Pautas y menús macrobióticos para nutrir los riñones y potenciar la vitalitad

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Los riñones son órganos muy importantes. Rigen nuestro crecimiento, madurez, sexualidad, fertilidad y vitalidad. Como semillas que contienen el potencial de toda la planta, llevan nuestra identidad genética, lo que somos y cuán sanos y fuertes podemos ser.

Los riñones son la fuente del yin y del yang del cuerpo según la medicina oriental.

La teoría del yin yang se usa en oriente para observar y analizar el mundo tanto material como energético. Explica la estructura orgánica, las funciones fisiológicas y los cambios patológicos del cuerpo humano y sirve de guía, junto a otras técnicas para la valoración del estado de salud, para establecer programas de reequilibrio a través de la alimentación u otras herramientas y sobre todo para la prevención de desajustes.

El riñón yin, situado en el lado izquierdo, es la raíz yin de toda la energía yin del cuerpo y representa la base material, los fluidos. Nutre los órganos y los tejidos.

El riñón yang, situado en el lado derecho, es la raíz yang de todas las energías yang del cuerpo y representa la energía, la fuerza motriz y el calor necesario para realizar todas las funciones fisiológicas.

Cuando el fuego del yang arde débilmente o cuando el yin no nutre nuestro organismo, es positivo revisar la condición de los riñones.

El dolor en la parte baja de la espalda no asociado a lesiones, la debilidad en las rodillas y/o muñecas y los problemas de huesos en general como la osteoporosis o artrosis se relacionan con los riñones y se deberá restablecer el equilibrio y que haya una mejora. Los riñones están también conectados con nuestros oídos y el sentido de la audición. Los acufenos son un síntoma de desequilibrio en los riñones según la Medicina Oriental.

La caída de cabello y las canas prematuras también son un indicativo de que hay que cuidar de los riñones.

La esencia de los riñones determina la manera en que vamos a envejecer. Cabello gris, huesos débiles, pérdida de audición, disminución en la elasticidad de la piel, problemas  de dientes, color oscuro debajo de los ojos, manos y pies fríos o reacciones extremas  se relacionan con el estado de los riñones.

La sexualidad saludable y la creatividad forman parte de los aspectos emocionales que tienen que ver con los riñones que son responsables con el estado de la libido y atracción sexual. Los riñones importan para gestar proyectos creativos y creaciones artísticas. Por ello, cuando asolan el miedo o falta fuerza de voluntad, emociones relacionadas con el elemento agua, que representa el inicio de todo ciclo o el origen, se paraliza la evolución personal hasta que se restablece su fluidez. Adaptarse y fluir humildemente con los cambios de la naturaleza y designios de la vida es símbolo de unos riñones más fuertes.

Algo que daña bastante los riñones es el estrés. Cuando las suprarrenales mueven un exceso de adrenalina (la hormona del estrés), los riñones y el corazón se ven afectados. En invierno hay que cuidar más de nuestros riñones procurando interiorización y descanso para recargarnos de energía.

Asimismo, los riñones contienen también la sustancia llamada “esencia” que es similar al ADN y proviene tanto de nuestro padre-madre como del alimento que ingerimos.

¿Qué desequilibra el funcionamiento renal?

Los alimentos y sustancias más nocivos para la salud de nuestros riñones son:

– Alcohol, vino, vinagres, azucares refinados, bebidas gaseosas azucaradas, estimulantes, con efectos desmineralizantes.

– Todo lo de temperatura fría: helados, cubitos de hielo, bebidas frías…

– Los lácteos en todas sus formas. Producen mucosidades, y problemas respiratorios.

– El uso de la leche de soja y el tofu crudo (hay que cocinarlo).

-También los horneados de harina y cereales procesados (harinas, copos, pan) en general producen muchos problemas respiratorios y de mucosidades.

– Es conveniente reducir todo lo crudo (ensaladas, fruta) de efecto enfriante.

– Evitar pastelería, bollería, levaduras artificiales.

– Evitar el consumo de verduras solanáceas (efectos desmineralizantes): patata, berenjena, tomate, pimiento.

–  Reducir el consumo de especies.

Alimentos que nutren los riñones.

En general, los alimentos que nutren los órganos del elemento agua son los propios del medio marino: algas (especialmente la kombu), algunos pescados y mariscos como la sepia, calamar, gambas, langostinos y ostras y los pescaditos secos, las castañas pilongas, azukis, trigo sarraceno y pastas de sarraceno (soba), condimentos como el miso, tamari, shoyu, tekka, shio-kombu, shio-nori, té de kombu, té mu, sésamo negro, arroz y arroz negro, berros, ortigas, borraja, perejil, hojas de nabo y de rabanitos…

–  Incrementar: el consumo de cocciones largas en las verduras de raíz y redondas,

–  Incrementar el consumo de algas, y sopas de miso.

–  Utilizar cereales más invernales: mijo, arroz integral, trigo sarraceno, avena.

– Incrementar la cantidad de aceite en cocciones, pochando cebollas, etc…

– Utilizar estilos de cocción que nos aporten calor profundo: horno, estofados, salteados largos, presión, mantequillas de verduras, etc….

– Incrementar ligeramente los condimentos salados: sal, miso, salsa de soja..

– Incrementando la proteína, para generar más calor, más legumbres, pescado en caso de que lo tomes habitualmente y proteínas vegetales….

– Si se desea fruta, la tomaremos cocida: compota, horno, plancha, etc….

– Tomar infusiones caliente de tomillo, romero, salvia, regaliz, te de 3 años, incluso puntualmente se les puede añadir unas rodajitas de jengibre fresco.

Estos menús macrobióticos constan de una sopa y/o postre + un plato combinado.

