¿SE PUEDE RECUPERAR LA SALUD A TRAVÉS DE LA MACROBIÓTICA?

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La efectividad con la que la macrobiótica puede curar depende de la condición y de la constitución de la persona que la quiere aplicar en su vida.
También depende del tipo de dieta con la que se empieza el proceso. “Macro” significa “grande” y a mi entender, grandes, amplias han de ser las opciones de transformación que las personas que ya la practicamos como forma de vida damos a quienes nos las piden.

Unos tendrán la capacidad de adoptar una alimentación más estricta y simple, y otros habrán de efectuar un cambio de dieta y hábitos de una manera gradual. No todas las personas tenemos la misma capacidad de cambio y adaptación ni vivimos en las mismas circunstancias.

No son las mismas circunstancias las de una mujer, madre de familia, que está cambiando su propia alimentación y se topa con las diferentes necesidades de sus hijos y pareja, que tendrá que respetar y que incluso se sentirá sola si no es respaldada como pionera del cambio en su familia hasta que los demás decidan o no acompañarla, que las circunstancias de un/a joven independiente que puede vaciar su despensa de tentaciones, o que las circunstancias de una persona enferma que cuenta con el apoyo de alguna amistad que la ayuda a cocinar.

Ante una opción de cambio, aunque esté aparentemente asumida, se van a manifestar resistencias físicas y mentales, se depuran memorias antiguas que salen tanto en forma de antojos por alimentos extremos como en forma de altibajos emocionales. Es el cambio de nuestras memorias celulares que están en todos los tejidos de nuestro organismo (una gran superficie de centímetros cuadrados de millones de celulitas) y que se realiza durante años no solo a través de la alimentación sino también con trabajo personal sobre el cuerpo y la mente.

La macrobiótica debería honorar su significado “grande”, abarcar todos los aspectos de nuestro ser. Es una forma de vida en la que, habiendo predisposición, apertura y rendición, el Universo nos va aportando todas las circunstancias necesarias para evolucionar. Soy de las que cree que el primer peldaño para esta evolución es el cuerpo físico. Por eso he encauzado mi vida en el estudio y práctica de la nutrición y del yoga. Después de éste, hay otro peldaño más elevado que es la mente, con su ámbito particular que es vasto (experiencias, creencias, emociones, inconsciente individual e inconsciente colectivo, etc…). La escalera hacia el cielo está compuesta pues por varios peldaños que hay que escalar…

Cuando se practican una alimentación y un estilo de vida saludables y equilibrados de manera sincera, adaptados a nuestras necesidades personales y a nuestro propósito todo viene. Se ha de ser flexible en cuanto a la adaptación de la alimentación a nuestra vida. Mi experiencia tras mis primeros siete años de macrobiótica ortodoxa es que no saber salirse sanamente de pautas y normas generales puede llevar al aislamiento y a la rigidez mental.

En la filosofía ayurvédica, se dice que “si solo se consumen alimentos sáttvicos (puros, de vibración elevada) su efecto puede convertirse en tamásico” (de vibración baja)”. Encontramos en esta sentencia uno de los 7 principios del Universo: “cuanto mayor el frente, mayor el dorso” y una de las leyes fundamentales de la transformación del Universo: “extremo yin produce yang y extremo yang produce yin”.

Encerrarse en un “ego macrobiótico” (o en etiquetarnos con nombres de doctrinas, religiones, razas, o herramientas de evolución personal) es contraproducente tanto para uno mismo por la rigidez que crea, como en el sentido de transmitir los grandes beneficios que este tipo de vida aporta a los demás ya que significaría dejar de fluir con el principio unificador y cuadricular un sistema de comprensión del Universo que es totalmente flexible y se basa en el cambio. Sí hay un estándar en cuanto a dieta (dietas tipo, pirámide alimenticia, etc…) y a conceptos definitorios sobre el estilo de vida ideal de la macrobiótica, pero en mi opinión juzgar a las personas en función de si cumplen este estándar o no, de si comen una cosa u otra, de si siguen un maestro u otro, de si están más o menos dentro del canon macrobiotico, etc, denota incomprensión del orden del universo así como del principio unificador y una actitud que se aleja del juicio basado en la libertad suprema. Para mi nadie es más o menos macrobiótico por tener o no nevera o tomarse o no un trocito de queso.

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En mi opinión, es sabio mantener la sencillez y la apertura necesarias para interactuar con todo tipo de personas y circunstancias, y busco desarrollar esta sencillez siempre con respeto y que sienta la misma apertura y respeto por parte de los demás hacia mi, sabiendo que hay semillas muy fértiles y semillas que tardarán más en germinar, y que por encima de nosotros hay una voluntad superior que nos guía en el proceso de la vida.
Se puede empezar el camino de la macrobiótica de cualquier manera, siempre y cuando ésta sea lo que realmente necesitamos y podemos hacer honestamente y lo que el cuerpo puede asimilar, igual o más que siguiendo a rajatabla unos principios filosóficos intelectuales y estándares. Al fin, la salud es la capacidad de adaptarnos al medio en el que vivimos y a las circunstancias que la vida nos trae, aprendiendo de nuestras experiencias y colaborando con nuestro entorno.

Y al relacionarnos con nuestro entorno, o al experimentar con cualquier herramienta para la evolución personal es positivo hacerlo con desapego. Tal y como dice el Bhagavad Gita: “Solamente la acción es tu obligación, jamás los frutos de ella; que el fruto de la acción no sea tu objetivo, pero no debes evitar la acción misma” (BG, 2.48) o el yogasutra 1.12 de Patañjali: “la práctica y el desapego son los medios para detener los movimientos de la consciencia“: la práctica honesta y el desapego derivan en la pacificación de la mente.

Al respecto, Gandhi comenta: “no debe haber propósito egoísta tras nuestras acciones. Pero el desapego por los frutos de la acción no significa ignorarlos o desatenderlos o repudiarlos. Estar desapegado no significa abandonar la acción porque el resultado esperado pueda no ocurrir. Al contrario, es una prueba de la fe inamovible en la seguridad de que el resultado proyectado vendrá a su debido tiempo”.

Cada cual tiene su propio proceso, unos tardan más y otros menos. Todos venimos del mismo lugar y nos dirigimos hacia la liberación. Solo que cada individuo es único y ha de observar cuál es su propio destino o propósito. Esto es algo que tenemos que entender para evitar luchas de egos, conflictos interpersonales, la competencia desleal y las emociones dañinas. En este mundo, hay un lugar para cada persona. Todos hemos venido aquí a algo, entonces, lo mejor es tratar de saber a qué, preguntándonos a nosotros mismos y ponernos manos a la obra para hacer lo que nos toca. Y así, al menos estaremos sanando.

Es importante distinguir entre curarse y sanar

Adoptando un modo de vida que proporciona herramientas para trabajar el cuerpo, la mente y el espíritu, sanaremos aunque la curación no esté garantizada. En el mundo de la macrobiótica hay claros ejemplos de personas que han transmitido muchos conocimientos y han abierto puertas, siendo un pilar para el crecimiento de muchas personas, padeciendo al mismo tiempo graves enfermedades, desequilibrios o dolencias, algunas de las cuales no se han curado o superado, a pesar de sus esfuerzos de auto-superación pero han incrementado su calidad de vida a través de los cambios que han hecho en su alimentación y en su estilo de vida y sirven de experiencia a las generaciones posteriores.

Por otro lado, la curación no depende solo de una dieta milagrosa y extrema sino de muchos factores físicos, mentales y espirituales, por tanto, en mi opinión un@ ha de observar qué es lo que le enferma en todos estos niveles, aprendiendo a desarrollar su propia intuición y a descodificar los mensajes de su propia alma. Nadie nos puede curar y a la vez hay muchos caminos para llegar a un mismo destino. Somos nosotros mismos quienes nos curamos o enfermamos a través de nuestras propias elecciones.

Así, acabo ya con otra sloka del Bhagavad Gita, en la que Krishna (representa la divinidad) le dice a Arjuna (representa el guerrero, el buscador espiritual): “Cualquier cosa que hagas, comas, ofrezcas en sacrificio, des en limosna o practiques austeridades, ¡Oh, hijo de Kunti! Hazlo como ofrenda a Mi…Quien ama no se pierde”. (BG, 9.27-31)

Artículo escrito por Agnès Pérez. Lo puedes compartir desde esta web. Si lo quieres usar para alguna publicación, ponte en contacto conmigo.

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TLF: 638  893 371

  • Pinturas de Alex Grey

Los consejos incluidos en esta sección no tienen intención de anular, modificar o ir en contra de los procedimientos de cualquier profesional de la salud. No defienden el uso particular de ninguna dieta o ejercicio pero pueden servir  de ayuda y de información pública . Si crees tener o tienes problemas de salud, acude a un/a profesional de la salud.

La compra de productos ecológicos en canales cortos de comercialización reduce un el precio al consumidor

Según la OMS, el 80% de las enfermedades “de la civilización” tienen que ver con la dieta contaminada. Es una cifra alarmante, pero es la realidad.

La conservación de la gastronomía popular saludable, y de la cocina diaria personal/familiar favorece el mantenimiento del poder interior humano y del equilibrio mental que en mucho dependen de la forma de alimentarnos. Una persona bien alimentada y sana es más fuerte y lúcida, y por tanto menos manipulable. Por tanto, comprar directamente a pequeños productores ecológicos es un acto de poder. personal .

alim biosuper

Hoy he pasado por el supermercado ecológico a comprar y me he parado pensativa delante de los brócolis envasados individualmente en plástico y de las bandejitas de las lindas y rojas fresas, también de plástico. Todas estas verduras y frutas proceden de cultivos extensivos de Andalucía o de fuera de la Península, son ecológicos pero extensivos y algunos forzados fuera de la temporada real del alimento. Es cierto que es cómodo poder comprar si apetecen pepinos en febrero, también envasados individualmente en plástico con su etiqueta con sello ecológico para hacer ensalada prensada con wakame, pero…………………………………………………………………………………….. …………………………………………………………………………………………………………..  (Rellena estos puntos suspensivos con las reflexiones que te han surgido al leer).

Comparo precios: la lechuga (envuelta en plástico) con certificado ecológico en el súper  a 1’68 euros. En la parada del agricultor eco a 1’10-1’20 como mucho o a 1 euro y decido proseguir con la “investigación”.

