EL BAZO EN LOS CAMBIOS DE ESTACIÓN

 

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El bazo pertenece en la medicina oriental al Elemento Tierra. Los textos clásicos de la MTC afirman que el elemento tierra no corresponde a ninguna estación sino a la transición entre cada estación (últimos 18 días donde la energía vuelve al centro y se recarga para volver al exterior en la nueva estación,) aunque se manifiesta con más intensidad a finales de verano o quinta estación. Un bazo sano hace que el organismo sea vital y ayuda a una inmunidad fuerte (controla nuestras defensas) y por tanto a crear resistencia frente a la enfermedad. Se relaciona con el Ki del grano, traducción digestión, todo el proceso digestivo

Cuando nos adaptamos a nuestro entorno, conocemos nuestras necesidades y les hacemos caso estamos favoreciendo un buen funcionamiento de nuestro bazo. Para ello, es muy importante que nuestra nutrición sea la adecuada desde la infancia. Al nacer, nos nutrimos con la leche materna, con su soporte y con la protección de nuestros padres; con el destete, nuestros padre-madre nos siguen nutriendo con los alimentos que saben que serán los mejores y desarrollamos capacidades digestivas más complejas, a la vez que tomamos ejemplo de cómo cuidar de nosotros/as mismos/as efectuando el paso de la dependencia hacia la independencia. El bazo, al formar parte del sistema digestivo adapta los alimentos para nutrir y dar soporte a nuestro organismo. Este proceso es llamado “transformación y soporte”, saca los nutrientes y los transporta, los lleva donde tienen que llegar.  Es como la madre que nutre y entrega los frutos de su producción. Representa el hogar, el centro. Cuanto más fuerte sea la condición de nuestro bazo, más capaces seremos de nutrirnos con los alimentos que tomamos para dar soporte a las necesidades de nuestro cuerpo-mente.

A nivel mental, el bazo se asocia a nuestros procesos de pensamiento, gobierna nuestra habilidad para estudiar, concentrarnos y para procesar información. Nuestras capacidades de concentración y digestión están relacionadas y se influencian la una a la otra.  Estar muchas horas sentados/as ejerciendo un trabajo mental fuerte puede debilitar la energía de este elemento (por ejemplo, estar delante del ordenador da ganas de comer crujiente, que es la textura del elemento tierra).

A nivel emocional, el bazo contiene nuestra habilidad para satisfacer nuestras necesidades, para obtener y proporcionar nutrición emocional y soporte. A menudo se pueden confundir las necesidades emocionales y nutricionales comiendo cuando lo que se necesita es AMOR o apoyo, En los trastornos alimentarios se confunden la necesidad de afectividad con la necesidad de comer  (bulimia, anorexia). La creencia de que merecemos nutrición y la confianza de que siempre habrá suficientes nutrientes disponibles son imprescindibles para desarrollar una condición fuerte de bazo. Anatómicamente, el bazo tiene que ver con las fascias y los tejidos blandos de nuestro cuerpo que sirven para darle soporte y contención y cuando el bazo está débil, tienen un aspecto flácido o blando, sin tono o excesivamente duras y rígidas si la condición es muy yang o contraída. Las personas que trabajamos con constancia la consciencia corporal sabemos bien de la relación entre los bloqueos físicos que se manifiestan, su relación emocional y el avance espiritual que se da al traspasarlos.

¿Cómo podemos fortalecer y mantener una condición adecuada de bazo?

Físicamente al bazo le gusta llevar una vida sensual, el sabor dulce de los abrazos: abrazar, ser abrazado, el cariño y que todos los músculos se estiren, tonifiquen y relajen.

Mentalmente le gusta la paz, la calma que se respira cuando el calor del verano disminuye y estalla la primera lluvia que limpia el medio-ambiente e invita a bajar suavemente el nivel de actividad concentrar nuestra energía intelectual hacia el inicio de nuevos conocimientos y nuestra energía espiritual en ayudar a los y las demás. Por el contario, al bazo no le gusta que usemos en demasía nuestra fuerza mental en actividades intelectuales agotadoras ni estresantes o en trabajos que supongan estar largas horas procesando información. No le gusta nada que nos obsesionemos con problemas ni con actitudes que den rienda suelta a celos o preocupaciones ilusorias.

