ALIMENTACIÓN Y ESTILO DE VIDA MACROBIÓTICOS PARA UN BUEN FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA HORMONAL MASCULINO.

LAS HORMONAS MASCULINAS

Las mujeres tienen un ciclo menstrual definido que les permite saber cómo funcionan sus hormonas. En cambio, ¿qué sucede con  los hombres? Aunque ellos no están sujetos al mismo ciclo regular que las mujeres están también ampliamente influenciados por sus  hormonas.

Las hormonas masculinas se denominan andrógenos. La principal y más conocida de todas ellas es la testosterona, símbolo de virilidad, fuerza y dinamismo. Esta hormona se encuentra en los hombres y también en las mujeres, aunque en una cantidad muy inferior.  En el hombre, los andrógenos se fabrican en los testículos (en el caso de la testosterona) y en las suprarrenales (en el caso de otros andrógenos como la dihidroepiandrosterona o DHEA). La testosterona inicia la etapa de la pubertad y es el origen de la aparición de las características sexuales masculinas presentes en el estado embrionario:

–          Del desarrollo de los órganos genitales (crecimiento del pene y de las glándulas que intervienen en la reproducción);

–          De la aparición de las características sexuales secundarias  (modificación de la voz, aparición de vello, desarrollo muscular).

Con estas características físicas se combina una modificación del comportamiento: energía, tonificación, combatividad y aparición del deseo sexual. La testosterona llega a su nivel más alto durante la adolescencia, llegando a su apogeo aproximadamente a la edad de 17 años.

Durante la edad adulta, la secreción de testosterona es permanente y permite mantener las características sexuales secundarias y el buen funcionamiento del sistema reproductor.

A partir de los 30 años, la cantidad de testosterona disminuye anualmente  un 1% , aproximadamente. En principio, esta disminución progresiva no provoca alteraciones en la salud. En cambio, en el hombre maduro, su déficit puede provocar numerosos problemas ya que la testosterona está relacionada a una gran cantidad de funciones orgánicas.

LAS FUNCIONES DE LA TESTOSTERONA

La testosterona es el principal andrógeno tanto en cantidad (entre 5 y 6 mg/24h) como en actividad biológica. Se sintetiza a partir del colesterol, principalmente en los testículos y controlada por el hipotálamo y la hipófisis que genera hormonas que actúan en su producción ( FSH y LH). Por un lado, su acción se ejerce localmente en los testículos donde inicia la espermatogénesis (fabricación de espermatozoides). Por otro lado, juega un papel mucho más importante en el organismo a través de su intervención en numerosos sistemas: psiquismo, médula ósea, músculos, huesos, tejido adiposo, líbido, etc.

Actúa en las zonas periféricas a través de un metabolito, la dihidrotestosterona o DHT.

La testosterona es imprescindible para el mantenimiento del peso adecuado ya que estimula el metabolismo de la glucosa. Su insuficiencia favorece el aumento de la grasa abdominal. Favorece el crecimiento muscular y cuando su nivel es bajo, se suele dar una disminución de la masa muscular que puede provocar bajadas en las hormonas del crecimiento creando una condición asténica. La baja en los niveles de testosterona provoca una disminución de la potencia cardiaca y problemas cardio-vasculares, arritmia, ateroesclerosis, hipertensión,etc.

También baja los niveles de colesterol total y el del LDL (el “malo”).

Juega un papel primordial en el crecimiento óseo; los niveles bajos favorecen la aparición de osteoporosis y de fracturas.

Influye en la calidad del sueño y cuando su nivel es insuficiente el sueño es agitado, lo que engendra un círculo vicioso: la falta de sueño provoca una baja en los niveles de testosterona lo cual a su vez, crea problemas de agitación durante el sueño.

El cerebro posee receptores para la testosterona: un nivel correcto es necesario para una buena memoria y es un anti-depresivo natural. Su falta provoca pérdidas de memoria y reduce la capacidad de aprendizaje.

La testosterona es la hormona del deseo y de la sexualidad. Es necesaria para la erección y para la eyaculación; facilita las sensaciones placenteras y el gozo. Un nivel bajo provoca alteraciones en la calidad de la vida sexual.

Durante la pubertad, permite el desarrollo de todos los órganos sexuales, incluída la próstata. Ésta contiene receptores del DHT, el metabolito de la testosterona. Así, el buen funcionamiento y el volumen de la próstata se mantienen bajo la influencia de los niveles de testosterona.

Tal y como se puede comprobar, la testosterona  gestiona parámetros de la salud muy  importantes y su déficit puede acarrear múltiples consecuencias relacionadas tanto con problemas sexuales y disminución de la líbido como con problemas de fertilidad o altibajos emocionales.