ALMUERZO CENA
Sopa de miso con mijo, tallos de puerros y wakame

Ensalada de azukis con aliño de tamari-jengibre

Salteado de zanahorias y sus hojas

Brécol al vapor con gomasio

Tarta de polenta con arándanos

Dashi con udón

Guiso de raíces con tempeh

Ensalada de kale al vapor

Té kukicha

Caldo de Cebolla y apio con tamari

Guiso de sarraceno con verduras dulces

Nishime de chirivías y coles de Bruxelas

Barquitos col rizada con lentejas a la mostaza

Café de cereales

Té de azukis

Gratinado de restos de cereal con bechamel de avena con shiitake y tomillo

Verduras variadas al vapor con aliño agridulce de algas

Té bancha

 

Crema de berros con eneldo fresco

Cebada con azukis y aliño de umeboshi

Zanahorias y apio al vapor con salsa de miso-cebollino

Ensalada de col china con chucrut

Kantén de frutos rojos (gelatina hecha con agar-agar)

Sopa de verduras con fideos de sarraceno

Rollitos de nori con tofu y pepinillos encurtidos

Daikon seco con kombu y cebolla

Rúcula prensada con vinagre de arroz

Té bancha

Sopa de miso con raíces

Arroz con castañas

Hummus de soja negra

Nabos salteados con  ao-nori

Hojas de rabanito al vapor

Té Kukicha

Hamburguesa de trigo sarraceno

Kimpira de zanahoria y arame con jengibre

Ensalada de escarola escaldada con picatostes de tempeh

Té bancha

Té de azukis.

Tallarines de arroz con salteado de col lombarda, pasas y piñones

Estofado de raíces con canela

Diente de león escaldado con sésamo tostado

Manzana al horno con frutos secos

Té Bancha

Crema de puerro y brócoli con genmai miso y tofu ahumado crujiente

Mijo con zanahoria, hijiki, perejil y gomasio

Infusión de hinojo

Preparar un menú macrobiótico va más allá de la simple cocina. Implica presencia y práctica del “aquí y ahora”, es pura alquimia que va más allá del alimento en sí. Es una forma de meditación activa que incorpora el ritual cotidiano que nos nutre y sustenta la vida. Esto es algo que no se puede comprar, que no se puede obtener con dinero sino con la constancia y la dedicación.

 

Artículo escrito por Agnès Pérez.

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PROPORCIONES DE ALIMENTOS VEGETALES Y ANIMALES EN LA MACROBIÓTICA

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Michio Kushi transmitió enseñanzas muy valiosas en los seminarios que impartió en Barcelona, cuando la macrobiótica era aún muy desconocida en este país. Sus conferencias están recogidas en diferentes documentos y cuadernos editados por Obelisco. Aquí tenéis una pequeña muestra. 

¿En qué proporción debemos comer los alimentos?
¿Qué relación hay que respetar?

Veamos.
Tenemos por un lado, 2.800 millones de años de evolución de la vida dentro del agua, y por otro 400 millones de años de evolución sobre la tierra. La proporción entre ambos períodos es de 7 a 1. Pero como el hombre es un animal terrestre esta proporción debe invertirse; debemos comer por tanto más cantidad de vegetales terrestres que acuáticos, manteniendo una proporción de 7 partes de los primeros por 1 de los segundos. Es decir, que si el total de lo que ingerimos lo considerado como 8, la cantidad de sopa debe ser 1, de tal modo que la proporción se mantenga en 7 a 1. No tomen dos o tres boles de sopa. En Oriente hay un proverbio que dice el necio repite sopa tres veces”.

Si incorporamos a nuestras comidas alimentos de origen animal, estos deben estar también, con respecto a los de procedencia vegetal, en una relación de 7 a 1. Y, como ya les dije anteriormente, es preferible que corresponda a animales lo más alejados posibles del hombre, evolutivamente hablando. Así que, repito, si les gusta este tipo de alimentos cómanlos en una proporción de 7 a 1, vegetal y animal respectivamente, y escojan preferentemente pescado.
Dicho de otro modo, la cantidad de alimentos animales no debe sobrepasar el 15% del total de la comida.
Examinemos ahora nuestra dentadura. Esta consta de 32 piezas. Ocho de ellas, los incisivos, son dientes cuya función es cortar verduras. Pueden comprobar este hecho observando que los tigres y leones no los poseen. Los dientes de estos y de los demás carnívoros son puntiagudos, hechos para desgarrar. Nosotros contamos con cuatro de ellos, los caninos.
Finalmente las veinte piezas restantes, cinco de cada lado, arriba y abajo, son los premolares y molares, cuya función, como su nombre indica, es moler.

¿qué alimentos necesitan ser molidos?…
Los granos.
Tenemos, pues, en total 28 piezas para los alimentos de procedencia vegetal y 4 para los de origen animal.
¿Qué proporción hay entre ellos? 7 a 1.

Así pues, repito, pueden ustedes comer alimentos de origen animal mientras la cantidad no sea mayor que el 15% del total de su comida, y acompañándolos siempre con vegetales, sus antagonistas complementarios.
Ahora pueden ustedes comprender por qué les apetece comer ensaladas con  la ternera, o por qué después de una comida rica en carnes desean tomar frutas o jugos de fruta.
El reino animal, yang, es antagonista y complementario del reino vegetal, yin, de tal modo que si toman demasiado de uno de ellos atraerán lo equivalente del otro.
Por eso vemos que las personas que han comido gran cantidad de carne de mamífero, de leche y de queso, se sienten luego atraídas por las verduras hasta el punto de convertirse en vegetarianas.

La alimentación básica del hombre la constituyen los cereales, siendo suplementarios el resto de los vegetales, los cuales deberemos cocer adecuadamente con objeto de adaptar los más primitivoslas condiciones climáticas de hoy día.

Michio Kushi, Seminario de macrobiótica en Barcelona, 1977

EL AZÚCAR Y LA MENTE

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El engaño:

Utilizar el término carbohidrato para describir al azúcar es expresamente engañoso. Desde que se empezaron a obligar rótulos en los paquetes y latas de alimentos con sus propiedades nutricionales, la palabra carbohidrato abarca tanto el azúcar refinado como otros carbohidratos integrales.

El motivo del rótulo es ocultar al desprevenido cliente el contenido de azúcar. Los químicos agregan confusión usando la palabra azúcar para describir un grupo entero de sustancias que son similares pero no idénticas.