Cuidar nuestra relación con la tierra simplemente puede significar ser más terrenales, “tener los pies sobre la tierra”.  Además de a través de nuestra alimentación cotidiana, podemos potenciar la conexión con la tierra cuidando de una huerta, modelando utensilios con barro, caminando descalzas, mediante la práctica de más posturas de pie en yoga (y también siendo conscientes del elemento tierra de cada postura), practicando hacer expresión corporal o danza contemporánea “release” que nos enseña a rodar por el suelo y a caer sin dañarnos…

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Nutrir la Tierra a través del alimento

Sugerencias:

–          Mastica con gratitud y agradecimiento hasta sacar el dulce natural de los alimentos. Esto nos lleva a comprender.

–          Come con alegría y actitud positiva evitando las creencias sobre alimentos “buenos” o “malos” ya que no los hay sino que cada alimento puede ser adecuado o no serlo según nuestras circunstancias puntuales, siempre en constante cambio.

–          Relájate antes de comer. Una corta meditación o postura supina de yoga que ayude a relajar los órganos abdominales y a centrar la mente resulta útil para enfocarla en la consciencia al comer y erradicar distracciones o preocupaciones.

–          Evita sobrecargar tu sistema digestivo comiendo más de lo necesario.

–          Evita beber durante la comida tanto para no inundar el bazo como para no debilitar el fuego digestivo. La sopa del inicio, el agua absorbida por los cereales, las legumbres y que contienen las verduras y el té del final son más que suficientes.

–          Evita enfriar tu bazo con exceso de comida cruda, fría o líquida.

–          Evita cenar tarde, deja pasar al menos 3h entre la última ingesta de comida y el momento en que vas a dormir.

Estilos de cocción:

El tipo de cocción para el verano tardío o para una persona con desequilibrios en el elemento tierra estará basada en alimentos y cocciones que creen una energía descendente, hacia abajo y que calienten. Es una cocina que requiere más tiempo en la que se usan vegetales redondos, todo tipo de coles, calabazas, cebollas, zanahorias y garbanzos.

Para el exceso de humedad, cocinar seco (presión, poco agua, evitar remojo, evitar exceso de sal y harinas que crean retenciones) y tomar más alimentos diuréticos como el mijo, nabo, berros, pepino, apio, kimpira de zanahoria, adereza con perejil picado o salvia fresca tus platos, si es temporada toma ortigas salvajes, toma una infusión al día de cola de caballo, de diente de león

Si te sientes: Ansioso, descentrado, preocupado, pensamientos estancados, demasiado sensitivo, celoso, crítico, cambios de humor repentinos, piensa demasiado, cínico, dependiendo de otros, pena de sí mismo/a, con cambios repentinos de energía, antojos por el dulce, digestiones difíciles, baja resistencia a las infecciones, sin energía 4-6 de la tarde, difícil levantarte por la mañana…

Y quieres sentirte: Calmado, relajado, con energía para ayudar a los demás, considerado, equilibrado, comprensivo…

Evita:

Azúcar refinado, cereales refinados (sobretodo harinas), miel, frutas tropicales y zumos (todos los productos excesivamente Yin son muy irritantes para el Sist. Digestivo y acidifican), comida con mucha grasa, proteínas animales con grasas saturadas, pescados ahumados y en lata, huevos (productos Yang Extremo), queso, lácteos, helados (producen flema y pueden generar bultos, quistes, tumores y calambres abdominales), alcohol, drogas, alimentos con aditivos, vinagres, comida ácida, comida quemada o excesivamente seca (incluso galletas de arroz) crean tensión en el páncreas que deriva en hipoglucemia, estimulantes (café, té, chocolate, bebidas gaseosas), bebidas frías.

Toma:

Cereales integrales (enfatizando el consumo de mijo).