Producto eco de Súper Precio €/kg Compra directa a agricultor. Precio €/kg
Cerezas 7’95€ entre 3 y 5€
manzanas 4 -3’30€ entre 1’35 y 2’50€
fresas 7 € 5€
albaricoques 6’5€ 3€
albahaca 2’10€ bandejita (de plástico) 1€ manojo
eneldo 1’75€ bandejita (de plástico) 1€ manojo
Judía fina 7’68€ kg 5€ kg
acelgas 2’10 manojo 1,30€ manojo
Melocotón rojo 3’76 – 5€ kg 3,00€ kg
calabacín 1’68 – 5€ kg 1,80 € kg
zanahorias 2’50€ kg 2,50€ kg
alcachofas 3’40€ kg 2,40€ kg
Cebolla tierna 2’10 manojo 1,50€ manojo
cebolla 1’30€ kg 1,50 € kg
pepinos 2’16€ kg 2,50€ kg
col lombarda y rizada 1’80€unidad 1,80 €unidad
Col china 2’20€unidad 1,80€ unidad
cilantro 2’10€ la bandejita (de plástico) 1,00 € manojo
patatas 1’70€ kg 1,50 € kg
espárragos 5’75 € manojo 2,80€ manojo
perejil 1’75€ la bandejita (de plástico) 1,00€ manojo
Lechuga hoja de roble 1’47-1’68 € unidad 1,20 € unidad
Tomate pera 3’27-5€ kg 2,00€ kg

(Comparativa de precios en junio del 2017 entre supermercados, establecimientos y productores que venden fruta y verdura con certificado ecológico de La Marina Alta – Alicante)

Los precios cuando compramos directamente a productores se reducen ya que los transportes y envases y se eliminan intermediarios en la cadena de compra-venta y esto reduce el precio final del producto a la vez que aumenta el valor añadido percibido por el productor. Es bien sabido que la agricultura ecológica llevada a cabo en fincas pequeñas o medianas conlleva mucho trabajo y aporta pocos beneficios en relación al esfuerzo generado. Y es menos sabido que para obtener beneficios los supermercados, atendiendo al volumen que adquieren, aprietan a sus productores para que les reduzcan el precio con el argumento de que les compran mucha más cantidad y de que así tienen la cosecha vendida de antemano.

verduras

La recolección de los alimentos por parte de agricultores y productores tiene lugar poco antes del momento en que los venden y por tanto son productos frescos que conservan todos sus nutrientes. Porque las verduras y frutas ecológicas, tal y como demuestra la Catedrática en química María Dolores Raigón en sus estudios científicos son más ricas en vitaminas y minerales que las cultivadas con métodos intensivos con presencia de químicos: “Respecto a las frutas y verduras, de forma general, los resultados que hemos obtenido son que los provenientes de agricultura ecológica presentan mayor contenido en vitaminas, sobre todo de vitamina C, y también más contenido mineral (magnesio, calcio, potasio, fósforo). Los productos ecológicos de proximidad presentan un menor contenido en agua, como consecuencia de la menor fertilización nitrogenada de fácil asimilación. En la producción ecológica se utilizan fertilizantes a base de sustancias orgánicas, lo que implica una fertilización que se va liberando lentamente en el suelo y que la planta puede absorber de manera más regular. En la agricultura convencional, cuando la planta tiene una gran cantidad de nitrógeno a su disposición, lo absorbe junto con el agua que va ligada a este nitrógeno. Es decir, la planta al final acaba con mayor contenido en agua, lo que repercute sobre el alimento.
Y la proporción de agua está también relacionada con el precio: si de un kilo de tomates un tercio corresponde a una mayor fracción de agua, a qué precio lo estamos pagando?  Los kilos muchas veces son resultado de inyectar nitrógeno y agua.
Finalmente, la mayor cantidad de agua influye también en la conservación, porque el agua es la vía de entrada de muchos patógenos responsables de los procesos de degradación y putrefacción de los alimentos. Cuanto mayor contenido en agua, menos días de poder conservarlos en buenas condiciones” (1)

Podemos apoyar la labor de agricultores y productores de alimentos ecológicos y locales comprándoles directamente ya sea en sus paradas en mercados municipales, mercados de la tierra o ecológicos que se están celebrando en cada vez más pueblos, paradas en la calle que hay en muchos pueblos en los que la gente con huerto propio se sigue poniendo a vender, bien en la plaza o bien en el bajo de sus casas, o si estamos en una ciudad haciéndonos socios de cooperativas de consumo responsable,  donde ellos mismos traen sus productos semanalmente en cajas o en base a un pedido previo gestionado a través de la misma cooperativa.  Este método de consumo se llama “Canal Corto de Comercializacióno compra directa a productores.

Los Canales Cortos de Comercialización (CCC) son formas de circulación agroalimentaria en las que se dan uno o ningún intermediario entre producción y consumo.

También existe la opción de comprar directamente a productores y cooperativas auto-gestionadas on-line.  Recalco que éstas sean pequeñas empresas ya que algunas modalidades de CCC han crecido en los países con mercados ecológicos más desarrollados de una forma espectacular. Es el caso de los sistemas de suscripción (o de cestas) comercializados por internet, que en países como el Reino Unido alcanzan en algunos casos volúmenes de decenas de miles de cestas semanales a domicilio (Abel and Coll; Riverfort); aunque también en Dinamarca (Aarstiderne), Alemania o Austria. Todas estas experiencias surgen e sus inicios de granjas o asociaciones de granjas pioneras en los CCC, que abrieron mercado con mucho valor, y que hoy logran comercializar un volumen muy importante de productos de regiones determinadas, favoreciendo el mantenimiento de la agricultura en esas zonas. Pero adoptan sistemas en los que, una vez más, el criterio del productor tiene poco que decir; que no tienen problemas en incorporar productos de cualquier parte del mundo, para hacer “más cómodo el servicio” al consumidor; y que pierden la relación directa entre producción y consumo, al adoptar estructuras empresariales. ¿Es esto circuito corto? (2)

Tal y como apunta David Sempere, miembro de la Plataforma por el Derecho a Decidir del País Valencià : ”En cuanto al precio de la comida, no sólo influencia el control de las grandes multinacionales y la especulación sino también la agricultura subvencionada de los países ricos. Subvenciones, además, que no garantizan una vida digna a los pequeños agricultores. Más bien el interés de estas radica al favorecer grandes terratenientes y también poder controlar mejor qué productos y qué cantidad de estos son necesarios para mejorar el negocio de las grandes corporaciones y agentes especuladores” (3).

Apoyar a través de nuestras compras los Circuitos Cortos de Comercialización  es contribuir a la transformación social y al empoderamiento de la producción y el consumo que sientan las bases del modelo agrario y alimentario de un territorio, lo cual es a su vez un proyecto político: la Soberanía Alimentaria.  La soberanía alimentaria  defiende el derecho a obtener alimentos nutritivos, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y el derecho a decidir el propio sistema alimentario. Favorece la conservación de la gastronomía popular, de la cocina diaria personal y familiar y por tanto favorece el mantenimiento del poder interior humano y de la lucidez mental que en mucho dependen de la forma de alimentarnos. Una persona bien alimentada y sana es más fuerte y lúcida, y por tanto menos manipulable.

Apoyar a través de nuestros hábitos de consumo a los productores locales es imprescindible a la hora de frenar la devastación de nuestro entorno rural, dar sustento a las familias campesinas y reducir el impacto medio-ambiental de las importaciones. Con la cantidad de energía que se consume al transportar una tonelada de manzanas desde Chile a España, se podría mantener un frigorífico encendido hasta dos años y medio. Comprando productos de proximidad, también ayudas a garantizar que los derechos de acceso y la gestión de la tierra, las aguas, las semillas, el ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producen los alimentos, y no a expensas de los lobbies de las grandes cadenas de distribución que actúan como intermediarios(4).

Soberanía alimentaria  y una alimentación con poca o nula cantidad de carne, huevos y pescado van de la mano pues el impacto medioambiental de la producción de alimentos de origen animal es responsable de más emisiones de gases de efecto invernadero que el transporte terrestre. Favorece pues las dietas mayormente vegetarianas o veganas basadas en cereales, legumbres, verduras, frutos secos, semillas, algas marinas, frutas, hortalizas, aceite de oliva y sal marina.

Aprender a vivir sin necesidades superfluas y gestionar menús simples y completos, sustentadores de una buena salud física y mental, hechos con productos ecológicos de las tierras más cercanas, es el fundamento de una existencia plena, con paz interior y encauzada hacia una evolución basada en la Evolución y la Paz.

Artículo escrito por Agnès Pérez. Lo puedes compartir desde esta web. Si lo quieres usar para alguna publicación, ponte en contacto conmigo.

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Escritores/as que han inspirado este artículo:
(1)- María Dolores Ragón, Ingeniera Agrónoma de la Universidad de Valencia y Catedrática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural es también autora del libro “Alimentos ecológicos, calidad y salud”
(2)- Daniel López, Técnico e investigador en Agroecología. Miembro de Ecologistas en Acción
(Canales cortos de comercialización,un elemento dinamizador)
(3)- David Sempere Miembro de la Plataforma por el Derecho a /Decidir del país Valenciano (L’efecte papallona aplicat a la sobirania alimentària)
(4)- Anna García, portavoz de ¡La Colmena Dice Que Sí!

 

GUÍA PRÁCTICA DE LA DIETÉTICA MACROBIÓTICA DE GEORGES OHSAWA

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Si la persona es superior a todos los demás animales debe saber cómo curar sus propias enfermedades igual o mejor que los demás animales (pájaros, peces, insectos, gusanos y también microbios). Si entre el género humano se encontrara una persona incapaz de afirmar su propia e infinita libertad, su eterna felicidad y su justicia absoluta, tal persona estaría hecha para alimentarse de gusanos y de microbios y no tendría ninguna necesidad de ir al infierno después de su muerte ya que se encuentra en el mismo infierno durante su vida.

De entre todas las prácticas, la más importante que se debe de observar es la de cuidar de la propia salud. Si los peces y los gusanos pueden conservarla sin recurrir a expedientes tales como medicamentos, médicos y hospitales ¿Por qué no podrían hacerlo igualmente las personas?

Todo el mundo es feliz; si no es así es que el individuo en cuestión es un criminal sometido a un castigo que proviene del Orden del Universo. Si os llega este castigo, esto significa que vuestra facultad personal relacionada con el juicio supremo ha sido o está totalmente eclipsada. Si estás decidida a ser una persona feliz (libre, independiente, con buena salud, alegre y estimada por todos) y a vivir una larga vida, deberías, en primer lugar, purificar y desvelar tu capacidad de juicio supremo tomando a diario una alimentación racional que corresponde al Orden del Universo, tal y como ha sido demostrado con tanta profundidad por la filosofía china e india en el origen de las civilizaciones más antiguas y más elevadas.

Las personas han nacido libres, saludables, razonables y estimadas por todos, carentes de violencia y en única armonía con el Orden del Universo.

Debemos y podemos ser libres, saludables, felices, justos y estimados por todos si estamos determinados a serlo.

He venido aquí, a Francia por primera vez en 1914. Desde entonces he vuelto de visita una decena de veces para importar el Principio Único de la ciencia y de la filosofía de Extremo Oriente, la matriz de todas las civilizaciones y religiones del Este para establecer un entendimiento positivo y profundo entre el Este y el Oeste.

Desgraciadamente, no he podido convencer a nadie. Y me he visto obligado a ganarme la vida enseñando y practicando la acunpuntura o introduciendo el arte del arreglo de las flores, el Budismo, los bonsáis, el Bonkei, la teoría del judo, etc… Y no he podido seguir adelante. Abandoné este país hacia finales de 1935 por última vez para volver con fondos económicos lo antes posible. Pero todo iba mal… y enfin, en la guerra durante la cual me arrestaron y encarcelaron en varias ocasiones ya era (y soy) pacifista y anti-militarista…

Por primera vez desde más de veinte años he vuelto a Francia después de haber pasado dos años y ocho meses en África. Y esta vez, este pionero practicante e importador de la acunpuntura a Europa ha visto por primera vez con gran estupefacción centenares de acunpuntores “made in France”, libros sobre Budismo y arquitectura japonesa, maestros en el arte de las flores, miles de judokas, bonsáis en las grandes superficies comerciales…y terapeutas manuales! Por esto me apresuro en hablaros del Principio Único sin el cual estaréis perdidos en todos los estudios científicos y filosóficos del Extremo Oriente.

Estoy muy feliz de mandaros este extracto, una traducción simplificada de mi libro “Curación por la nueva dietética” en japonés, que hoy se ha editado por 465ª vez. Espero haceros llegar a través de él la técnica de la curación dietética que profeso desde hace aproximadamente 40 años, y no solo teoría, ya que ésta la trato en la “Filosofía y medicina del Extremo Oriente” y en mis cursos.

Es, en cierto modo, la cristalización de mi sistema médico, que no es otro que la interpretación biológica, fisiológica y lógica de la filosofía, del concepto del Universo de Extremo Oriente. Desde hace treinta años he escrito y publicado más de doscientos libros y miles de artículos en los periódicos mensuales acerca de los aspectos a la vez teóricos y prácticos de la cuestión. Pero en el momento actual, deseando dar una información útil y accesible a todos, he eliminado en este librito los principios y los teoremas. Quienes estén interesados por la teoría pueden documentarse leyendo mis libros en francés o en japonés o leyendo mis artículos en las revistas que editan diferentes Centros en Oriente o en Occidente.

Practicad primero” es la premisa de este pequeño libro.