La glucosa es un azúcar que se encuentra generalmente con otros azúcares, en frutas y verduras. Es un material clave en el metabolismo de todas las plantas y animales. Muchos de nuestros alimentos principales se convierten en glucosa en nuestros cuerpos. La glucosa está siempre presente en nuestro flujo sanguíneo, y a menudo se la llama azúcar sanguínea.

La fructosa es el azúcar de las frutas.

La maltosa es el azúcar de la malta. La lactosa es el azúcar de la leche.

La sacarosa es azúcar refinada de caña de azúcar o remolacha.

La glucosa ha sido siempre un elemento esencial en la sangre humana. Pero la dependencia de la sacarosa es algo nuevo en la historia del animal humano. Usar el término azúcar para describir dos sustancias que están lejos de ser idénticas, con diferentes estructuras químicas y que afectan al cuerpo de formas profundamente distintas, sólo causa confusión. Facilita los teje-manejes de los azucareros que nos dicen lo importante que es el azúcar como componente esencial del cuerpo humano, y cómo se oxida para producir energía, cómo es metabolizada para producir calor, etcétera. Están hablando de la glucosa, por supuesto, que nuestro propio cuerpo fabrica. Sin embargo, a uno/a se le hace creer que los azucareros están hablando de la sacarosa que ellos fabrican en sus refinerías. Cuando la palabra azúcar puede significar tanto la glucosa en su sangre como la sacarosa de la Coca-Cola, eso es sensacional para los promotores del azúcar, pero desastroso para la humanidad.

Han embaucado a la gente haciéndole considerar su cuerpo como una cuenta bancaria. Si las personas sospechan tener insuficiente azúcar en la sangre están programadas para hacer funcionar la máquina expendedora de caramelos y refrescos, ya que estos productos hacen subir la tasa de azúcar en la sangre. Pero esto es lo peor que puede hacerse. Una tasa baja de glucosa sanguínea significa que la persona es adicta a la sacarosa. Los que eliminan esa adicción a la sacarosa descubren que su tasa de glucosa sanguínea vuelve a normal y se mantiene normal.

 

Un producto como la Coca-Cola, que contiene venenos conocidos y destruye los dientes y el estómago, tiene una de las campañas publicitarias más magníficas en la historia de Occidente.

Es realmente fantástico: esta increíble cantidad de dinero creando una ilusión, la ilusión de que “Coke es lo real”. Ahora los ejecutivos de Coca-Cola han aprendido, por medio de una exhaustiva investigación, que la juventud está buscando lo real y significativo en este mundo de plástico e hipócrita, y un inteligente ejecutivo de publicidad tiene la brillante idea de que es la Coca-Cola. Sí señor, Coca es lo real, y esto se cuela en las mentes del 97 por ciento de los jóvenes entre la edad de seis y 19 años hasta que sus dientes se pudren como los de sus padres.

No hay nada sincero en la publicidad. Imaginemos a un niño con la cara llena de granos, diciendo frente a la cámara lo limpia que era su piel antes de empezar a beber Coca-Cola; y aunque sabe que entorpece su vida social, no puede dejar de tomar ese mejunje. Esta sería una publicidad verdadera, O imaginemos a una niña con una lata de naranjada fabricada en New Jersey, diciéndonos que esto es naranja debido al colorante. La razón de que sea malo es que los sabores artificiales están fabricados con alquitrán de carbón y’ la razón por la cual queremos que Vd. lo pruebe es porque queremos ganar dinero. Si la publicidad dijese la verdad, sería el fin para las tres grandes multinacionales, 500 revistas, varios miles de periódicos, y decenas de miles de negocios. Por lo tanto, nunca habrá una publicidad sincera.

 

Efectos mentales de la ingesta de azúcar:

La medicina oriental tradicional ha insistido siempre en afirmar que mente y cuerpo no es una dualidad. Lo que llamamos enfermedades y males son simplemente síntomas de que todo el cuerpo está desequilibrado. Para hacer integrar de nuevo a una persona, sólo tiene que comer alimentos integrales y naturales.

Sagen lshitsuka, popular médico anti-médico japonés (era llamado de esta forma por su insistencia en cortar con los métodos tradicionales a pesar de la adopción en el Japón de muchas prácticas de la ciencia y medicina occidental desde el siglo XIX), enseñaba a sus discípulos/as que lo que Occidente llamaba enfermedades mentales podía curarse con una dieta adecuada.

Así como el cáncer es la enfermedad extremo Yin en gente de constitución fuerte, la esquizofrenia es la enfermedad del extremo Yin en gente de constitución débil’ escribió Nyoiti Sakurazawa (sucesor de Ishitsuka), quien daba conferencias, escribía y enseñaba en Europa y América desde la década de 1920 hasta su muerte en 1966.

Como con la acupuntura, la medicina oriental todo lo basa en el principio unificador de Yin/Yang. El azúcar es el alimento del extremo Yin, mientras que la carne cruda es el alimento del extremo Yang. Un exceso de azúcar Yin produce enfermedades del extremo Yin como el cáncer y lo que nosotros llamamos esquizofrenia.

Por otro lado, en su obra Psiquiatría Ortomolecular, el doctor Pauling escribe:

“El funcionamiento del cerebro y del tejido nervioso es sensiblemente más dependiente de la tasa de reacciones químicas que el funcionamiento de otros órganos y tejidos. Creo que las enfermedades mentales están causadas en su mayor parte por tasas de reacciones anormales, determinadas por la constitución genética y la dieta, y por concentraciones moleculares anormales de sustancias esenciales . . . La selección alimentaria y farmacéutica en un mundo que está sufriendo un rápido cambio científico y tecnológico puede a menudo distar mucho de lo mejor”.

La investigación clínica en niños/as hiperactivos/as y psicóticos/as, y en otros/as con lesiones cerebrales e inhabilidad para aprender, indica: Una familia cuyo historial de diabetes es anormalmente elevado (significando que tanto padres-madres y abuelos/as no pueden soportar el azúcar); una alta incidencia de baja glucosa sanguínea o hipoglucemia funcional en los mismos/as niños/as, indicando que sus sistemas no pueden procesar el azúcar; y una dependencia por un alto nivel de azúcar en las dietas de los y las propios/as niños/as que no pueden asimilar.