Verduras dulces, alimentos de sabor dulce natural amarillos o de color naranja como la calabaza, raíces (napícol, zanahorias), cebollas coliflor, col, judía tierna.

Proteínas de origen vegetal: garbanzos, azukis con kombu y calabaza

Algas arame, dulse…

Condimentos salados con moderación (miso blanco, umeboshi…)

Verduras en cocción Nishime

Daikon seco

Raíces con sus hojas

Ensalada escaldada o prensada o al vapor

Verduras salteadas en agua

Cocción Kimpira.

Verduras al estilo nabe (plato-bol de pasta con verduras poco hechas + tofu o tempeh o mochi).

Fruta cocinada: manzanas, fruta seca, fruta con kuzu.

RECETAS PARA EQUILIBRAR LA ENERGÍA TIERRA

Crema de mijo con cebollas (la puedes tomar para el desayuno)

Ingredientes: 500gr de cebollas, 1 vaso de mijo, una pizca de sal marina, 1 vaso de leche de arroz.

Preparación: Cortar las cebollas a medias lunas finas y ponerlas en una olla a presión con el mijo previamente lavado + 5 vasos de agua. Cocer a presión 35mn. Añadir la leche de arroz y cocinar 10mn más. Se puede triturar con un pasapuré para dar una textura más fina y untuosa y aliñar con un poco de gomasio o semillas tostadas.

Sopa de miso remineralizante

(Receta completa picando sobre el nombre Sopa de miso…”)

Ensaladilla de mijo con alga dulce, calabaza, brócoli y coliflor

Ingredientes: 1 vaso de mijo, calabaza, brócoli, coliflor, algas dulse, una pizca de sal marina

Preparación: Lavar y hervir el mijo en 2 tazas de agua unos 15mn. Ha de quedar suelto. Cuando esté cocido, ponerlo en un cuenco y airearlo removiendo c0n un cucharón de madera. Dejarlo enfriar. Cortar la calabaza a cubos y cocinarla al vapor. Ha de quedar crujiente. Enfriar y reservar. Cortar el brócoli y la coliflor a florecitas y cocinarlos también al vapor. Remojar las algas dulse 5mn. Mezclar el mijo, las verduras y las algas sin que se apelmacen.

ALIÑO: Puré de umeboshi, agua, cebollino y aceite de sésamo .

Azukis con kombu y calabaza

Ingredientes: 1 taza de azuki, 2 tazas de calabaz, 1 tira de alga kombu (10cm.)

Preparación: Remojar las azukis durante 8h con el alga. Colocar el alga en el fondo de la olla a presión, las azukis con el agua de remojo y la calabaza cortada a cubos encima. Añadir agua si es necesario hasta cubrir la calabaza, llevar a ebullición, hervir durante 5mn a fuego fuerte con la olla abierta, intercalar un difusor de calor entre la olla y el fuego, cerrar la olla, bajar el fuego al mínimo y cocinar de 2h. Cuando transcurra este tiempo, dejar que el vapor salga lentamente si es olla a presión. Toma el caldo como si fuera un té o resérvalo para sopa.

Kimpira de zanahoria

(Receta completa picando sobre el nombre “kimpira”)

Paté de chirivías

Ingredientes: 4 chirivías cortadas a rodajas, 2 cebollas cortadas a cuadritos, 1 c.c de miso blanco

Preparación: Hervir las chirivías con poco agua y una pizca de sal durante 5mn. Saltear las cebollas cortadas a cuadritos con aceite de sésamo (poco). Añadir las chirivías, un poco de agua y cocinarlas a fuego lento hasta que se ablanden, añadir el miso previamente disuelto en agua y seguir cocinando hasta que se seque el agua. Triturarlas hasta hacer una pasta. Puedes añadir tallos de cebolla fresca picados encima.

Bombones de boniato con algarroba

Ingredientes:: 2 boniatos blancos, 1 taza de harina de algarroba, Leche de arroz, La ralladura de un limón, Coco rallado.

