La compra de productos ecológicos en canales cortos de comercialización reduce un el precio al consumidor

Según la OMS, el 80% de las enfermedades “de la civilización” tienen que ver con la dieta contaminada. Es una cifra alarmante, pero es la realidad.

La conservación de la gastronomía popular saludable, y de la cocina diaria personal/familiar favorece el mantenimiento del poder interior humano y del equilibrio mental que en mucho dependen de la forma de alimentarnos. Una persona bien alimentada y sana es más fuerte y lúcida, y por tanto menos manipulable. Por tanto, comprar directamente a pequeños productores ecológicos es un acto de poder. personal .

alim biosuper

Hoy he pasado por el supermercado ecológico a comprar y me he parado pensativa delante de los brócolis envasados individualmente en plástico y de las bandejitas de las lindas y rojas fresas, también de plástico. Todas estas verduras y frutas proceden de cultivos extensivos de Andalucía o de fuera de la Península, son ecológicos pero extensivos y algunos forzados fuera de la temporada real del alimento. Es cierto que es cómodo poder comprar si apetecen pepinos en febrero, también envasados individualmente en plástico con su etiqueta con sello ecológico para hacer ensalada prensada con wakame, pero…………………………………………………………………………………….. …………………………………………………………………………………………………………..  (Rellena estos puntos suspensivos con las reflexiones que te han surgido al leer).

Comparo precios: la lechuga (envuelta en plástico) con certificado ecológico en el súper  a 1’68 euros. En la parada del agricultor eco a 1’10-1’20 como mucho o a 1 euro y decido proseguir con la “investigación”.

Producto eco de Súper Precio €/kg Compra directa a agricultor. Precio €/kg
Cerezas 7’95€ entre 3 y 5€
manzanas 4 -3’30€ entre 1’35 y 2’50€
fresas 7 € 5€
albaricoques 6’5€ 3€
albahaca 2’10€ bandejita (de plástico) 1€ manojo
eneldo 1’75€ bandejita (de plástico) 1€ manojo
Judía fina 7’68€ kg 5€ kg
acelgas 2’10 manojo 1,30€ manojo
Melocotón rojo 3’76 – 5€ kg 3,00€ kg
calabacín 1’68 – 5€ kg 1,80 € kg
zanahorias 2’50€ kg 2,50€ kg
alcachofas 3’40€ kg 2,40€ kg
Cebolla tierna 2’10 manojo 1,50€ manojo
cebolla 1’30€ kg 1,50 € kg
pepinos 2’16€ kg 2,50€ kg
col lombarda y rizada 1’80€unidad 1,80 €unidad
Col china 2’20€unidad 1,80€ unidad
cilantro 2’10€ la bandejita (de plástico) 1,00 € manojo
patatas 1’70€ kg 1,50 € kg
espárragos 5’75 € manojo 2,80€ manojo
perejil 1’75€ la bandejita (de plástico) 1,00€ manojo
Lechuga hoja de roble 1’47-1’68 € unidad 1,20 € unidad
Tomate pera 3’27-5€ kg 2,00€ kg

(Comparativa de precios en junio del 2017 entre supermercados, establecimientos y productores que venden fruta y verdura con certificado ecológico de La Marina Alta – Alicante)

Los precios cuando compramos directamente a productores se reducen ya que los transportes y envases y se eliminan intermediarios en la cadena de compra-venta y esto reduce el precio final del producto a la vez que aumenta el valor añadido percibido por el productor. Es bien sabido que la agricultura ecológica llevada a cabo en fincas pequeñas o medianas conlleva mucho trabajo y aporta pocos beneficios en relación al esfuerzo generado. Y es menos sabido que para obtener beneficios los supermercados, atendiendo al volumen que adquieren, aprietan a sus productores para que les reduzcan el precio con el argumento de que les compran mucha más cantidad y de que así tienen la cosecha vendida de antemano.

verduras

La recolección de los alimentos por parte de agricultores y productores tiene lugar poco antes del momento en que los venden y por tanto son productos frescos que conservan todos sus nutrientes. Porque las verduras y frutas ecológicas, tal y como demuestra la Catedrática en química María Dolores Raigón en sus estudios científicos son más ricas en vitaminas y minerales que las cultivadas con métodos intensivos con presencia de químicos: “Respecto a las frutas y verduras, de forma general, los resultados que hemos obtenido son que los provenientes de agricultura ecológica presentan mayor contenido en vitaminas, sobre todo de vitamina C, y también más contenido mineral (magnesio, calcio, potasio, fósforo). Los productos ecológicos de proximidad presentan un menor contenido en agua, como consecuencia de la menor fertilización nitrogenada de fácil asimilación. En la producción ecológica se utilizan fertilizantes a base de sustancias orgánicas, lo que implica una fertilización que se va liberando lentamente en el suelo y que la planta puede absorber de manera más regular. En la agricultura convencional, cuando la planta tiene una gran cantidad de nitrógeno a su disposición, lo absorbe junto con el agua que va ligada a este nitrógeno. Es decir, la planta al final acaba con mayor contenido en agua, lo que repercute sobre el alimento.
Y la proporción de agua está también relacionada con el precio: si de un kilo de tomates un tercio corresponde a una mayor fracción de agua, a qué precio lo estamos pagando?  Los kilos muchas veces son resultado de inyectar nitrógeno y agua.
Finalmente, la mayor cantidad de agua influye también en la conservación, porque el agua es la vía de entrada de muchos patógenos responsables de los procesos de degradación y putrefacción de los alimentos. Cuanto mayor contenido en agua, menos días de poder conservarlos en buenas condiciones” (1)

Podemos apoyar la labor de agricultores y productores de alimentos ecológicos y locales comprándoles directamente ya sea en sus paradas en mercados municipales, mercados de la tierra o ecológicos que se están celebrando en cada vez más pueblos, paradas en la calle que hay en muchos pueblos en los que la gente con huerto propio se sigue poniendo a vender, bien en la plaza o bien en el bajo de sus casas, o si estamos en una ciudad haciéndonos socios de cooperativas de consumo responsable,  donde ellos mismos traen sus productos semanalmente en cajas o en base a un pedido previo gestionado a través de la misma cooperativa.  Este método de consumo se llama “Canal Corto de Comercializacióno compra directa a productores.