Los estudios del historial diario de los y las pacientes diagnosticados/as como esquizofrénicos/as revelan que la dieta por ellos/as elegida es rica en dulces, azúcar, pasteles, café, bebidas cafeínadas y comidas preparadas con azúcar. Estos alimentos que estimulan la adrenalina, deben ser eliminados o severamente restringidos 1.

(Nota 1: A.Cott “Orthomolecular Approach to the Treatment of Learning Disabilities” (Enfoque ortomolecular al tratamiento de la incapacidad del educando) sinopsis del artículo reproducido por el Instituto Hexley para la Investigación Biosocial, Nueva York).

 

El azúcar refinado es mortal para el ser humano porque proporciona sólo lo que los especialistas en nutrición describen como calorías vacías o desnudas. Además, el azúcar es peor que nada, porque drena y extrae las preciosas vitaminas y minerales del cuerpo por las demandas que su digestión, desintoxicación y metabolismo producen sobre todo el organismo.

Para nuestro cuerpo el equilibrio es tan esencial que tenemos muchas formas de contrarrestar el shock brusco de una gran ingestión de azúcar. Los minerales como el sodio (de la sal), potasio y magnesio (de las verduras) y calcio (de los huesos) son movilizados y usados en una transmutación química; se producen ácidos neutros que tratan de restablecer el factor de equilibrio ácido-alcalino de la sangre a un estado más normal.

Si se consume azúcar todos los días, se produce continuamente una condición excesivamente ácida en el cuerpo, y se necesitan cada vez más minerales de lo profundo del cuerpo para tratar de rectificar el desequilibrio. Finalmente, con objeto de proteger la sangre, el organismo extrae tanto calcio de los huesos y dientes, que éstos empiezan a cariarse sobreviniendo al final una debilidad general.

A la larga, todo exceso de azúcar afecta a todos los órganos del cuerpo. Al principio se almacena en el hígado en forma de glucosa (glicógeno). Puesto que la capacidad del hígado es limitada, un consumo diario de azúcar refinado (más la cantidad necesaria de azúcar natural) hace que el hígado pronto se hinche como un globo. Cuando el hígado está abarrotado hasta su capacidad máxima, el exceso de glucógeno retorna a la sangre en forma de ácidos grasos. Estos son transportados a todas las partes del cuerpo y almacenados en las áreas menos activas: el vientre, las nalgas, las mamas y los muslos.

Cuando estas áreas relativamente inofensivas están repletas, los ácidos grasos se distribuyen entonces entre los órganos activos, como el corazón y los riñones. Estos órganos empiezan a disminuir su función; finalmente, sus tejidos degeneran y se convierten en grasas. El cuerpo entero queda afectado con su capacidad reducida, creando una presión sanguínea anormal. El azúcar refinado carece de minerales naturales (los cuales, sin embargo, se encuentran en la remolacha y en la caña de azúcar). Nuestro sistema nervioso parasimpático queda afectado; y los órganos que éste gobierna, como el cerebelo, se vuelven inactivos o se paralizan. (Raramente se piensa que la función del cerebro es tan biológica como la digestión). Los sistemas circulatorio y linfático son invadidos, y la calidad de los glóbulos rojos empieza a cambiar. Aparece una formación excesiva de glóbulos blancos y disminuye la creación de los tejidos.

La tolerancia y poder inmunizante de nuestro cuerpo se van limitando, impidiéndonos reaccionar efectivamente ante los ataques extremos, sean estos el frío, calor, mosquitos o microbios. Un exceso de azúcar tiene un fuerte efecto adverso sobre el funcionamiento cerebral; la clave para un funcionamiento ordenado del cerebro es el ácido glutámico, un compuesto vital que se encuentra en muchas verduras. Las vitaminas B tienen un papel muy importante en la división del ácido glutámico en compuestos antagónico-complementarios que producen una orden de proceder o de controlar en el cerebro. Las vitaminas B son también producidas por bacterias simbióticas en nuestros intestinos. Cuando se toma azúcar refinada cada día, estas bacterias se marchitan y mueren, y disminuye mucho nuestra reserva de vitamina B. Un exceso de azúcar causa adormecimiento, haciéndonos perder nuestra capacidad para calcular y memorizar.

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Información extraída de “Sugar blues” de William Dufty.

CONFUSIONES SOBRE LA ALIMENTACIÓN NATURAL

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Si bien en esta página publico artículos escritos por mi, no puedo dejar de incluir este párrafo del libro “La revolución de una brizna de paja” de Masanobu Fukuoka por ser esta persona un gran referente para mi y por que no hay mejores palabras para describir lo que también siento respecto a la alimentación natural o macrobiótica.

Un joven que había permanecido tres años en una de las cabañas de la montaña dijo un día:
“Sabe, cuando la gente habla de alimentación natural, ya no sé a qué se refieren”.
Cuando piensas en ello ves que todo el mundo está familiarizado con la expresión “alimentación natural”, pero sin comprender claramente lo que en realidad son los alimentos naturales. Hay quien cree que comer alimentos que no tengan aditivos o productos químicos es seguir una dieta natural, y hay otros que vagamente piensan que una dieta natural consiste en comer los alimentos tal como se encuentran en la naturaleza.
Si te cuestionas sobre si el uso del fuego y la sal en la cocina es o no natural, podríamos responder de las dos formas posibles. Si la dieta del hombre primitivo a base sólo de plantas y animales que vivían en estado salvaje es “natural”, entonces una dieta que incluya el fuego y la sal no puede considerarse natural.
Pero si se argumenta que el conocimiento adquirido en tiempos remotos sobre el uso del fuego y la sal era el destino natural del hombre entonces la comida preparada con éstos es perfectamente natural.
¿Es buena la comida a la que se han aplicado las técnicas humanas de preparación, o debemos considerar buenos los alimentos en estado salvaje tal y como se encuentran en la  naturaleza?
¿Podemos decir que son naturales los alimentos cultivados?
¿Dónde ponemos la línea divisoria entre lo natural y lo no natural’?
Puede decirse que en el Japón el término “dieta natural” surgió de las enseñanzas de Sagen Ishizuka durante la era Meijí. Su teoría fue luego redefinida y mejorada posteriormente por los Sres. Sakurazawa (George Ohsawa) y Niki.