Preparación:
– Hornear los boniatos hasta que estén blandos. Quitar su piel cuando se hayan enfriado, añadir la ralladura de limón y machacarlos con un tenedor. Hacer bolas pequeñas y reservarlas.
– Hacer una crema muy espesa con la algarroba y la leche de arroz (añadir a pocos la leche) para poder rebozar en ella las bolas de boniato.
– Una vez rebozadas, ponerlas en un plato y espolvorear coco rallado encima.
– Dejar las bolas en la nevera hasta que se vayan a consumir para que la cobertura quede firme.
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LOS CINCO ELEMENTOS EN LA MACROBIÓTICA (O LAS CINCO TRANSFORMACIONES DE LA MEDICINA ORIENTAL)

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Hace más de dos mil años los sabios chinos formularon una teoría con la cual pretendían explicar las fases del cambio. Estos antiguos filósofos comenzaron con la premisa de que el cambio ocurre de una manera ordenada y previsible. Observaron la naturaleza y vieron que las estaciones se sucedían en un ciclo ordenado; que el crecimiento y desarrollo de los seres humanos también tenía lugar de una forma orgánica y ordenada, es decir, desde la infancia a la pubertad, a la adolescencia, a la edad adulta y a la vejez.
La psicología personal también parecía seguir patrones constantes.
Una idea evoluciona pasando por ciertas fases claras en el camino a convertirse en una realidad. El cambio no es algo que se produzca al azar, dijeron los sabios antiguos, sino un proceso ordenado, una evolución.
Los chinos formularon la teoría del cambio y la llamaron Cinco Elementos, o Cinco Transformaciones.
Igual que la mayor parte del pensamiento oriental, las Cinco Transformaciones reflejan la capacidad china para clasificar los fenómenos y al mismo tiempo mantenerse flexibles. La teoría se ha aplicado a la curación, la psicología personal, la agricultura, la economía y la política. Se ha empleado para tratar la enfermedad, pronosticar el tiempo y adivinar la suerte personal. En resumen, es una cosmología, un intento por entender la vida y el Universo.

En su forma más abstracta, la teoría de las Cinco Transformaciones postula que todo cambio ocurre en cinco fases. Cada fase está asociada con un determinado elemento de la naturaleza: fuego, tierra, metal, agua o madera.
El proceso comienza con la inspiración original, el mundo de las ideas. En esa fase la cosa en cuestión es aún amorfa, plástica, y sin embargo posee la energía necesaria para inspirar la acción. Los sabios buscaron una analogía en la naturaleza y encontraron el fuego que, aunque muy amorfo,
posee sin embargo una gran energía que inspira el cambio. Desde el estado de fuego, el ciclo avanza hacia un estado más sólido, más asentado, en el cual la idea comienza a tomar forma como realidad perceptible.
Esa fase se llama tierra, y a partir de ella el proceso avanza hacia su forma
más densa y material, el metal. El estado metálico sugiere la mayor condensación o «yanguización» del proceso, en la cual la idea arraiga firmemente en el mundo material. La cosa en cuestión nace. Es real. Desde la fase del metal, el proceso continúa hacia el agua, su estadio más flexible y perdurable. El agua significa la continuidad del cambio hacia un objetivo concreto, porque el agua siempre está fluyendo hacia el mar. Desde la fase del agua, el proceso evolutivo entra en la fase de la
madera, en la cual vemos los frutos del sueño. Aquí la inspiración original ha pasado su desarrollo necesario para producir recompensas. Madera significa la culminación del ciclo, porque la madera no sólo da frutos sino que también fertiliza el suelo con sus hojas, semillas y frutos no consumidos, para enriquecer el suelo y comenzar nuevamente el proceso de regeneración.
Si tuviéramos que aplicar la teoría de las Cinco Transformaciones a los negocios, a una zapatería por ejemplo, diríamos que la fase del fuego es el momento en que la idea seminal surge en la mente del futuro propietario o propietaria. Ese es el momento de la inspiración original, el momento
de gran entusiasmo que surge con el nacimiento de una nueva idea. La fase de la tierra marca el estadio en que el propietario hace los planes para su negocio y toma medidas para la financiación. Ya ha llevado su idea desde el dominio de lo abstracto al dominio práctico o terrenal. La fase del metal es la apertura de las puertas al público. La idea ya es realidad en todas sus dimensiones; la persona ya está vendiendo zapatos. La fase del agua significa el proceso diario de llevar el negocio, de seguir con el negocio y tratar con el público, hazaña que requiere gran flexibilidad (la flexibilidad del agua), aguante e ingenio. El propietario o la propietaria de la zapatería debe ahora perseverar mientras
mantiene su vista en el objetivo original, a saber, el éxito del negocio. La fase de la madera trae ese éxito, es la fase en la cual la empresa da frutos. La zapatería no sólo no está en números rojos sino que está generando dinero más que suficiente para el propietario, sus empleados y la comunidad. De la fase de la madera, el ciclo continúa con la de fuego, el nacimiento de una nueva idea y con ella un nuevo ciclo de cambio.

