar, dar masajes, contacto físico, shiatsu, …

En las generaciones más jóvenes hay problemas serios de hipoglucemia. Está conectada con problemas de aprendizaje, falta de concentración. Si no hay glucosa en el cerebro no nos podemos concentrar, estamos mirando el ordenador y no vemos, medio alelados.

Para muchas personas ni el caldo de verduras dulces ni la ensalada escaldada es suficiente porque no es dulce, falta algo. Lo más importante es tomar conciencia del proceso, saber diagnosticarlo.

Si estáis en una montaña rusa emocional tenéis que saber que detrás de eso hay niveles de azúcar muy bajos, ser conscientes.

La mayoría de las personas se vuelven esclavas de su proceso. Es fácil sentir hipoglucemia con un modo de vida ajetreado, entonces, parad, relajad, id a un restaurante y comed algo. Si tomamos conciencia de lo que está pasando es mucho más fácil, incluso a nivel mental.

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