El camino de la nutrición, conocido en Occidente como Macrobiótica, está basado en la teoría de la no-dualidad y en los conceptos yin-yang del I Ching. Puesto que con ello suele entenderse una dieta a base de arroz integral, se considera que una dieta natural consiste en consumir cereales integrales y hortalizas. La alimentación natural, sin embargo no puede reducirse únicamente a un vegetarianismo con arroz integral.
Así pues, ¿en qué consiste?.
La razón de toda confusión es que hay dos formas de conocimiento humano: discriminante y no-discriminante
(Se trata de una distinción hecha por muchos filósofos orientales. El conocimiento discriminante proviene de un intelecto inquieto y analítico deseoso de enmarcar la experiencia dentro de un esquema lógico. El Sr. Fukuoka cree que en este proceso el individuo se aparta de la naturaleza. Es la “verdad y el juicio limitados”
El conocimiento no-discriminante surge sin esfuerzo consciente por parte del individuo
cuando se acepta la experiencia tal como es sin ser interpretada por el intelecto. Aunque el
conocimiento discriminante es esencial para analizar los problemas prácticos del mundo, el Sr. Fukuoka cree que en último término proporciona una perspectiva demasiado limitada).
La gente suele creer que el conocimiento verdadero del mundo sólo es posible por medio del conocimiento discriminante. Por lo tanto, la palabra “natural”, tal como suele usarse denota la naturaleza tal como la percibe el intelecto discriminante. Niego la imagen vacía de la naturaleza tal como la crea el intelecto humano, y la distingo claramente de la misma naturaleza tal como la experimenta el entendimiento no discriminante.

Si erradicamos la falsa concepción de la naturaleza creo que desaparecerán las raíces del desorden mundial.
En Occidente la ciencia natural se desarrolló a partir del conocimiento discriminante: en Oriente la filosofía del yin-yang y la del I Ching se desarrollaron a partir de la misma fuente.

Pero la verdad científica nunca puede alcanzar la verdad absoluta, y las filosofías después de todo no son más que interpretaciones del mundo. La naturaleza tal como accede a ella el conocimiento científico es una naturaleza que ha sido destruida, es un fantasma con esqueleto pero sin alma. La naturaleza tal como la aborda el conocimiento filosófico, es una teoría creada sin especulación humana, un fantasma con alma
pero sin estructura. El conocimiento no-discriminante sólo puede tener lugar a través de la intuición, aunque la gente intente enmarcarlo dentro de un ámbito más familiar llamándolo “instinto’. Se trata de un conocimiento procedente de una fuente innombrable. Para conocer la verdadera naturaleza hay que
abandonar la mente discriminante y trascender el mundo de la relatividad. Desde el inicio no hay este ni oeste, no hay cuatro estaciones, no hay yin ni yang.
Al llegar a este punto el joven preguntó: “Entonces usted no sólo niega la ciencia natural, sino que además niega las filosofías orientales basadas en el yin-yang y el I Ching?”
La ciencia y la filosofía tienen su valor como recursos temporales o como indicadores direccionales, le dije, pero no deben considerarse como los logros más elevados. Las verdades científicas y las filosofías son conceptos del mundo relativo y es en éste en el que son verdaderos y tienen valor. Por ejemplo, para la gente actual que se desenvuelve en el mundo relativo, rompiendo el orden de la naturaleza y contribuyendo así al desequilibrio de su propio cuerpo y espíritu, el sistema yin-yang puede servir como un indicador conveniente y efectivo hacia la restauración del orden.
Estos caminos pueden considerarse teorías útiles para ayudar a la gente a lograr una dieta resumida y compacta hasta que lleguen a una dieta natural. Pero cuando te das cuenta de que el eventual fin humano está en trascender el mundo de lo relativo en actuar en un reino de libertad, entonces es poco afortunado avanzar ligado a teorías.

Cuando el individuo es capaz de entrar en un mundo en que los dos aspectos del yin- yang vuelven a su unidad original, entonces la misión de estos símbolos ya ha llegado a su fin.
Un joven que acababa de llegar dijo: Si llegas a ser una persona “natural” ¿puedes entonces comer cualquier cosa que quieras?”

Si esperas un mundo claro al otro lado del túnel, la oscuridad de éste se te hará patente en todo su recorrido. Cuando ya no deseas comer algo sabroso, puedes entonces saborear el verdadero sabor de lo que estás comiendo. Es fácil poner sobre la mesa los alimentos sencillos que componen una dieta natural, pero los que pueden disfrutar de tal festín son pocos.

MASANOBU FUKUOKA (en las fotos) : “La revolución de una brizna de paja”

LOS CINCO ELEMENTOS EN LA MACROBIÓTICA (O LAS CINCO TRANSFORMACIONES DE LA MEDICINA ORIENTAL)

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Hace más de dos mil años los sabios chinos formularon una teoría con la cual pretendían explicar las fases del cambio. Estos antiguos filósofos comenzaron con la premisa de que el cambio ocurre de una manera ordenada y previsible. Observaron la naturaleza y vieron que las estaciones se sucedían en un ciclo ordenado; que el crecimiento y desarrollo de los seres humanos también tenía lugar de una forma orgánica y ordenada, es decir, desde la infancia a la pubertad, a la adolescencia, a la edad adulta y a la vejez.
La psicología personal también parecía seguir patrones constantes.
Una idea evoluciona pasando por ciertas fases claras en el camino a convertirse en una realidad. El cambio no es algo que se produzca al azar, dijeron los sabios antiguos, sino un proceso ordenado, una evolución.
Los chinos formularon la teoría del cambio y la llamaron Cinco Elementos, o Cinco Transformaciones.
Igual que la mayor parte del pensamiento oriental, las Cinco Transformaciones reflejan la capacidad china para clasificar los fenómenos y al mismo tiempo mantenerse flexibles. La teoría se ha aplicado a la curación, la psicología personal, la agricultura, la economía y la política. Se ha empleado para tratar la enfermedad, pronosticar el tiempo y adivinar la suerte personal. En resumen, es una cosmología, un intento por entender la vida y el Universo.