Si bien los Cinco Elementos o las Cinco Transformaciones tienen tradicionalmente una amplia aplicación, ceñiré el análisis a la salud y al desarrollo de la personalidad. Por lo que respecta a la salud, las Cinco Transformaciones revelan el modo como la energía se mueve por el cuerpo, nutriendo a cada sistema orgánico de una manera ordenada y metódica. Porque el cuerpo se puede
entender como un sistema de circuitos integrados en el cual el ki o fuerza vital circula continuadamente por el organismo según un patrón ordenado. La salud es el estado en el cual el ki fluye sin impedimentos por el organismo, nutriendo así cada órgano y cada célula del cuerpo.
El esquema es el mismo: fuego, tierra, metal, agua y madera. Por lo que respecta a la salud física, cada elemento está asociado con un grupo de órganos, los cuales, a su vez, se nutren mutuamente y forman un todo integrado.

Las cinco fases y sus sistemas orgánicos relacionados son los siguientes:
Fuego: El corazón, el sistema circulatorio y el intestino delgado. El corazón y el intestino delgado están unidos, y en la medicina oriental se consideran sistemas orgánicos relacionados. Se considera que se nutren mutuamente. El corazón es el órgano contraído, o yang, mientras que el intestino delgado es el órgano expandido, o. yin. Mientras se nutren mutuamente también pasan la energía a la fase tierra. Por este motivo decimos que los órganos fuego son la madre de los órganos tierra, porque les proporcionan fuerza vital.
Tierra: El estómago, el bazo y el páncreas. Los órganos tierra son la madre de los órganos metal.
Metal: Los pulmones y el intestino grueso. Los órganos metal son la madre de los órganos agua.
Agua: Los riñones y la vejiga. Los órganos agua son la madre de los órganos madera.
Madera: El hígado y la vesícula biliar. Los órganos madera son la madre de los órganos fuego, es decir, el corazón, el sistema circulatorio y el intestino delgado. Con esto se completa el ciclo, que no se cierra sino que continúa.