Mi sistema de medicina dietética, el arte de la longevidad y del rejuvenecimiento es tan simple y tan poco costoso que todo el mundo lo puede adoptar en cualquier momento y en cualquier país, si cada cual está predispuesto a curarse a sí mismo y a toda costa, después de haber pasado por experiencias amargas, difíciles y costosas intentando vencer en vano cantidades de curas y tratamientos médicos, físicos, mentales o religiosos.

Este método curativo no depende más que de ti mismo. No necesitas depender de nadie o utilizar ningún medio; este método se fundamenta solo en la alimentación. Mi método hace más hincapié en la educación de la lógica y de la moral que en el tratamiento. Es fundamental y no sintomático.

Los objetivos de mi sistema médico consisten en primer lugar en sacar a la luz la causa primordial de todas las enfermedades y en segundo lugar, la de toda felicidad. Si observáis entonces los principios de mi medicina, no solo estaréis exentos de enfermedad o de estar afectados por desgracias, sino también, en el futuro estaréis inmunizados de contraer cualquier tipo de enfermedad o desgracia. Ésta es en realidad una nueva interpretación simplificada, biológica, fisiológica y lógica de la filosofía de extremo Oriente que os guiará hacia la felicidad eterna, la libertad infinita, la rectitud absoluta y el amor universal.

De todos modos no podréis entender la filosofía (y sus técnicas incluída la medicina) ni todas las grandes religiones (cristianismo, budismo, hinduismo, etc…) sin esta interpretación.

En el presente, todas la personalidades eminentes del mundo intentan establecer paz en sus propios países y también a nivel internacional, y todos sus esfuerzos se desmoronan, uno tras otro, cual Torre de Babel. La historia de la humanidad desde sus orígenes no es más que una larga, muy larga historia de auges y caídas. Y es así porque los humanos intentan establecer paz, felicidad y libertad por medio de la fuerza (social, política, económica, moral o intelectual).

Algunos de ellos lo intentan por medio de algún nuevo engendro, sin precedentes, brutal y cruel (han olvidado, sin embargo, que todo lo que tiene comienzo en este mundo relativo tiene un fin y que el comienzo y el fin son antagónicos!). Deben de haber olvidado que este mundo efímero de la relatividad no es más que un punto geométrico del universo absoluto, eterno e infinito, dominado por la ley de este universo. No pueden ni podrán establecer jamás una vida feliz, sana y libre, para los demás o para sí mismos. Pero obligan a los demás a desgarrarse en jirones por medio de pruebas crueles de muerte y de vida.

En los tiempos modernos, solamente Gandhi a través de la negación de estos métodos recalcó por primera vez la no-violencia (Ahimsa), el ayuno, las armas biológicas, fisiológicas y lógicas. Era un discípulo valiente y sincero del método natural y filosófico que intentó negar la fuerza de la violencia, incluso en la medicina. Desgraciadamente staba demasiado acaparado por la lucha para la liberación de su pueblo para dar una traducción moderna de la filosofía antigua de Oriente.

El Doctor Schweitzer es también un hombre de no-violencia en el ámbito de la medicina ya que pertenece a una de las religiones las más importantes del Oeste. Pero al igual que Gandhi, Schweitzer no tuvo tiempo de estudiar a fondo el Principio de los Principios, el Principio de la vida, del Vedanta o de la filosofía oriental.

Hay un proverbio chino que dice: “Edificad primero una vida individual libre y apacible, en segundo lugar una vida familiar, y en tercer lugar una vida social feliz y apacible dentro de la libertad; finalmente, un gobierno mundial fundamentado en estas tres primeras”. Nadie puede desdeñar este orden. El socialismo occidental, el comunismo soviético, las doctrinas anarquistas de Elisée Reclus o las teoría utópicas de Robert Owen, Saint Simon y de Fourrier lo intentaron pero no supieron como establecer a primera etapa, lo practicaron más o menos en sus vidas, pero no intentaron recomendarlo a la sociedad o a sus semejantes. Ignorancia total o casi total de la Constitución del Universo”.

A la inversa, todas las personas libres de Orientes (santas y sabias) insistieron sobre este aspecto con gran cuidado en numerosas ocasiones. Sus enseñanzas se hallan hoy en desuso. De ahí proviene el sentido de mi razón de ser y de presentar mi nueva interpretación del Vedanta y de los filósofos orientales bajo un nuevo aspecto en cuanto a forma, lengua, biología, fisiología y lógica.

PREPARACIÓN

En primer lugar debéis prepararos para transitar por el camino más corto y menos costoso, hacia la felicidad eterna, la libertad infinita y la rectitud absoluta. Para emprender este nuevo viaje no se necesita ni dinero ni herramienta alguna. La única preparación consiste en tener muy claro a nivel mental que hay que seguir las directrices dietéticas, y así habréis realizado las palabras siguientes pronunciadas por Epíteto:

“Todas las personas son felices; quien no lo es, es por su propia culpa”

Esto significa que habéis nacido felices, libres, justos y llenos de amor. Si no sois felices, ni libres, estáis enfermos u obligados a depender de los demás, es que habéis infringido las leyes de la naturaleza, el Orden del Universo que conocíais ya desde antes de vuestro nacimiento sin que nadie os lo haya enseñado, y también lo habéis violado tal y como se os ha enseñado después de vuestro nacimiento a través de lo que es llamado “educación”. Lo sepáis o no, esta violación ha de ser castigada de la misma manera que moriréis después de haber bebido consciente o inconscientemente una dosis de veneno.

Estaréis más o menos tiempo infelices según hayáis cometido uno o varios crímenes. Si no habéis violado las leyes de la humanidad entonces habéis violado el Orden del Universo. Podéis violar las leyes que son obra de los hombres involuntaria o voluntariamente ya que éstas cambian en función de los tiempos que corren y alguna que otra vez quien las había aprobado está ya ahorcado, pero tenéis que temer violar la ley del Orden del Universo. Vuestra ignorancia acerca de las leyes humanas y no humanas no es una circunstancia atenuante para evitar el castigo. El hecho de que os hayáis encerrado en la celda de una cárcel denominada enfermedad o desgracia significa que sois castigado/a por el Orden del Universo. Podéis escapar de las leyes humanas por medio de dinero, de corrupción, de fraudes, con violencia o llevando a cabo una revolución; pero aún así no existe modo alguno para escapar del orden de la naturaleza, por muy perfecto que este sea, a no ser que sea por medio de un cambio de mentalidad o de concepción de la vida adaptándoos a este orden universal. Si no aceptáis estas leyes es inútil que prosigáis la lectura de este texto. Tirad este libro, perderéis algún dinero* pero ganaréis tiempo.

Ningún animal excepto el hombre ha hecho de este mundo un mundo de locura, de desgracias, de enfermedad, de crímenes, de asesinatos y de traiciones. Observad los pájaros, los ratones, los mosquitos, las mariposas, los leones o los tigres. Disfrutan todos de la vida feliz y apaciblemente. Es imposible que hayáis visto un tigre padecer migraña, de dolor de muelas , de estómago o de reuma. Tampoco habréis visto nunca un cuervo ir a comprar aspirinas a la farmacia, ni un viejo ciervo comprarse gafas, ni una vaca afectada de viruela, ni un ternero muriéndose a causa de una rubeola.

Seguro que jamás habéis visto un león obeso como un gorrino.

Ningún animal excepto el hombre es tributario de los demás o de algún instrumento relacionado con la enfermedad o la desgracia. Todos los animales saben como curarse y se ayudan entre ellos. ¿Por que no lo sabría hacer también el hombre?

Cuando hayáis conseguido la curación a través de este método, adheríos a nuestro plan de salud internacional; id a visitar a quienes deban permanecer en la inmovilidad a causa de largas enfermedades, enseñadles lo que habéis conseguido y hecho, cómo os habéis curado, y distribuid el mayor número posible de estos libritos. Deberíais curar al menos cien personas a través de este método. No es que esto interese a todo el mundo, pero al menos hacedlo para entrenaros en el arte de la macrobiótica que es único y sin precedentes en la historia. Haciendo esto, afrontaréis numerosas dificultades, pero al mismo tiempo conoceréis mejor nuestra medicina dietética, y a la larga, os convertiréis en maestros en el arte de establecer la salud a través de una alimentación viva, universal; empezaréis a entender lo que es la salud y lo que es a vida edificada sobre los principios de la libertad y de la felicidad.

Si podéis curar una media de treinta personas en tres meses, y si podéis hacer que estas treinta personas curen treinta más durante los siguientes tres meses, y así en adelante, habrán pronto en el mundo miles y miles de nutricionistas macrobióticos.

Si no podéis curar todas las enfermedades de vuestra familia de una vez por todas, de vuestro pueblo y de la sociedad de manera cercana sois una persona exclusiva, egocéntrica, solitaria y arrogante. La felicidad reside en el número de amistades que tenéis y en poder hacer más amistades. Cuanto más grande sea el número de amistades que tenéis, más grande será la vuestra felicidad y vuestra libertad. Una persona libre es aquella que jamás encuentra otra persona que no es susceptible de amar, que se siente bien en todas partes y que se interesa por todo.

El examen personal está sometido a las “7 condiciones de la salud” al final de cada semana. Si no hay ningún progreso ni una gran mejora después de aproximadamente dos meses, significa que los medios empleados para observar las directrices dietéticas son malos. Parad el tratamiento curativo, o sois sin duda demasiado negligentes para auto-curaros, o no estáis verdaderamente motivados para llevar una vida feliz y libre.

Ohsawa_(19)[1]

DIRECTRICES PREPARATORIAS

RÉGIMEN PARA LAS PRIMERAS SEMANAS

(No sigáis este régimen más de dos meses sin consultar un/a consejero/a macrobiótico/a o por vuestra cuenta y riesgo si padecéis de alguna dolencia física o psicológica) (1)

– tomad el mínimo de agua posible (incluida leche, menús, café, té, agua. Sopa)

– dejad de tomar:

a. azúcar bajo la forma que sea (pastelería, platos con azúcar, caramelos, helados, yogures azucarados…)

b. patatas, tomates, berenjenas, pepinos, judías verdes

c. fruta, ensaladas (salvo si se le han recomendado específicamente)

d. curry en polvo, pimienta de cayena, especias, ajo, judías verdes, guisantes, habas, legumbres (salvo indicaciones específicas)

e. productos de origen animal (carne, grasa, proteínas, huevos, leche, mantequilla o cualquier producto procesado).

Absorbed los alimentos siguientes:

a. arroz integral, trigo, sarraceno, copos de avena, cebada, mijo, maíz en mazorca o polenta, cus-cus integral. Estos cereales no han de estar refinados y se pueden tomar fritos, tostados, hinchados, crudos o cocidos.

b. Pequeñas cantidades de verduras verdes, raíces o tubérculos (excepto los antes prohibidos). Coles, coliflor, cebolla, zanahorias, calabaza, rabanitos, diente de león, berros, endivias, bardana, apio, están recomendados cocinados con agua, aceite y condimentados únicamente con sal marina (todos estos productos han de ser cultivados en la propia localidad (150 km) y a la manera tradicional del país n el que se encuentran).

c. Evitad utilizar otro aceite que el de sésamo, colza o girasol (evitad grasa animal, mantequilla)

Proporciones:

Cereales (70 a 90%) y verduras (30 a 10%) es la mejor proporción. A mayor cantidad de cereales, más rápida será la curación. Podéis eliminar las verduras totalmente durante las primeras semanas.

Masticación completa:

Masticad cada bocado o cucharada 50 veces al menos (si más veces, mejor. Cuanto más mastiquéis, más rápido os curaréis).

No olvidéis:

Mientras que estéis siguiendo la dieta, esforzaos en encontrar las cantidades necesarias mínimas. Esto significa que nadie sabrá vivir felizmente si toma cualquier cosa en exceso dentro del mínimo que necesita para alimentarse (me refiero tanto a calidad como a cantidad). Esto es malgastar, lujo, simple placer sensorial cuya acumulación derivará en el futuro hacia el crimen acompañado de castigo sin ninguna excepción: la desgracia, la tristeza, las enfermedades dolorosas, la pobreza, el debilitamiento del sano juicio, llevará a dificultades, faltas y hacia la muerte prematura, por enfermedad o por accidente, o la esclavitud permanente.