En su forma más abstracta, la teoría de las Cinco Transformaciones postula que todo cambio ocurre en cinco fases. Cada fase está asociada con un determinado elemento de la naturaleza: fuego, tierra, metal, agua o madera.
El proceso comienza con la inspiración original, el mundo de las ideas. En esa fase la cosa en cuestión es aún amorfa, plástica, y sin embargo posee la energía necesaria para inspirar la acción. Los sabios buscaron una analogía en la naturaleza y encontraron el fuego que, aunque muy amorfo,
posee sin embargo una gran energía que inspira el cambio. Desde el estado de fuego, el ciclo avanza hacia un estado más sólido, más asentado, en el cual la idea comienza a tomar forma como realidad perceptible.
Esa fase se llama tierra, y a partir de ella el proceso avanza hacia su forma
más densa y material, el metal. El estado metálico sugiere la mayor condensación o «yanguización» del proceso, en la cual la idea arraiga firmemente en el mundo material. La cosa en cuestión nace. Es real. Desde la fase del metal, el proceso continúa hacia el agua, su estadio más flexible y perdurable. El agua significa la continuidad del cambio hacia un objetivo concreto, porque el agua siempre está fluyendo hacia el mar. Desde la fase del agua, el proceso evolutivo entra en la fase de la
madera, en la cual vemos los frutos del sueño. Aquí la inspiración original ha pasado su desarrollo necesario para producir recompensas. Madera significa la culminación del ciclo, porque la madera no sólo da frutos sino que también fertiliza el suelo con sus hojas, semillas y frutos no consumidos, para enriquecer el suelo y comenzar nuevamente el proceso de regeneración.
Si tuviéramos que aplicar la teoría de las Cinco Transformaciones a los negocios, a una zapatería por ejemplo, diríamos que la fase del fuego es el momento en que la idea seminal surge en la mente del futuro propietario o propietaria. Ese es el momento de la inspiración original, el momento
de gran entusiasmo que surge con el nacimiento de una nueva idea. La fase de la tierra marca el estadio en que el propietario hace los planes para su negocio y toma medidas para la financiación. Ya ha llevado su idea desde el dominio de lo abstracto al dominio práctico o terrenal. La fase del metal es la apertura de las puertas al público. La idea ya es realidad en todas sus dimensiones; la persona ya está vendiendo zapatos. La fase del agua significa el proceso diario de llevar el negocio, de seguir con el negocio y tratar con el público, hazaña que requiere gran flexibilidad (la flexibilidad del agua), aguante e ingenio. El propietario o la propietaria de la zapatería debe ahora perseverar mientras
mantiene su vista en el objetivo original, a saber, el éxito del negocio. La fase de la madera trae ese éxito, es la fase en la cual la empresa da frutos. La zapatería no sólo no está en números rojos sino que está generando dinero más que suficiente para el propietario, sus empleados y la comunidad. De la fase de la madera, el ciclo continúa con la de fuego, el nacimiento de una nueva idea y con ella un nuevo ciclo de cambio.

Si bien los Cinco Elementos o las Cinco Transformaciones tienen tradicionalmente una amplia aplicación, ceñiré el análisis a la salud y al desarrollo de la personalidad. Por lo que respecta a la salud, las Cinco Transformaciones revelan el modo como la energía se mueve por el cuerpo, nutriendo a cada sistema orgánico de una manera ordenada y metódica. Porque el cuerpo se puede
entender como un sistema de circuitos integrados en el cual el ki o fuerza vital circula continuadamente por el organismo según un patrón ordenado. La salud es el estado en el cual el ki fluye sin impedimentos por el organismo, nutriendo así cada órgano y cada célula del cuerpo.
El esquema es el mismo: fuego, tierra, metal, agua y madera. Por lo que respecta a la salud física, cada elemento está asociado con un grupo de órganos, los cuales, a su vez, se nutren mutuamente y forman un todo integrado.

Las cinco fases y sus sistemas orgánicos relacionados son los siguientes:
Fuego: El corazón, el sistema circulatorio y el intestino delgado. El corazón y el intestino delgado están unidos, y en la medicina oriental se consideran sistemas orgánicos relacionados. Se considera que se nutren mutuamente. El corazón es el órgano contraído, o yang, mientras que el intestino delgado es el órgano expandido, o. yin. Mientras se nutren mutuamente también pasan la energía a la fase tierra. Por este motivo decimos que los órganos fuego son la madre de los órganos tierra, porque les proporcionan fuerza vital.
Tierra: El estómago, el bazo y el páncreas. Los órganos tierra son la madre de los órganos metal.
Metal: Los pulmones y el intestino grueso. Los órganos metal son la madre de los órganos agua.
Agua: Los riñones y la vejiga. Los órganos agua son la madre de los órganos madera.
Madera: El hígado y la vesícula biliar. Los órganos madera son la madre de los órganos fuego, es decir, el corazón, el sistema circulatorio y el intestino delgado. Con esto se completa el ciclo, que no se cierra sino que continúa.