Si todos los elementos están trabajando de manera óptima, no aparece ningún síntoma y la salud es óptima. Si, por otro lado, una o más fases están obstruyendo la energía, el sistema orgánico correspondiente va a sufrir. En consecuencia, aquellas personas que dañan su hígado suelen sufrir problemas cardiacos y del intestino delgado, mientras que aquellas que dañan su bazo, estómago y páncreas también sufren enfermedades del intestino grueso y pulmones.
Al mirar el cuerpo según las Cinco Transformaciones, podemos ver fácilmente la armonía dentro de los sistemas humanos y conocer la importancia de cada órgano para el cuerpo en cuanto un todo.
Por ejemplo, lo normal sería decir que la digestión la realizan el estómago y los intestinos, pero según las Cinco Transformaciones, la digestión depende absolutamente del sano funcionamiento del bazo.
Sabemos que, desde el punto de vista biológico, el bazo filtra y elimina de la sangre las células dañadas y muertas y le aporta células inmunitarias, como los linfocitos y otros glóbulos blancos. En la medicina occidental, el bazo no se considera esencial para la vida y suele extirparse quirúrgicamente, como en el caso de ciertos cánceres y otros trastornos.
La medicina oriental, en cambio, considera el bazo uno de los órganos más importantes y esenciales para el funcionamiento ordenado de la vida. La energía del bazo, es decir el ki emanado del bazo, rige el movimiento del alimento durante la digestión. La energía del bazo ayuda a transportar el alimento por el intestino. Mientras hace esto también ayuda al intestino delgado a convertir la esencia del alimento, es decir los nutrientes esenciales, en sangre y ki. El bazo envía ki a los pulmones y al intestino grueso. De esa manera nutre estos órganos con fuerza vital, haciendo posible la respiración y la eliminación de los desechos. La energía debe emanar libremente desde el bazo para nutrir de forma adecuada los pulmones y el intestino grueso. Esta energía del bazo es necesaria para crear la peristalsis y hacer avanzar los desechos por el intestino hasta salir del cuerpo.
Usted podría decirse: «Pero yo pensaba que el intestino hace eso solo». Si mirara estrictamente el intestino, podría tener razón, pero el grado de capacidad del intestino para realizar la peristalsis depende de la energía que recibe del bazo.
Normalmente, si el bazo tiene problemas, habrá exceso de gases, acidez estomacal o algún otro problema digestivo, como la acedía, por ejemplo. Si hay problemas de digestión, por lo tanto, hemos de tratar el tracto intestinal y también el elemento tierra. La energía del bazo necesita que en el cuerpo haya un ambiente alcalino. Cuanto más ácida está la sangre, más sufre el bazo. Por lo tanto, para la salud del bazo es esencial masticar bien los alimentos, ya que la saliva es una sustancia alcalina. Cuanto menos se mastica, menos saliva impregna los alimentos y peor es la
salud del bazo.
Según la medicina oriental, la energía del bazo también rige la sangre. Cuando hay hemorragia del útero o cualquier otro problema con pérdida de sangre, la medicina oriental recomienda tratar el bazo, porque el bazo contiene y canaliza la sangre por el cuerpo. Si la energía del bazo es débil, la sangre se saldrá de sus capilares produciendo hemorragia en alguna parte blanda del cuerpo.
Si el bazo, el estómago y el páncreas son estimulados excesivamente durante un tiempo, finalmente se debilitarán tanto que serán incapaces de hacer pasar la energía a los pulmones e intestino grueso, haciendo a su vez sufrir a estos órganos.
La relación entre el bazo y el intestino grueso es esencialmente la misma que existe entre el intestino grueso y los riñones; los riñones y el hígado; el hígado y el corazón, y el corazón y el bazo. Cada uno nutre al otro con ki, haciendo posible su funcionamiento óptimo.
En este ciclo nutritivo, la energía avanza en el sentido de las manecillas del reloj, desde el elemento fuego a la tierra, al metal, al agua, a la madera y nuevamente al fuego. Este ciclo nutritivo proporciona cantidades óptimas de fuerza vital para que cada grupo de órganos funcione bien.

Pero hay otro ciclo complementario llamado Ko o ciclo controlador, en el cual los sistemas de órganos se mantienen controlados, limitados. De esta manera, cada grupo de órganos se mantiene en equilibrio con los demás del sistema. En el ciclo controlador la energía se mueve dentro de los
Cinco Elementos o las Cinco Transformaciones, circula y sirve para mantener a cada órgano dentro de los límites prescritos.
El agua que corre por un río tiene poder debido a dos factores: su caudal o cantidad de agua que nutre el río (esto se corresponde con el ciclo nutritivo de los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones); y la presencia de fuertes riberas, que ofrecen límites al agua y de esta manera le dan dirección, poder y velocidad. Si la ribera cede, o si el nivel del agua supera la altura de la ribera, el agua ya no tiene el mismo poder ni orden. Simplemente inunda una zona y se asienta hasta que por último retrocede. El movimiento disminuye bruscamente y se detiene, hasta que la evaporación o la gravedad llevan al agua en otras direcciones. Mientras se impongan límites al agua, tiene un poder tremendo para mover obstáculos o impulsar bombas hidroeléctricas para generar electricidad.
El Ko, o ciclo controlador, funciona de la misma manera. El ciclo controlador equilibra el organismo manteniendo los límites de la energía que fluye hacia los sistemas de órganos. Mientras la energía circula en el sentido de las manecillas del reloj dentro del ciclo nutritivo, el ciclo controlador la hace moverse dentro del círculo de los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones.