Los Canales Cortos de Comercialización (CCC) son formas de circulación agroalimentaria en las que se dan uno o ningún intermediario entre producción y consumo.

También existe la opción de comprar directamente a productores y cooperativas auto-gestionadas on-line.  Recalco que éstas sean pequeñas empresas ya que algunas modalidades de CCC han crecido en los países con mercados ecológicos más desarrollados de una forma espectacular. Es el caso de los sistemas de suscripción (o de cestas) comercializados por internet, que en países como el Reino Unido alcanzan en algunos casos volúmenes de decenas de miles de cestas semanales a domicilio (Abel and Coll; Riverfort); aunque también en Dinamarca (Aarstiderne), Alemania o Austria. Todas estas experiencias surgen e sus inicios de granjas o asociaciones de granjas pioneras en los CCC, que abrieron mercado con mucho valor, y que hoy logran comercializar un volumen muy importante de productos de regiones determinadas, favoreciendo el mantenimiento de la agricultura en esas zonas. Pero adoptan sistemas en los que, una vez más, el criterio del productor tiene poco que decir; que no tienen problemas en incorporar productos de cualquier parte del mundo, para hacer “más cómodo el servicio” al consumidor; y que pierden la relación directa entre producción y consumo, al adoptar estructuras empresariales. ¿Es esto circuito corto? (2)

Tal y como apunta David Sempere, miembro de la Plataforma por el Derecho a Decidir del País Valencià : ”En cuanto al precio de la comida, no sólo influencia el control de las grandes multinacionales y la especulación sino también la agricultura subvencionada de los países ricos. Subvenciones, además, que no garantizan una vida digna a los pequeños agricultores. Más bien el interés de estas radica al favorecer grandes terratenientes y también poder controlar mejor qué productos y qué cantidad de estos son necesarios para mejorar el negocio de las grandes corporaciones y agentes especuladores” (3).

Apoyar a través de nuestras compras los Circuitos Cortos de Comercialización  es contribuir a la transformación social y al empoderamiento de la producción y el consumo que sientan las bases del modelo agrario y alimentario de un territorio, lo cual es a su vez un proyecto político: la Soberanía Alimentaria.  La soberanía alimentaria  defiende el derecho a obtener alimentos nutritivos, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y el derecho a decidir el propio sistema alimentario. Favorece la conservación de la gastronomía popular, de la cocina diaria personal y familiar y por tanto favorece el mantenimiento del poder interior humano y de la lucidez mental que en mucho dependen de la forma de alimentarnos. Una persona bien alimentada y sana es más fuerte y lúcida, y por tanto menos manipulable.

Apoyar a través de nuestros hábitos de consumo a los productores locales es imprescindible a la hora de frenar la devastación de nuestro entorno rural, dar sustento a las familias campesinas y reducir el impacto medio-ambiental de las importaciones. Con la cantidad de energía que se consume al transportar una tonelada de manzanas desde Chile a España, se podría mantener un frigorífico encendido hasta dos años y medio. Comprando productos de proximidad, también ayudas a garantizar que los derechos de acceso y la gestión de la tierra, las aguas, las semillas, el ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producen los alimentos, y no a expensas de los lobbies de las grandes cadenas de distribución que actúan como intermediarios(4).

Soberanía alimentaria  y una alimentación con poca o nula cantidad de carne, huevos y pescado van de la mano pues el impacto medioambiental de la producción de alimentos de origen animal es responsable de más emisiones de gases de efecto invernadero que el transporte terrestre. Favorece pues las dietas mayormente vegetarianas o veganas basadas en cereales, legumbres, verduras, frutos secos, semillas, algas marinas, frutas, hortalizas, aceite de oliva y sal marina.

Aprender a vivir sin necesidades superfluas y gestionar menús simples y completos, sustentadores de una buena salud física y mental, hechos con productos ecológicos de las tierras más cercanas, es el fundamento de una existencia plena, con paz interior y encauzada hacia una evolución basada en la Evolución y la Paz.

Artículo escrito por Agnès Pérez. Lo puedes compartir desde esta web. Si lo quieres usar para alguna publicación, ponte en contacto conmigo.

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TLF: 638  893 371

Escritores/as que han inspirado este artículo:
(1)- María Dolores Ragón, Ingeniera Agrónoma de la Universidad de Valencia y Catedrática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural es también autora del libro “Alimentos ecológicos, calidad y salud”
(2)- Daniel López, Técnico e investigador en Agroecología. Miembro de Ecologistas en Acción
(Canales cortos de comercialización,un elemento dinamizador)
(3)- David Sempere Miembro de la Plataforma por el Derecho a /Decidir del país Valenciano (L’efecte papallona aplicat a la sobirania alimentària)
(4)- Anna García, portavoz de ¡La Colmena Dice Que Sí!