Si todos los elementos están trabajando de manera óptima, no aparece ningún síntoma y la salud es óptima. Si, por otro lado, una o más fases están obstruyendo la energía, el sistema orgánico correspondiente va a sufrir. En consecuencia, aquellas personas que dañan su hígado suelen sufrir problemas cardiacos y del intestino delgado, mientras que aquellas que dañan su bazo, estómago y páncreas también sufren enfermedades del intestino grueso y pulmones.
Al mirar el cuerpo según las Cinco Transformaciones, podemos ver fácilmente la armonía dentro de los sistemas humanos y conocer la importancia de cada órgano para el cuerpo en cuanto un todo.
Por ejemplo, lo normal sería decir que la digestión la realizan el estómago y los intestinos, pero según las Cinco Transformaciones, la digestión depende absolutamente del sano funcionamiento del bazo.
Sabemos que, desde el punto de vista biológico, el bazo filtra y elimina de la sangre las células dañadas y muertas y le aporta células inmunitarias, como los linfocitos y otros glóbulos blancos. En la medicina occidental, el bazo no se considera esencial para la vida y suele extirparse quirúrgicamente, como en el caso de ciertos cánceres y otros trastornos.
La medicina oriental, en cambio, considera el bazo uno de los órganos más importantes y esenciales para el funcionamiento ordenado de la vida. La energía del bazo, es decir el ki emanado del bazo, rige el movimiento del alimento durante la digestión. La energía del bazo ayuda a transportar el alimento por el intestino. Mientras hace esto también ayuda al intestino delgado a convertir la esencia del alimento, es decir los nutrientes esenciales, en sangre y ki. El bazo envía ki a los pulmones y al intestino grueso. De esa manera nutre estos órganos con fuerza vital, haciendo posible la respiración y la eliminación de los desechos. La energía debe emanar libremente desde el bazo para nutrir de forma adecuada los pulmones y el intestino grueso. Esta energía del bazo es necesaria para crear la peristalsis y hacer avanzar los desechos por el intestino hasta salir del cuerpo.
Usted podría decirse: «Pero yo pensaba que el intestino hace eso solo». Si mirara estrictamente el intestino, podría tener razón, pero el grado de capacidad del intestino para realizar la peristalsis depende de la energía que recibe del bazo.
Normalmente, si el bazo tiene problemas, habrá exceso de gases, acidez estomacal o algún otro problema digestivo, como la acedía, por ejemplo. Si hay problemas de digestión, por lo tanto, hemos de tratar el tracto intestinal y también el elemento tierra. La energía del bazo necesita que en el cuerpo haya un ambiente alcalino. Cuanto más ácida está la sangre, más sufre el bazo. Por lo tanto, para la salud del bazo es esencial masticar bien los alimentos, ya que la saliva es una sustancia alcalina. Cuanto menos se mastica, menos saliva impregna los alimentos y peor es la
salud del bazo.
Según la medicina oriental, la energía del bazo también rige la sangre. Cuando hay hemorragia del útero o cualquier otro problema con pérdida de sangre, la medicina oriental recomienda tratar el bazo, porque el bazo contiene y canaliza la sangre por el cuerpo. Si la energía del bazo es débil, la sangre se saldrá de sus capilares produciendo hemorragia en alguna parte blanda del cuerpo.
Si el bazo, el estómago y el páncreas son estimulados excesivamente durante un tiempo, finalmente se debilitarán tanto que serán incapaces de hacer pasar la energía a los pulmones e intestino grueso, haciendo a su vez sufrir a estos órganos.
La relación entre el bazo y el intestino grueso es esencialmente la misma que existe entre el intestino grueso y los riñones; los riñones y el hígado; el hígado y el corazón, y el corazón y el bazo. Cada uno nutre al otro con ki, haciendo posible su funcionamiento óptimo.
En este ciclo nutritivo, la energía avanza en el sentido de las manecillas del reloj, desde el elemento fuego a la tierra, al metal, al agua, a la madera y nuevamente al fuego. Este ciclo nutritivo proporciona cantidades óptimas de fuerza vital para que cada grupo de órganos funcione bien.

Pero hay otro ciclo complementario llamado Ko o ciclo controlador, en el cual los sistemas de órganos se mantienen controlados, limitados. De esta manera, cada grupo de órganos se mantiene en equilibrio con los demás del sistema. En el ciclo controlador la energía se mueve dentro de los
Cinco Elementos o las Cinco Transformaciones, circula y sirve para mantener a cada órgano dentro de los límites prescritos.
El agua que corre por un río tiene poder debido a dos factores: su caudal o cantidad de agua que nutre el río (esto se corresponde con el ciclo nutritivo de los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones); y la presencia de fuertes riberas, que ofrecen límites al agua y de esta manera le dan dirección, poder y velocidad. Si la ribera cede, o si el nivel del agua supera la altura de la ribera, el agua ya no tiene el mismo poder ni orden. Simplemente inunda una zona y se asienta hasta que por último retrocede. El movimiento disminuye bruscamente y se detiene, hasta que la evaporación o la gravedad llevan al agua en otras direcciones. Mientras se impongan límites al agua, tiene un poder tremendo para mover obstáculos o impulsar bombas hidroeléctricas para generar electricidad.
El Ko, o ciclo controlador, funciona de la misma manera. El ciclo controlador equilibra el organismo manteniendo los límites de la energía que fluye hacia los sistemas de órganos. Mientras la energía circula en el sentido de las manecillas del reloj dentro del ciclo nutritivo, el ciclo controlador la hace moverse dentro del círculo de los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones.

Concretamente el ki, o fuerza vital, se mueve dentro del ciclo controlador de la siguiente manera:
El fuego controla el metal: El funcionamiento del corazón y del intestino delgado controla o limita la energía dentro de los pulmones e intestino grueso.
La tierra controla el agua: El funcionamiento del estómago, bazo y páncreas limita o controla la energía implícita en los riñones y la vejiga.
El metal controla la madera: El funcionamiento de los pulmones y del intestino grueso controla o limita la energía que circula por el hígado y la vesícula biliar.
El agua controla el fuego: El funcionamiento de los riñones y la vejiga controla la energía implícita en el corazón y el intestino delgado.
La madera controla la tierra: El funcionamiento del hígado y la vesícula biliar controla la energía que circula por el estómago, bazo y páncreas.