Concretamente el ki, o fuerza vital, se mueve dentro del ciclo controlador de la siguiente manera:
El fuego controla el metal: El funcionamiento del corazón y del intestino delgado controla o limita la energía dentro de los pulmones e intestino grueso.
La tierra controla el agua: El funcionamiento del estómago, bazo y páncreas limita o controla la energía implícita en los riñones y la vejiga.
El metal controla la madera: El funcionamiento de los pulmones y del intestino grueso controla o limita la energía que circula por el hígado y la vesícula biliar.
El agua controla el fuego: El funcionamiento de los riñones y la vejiga controla la energía implícita en el corazón y el intestino delgado.
La madera controla la tierra: El funcionamiento del hígado y la vesícula biliar controla la energía que circula por el estómago, bazo y páncreas.

El ciclo controlador es esencial para los fines de la curación. Veamos un ejemplo. En el caso de la diarrea, el elemento metal (pulmones e intestino grueso) puede estar hiperactivo. Esto suele deberse a un exceso de energía en el bazo, el cual pasa ese exceso al intestino grueso produciéndole
hiperactividad. El desequilibrio del bazo puede estar causado por un consumo excesivo de dulces, o demasiados zumos de fruta o alcohol, o por alguna otra substancia yin que excita el bazo haciéndolo
trabajar demasiado, a la vez que estimula excesivamente el intestino grueso. Cuando el elemento metal está hiperactivo, controla o disminuye la energía que va hacia el elemento madera, el hígado y la vesícula biliar. Entonces se reduce el funcionamiento del hígado. El corazón y el intestino delgado (elemento fuego) también se debilitan, porque el elemento fuego está nutrido por el hígado y la vesícula biliar, que no pueden pasar mucha energía al funcionamiento del corazón e intestino delgado. Esto va a provocar una variedad de problemas digestivos y mala asimilación de los elementos nutritivos. El verdadero problema está en el bazo, que deberá tratarse eliminando los alimentos y bebidas con azúcar, y aumentando el consumo de alimentos alcalinizantes (sopa de miso,
caldo de tamari, cereales integrales bien masticados y diversas verduras).

Otro ejemplo claro de cómo el ciclo controlador afecta a otro sistema de órganos es la relación entre los elementos agua y fuego.
Con frecuencia se consume demasiada sal, lo cual es causa de trastornos renales. El funcionamiento de los riñones y la vejiga (elemento agua) controla el funcionamiento del corazón e intestino delgado (elemento fuego). Por consiguiente, los trastornos renales, sobre todo los provocados por exceso de sal, son causa de enfermedades del elemento fuego, como enfermedades cardiacas e hipertensión. Si deseamos tratar este trastorno, hemos de tratar el elemento controlador, que en este caso es el elemento agua. Reduciendo tajantemente el consumo de sal, aceites y grasas, y aumentando el ejercicio aeróbico suave (elemento fuego), fortalecemos a la vez los elementos agua y fuego y sus correspondientes sistemas de órganos.
Para practicar la diagnosis oriental, hemos de tener conciencia de la pasmosa integración que existe en el cuerpo humano. Hemos de tener conciencia de los problemas físicos inmediatos y de sus causas, pero también de las relaciones subyacentes implicadas en las causas de un problema. Los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones nos ofrecen la clave para esta comprensión más profunda. Por este motivo, los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones formaron los cimientos de la medicina oriental y de muchos de sus principios filosóficos. Son la base para comprender la salud humana y, de esta forma, el cambio natural.

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Bibliografía: Cómo leer el cuerpo de Wataru Ohashi.