EL DÉFICIT DE TESTOSTERONA

En los hombres jóvenes, la carencia de testosterona es generalmente la consecuencia de enfermedades o de accidentes (mal funcionamiento o tumor en la hipófisis, cáncer de testículos o infecciones como el VIH). En un hombre con buena salud, los niveles sanguíneos de testosterona oscilan entre 12 y 40 nmol/l los cuales varían a lo largo del día (es más alto por la mañana, de donde proviene la famosa erección matutina) y en función de la estación del año (culmina en otoño).

Los hombres pueden sufrir bajadas en el nivel de testosterona a partir de los 30 años. Pero, al contrario que durante la menopausia de las mujeres en la que cesa completamente la actividad de las hormonas sexuales, en los hombres, la disminución de la testosterona en sangre es progresiva y  solo afecta a algunos de ellos. Entre los 30 y los 80 años afecta a un 6% de los hombres; a los 60 años, a 1 hombre de cada 5 y después de los 70 años, a 1 hombre de cada 3. En realidad, más que hablar de andropausia, sería mejor referirnos a un déficit androgénico relacionado con la edad que incluye ciertos fenómenos fisiológicos. Aunque bajen considerablemente sus niveles de testosterona, los hombres siguen siendo fértiles. Es la calidad de su esperma la que va cambiando y degenerando siendo ésto una de las posibles causas de la infertilidad masculina.

Otros síntomas molestos que pueden afectar su calidad de vida son: el exceso de peso, aumento de la fatiga, cambios repentinos de humor e incluso tendencias depresivas.  Como estos síntomas son similares a los del envejecimiento, pocos hombres hacen caso de ellos y toman parte activa en incidir sobre sus sus niveles de testosterona y estimulándolos de forma natural.

Es cierto que la edad influye en los niveles de testosterona pero el modo de vida y la alimentación son clave para evitar estos síntomas desagradables y obtener buenos resultados a largo plazo.

Este tema no concierne exclusivamente a los hombres en edad madura. El potencial hormonal llega a niveles muy elevados durante la adolescencia y es en este momento preciso durante el cual se ha de extremar el cuidado hormonal para mantener los niveles óptimos en años posteriores. Los hombres que desean ser padres mejorarán considerablemente su potencial fértil si se cuidan.

CÓMO ELEVAR LOS NIVELES DE TESTOSTERONA

Parece que la cantidad de testosterorana y la calidad del esperma han dismuído los últimos 15 años atrás. Esta disminución puede ser una consecuencia de las modificaciones que están habiendo en el medio-ambiente y también en el estilo de vida de las personas. Los pesticidas y demás tóxicos afectan negativamente el metabolismo. Esto incluye también la alimentación industrial, la falta de ejercicio y el estrés crónico. Otros factores como la falta de sueño y el consumo de tabaco y alcohol también son de gran influencia.

Hay que tener en cuenta que la testosterona funciona dentro de un equilibrio sutil en el seno del sistema endocrino y que es fundamental considerarla en relación a otras hormonas como el cortisol (la hormona del estrés), los estrógenos (las hormonas femeninas) y las hormonas tiroideas. Es también importante considerar que los factores medio-ambientales que provocan una disminución en los niveles de testosterona contribuyen también a aumentar los estrógenos.

Las pautas generales que se dan a continuación tienen como objetivo elevar los niveles de testosterona, favorecer la fertilidad masculina y mantener un buen funcionamiento de la próstata.

ESTILO DE VIDA

Para evitar la bajada en los niveles de testosterona y favorecer la fertilidad masculina:

–          Evitar el alcohol ya que interfiere en el funcionamiento de las glándulas endocrinas (hipotálamo, hipófisis y testículos) y provoca bajadas en los niveles de testosterona. Es importante ser consciente que el alcohol puede provocar una disminución en la fabricación de esperma y que los espermatozoides producidos tienen probabilidades más bajas de fecundar un óvulo. A pesar de esto, tomar un poco de vino tinto en cantidades moderadas puede ser beneficioso dada la presencia de polifenoles en esta bebida.

–          Evitar el tabaco.

–          Evitar el sobrepeso: la conversión de la testosterona en estrógenos se da en las células adiposas.

–          Evitar llevar pantalones y ropa interior demasiado ceñida, evitar los baños demasiado calientes y los jacuzzis. Para una buena producción de esperma, la temperatura de los testículos debería ser inferior a la del cuerpo.

–          Evitar las ondas electromagnéticas, sobretodo directamente sobre los genitales y sistema reproductor: no llevar el móvil en el bolsillo ni colocar el ordenador sobre la pelvis y genitales.

–          Es aconsejable practicar yoga y meditación que ayudan a regular los niveles de cortisol, la hormona que se produce en situaciones de estrés. Cuando el estrés se cronifica, el cortisol tiene efectos nefastos sobre la testosterona,  bloquea su producción e impide que sea utilizado por los diferentes tejidos corporales.