Por medio de este régimen aprenderéis por vez primera en vuestra vida cual ha sido el despilfarro de alimentos que habéis hecho durante vuestra vida cotidiana, y qué libertad infinita y qué felicidad, qué recto juicio podemos poseer. También aprenderéis lo que podéis establecer si os alimentáis con alimentos tan simples y en tan pequeña cantidad.

Los alimentos son el bien más preciado que nos permite realizar nuestra vida y nuestras actividades; comer demasiado, malgastar alimentos que pueden ser útiles a otras personas constituye un crimen funesto. Es como explotar o matar indirectamente a nuestros semejantes. Éste es el primer paso que deberíais dar para restablecer la excelencia de vuestra capacidad de memoria o juicio, que habéis perdido a través de la educación moderna. Toda la desgracia de la humanidad (incluida la guerra) es el resultado de una capacidad inferior del juicio supremo que oscurece la luz y las metas que han sido el ideal de cualquier religión importante de Oriente.

ESCRITO POR GEORGES OHSAWA entre 1960 y 1966. Texto original en Francés- Traducción: Agnès Pérez. *nota libre añadida por la traductora. En el texto original consta “Francos Franceses”

(1) –Los consejos incluidos en esta sección no tienen intención de anular, modificar o ir en contra de los procedimientos de cualquier profesional de la salud. No defienden el uso particular de la dieta original de Georges Ohsawa pero pueden servir de información para estudiantes de macrobiótica.  .

No utilices las sugerencias aquí presentadas en el caso de que sientas dudas de cómo llevarlas a la práctica o en caso de no querer asumir responsabilidades por tu propia decisión de hacer uso de las sugerencias referidas.

Sea cual sea la decisión que tomes, ésta será siempre bajo tu propia responsabilidad.

+Info sobre consultas y cursos de macrobiótica: agnesmacrobiotica@gmail.com / 638 893 371

BOCADILLOS VEGANOS SALUDABLES

 

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Existen alternativas mucho más saludables y energéticas que los bocadillos para desayunar, almorzar o merendar, incluso para llevar en el bolso al trabajo como son las bolas de cereal integral, un tupper con cereal integral, verduras y algo de proteína vegetal, pan Ohsawa, Pan de arroz kayu con paté vegetal, hamburguesas de cereal o sushis, pero debido a que el tradicional bocata es ya parte de la  “gastronomía” popular del país, al menos vamos a ver cómo se puede elaborar de manera más saludable.

El bocadillo es un imprescindible en los almuerzos o desayunos de muchas personas ya que es una opción fácil y rápida de preparar.  Actualmente se recurre al pan blanco de trigo + embutido o queso (a partir de proteína animal o veganos),  alternativa nada sana ni ética en el caso de la proteína animal, porque esos panecillos blancos que se descongelan la noche antes para dejarlos preparados,  a menudo son descongelados por segunda vez ya que los que venden los supermercados  llegan allí congelados y allí los descongelan para venderlos como “producto recién hecho” .  Este pan de harina de trigo refinada y adulterada con mejorantes panarios, y por tanto muy pobre en proteínas, vitaminas y minerales que se encuentran en la cáscara desechada del cereal integral  y cuyos cromosomas  originales se han adulterado a lo largo de los años para convertirla en más panificable,  es una bomba para nuestros intestinos y salud en general. No aporta nada más que carbohidratos simples y problemas como hipoglucemia, irritación intestinal, problemas de piel,  e incluso en algunas personas hipersensibles al trigo, puede crear problemas neurológicos según han demostrados estudios científicos recientes.

 

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Apunte: Las personas que estén en un proceso de recuperación de la salud con una alimentación macrobiótica más estricta durante la temporada de reajuste, el pan sólo se debe usar en pequeña cantidad y si realmente se tiene un antojo fuerte. El pan y las harinas en general, crean  muchas mucosidades que dificultan la limpieza del cuerpo. La energía del pan es muy fuerte, muy contractiva, muy seca y crea un efecto “tampón” que ralentiza o impide la descarga de toxinas acumuladas. Al igual que el pan todo tipo de harinas horneadas deberán evitarse igualmente durante esta fase que sólo dura un tiempo

¿Cómo hacer tostadas y bocadillos más saludables?.

Un bocadillo hecho con pan integral de calidad, es decir, con harina ecológica integral no adulterada, recién molida y que conserva sus nutrientes, puede incluir lo que nuestro organismo necesita para nutrirse en el desayuno, almuerzo o merienda, pero para contribuir a nuestra vitalidad ha de ser completo y equilibrado.

Aquí  tienes algunos ejemplos de  tostadas para tentempiés o meriendas:

  • de mermelada sin azúcar ni fructosa
  • de paté de avellanas
  • de crema de algarroba
  • de compota de manzana
  • de tofu a la plancha + olivada y verduras
  • montadito de paté de aguacate y tofu a la plancha sobre galleta de arroz.
  • de seitan a la plancha + chucrut
  • de tempeh a la plancha + verduras
  • de paté de garbanzos, de lentejas, de aguacate con umeboshi, de tofu
  • de mantequilla de maíz, de zanahoria, de cebolla o de sésamo con algas
  • de revuelto de tofu con cebolla y maíz
  • de queso vegano

Ø  El pan, siempre elaborado con levadura madre y nunca congelado,  puede ser detrigo sarraceno, de  arroz, de maíz, de espelta, de kamut, de centeno, pan tipo alemán, pan esenio, chapatis sin levadura o pan de pita. Si quieres una opción más ligera, puedes recurrir a las galletas de arroz.

Para elaborar un buen bocata, elige:

1-       Una base para untar el pan y humedecerlo ligeramente, como una olivada, mostaza,  aguacate, tofunesa o, si no te lo impide ningún problema de salud y es verano, época en que se recolecta, tomate. Personalmente no me gusta poner aceite de oliva sobre el pan ya que su uso potencia aún más la creación de mucosidades, pero si lo vas a emplear, que sea aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío.

2-      Diferentes verduras frescas y con un toque crujiente como lechuga, pepino, germinados, zanahoria rallada, apio, olivas, chucrut u otros pickles como pepinillos o alcaparras, col lombarda cortada muy fina y prensada, rabanitos o también verduras a la plancha: cebolla, calabacín, setas con ajo y perejil…

3-      Proteína: legumbres mezcladas con las verduras, paté de legumbres  o de derivados de legumbres como el paté de tofu o de tempeh, hamburguesas de legumbres , falafel…

4-      También puedes sustituir las legumbres por hamburguesas de cereal/ cereal+legumbre, aunque en este caso, mejor que el pan sea ligero para no quedarte con sensación de hinchazón.

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Algunas combinaciones para rellenar tus bocadillos:

Pan de centeno con paté de aguacate y umeboshi, lechuga, germinados de cebolla, tempeh a la plancha y chucrut.

Pan de kamut con paté de campaña de okara, hojas de berro y pepinillos.

Pan de espelta con tomate, rúcula, zanahoria rallada, olivas negras y seitán a la plancha con finas hierbas

Chapati con ensalada de soja negra

Burritos de trigo sarraceno con azukis y niuiké de verduras

Pan esenio con calabacín y tofu ahumado a la plancha

Pan de pita con hummus de judías blancas, olivas y berros

Artículo escrito por Agnès Pérez© con fotos hechas por ella misma. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

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TRUCOS PARA HACER GUISOS Y ESTOFADOS MACROBIÓTICOS

 

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Las cocciones largas nutren, aportan calor y fortalecen el organismo. ¿A quién no le apetece, sobretodo en las épocas más frías del año, un guiso completo y humeante  fácil de elaborar o un estofado meloso de verduras  para acompañar el cereal integral?

Muchas personas hemos dejado de comer guisos tradicionales porque también hemos dejado la carne y no nos apetece saturar nuestro organismo con excesos de grasa y sal. Entonces hemos buscado transformar los platos de la gastronomía popular en más suaves, equilibrados, veganizados (sin ingredientes de origen animal) y macrobiotizados (que siguen un equilibrio energético y están hechos con ingredientes integrales, verduras frescas y condimentos naturales). Hacer estos guisos y estofados no es complicado. Sólo se necesita un poco de tiempo, unos pocos ingredientes y volcar nuestro afecto en la olla.

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UN GUISO Y UN ESTOFADO?

Principalmente el aceite. El guiso  se cocina en una cacerola u olla de acero inoxidable con un poco de aceite de oliva además del agua y es más untuoso. Se puede hacer con tapa o sin ella ya que el agua se ha de evaporar poco a poco para que reduzca.

El estofado se elabora en una cacerola gruesa o bien de acero inoxidable o bien en una olla de hierro fundido o de vidrio. Es una cocción lenta y sosegada. Se mantiene tapado durante toda la cocción para que el vapor que desprende quede retenido dentro de la olla. Por esto energéticamente calma, refuerza y calienta más el interior del cuerpo. En los estofados no se usa aceite y sí un poco de agua. Muy poca en el fondo de la olla para potenciar el sabor dulce de las verduras. Al estofado, en macrobiótica se le da también el nombre de “nishime”.

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EL GUISO, PASO A PASO:

1-      Elige entre ajo, cebolla, chalotas, cebollas de platillo, puerro, cebolleta fresca, calçots, ajos tiernos picados finos que saltearás en una cucharada sopera de aceite de oliva, añadiendo una pizca de sal marina. Saltea con garbo y chispa, removiendo con una cuchara de madera  hasta que la verdura de base haya sacado su agua y se vuelva tierna y pierda ese sabor picante que la caracteriza.  Puedes sazonar con una hoja de laurel  o alguna hierba aromática del monte (romero, tomillo, orégano…)  o incluso mezclar especias como cúrcuma + pimienta recién molidas o darle un toque de pimentón de la Vera si lo vas a compartir con alguien acostumbrado/a sabores contundentes.

2-      Mientras, corta a trozos grandes dos o tres verduras más. Lo ideal es combinar una o dos verduras de raíz (zanahoria, safanoria, chirivía, nabo, napícol, bardana…) con una verdura redonda (calabaza, col –repollo, rizada, lombarda, de Bruxelas- coliflor, calabacín, hinojo, alcachofas, setas…).  Añádelas a la base de verdura salteada, y añade también dos dedos de agua.

3-      Si deseas darle más consistencia, también  puedes añadir boniato, alguna legumbre cocida, seitán, tofu ahumado o tempeh, cortados también a cubos grandes, y que previamente habrás dorado a la plancha.

4-      Si además de la proteína vegetal, quieres añadir cereal integral y hacer un plato completo a nivel de nutrientes, entonces tendrás que cortar las verduras más chiquititas, poner también más cantidad de agua y rectificar de sal la base pues los cereales absorben más líquido y un buen guiso ha de quedar ligeramente caldoso.

5-      Lleva el guiso a ebullición y una vez arranque a hervir, baja el fuego y que haga “chup-chup” durante al menos 20-30mn si no lleva cereal. Si has añadido un puñado de arroz o cebada, entonces tendrá que hervir al menos 45mn. Si has añadido mijo o trigo sarraceno, entonces en 20-30mn estará hecho.

6-      Cuando ya esté cocido, puedes añadir también hierbas frescas finamente picadas (cebollino, perejil, cilantro, eneldo…) u hojas verdes trinchadas finas (hojas de mostaza, kale, diente de león, llantén…) ya que será suficiente que estas verduras se sumerjan en el calor del caldo para que queden en su punto y aporten más ligereza y frescura  al guiso.

7-      Si quisieras añadir al final, miso al guiso, evita echar sal al principio. Usa o sal marina o condimento salado, pero no los dos a la vez.

8-      También puedes sustituir ocasionalmente el aceite de oliva por aceite de sésamo tostado que le dará un toque más exótico y fragante.