–          Controlar el aporte de VIt. D, esencial para la espermatogénesis: tomar regularmente pescado azul, tomar el sol, o tomar suplementos naturales si es necesario.

–          Favorecer el descanso.

–          Hacer regularmente ejercicio físico.

CÓMO PREVENIR ENFERMEDADES DE LA PRÓSTATA:

–          La vida sedentaria es uno de los factores de riesgo que perturba el buen metabolismo de las células de la próstata y juega un papel primordial en la fertilidad. Caminar una media de 45mn-1h diariamente  es un muy buen hábito. Otras actividades físicas como la gimnasia suave o la natación son también excelentes. En cambio, es aconsejable evitar las actividades físicas violentas como los deportes de combate que conllevan un mayor riesgo de lesiones y mucha bicicleta si hay problemas de próstata.

–          Dejar de fumar.

–          Mantener una vida sexual activa.

ALIMENTACIÓN

PARA ESTIMULAR LA TESTOSTERONA Y MEJORAR LA FERTILIDAD MASCULINA

–          Consumid productos ecológicos ya que los químicos y pesticidas son perturbadores hormonales e interfieren en el buen funcionamiento de glándulas y hormonas, acarreando un riesgo más elevado de infertilidad y cáncer de testículos.

–          Referente a las proteínas animales, se aconseja fundamentalmente el pescado y muy ocasionalmente algún huevo.

–          Dad preferencia a vegetales y hortalizas ricos en antioxidantes como los brotes y hojas verdes,  brócoli, zanahorias, almendras, nueces, aguacates… (la lista es bastante larga!) y en flavonoides como las frutas rojas, el té verde, manzanas, cebollas rojas…

–          Elegid alimentos de índice glucémico bajo como las verduras y hortalizas, las legumbres, pescado, cereales integrales que no elevan fuertemente los niveles de insulina y por tanto no bajan los de testosterona. Al contrario, los alimentos con un índice glucémico elevado (pan blanco, arroz blanco, pasta blanca, patatas, galletas y bollería…) favorecen la diabetes del tipo 2 y la adiposidad abdominal.

–          Consumid alimentos ricos en zinc que tienen un efecto favorable en la calidad del esperma: mejillones, ostras, crustáceos, cereales integrales…

–          Dad preferencia a las grasas poli-insaturadas: frutos secos, pescados de mares fríos como los arenques, bacalao…), aceite virgen de primera presión en frio y evitad las grasas saturadas de la carne y embutidos.

–          La comida en general ha de estar bien condimentada y ser sabrosa. En cuanto a los estilos de cocción, es conveniente elegir los más contractivos como estofados, guisos, plancha, tempuras, horno… siempre equilibrados con alguna cocción más ligera como el escaldado, vapor y crudos.

PARA PREVENIR ENFERMEDADES DE LA PRÓSTATA

–          Evitad el azúcar, helados y bebidas frías en general, las gaseosas, el exceso de picantes, que enfrían y debilitan.

–          Reducid o eliminad los productos lácteos que crean mucosidad e inflaman los tejidos y favorecen los problemas de salud multiplicando la gravedad de los cánceres relacionados con el sistema hormonal.

–          Evitad el consumo de proteínas animales ahumadas o cocinadas con barbacoa.

–          Reducid o eliminad los alimentos que favorecen la acumulación de toxinas como el café, té negro, alcohol, bebidas industriales y azucaradas que favorecen la proliferación de radicales libres, que son una de las causas del envejecimiento celular.

–          La dieta macrobiótica estándar junto a un estilo de vida saludable son instrumento poderoso para la buena salud. Limpian el cuerpo reforzando el metabolismo, restaurando la salud y la energía, y aumentando la libido. Un modo de vida macrobiótico significa algo más que eliminar las grasas de animales, los productos lácteos, la harina refinada, y el azúcar de la dieta. Incluye también remedios naturales caseros que refuerzan los órganos sexuales y reproductivos y mejoran la salud sexual, como estos  tres que siguen y son específicos para los hombres:

  1. Compresas de jengibre en los riñones.
  2. Ume-sho-kuzu.
  3. Sopas de miso: Un tazón de sopa miso al día ayuda a disolver la grasa y las mucosidades  en los órganos reproductores, restaura la energía, y mejora la actividad sexual. El miso de cebada (mugi miso) o el miso de arroz (genmai miso) neutralizan toxinas, alcalinizan la sangre y proporcionan enzimas beneficiosas para los intestinos. Podéis preparar la sopa con varias verduras como alga wakame, cebolla, daikon o nabo y setas shiitake.  Se pueden añadir verduras verdes frondosas cuando la sopa está casi lista.