9-      Si el guiso es sólo de verduras y quieres espesar el caldo para darle un toque meloso, puedes usar un poco de kuzu o arruruz diluido en agua y añadido al caldo casi al final de la cocción, cuando falten 2-3mn para apagar el fuego. Los guisos de verduras con kuzu son un bálsamo para los intestinos.

En mi blog Cocina macrobiótica mediterránea encontrarás diferentes recetas de guisos, estofados y otras delicias. Te invito a visitarlo si no lo conoces.

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PLAN DE ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA PARA RESTABLECER LA SALUD

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Para entender a la alimentación consciente se requiere reconocer y comprender que existe una relación específica entre los alimentos que se comen (y muy especialmente de los que se han comido) y el estado de situación de la Condición Personal de salud. Se requiere aceptar que, cuando se come continuadamente de una forma que no es la correcta, se activa y se pone en marcha, de manera inevitable, el “ciclo de acumulación de las enfermedades”. A lo largo de ese Ciclo de Acumulación de las Enfermedades, se atraviesa por varias fases de pérdida de la salud de gravedad progresiva y que finaliza con la pérdida de la calidad de la sangre y con una acidificación muy fuerte de todo el organismo.

Una alimentación incorrecta y desequilibrada producirá una gran cantidad de toxinas, desechos y residuos, los cuales se irán acumulando en el organismo, y ante los que el cuerpo responderá siempre tratando de eliminarlas. Dependiendo de la cantidad y de la frecuencia de los residuos generados al cuerpo no le da tiempo a eliminar todo lo que tiene que eliminar y, ante esa situación, se lanzará a procesos de eliminación (o intento de eliminación) cada vez más agresivos y más contundentes que son conocidos como enfermedades menores, como procesos de ajuste o como las enfermedades más serias y graves.

La forma natural de eliminación que se denomina procesos depurativos normales, se realiza por medio de la respiración, de la transpiración, de la orina, de las heces, de los pensamientos o de la voz

La persona atraviesa por sucesivas fases de eliminación:

FASE 1.- ELIMINACIÓN POR AJUSTES ANORMALES.- De manera natural el organismo reacciona con pequeñas enfermedades de ajuste, de entre las que se destacan: tos, fiebre, diarreas, debilidad, falta de energía, fatiga, estreñimiento, dolor de cabeza, vómitos, retención y acumulación de líquidos, acumulación de grasas, sudoración excesiva, temblores, calambres, exceso de peso, insomnio, etc.

FASE 2.- LA ELIMINACIÓN POR LA PIEL.- Cuando el hígado y el riñón comienzan a estar saturados, el organismo reacciona con alteraciones de la piel como: granos, psoriasis, sarpullidos, acnés, sequedad de piel, picores, eccemas, etc.

FASE 3.- LA ACUMULACIÓN POR DEBAJO DE LA PIEL.- La acumulación sigue hacia adentro y se produce el deterioro de fosas nasales, oídos, pulmones, colon, órganos sexuales, mamas, cálculos o piedras, arterias, sistema linfático etc.

FASE 4.- LA APARICIÓN DE ENFERMEDADES GRAVES Y SERIAS.- La continuidad de la acumulación de toxinas, de mucosidad y de grasas va a provocar una condición ácida de la sangre, la pérdida de la función de los órganos y de los sistemas y la degeneración orgánica. En esas circunstancias tiene lugar la aparición de enfermedades “importantes” y “graves” como cánceres, diabetes, esclerosis, artritis, Alzheimer, etc.

REGLAS BÁSICAS DE UNA NUTRICIÓN CONSCIENTE.

Conocer los cuatro principios esenciales:

UNO. Conocer en qué alimento o alimentos se encuentra los nutrientes imprescindibles.

DOS. Salud del sistema digestivo: Asegurarse de que estos nutrientes, una vez que han sido ingerido a través de los alimentos adecuados, son absorbidos por el organismo.

TRES. Saber qué es lo que hay que hacer para no perder o malgastar los nutrientes absorbidos.

CUATRO. Asegurar que se ha tomado los nutriente en las mejores condiciones, tanto para el individuo como para el medio ambiente.

En general:

Usar productos integrales, sin refinar o procesar.

Usar alimentos de procedencia local y del mismo tipo de clima.

Utilizar, principalmente, productos ecológicos y naturales.

Volver a la cocina casera.

Adaptar la alimentación a los cambios estacionales.

Alimentarnos de acuerdo a nuestras necesidades personales.

Escuchar nuestra intuición y los mensajes de nuestro cuerpo..

Comer despacio y masticar muy bien (de 30 a 50 veces por bocado.

Cenar 3 horas antes de ir a dormir (significa cenar a hora temprana).

Mantener un horario de comidas regular (a las mismas horas).

CÓMO EFECTUAR EL CAMBIO A UNA ALIMENTACIÓN SANA QUE TE AYUDARÁ A ESTAR MÁS LÚCIDO/A

Eliminar el azúcar, sus derivados y todos los alimentos que la contengan.

Evitar los productos con tratamientos químicos (seleccionemos siempre que podamos productos ecológicos) y con los pre-cocinados.

Evitar las carnes y los embutidos.

Minimizar (y a ser posible evitar) los lácteos y sus derivados.

Tengamos cuidado de no sustituir los lácteos que eliminamos por productos similares derivados de la soja.

Evitar casi todos los pescados.

Minimizar (y si es posible evitar) el uso del alcohol y de los estimulantes (café y té en especial).

Evitar el consumo de la bollería industrial, de las harinas refinadas y del pan.

Si hay problemas de articulaciones, evitar solanáceas: tomate, patatas, pimientos, berenjenas.

Sustituir la sal refinada, el aceite de oliva (para cocinar) y el vinagre común, por la sal marina, el aceite de sésamo y el vinagre de arroz o de umeboshi.

Consumo diario de cereales integrales en grano, tanto en el desayuno como en las comidas.

Ampliar lo máximo posible la variedad de cereales integrales a incorporar en nuestra dieta.

Uso frecuente de proteínas vegetales (legumbres y derivados).

Tomar todos los días verduras y hortalizas biológicas, y varias veces a la semana fruta del tiempo.

Incorporar todo tipo de verduras (de hoja, de raíz, redondas) en la dieta diaria y cocinarlas de maneras muy variadas.

Completar nuestros platos con semillas tostadas, con algas, con germinados y con los pickles.

Hacer nuestros platos lo más sabrosos posibles.

CONSEJOS DE ESTILO DE VIDA.

Aunque es un puntal muy importante, la alimentación no lo es todo cuando se trata de recuperar la salud y ´reequilibrar las energías. Además hemos de tener en cuenta el estilo de vida, y las pautas básicas que se describen a continuación:

Caminar con paso vigoroso como mínimo alrededor de 30 minutos.

Darse todos los días unas friegas con una toalla húmeda en el cuerpo.

Mantener el cuerpo en movimiento: yoga, shiatsu, chi-kung, etc.

Mantener activas y atendidas sus relaciones sociales y familiares.

Levantarse temprano y no acostarse tarde (antes de la media noche).

Rodearse de plantas verdes: habitación, cocina, baños, espacio trabajo

Llevar prendas de algodón. Usar en casa materiales naturales.

Mantener un diario de menús y efectos que impactan en el organismo.

Tener curiosidad, ser persona abierta y manifestar aprecio por la vida.

Ser flexible y adaptable, pero a su vez con rigor y constancia.

Desarrollar una fuerte determinación para crear la propia salud.

 

Escrito de Javier Iraola revisado por Agnès Pérez .

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Pautas y menús macrobióticos para nutrir los riñones y potenciar la vitalitad

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Los riñones son órganos muy importantes. Rigen nuestro crecimiento, madurez, sexualidad, fertilidad y vitalidad. Como semillas que contienen el potencial de toda la planta, llevan nuestra identidad genética, lo que somos y cuán sanos y fuertes podemos ser.

Los riñones son la fuente del yin y del yang del cuerpo según la medicina oriental.

La teoría del yin yang se usa en oriente para observar y analizar el mundo tanto material como energético. Explica la estructura orgánica, las funciones fisiológicas y los cambios patológicos del cuerpo humano y sirve de guía, junto a otras técnicas para la valoración del estado de salud, para establecer programas de reequilibrio a través de la alimentación u otras herramientas y sobre todo para la prevención de desajustes.

El riñón yin, situado en el lado izquierdo, es la raíz yin de toda la energía yin del cuerpo y representa la base material, los fluidos. Nutre los órganos y los tejidos.

El riñón yang, situado en el lado derecho, es la raíz yang de todas las energías yang del cuerpo y representa la energía, la fuerza motriz y el calor necesario para realizar todas las funciones fisiológicas.

Cuando el fuego del yang arde débilmente o cuando el yin no nutre nuestro organismo, es positivo revisar la condición de los riñones.

El dolor en la parte baja de la espalda no asociado a lesiones, la debilidad en las rodillas y/o muñecas y los problemas de huesos en general como la osteoporosis o artrosis se relacionan con los riñones y se deberá restablecer el equilibrio y que haya una mejora. Los riñones están también conectados con nuestros oídos y el sentido de la audición. Los acufenos son un síntoma de desequilibrio en los riñones según la Medicina Oriental.

La caída de cabello y las canas prematuras también son un indicativo de que hay que cuidar de los riñones.

La esencia de los riñones determina la manera en que vamos a envejecer. Cabello gris, huesos débiles, pérdida de audición, disminución en la elasticidad de la piel, problemas  de dientes, color oscuro debajo de los ojos, manos y pies fríos o reacciones extremas  se relacionan con el estado de los riñones.

La sexualidad saludable y la creatividad forman parte de los aspectos emocionales que tienen que ver con los riñones que son responsables con el estado de la libido y atracción sexual. Los riñones importan para gestar proyectos creativos y creaciones artísticas. Por ello, cuando asolan el miedo o falta fuerza de voluntad, emociones relacionadas con el elemento agua, que representa el inicio de todo ciclo o el origen, se paraliza la evolución personal hasta que se restablece su fluidez. Adaptarse y fluir humildemente con los cambios de la naturaleza y designios de la vida es símbolo de unos riñones más fuertes.

Algo que daña bastante los riñones es el estrés. Cuando las suprarrenales mueven un exceso de adrenalina (la hormona del estrés), los riñones y el corazón se ven afectados. En invierno hay que cuidar más de nuestros riñones procurando interiorización y descanso para recargarnos de energía.

Asimismo, los riñones contienen también la sustancia llamada “esencia” que es similar al ADN y proviene tanto de nuestro padre-madre como del alimento que ingerimos.

¿Qué desequilibra el funcionamiento renal?

Los alimentos y sustancias más nocivos para la salud de nuestros riñones son:

– Alcohol, vino, vinagres, azucares refinados, bebidas gaseosas azucaradas, estimulantes, con efectos desmineralizantes.

– Todo lo de temperatura fría: helados, cubitos de hielo, bebidas frías…

– Los lácteos en todas sus formas. Producen mucosidades, y problemas respiratorios.

– El uso de la leche de soja y el tofu crudo (hay que cocinarlo).

-También los horneados de harina y cereales procesados (harinas, copos, pan) en general producen muchos problemas respiratorios y de mucosidades.

– Es conveniente reducir todo lo crudo (ensaladas, fruta) de efecto enfriante.

– Evitar pastelería, bollería, levaduras artificiales.

– Evitar el consumo de verduras solanáceas (efectos desmineralizantes): patata, berenjena, tomate, pimiento.

–  Reducir el consumo de especies.

Alimentos que nutren los riñones.

En general, los alimentos que nutren los órganos del elemento agua son los propios del medio marino: algas (especialmente la kombu), algunos pescados y mariscos como la sepia, calamar, gambas, langostinos y ostras y los pescaditos secos, las castañas pilongas, azukis, trigo sarraceno y pastas de sarraceno (soba), condimentos como el miso, tamari, shoyu, tekka, shio-kombu, shio-nori, té de kombu, té mu, sésamo negro, arroz y arroz negro, berros, ortigas, borraja, perejil, hojas de nabo y de rabanitos…

–  Incrementar: el consumo de cocciones largas en las verduras de raíz y redondas,

–  Incrementar el consumo de algas, y sopas de miso.

–  Utilizar cereales más invernales: mijo, arroz integral, trigo sarraceno, avena.

– Incrementar la cantidad de aceite en cocciones, pochando cebollas, etc…

– Utilizar estilos de cocción que nos aporten calor profundo: horno, estofados, salteados largos, presión, mantequillas de verduras, etc….

– Incrementar ligeramente los condimentos salados: sal, miso, salsa de soja..

– Incrementando la proteína, para generar más calor, más legumbres, pescado en caso de que lo tomes habitualmente y proteínas vegetales….

– Si se desea fruta, la tomaremos cocida: compota, horno, plancha, etc….

– Tomar infusiones caliente de tomillo, romero, salvia, regaliz, te de 3 años, incluso puntualmente se les puede añadir unas rodajitas de jengibre fresco.

Estos menús macrobióticos constan de una sopa y/o postre + un plato combinado.

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Sopa de miso con mijo, tallos de puerros y wakame

Ensalada de azukis con aliño de tamari-jengibre

Salteado de zanahorias y sus hojas

Brécol al vapor con gomasio

Tarta de polenta con arándanos

Dashi con udón

Guiso de raíces con tempeh

Ensalada de kale al vapor

Té kukicha

Caldo de Cebolla y apio con tamari

Guiso de sarraceno con verduras dulces

Nishime de chirivías y coles de Bruxelas

Barquitos col rizada con lentejas a la mostaza

Café de cereales

Té de azukis

Gratinado de restos de cereal con bechamel de avena con shiitake y tomillo

Verduras variadas al vapor con aliño agridulce de algas

Té bancha

 

Crema de berros con eneldo fresco

Cebada con azukis y aliño de umeboshi

Zanahorias y apio al vapor con salsa de miso-cebollino

Ensalada de col china con chucrut

Kantén de frutos rojos (gelatina hecha con agar-agar)

Sopa de verduras con fideos de sarraceno

Rollitos de nori con tofu y pepinillos encurtidos

Daikon seco con kombu y cebolla

Rúcula prensada con vinagre de arroz

Té bancha

Sopa de miso con raíces

Arroz con castañas

Hummus de soja negra

Nabos salteados con  ao-nori

Hojas de rabanito al vapor

Té Kukicha

Hamburguesa de trigo sarraceno

Kimpira de zanahoria y arame con jengibre

Ensalada de escarola escaldada con picatostes de tempeh

Té bancha

Té de azukis.

Tallarines de arroz con salteado de col lombarda, pasas y piñones

Estofado de raíces con canela

Diente de león escaldado con sésamo tostado

Manzana al horno con frutos secos

Té Bancha

Crema de puerro y brócoli con genmai miso y tofu ahumado crujiente

Mijo con zanahoria, hijiki, perejil y gomasio

Infusión de hinojo

Preparar un menú macrobiótico va más allá de la simple cocina. Implica presencia y práctica del “aquí y ahora”, es pura alquimia que va más allá del alimento en sí. Es una forma de meditación activa que incorpora el ritual cotidiano que nos nutre y sustenta la vida. Esto es algo que no se puede comprar, que no se puede obtener con dinero sino con la constancia y la dedicación.

 

Artículo escrito por Agnès Pérez.

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CONFUSIONES SOBRE LA ALIMENTACIÓN NATURAL

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Si bien en esta página publico artículos escritos por mi, no puedo dejar de incluir este párrafo del libro “La revolución de una brizna de paja” de Masanobu Fukuoka por ser esta persona un gran referente para mi y por que no hay mejores palabras para describir lo que también siento respecto a la alimentación natural o macrobiótica.

Un joven que había permanecido tres años en una de las cabañas de la montaña dijo un día:
“Sabe, cuando la gente habla de alimentación natural, ya no sé a qué se refieren”.
Cuando piensas en ello ves que todo el mundo está familiarizado con la expresión “alimentación natural”, pero sin comprender claramente lo que en realidad son los alimentos naturales. Hay quien cree que comer alimentos que no tengan aditivos o productos químicos es seguir una dieta natural, y hay otros que vagamente piensan que una dieta natural consiste en comer los alimentos tal como se encuentran en la naturaleza.
Si te cuestionas sobre si el uso del fuego y la sal en la cocina es o no natural, podríamos responder de las dos formas posibles. Si la dieta del hombre primitivo a base sólo de plantas y animales que vivían en estado salvaje es “natural”, entonces una dieta que incluya el fuego y la sal no puede considerarse natural.
Pero si se argumenta que el conocimiento adquirido en tiempos remotos sobre el uso del fuego y la sal era el destino natural del hombre entonces la comida preparada con éstos es perfectamente natural.
¿Es buena la comida a la que se han aplicado las técnicas humanas de preparación, o debemos considerar buenos los alimentos en estado salvaje tal y como se encuentran en la  naturaleza?
¿Podemos decir que son naturales los alimentos cultivados?
¿Dónde ponemos la línea divisoria entre lo natural y lo no natural’?
Puede decirse que en el Japón el término “dieta natural” surgió de las enseñanzas de Sagen Ishizuka durante la era Meijí. Su teoría fue luego redefinida y mejorada posteriormente por los Sres. Sakurazawa (George Ohsawa) y Niki.

El camino de la nutrición, conocido en Occidente como Macrobiótica, está basado en la teoría de la no-dualidad y en los conceptos yin-yang del I Ching. Puesto que con ello suele entenderse una dieta a base de arroz integral, se considera que una dieta natural consiste en consumir cereales integrales y hortalizas. La alimentación natural, sin embargo no puede reducirse únicamente a un vegetarianismo con arroz integral.
Así pues, ¿en qué consiste?.
La razón de toda confusión es que hay dos formas de conocimiento humano: discriminante y no-discriminante
(Se trata de una distinción hecha por muchos filósofos orientales. El conocimiento discriminante proviene de un intelecto inquieto y analítico deseoso de enmarcar la experiencia dentro de un esquema lógico. El Sr. Fukuoka cree que en este proceso el individuo se aparta de la naturaleza. Es la “verdad y el juicio limitados”
El conocimiento no-discriminante surge sin esfuerzo consciente por parte del individuo
cuando se acepta la experiencia tal como es sin ser interpretada por el intelecto. Aunque el
conocimiento discriminante es esencial para analizar los problemas prácticos del mundo, el Sr. Fukuoka cree que en último término proporciona una perspectiva demasiado limitada).
La gente suele creer que el conocimiento verdadero del mundo sólo es posible por medio del conocimiento discriminante. Por lo tanto, la palabra “natural”, tal como suele usarse denota la naturaleza tal como la percibe el intelecto discriminante. Niego la imagen vacía de la naturaleza tal como la crea el intelecto humano, y la distingo claramente de la misma naturaleza tal como la experimenta el entendimiento no discriminante.

Si erradicamos la falsa concepción de la naturaleza creo que desaparecerán las raíces del desorden mundial.
En Occidente la ciencia natural se desarrolló a partir del conocimiento discriminante: en Oriente la filosofía del yin-yang y la del I Ching se desarrollaron a partir de la misma fuente.

Pero la verdad científica nunca puede alcanzar la verdad absoluta, y las filosofías después de todo no son más que interpretaciones del mundo. La naturaleza tal como accede a ella el conocimiento científico es una naturaleza que ha sido destruida, es un fantasma con esqueleto pero sin alma. La naturaleza tal como la aborda el conocimiento filosófico, es una teoría creada sin especulación humana, un fantasma con alma
pero sin estructura. El conocimiento no-discriminante sólo puede tener lugar a través de la intuición, aunque la gente intente enmarcarlo dentro de un ámbito más familiar llamándolo “instinto’. Se trata de un conocimiento procedente de una fuente innombrable. Para conocer la verdadera naturaleza hay que
abandonar la mente discriminante y trascender el mundo de la relatividad. Desde el inicio no hay este ni oeste, no hay cuatro estaciones, no hay yin ni yang.
Al llegar a este punto el joven preguntó: “Entonces usted no sólo niega la ciencia natural, sino que además niega las filosofías orientales basadas en el yin-yang y el I Ching?”
La ciencia y la filosofía tienen su valor como recursos temporales o como indicadores direccionales, le dije, pero no deben considerarse como los logros más elevados. Las verdades científicas y las filosofías son conceptos del mundo relativo y es en éste en el que son verdaderos y tienen valor. Por ejemplo, para la gente actual que se desenvuelve en el mundo relativo, rompiendo el orden de la naturaleza y contribuyendo así al desequilibrio de su propio cuerpo y espíritu, el sistema yin-yang puede servir como un indicador conveniente y efectivo hacia la restauración del orden.
Estos caminos pueden considerarse teorías útiles para ayudar a la gente a lograr una dieta resumida y compacta hasta que lleguen a una dieta natural. Pero cuando te das cuenta de que el eventual fin humano está en trascender el mundo de lo relativo en actuar en un reino de libertad, entonces es poco afortunado avanzar ligado a teorías.

Cuando el individuo es capaz de entrar en un mundo en que los dos aspectos del yin- yang vuelven a su unidad original, entonces la misión de estos símbolos ya ha llegado a su fin.
Un joven que acababa de llegar dijo: Si llegas a ser una persona “natural” ¿puedes entonces comer cualquier cosa que quieras?”

Si esperas un mundo claro al otro lado del túnel, la oscuridad de éste se te hará patente en todo su recorrido. Cuando ya no deseas comer algo sabroso, puedes entonces saborear el verdadero sabor de lo que estás comiendo. Es fácil poner sobre la mesa los alimentos sencillos que componen una dieta natural, pero los que pueden disfrutar de tal festín son pocos.

MASANOBU FUKUOKA (en las fotos) : “La revolución de una brizna de paja”

Hojas verdes comestibles de nuestros mercados

HOJAS VERDES
HOJAS VERDES2

Las plantas ejercen una de las funciones más importantes del planeta: proporcionan oxígeno en la tierra y son indispensables porque transforman la energía de la luz del sol en energía química o vital y pueden almacenarla para usarla más tarde. Esta energía de luz química almacenada, cuando los animales y las personas la comen en forma de plantas, es usada como combustible.

Las plantas son el origen verdadero de proteínas, carbohidratos y otras moléculas complejas. Sin plantas, el planeta sería una esfera sin vida que gira, estéril y baldía. Las plantas de hoja son el mejor ejemplo de la ley natural de incorporar (la luz del sol) y de dar (oxígeno).

Hay muchas variedades de plantas de hoja verde comestibles y son tanto las que crecen como hojas por sí solas (rúcula, berro, hojas de mostaza, apio, ruibarbo…) como las mismas hojas de las raíces (de la zanahoria, del nabo, de los rabanitos o rábanos…), las hojas otras verduras como las de la coliflor, del brócoli o de las verduras redondas verdes como todas las variedades de coles.

Propiedades energéticas y bioquímicas de las hojas verdes comestibles

Los vegetales de hoja verde se han usado desde tiempos prehistóricos para depurar el organismo y para curar enfermedades. La medicina oriental asocia el color verde con la primavera y al elemento madera, el cual tiene capacidades de transformación, regeneración y renovación. Por este motivo, las verduras de hoja verde son muy recomendables para nutrir, refrescar y relajar el hígado, uno de los órganos más activos con la vesícula biliar durante la primavera. Las hojas verdes, sinergéticamente, influyen también en los órganos de la mitad superior del cuerpo, es decir, en pulmones, corazón y garganta (es decir, su consumo beneficia estos órganos).

Las plantas de hojas comestibles tienen pocas calorías y muy pocas grasas. En contraposición, contienen mucha fibra, que ayuda a mejorar el estreñimiento, y también hierro, magnesio, calcio, potasio y betacarotenos, precursores de la vitamina A. Cómo muchos vegetales, son un alimento puro e integral, tal como lo ofrece la tierra. También contienen luteína y zeaxantina –que parece que protegen de cataratas y de la degeneración de la mácula– y folatos –muy recomendables durante el embarazo, puesto que intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos en el sistema inmunológico.

“Las hojas verdes aportan frescura en todo comer equilibrado. Las personas las necesitamos, puesto que sirven de intermediarias para el intercambio de energía entre nosotros y el cosmos” Anne Marie Colbin

Las hojas de color verde oscuro son una fuente excelente de clorofila, que, según han desmostrado algunos estudios, lucha contra el crecimiento de tumores. Fue el médico griego Dioscórides (40-90 a.C.) quien catalogó más de seiscientas especies de plantas medicinales y dijo que los griegos usaban hojas de zanahoria contra los tumores, puesto que contienen antioxidantes que ayudan el organismo a eliminar toxinas, lo cual las sitúa entre los alimentos que ayudan a reducir el riesgo de cáncer.

La clorofila tiene propiedades depuratives de la sangre, de los ganglios linfáticos y de las glándulas suprarrenales.

Las verduras verdes ayudan a reducir inflamaciones tanto en los órganos internos cuando se comen, como externamente si se aplican como remedio casero. Por ejemplo, en casos de fiebre e inflamaciones, se puede aplicar una venda de clorofila picando hojas verdes frescas de col rizada. También ayudan a eliminar tóxicos acumulados por la contaminación, y por este motivo los habitantes de las ciudades o pueblos industrializados tendrían que comerlas cada día.

Gracias a las propiedades antisépticas que tienen, las hojas aromáticas verdes forman parte de pastas de dientes y de desinfectantes de heridas. Masticar hojas de zanahoria puede curar lesiones bucales, la halitosi, el sangrado de encías y úlceras a la boca. También son diüréticas y pueden ayudar a tratar enfermedades renales y edemas. A la lechuga le atribuyen propiedades tranquilizantes y es eficaz para tratar el insomnio y el nerviosismo.

Hojas verdes salvajes

Las ortigas, el diente de león o el llantén son un regalo de nuestros campos y caminos. Consideradas como “malas hierbas”, pisadas e ignoradas por la gran mayoría de las personas, consumidas en infusión, tienen un poderoso efecto depurativo del hígado.

El diente de león y el llantén se pueden consumir frescos en ensalada y las ortigas en sopas y caldos. Éstas últimas son una de las mejores fuentes de hierro para nuestro organismo.

Cómo se almacenan

Los vegetales pierden propiedades alimentarias cuando se almacenan durando mucho tiempos o cuando se cocinan durante un tiempo largo. Por eso, hay que consumirlos frescos y, si los cocináis, que sea poco tiempo, bastante porque queden firmes y de color vivo.

La mayoría de las hojas verdes se pueden guardar a la nevera algunos días, ligeramente humedecidas y adentro de una bolsa de plástico perforada.

Las hojas tiernas se marchitan pronto; vale más comprarlas o recogerlas el mismo día que se consumirán para que no se deterioren.

Cómo se pueden comer

Algunas verduras de hoja verde crecen durante el invierno-primavera (coles, espigalls, escarola, berro, hojas de zanahoria y de nabos, berros de invierno, alcachofas…), y otros lo hacen durante el verano (acelgas, algunas lechugas, berros de verano, hojas de remolacha…).

La mayoría pueden comerse crudas o prensadas en ensalada, licuadas en batidos con frutas de temporada durante el verano o primavera, y ligeramente escaldadas o al vapor durante el invierno, si no queremos enfriar el organismo o si comerlas crudas crea problemas digestivos o gases. También se pueden cocinar deliciosos canelones o lasañas de col, espinacas o acelgas, añadirlas a sopas de miso, a cremas (la de berro es deliciosa). Las hojas del puerro o de la cebolla tierna se pueden picar finas y añadir a las sopas. Las hojas de las zanahorias y de los rabanitos son comestibles y muy nutritivas salteadas con ajo y un poco de salsa de soja o al vapor.

Es muy importante comerlas como mínimo en las dos comidas principales: almuerzo y cenar. Acompañando platos que contienen pescado o carne, facilitan la digestión y son de gran importancia para mantener el equilibrio energético contractivo-expansivo y asimilar la proteína animal que es más densa y puede crear fermentaciones en los intestinos . También se pueden tomar al vapor para almorzar como acompañamiento de una crema de cereales integrales.

Comer verduras verdes de cultivos locales o comarcales –de Km0– y de temporada es la manera más natural de vivir en armonía con el entorno, puesto que evita gastos innecesarios de gasolina o transporte, favorece la economía local y la resiliencia, nos permite consumirlas frescas maduradas en el mismo campo o cultivadas en el momento.

Verduras de hoja verde más conocidas que podemos encontrar a los mercados del Mediterráneo

Es típico de la tradición gastronómica catalana celebrar fiestas arraigadas en los cultivos locales de verduras verdes, como la fiesta de la alcachofa de Santo Boi, las xatonades del Garraf, la fiesta del calçot de Valls o la fiesta del trinchado de Puigcerdá, entre otros.

La lista de verduras de hoja verdes que podemos encontrar a nuestros mercados y tiendas agro-ecológicas es variada y larga: acelgas, alcachofas, apio, berro, borraja, hojas del brócoli, canónigos (tradicionalmente cultivado a los huertos de los monasterios), calçots, cardo, col rizada, hojas de la coliflor, col de paperina y espigalls (típicos del Garraf), coles de Bruselas, puerros y ajos tiernos (la parte verde), rúcula, diente de león, llantén, ortigas (estas cuatro últimas las podemos cosechar salvajes), escarola, espinacas, hojas de nabos, de rabanitos o de zanahoria. Las lechugas más conocidas son el trocadero, el iceberg, la miniromana o cogollos de Tudela, la escarola, la romana, la maravilla, el lollo, la de tallo (también llamado lechuga espárrago) y la hoja de roble.

También podemos hacer un pequeño huerto casa con hojas verdes aromáticas como la albahaca, menta, cilantro, perejil, cebollino…

Años atrás, cuando compraba col, puerros o zanahoria, los labradores del mercado donde compro habitualmente me decían: “Te corto las hojas?”. Ahora ya no me lo preguntan más porque saben que, si una verdura es ecológica, lo aprovecho todo y me regalan las hojas que no quieren otras personas que aún no saben todos los beneficios que tienen!

Para acabar, quiero recalcar que es importante consumir verduras de cultivo biológico, puesto que así nos aseguramos una aportación mucho más elevada de vitaminas y minerales; pero si la verdura no lo es, las partes externas de la planta no se tienen que comer, puesto que traen la mayor parte de los productos químicos con los cuales ha sido fumigada. Es una lástima, puesto que también son las partes que tienen un contenido de clorofila más elevado.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

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LA EFICACIA DE LA MACROBIÓTICA FRENTE A OTRAS OPCIONES

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La macrobiótica, entendida como el conjunto compuesto por alimentación, estilo de vida y sistema filosófico basado en la medicina oriental puede aportar grandes cambios, tanto a corto como a largo plazo en personas que la practican.

Esta transformación que muchas personas, cada vez más, hemos experimentado sobre todo durante la primera época (que puede ser de varios meses o años, se debe básicamente al cambio de dieta, a la incorporación de hábitos saludables como el ejercicio y a la introspección necesaria para revisar nuestras necesidades, ciertas creencias y aspectos de la vida que también necesitan un cambio para facilitar esta transformación individual mediante nuestra actitud.

Nada nuevo ni diferente con respecto a otras propuestas de bienestar que también incluyen dieta, ejercicio y trabajo interior a través de la terapia y/o estilo de vida. La gran mayoría de las dietas funcionan y aportan una notable mejoría, se llamen como se llamen. Esto nos lleva a deducir que en un principio no es el tipo específico de dieta, ni de ejercicio, ni de estilo de vida en cuestión el que opera “milagros” en nuestro cuerpo-mente sino nuestra propia voluntad de cambio y los cambios de hábitos en sí que nos estamos aplicando. A menudo es más importante para nuestro bienestar momentáneo lo que dejamos de comer, incorporar movimiento y más creatividad en nuestra rutina, concedernos un espacio personal y revisar las actitudes que merman nuestra felicidad que lo que comemos exactamente (dentro del abanico de productos saludables, claro) y que el tipo de ejercicio o disciplina cuerpo-mente-espíritu que practicamos.

Reflexión sobre diferentes maneras de comer

Las dietas convencionales, por ejemplo ir a la dietista para quitarse unos cuantos kilos o mantener el peso adecuado, analizan los alimentos y su combinación para formar los menús en base al aporte de nutrientes estipulado como adecuado para cubrir las necesidades del organismo sin tener en cuenta si estos alimentos son ecológicos o no, si son refinados o no y sin valorar el estado energético que crea su consumo a medio y largo plazo. Sólo contemplan el efecto de los alimentos a nivel de peso y masa corporal siguiendo cánones físicos, a menudo establecidos como estéticos por la industria de la moda.

Otras dietas, aunque sean extremistas, pueden ayudar a corto plazo a equilibrar una condición muy desajustada y por tanto extrema, como por ejemplo una dieta crudi-vegana ayuda a relajar, enfriar y desintoxicar una condición muy tensa y con demasiado calor interno producida por el excesivo consumo de carne, embutidos, huevos, sal y estilos de cocción contractivos con mucho fuego (barbacoa, horno, ahumado, proteína animal madurada y conservada en sal). A medio o largo plazo, dependiendo de la constitución de la persona, estas dietas a base de alimentos vegetales crudos, pueden debilitar a la gran mayoría creando frio interno, apagar el fuego digestivo, apagar la libido, etc.

El veganismo, muy noble en su causa de erradicar el sufrimiento animal evitando su asesinato y consumo, a menudo no concede importancia ni al origen de los alimentos, ni a su calidad, ni a cómo afectan los alimentos a la salud humana y por eso existen personas que lo dejan al sentirse debilitadas o no entender el proceso de cambio que se está dando en su fisiología al haber dejado de comer proteína animal o por haber detectado en analíticas niveles bajos de b12, hierro y/o vitamina D. Es posible comer vegano sin carencias o debilidad, ni a medio ni a largo plazo, y de hecho muchas personas lo consiguen estudiando  cómo elaborar menús equilibrados y comiendo alimentos bien cocinados que nutren.

Las numerosas teorías (o modas) alimentarias de hoy día se contradicen entre sí y esto hace que las personas que se inician entren en confusión. Algunas afirman que hay que comer los alimentos crudos porque así están vivos, otras que los crudos al ser muy yin, acidifican y es mejor cocinarlos para quitarles esa acidez y yanguizarlos. Algunas veces se recomienda tomar la fruta entre comidas y otras tomarlas antes de las comidas o tomar poca fruta. Hay quien afirma que no podemos vivir sin proteína animal y quien prescinde totalmente de ella. Los adeptos a los lácteos ensalzan su contenido en calcio mientras que los que están en contra de los lácteos dicen que su calcio no tan asimilable  como el calcio vegetal que aportan almendras, hojas verdes, algas, etc. Para algunas personas el trigo es un alimento ancestral sagrado y para otras, es un veneno tanto por su contenido en gluten como por las modificaciones genéticas a las que ha sido sometido.

Podría seguir describiendo teorías ya que hay muchas muy convincentes.

El simple hecho de cambiar alimentos precocinados, con conservantes, colorantes y pesticidas por verduras frescas y alimentos ecológicos en general proporciona un impacto muy positivo en el organismo que hace que las personas se sientan mejor en poco tiempo.

Esta mejoría viene dada, tal y como describe Mariano Bueno, porque se da prioridad a alimentos regeneradores (que tienen efectos positivos en los procesos metabólicos o biológicos y se les reconoce efectos claramente preventivos de ciertos trastornos de salud o incluso terapéuticos para ciertas dolencias) y a alimentos generadores de vida (imprescindibles para la vida que predisponen a gozar de buena salud) y se reducen o eliminan los alimentos degeneradores (que alteran de forma negativa los procesos biológicos o contienen sustancias potencialmente nocivas o tóxicas), los cuales se reducen a cantidades mínimas o se eliminan completamente de la dieta. Así, se clasifica los alimentos según su aportación global positiva o negativa y a sus efectos nutritivos y saludables.

En la macrobiótica los alimentos degeneradores coinciden con los eliminados de la gran mayoría de las dietas saludables. Son: harinas refinadas, arroz blanco, azúcar blanco, aperitivos salados (patatas fritas, snacks, cacahuetes fritos o muy tostados, leche de vaca y productos lácteos muy procesados con aditivos y azucarados o con edulcorantes químicos, grasas animales y vegetales saturadas o hidrogenadas, carnes procesadas (salchichas, embutidos…), carnes rojas y requemadas, bebidas azucaradas o con edulcorantes, café torrefacto, alcohol sin moderación.

¿En qué se diferencia la macrobiótica de las opciones anteriores?

La macrobiótica da mucha importancia a qué se come, cómo se come, qué propiedades y cualidad energética tienen los alimentos y sustancias que incorporamos a través del medio-ambiente a nuestro organismo. Los clasifica en Yin (expansivos), Yang (contractivos), en alimentos que calientan, enfrían o tienen un efecto neutro, y además tiene en cuenta cómo cambian estas cualidades primarias al ser preparados en diferentes estilos de cocción, al combinarlos entre sí y cómo influyen los diferentes cortes en el caso de las verduras en su sabor y sinergia con nuestro organismo.

……………………………………Extremo expansivo (YIN)…………………………………

Drogas y la mayor parte de los medicamentos.

Productos químicos

Bebidas alcohólicas.

Azúcar refinado.

Complementos vitamínicos.

Edulcorantes: miel, melazas

Jalea real y polen.

Bebidas aromáticas y estimulantes: café, té, menta…

Especias.

Zumos de fruta.

Aceites.

Frutas tropicales.

—————————————–

Frutas.

Lácteos blandos.

Frutos secos.

Vegetales de origen primitivo y tropical: setas, espárragos, solanáceas…

Germinados.

Verduras de hoja.

Verduras redondas.

Raíces.

Semillas.

Legumbres.

Cereales integrales.

Pescado.

—————————————–

Marisco.

Aves.

Quesos curados.

Mamíferos.

Huevos.

Salsa de soja, miso, umeboshi.

Sal marina.

………………………………….Extremo contractivo (YANG)……………………………….

La macrobiótica recomienda consumir mayormente, en porcentajes flexibles y adaptados a cada circunstancia los alimentos en verde del diagrama anterior.

La diferencia fundamental entre la macrobiótica y otros sistemas dietéticos estriba en que ante todo en que no es puramente una dieta sino un acercamiento a las leyes dialécticas del Orden del Universo. Contiene una alimentación preventiva que no considera los desajustes de salud como un enemigo que hay que combatir sino como una ruptura en primera instancia de un equilibrio (sodio/potasio, yin/yang, positivo/negativo, etc). La macrobiótica se desarrolla a través de la comprensión del Principio Único y aplica conocimientos de nutrición para equilibrar la condición física y fisiología de nuestros órganos y sistemas corporales, así como nuestra condición mental (por ejemplo, ayuda a centrar a una persona dispersa).

¿Por qué funciona la macrobiótica?

La macrobiótica funciona porque no sigue dogmas ni estándares estrictos y cambia sus pautas al ritmo de los cambios físicos, mentales y ambientales de cada persona. La macrobiótica nos puede acompañar toda la vida ya que se adapta a ella y a sus circunstancias.

Cuando una persona inicia un cambio de alimentación se valora su constitución, su condición, su momento y su proceso individual. Se la guía con un esquema que se puede aplicar para regularse durante unos meses y a medida que se va sintiendo mejor y también cambia su estado energético, sigue cambiando el conjunto de su alimentación por sí misma a través del estudio y de la auto-observación. En el marco de la macrobiótica medicinal nos hacemos cargo y nos responsabilizamos de nuestro propio proceso en vez de derivar esta responsabilidad en otra persona. Es una medicina del cuerpo entero. La enfermedad es considerada como una advertencia, como un signo amistoso.

La  macrobiótica anima a la auto-reflexión, estimula la consciencia del sí-mismo, la maestría del sí-mismo. Es una vida-alimentación-sanación para la liberación. En la macrobiótica es la persona quien se ha de sanar a sí misma y ser totalmente responsable de sí misma sin depender de un médico, nutricionista o terapeuta. La curación macrobiótica empieza por la auto-reflexión, aunque ésta no se refiere sólo la enfermedad física, sino que se ha de revisar y cuestionar todas nuestras actitudes, nuestros pensamientos y creencias, nuestra alimentación y estilo de vida. La auto-reflexión es el principio básico de la macrobiótica y el auto-diagnóstico es su herramienta práctica.

En el caso de que exista una patología, la persona se puede cuestionar:

–       ¿Dónde se encuentra la causa?

–       ¿Está relacionada con la alimentación?

–       ¿Es de origen emocional?

–       ¿Es algo externo que me está afectando?

–       ¿Quién es responsable?

Tras descubrir la causa de la enfermedad se ha de proceder a un cambio radical en la dinámica de vida, en el comportamiento o actitud hacia las personas y nuestro entorno, pero el primer cambio ha de ser el cambio de alimentación.

Poco a poco, esta nueva alimentación influirá en los comportamientos y en nuestra percepción de un mundo más unido y universal que se irá imponiendo en nosotros de manera natural.

El reencuentro de la salud, una vida plena y longeva, confianza renovada debido a la pérdida de miedos ancestrales profundos son sólo algunos de los efectos de esta revolución interior.

Primeros pasos en la macrobiótica

Existen dos posibles opciones para dar los primeros pasos:

–          Cambiar de manera gradual y poco a poco.

–          Decir: ¡Stop! Y cambiar de manera drástica.

En cualquier caso, es importante dedicarse a estudiar tanto las bases filosóficas (el orden del Universo, el Principio único, las 5 transformaciones, algo de nutrición desde el punto de vista bioquímico, etc.) como practicar en la cocina, convirtiéndola en el templo de la casa donde una entrega una energía que a muy corto plazo le revertirá en cambios que intencionadamente o no, extenderá a su entorno.

Algunas personas que intentan cambiar radicalmente su alimentación hacia la macrobiótica pueden sentir que ésta no es adecuada para ellas y abandonan al cierto tiempo de practicar de manera rígida el estándar recomendado.  Las pautas a continuación son de ayuda para un inicio efectuando una transición más gradual que en muchos casos será más duradera.

1-      Reduce tu consumo de carne y productos cárnicos. Empieza por eliminar la carne roja y reduce la frecuencia a mensual de las ingestas de carne. De este modo, tus sistemas corporales y energéticos se ajustarán más suavemente al cambio. Sustituye el pollo, pavo y otras carnes blancas por pescado. Toma más legumbres.

2-      Reduce el consumo de hidratos de carbono refinados como los productos elaborados con harina blanca (pan, bollería, galletas…) y sobretodo sustituye el azúcar por endulzantes naturales como melazas de cereales, zumo concentrado de manzana, fruta seca…

3-      Elige productos de panadería integrales de los buenos (hechos con harinas ecológicas de buena calidad que no se han congelado, con levadura madre y no con mezclas de harinas reforzadas como los que venden en los supermercados).

4-      Reduce el consumo de lácteos, sustituyéndolos por  bebidas vegetales (leches vegetales: de arroz, avena, kamut, almendra, etc.), mayonesa de tofu o de soja, cremas para untar elaboradas con mantequillas de frutos secos y aprende a elaborar platos que emocionalmente te aportarán la misma energía que los lácteos como natillas veganas, quiche de tofu o queso vegetal, yogures de frutos secos…

5-      Cambia los cereales azucarados del desayuno por un buen müesli sin azúcar, naturalmente dulce a base de fruta seca como pasas, orejones, ciruelas pasas…

6-      Sustituye los bocatas por tentempiés hechos en casa que te aporten energía estable (sustituye el bocata de pan blanco por una torta de avena, por bolas de arroz).

7-      Sustituye las bebidas gaseosas químicas y azucaradas por tés naturales o jugos frescos de verduras.

8-      Toma regularmente comidas completas, asegurándote todos los nutrientes, es decir:

–          HIDRATOS DE CARBONO: cereales integrales (arroz, trigo, cebada, mijo, avena, centeno, maíz…) y derivados (pan, pastas y sémolas integrales, cus-cús, bulgur, copos…).

–          PROTEINAS: legumbres: garbanzos, lentejas, judías, habas, guisantes, soja blanca, verde o negra… y derivados: seitán, tofu, tempeh…Frutos secos.

–          LÍPIDOS: aceite de oliva, de sésamo, de maíz…  y mantequillas de frutos secos.

–          VITAMINAS: frutas y verduras incluyendo siempre una ración de verduras verdes poco cocinadas o crudas.

–          MINERALES: usa una pequeña cantidad de algas en cada comida, semillas (sésamo, calabaza, girasol), verduras…

9-     De manera gradual y a medida que el organismo se limpia de toxinas y memorias de alimentos procesados y quimicalizados, aumenta el gusto por comer alimentos tal y como nos los da la tierra: integrales, con vida; la papilas gustativas recuperan su sensibilidad y sentimos el efecto no solo físico sino también energético de cualquier alimento con mayor intensidad.

10- Haz que los cambios que has incorporado sean una prioridad para ti, evitando que los antiguos hábitos se vuelvan a hacer sitio en tu vida. Si llegara a suceder, es útil que recuerdes que esto forma también parte del proceso de transición hacia una vida más saludable en todos los aspectos de tu ser y que no significa que estés fallando en tu proceso de cambio o de afianzar la dieta macrobiótica en tu vida. Después de una temporada prescindiendo de alimentos procesados, refinados, quimicalizados y extremos y comiendo macrobióticamente, nuestro organismo aprende a asociar sensaciones placenteras a comer de esta manera. Entonces las apetencias por la comida basura o procesada disminuyen hasta desaparecer. Esto, aparte de por haber cambiado nuestras memorias celulares, sucede también debido a que comiendo alimentos integrales de manera adecuada a nuestras características personales, se equilibra el nivel de azúcar en sangre. Este momento en el que nuestra mente ya no vibra con alimentos basura, es el momento en que empezamos a comer con libertad infinita en vez de mecánicamente o compulsivamente.

Recuerda que cualquier transformación desde la propia experiencia es un proceso que requiere de tiempo para encarnarse. La adopción meramente intelectual de teorías e incluso de prácticas sin dar tiempo a que se conviertan en parte de la esencia de una misma no son cambios sólidos, ni duraderos, ni honestos. El cambio de una alimentación convencional moderna a la macrobiótica requiere de mucha perseverancia. En este viaje pueden aparecer tanto etapas en las que te sientas maravillosamente como etapas más difíciles que parezcan frustrantes, la mente puede entrar en confusión y querer volver atrás buscando excusas para volver a consumir alimentos dañinos.

George Ohsawa enseñó que “cuanto mayor es la dificultad, mayor es también la satisfacción”. Esto se puede aplicar a cualquier tema que una trata de controlar.

Una de las mejores lecciones que me ha dado la macrobiótica y que me sigue dando después de tantos años es que hay que afinar en el arte de disminuir el ritmo en la vida cotidiana. Readaptar los ritmos de la vida moderna a los de la naturaleza para recuperar la paz y el sentido de pertenencia a un proceso atemporal y eterno.

Preparar un menú macrobiótico va más allá de la simple cocina. Implica presencia y práctica del “aquí y ahora”, es pura alquimia que va más allá del alimento en sí. Es una forma de meditación activa que incorpora el ritual cotidiano que nos nutre y sustenta la vida. Esto es algo que no se puede comprar, que no se puede obtener con dinero sino con la constancia y la dedicación.

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