El ciclo controlador es esencial para los fines de la curación. Veamos un ejemplo. En el caso de la diarrea, el elemento metal (pulmones e intestino grueso) puede estar hiperactivo. Esto suele deberse a un exceso de energía en el bazo, el cual pasa ese exceso al intestino grueso produciéndole
hiperactividad. El desequilibrio del bazo puede estar causado por un consumo excesivo de dulces, o demasiados zumos de fruta o alcohol, o por alguna otra substancia yin que excita el bazo haciéndolo
trabajar demasiado, a la vez que estimula excesivamente el intestino grueso. Cuando el elemento metal está hiperactivo, controla o disminuye la energía que va hacia el elemento madera, el hígado y la vesícula biliar. Entonces se reduce el funcionamiento del hígado. El corazón y el intestino delgado (elemento fuego) también se debilitan, porque el elemento fuego está nutrido por el hígado y la vesícula biliar, que no pueden pasar mucha energía al funcionamiento del corazón e intestino delgado. Esto va a provocar una variedad de problemas digestivos y mala asimilación de los elementos nutritivos. El verdadero problema está en el bazo, que deberá tratarse eliminando los alimentos y bebidas con azúcar, y aumentando el consumo de alimentos alcalinizantes (sopa de miso,
caldo de tamari, cereales integrales bien masticados y diversas verduras).

Otro ejemplo claro de cómo el ciclo controlador afecta a otro sistema de órganos es la relación entre los elementos agua y fuego.
Con frecuencia se consume demasiada sal, lo cual es causa de trastornos renales. El funcionamiento de los riñones y la vejiga (elemento agua) controla el funcionamiento del corazón e intestino delgado (elemento fuego). Por consiguiente, los trastornos renales, sobre todo los provocados por exceso de sal, son causa de enfermedades del elemento fuego, como enfermedades cardiacas e hipertensión. Si deseamos tratar este trastorno, hemos de tratar el elemento controlador, que en este caso es el elemento agua. Reduciendo tajantemente el consumo de sal, aceites y grasas, y aumentando el ejercicio aeróbico suave (elemento fuego), fortalecemos a la vez los elementos agua y fuego y sus correspondientes sistemas de órganos.
Para practicar la diagnosis oriental, hemos de tener conciencia de la pasmosa integración que existe en el cuerpo humano. Hemos de tener conciencia de los problemas físicos inmediatos y de sus causas, pero también de las relaciones subyacentes implicadas en las causas de un problema. Los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones nos ofrecen la clave para esta comprensión más profunda. Por este motivo, los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones formaron los cimientos de la medicina oriental y de muchos de sus principios filosóficos. Son la base para comprender la salud humana y, de esta forma, el cambio natural.

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Bibliografía: Cómo leer el cuerpo de Wataru Ohashi.

Hojas verdes comestibles de nuestros mercados

HOJAS VERDES
HOJAS VERDES2

Las plantas ejercen una de las funciones más importantes del planeta: proporcionan oxígeno en la tierra y son indispensables porque transforman la energía de la luz del sol en energía química o vital y pueden almacenarla para usarla más tarde. Esta energía de luz química almacenada, cuando los animales y las personas la comen en forma de plantas, es usada como combustible.

Las plantas son el origen verdadero de proteínas, carbohidratos y otras moléculas complejas. Sin plantas, el planeta sería una esfera sin vida que gira, estéril y baldía. Las plantas de hoja son el mejor ejemplo de la ley natural de incorporar (la luz del sol) y de dar (oxígeno).

Hay muchas variedades de plantas de hoja verde comestibles y son tanto las que crecen como hojas por sí solas (rúcula, berro, hojas de mostaza, apio, ruibarbo…) como las mismas hojas de las raíces (de la zanahoria, del nabo, de los rabanitos o rábanos…), las hojas otras verduras como las de la coliflor, del brócoli o de las verduras redondas verdes como todas las variedades de coles.

Propiedades energéticas y bioquímicas de las hojas verdes comestibles

Los vegetales de hoja verde se han usado desde tiempos prehistóricos para depurar el organismo y para curar enfermedades. La medicina oriental asocia el color verde con la primavera y al elemento madera, el cual tiene capacidades de transformación, regeneración y renovación. Por este motivo, las verduras de hoja verde son muy recomendables para nutrir, refrescar y relajar el hígado, uno de los órganos más activos con la vesícula biliar durante la primavera. Las hojas verdes, sinergéticamente, influyen también en los órganos de la mitad superior del cuerpo, es decir, en pulmones, corazón y garganta (es decir, su consumo beneficia estos órganos).

Las plantas de hojas comestibles tienen pocas calorías y muy pocas grasas. En contraposición, contienen mucha fibra, que ayuda a mejorar el estreñimiento, y también hierro, magnesio, calcio, potasio y betacarotenos, precursores de la vitamina A. Cómo muchos vegetales, son un alimento puro e integral, tal como lo ofrece la tierra. También contienen luteína y zeaxantina –que parece que protegen de cataratas y de la degeneración de la mácula– y folatos –muy recomendables durante el embarazo, puesto que intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos en el sistema inmunológico.

“Las hojas verdes aportan frescura en todo comer equilibrado. Las personas las necesitamos, puesto que sirven de intermediarias para el intercambio de energía entre nosotros y el cosmos” Anne Marie Colbin

Las hojas de color verde oscuro son una fuente excelente de clorofila, que, según han desmostrado algunos estudios, lucha contra el crecimiento de tumores. Fue el médico griego Dioscórides (40-90 a.C.) quien catalogó más de seiscientas especies de plantas medicinales y dijo que los griegos usaban hojas de zanahoria contra los tumores, puesto que contienen antioxidantes que ayudan el organismo a eliminar toxinas, lo cual las sitúa entre los alimentos que ayudan a reducir el riesgo de cáncer.

La clorofila tiene propiedades depuratives de la sangre, de los ganglios linfáticos y de las glándulas suprarrenales.

Las verduras verdes ayudan a reducir inflamaciones tanto en los órganos internos cuando se comen, como externamente si se aplican como remedio casero. Por ejemplo, en casos de fiebre e inflamaciones, se puede aplicar una venda de clorofila picando hojas verdes frescas de col rizada. También ayudan a eliminar tóxicos acumulados por la contaminación, y por este motivo los habitantes de las ciudades o pueblos industrializados tendrían que comerlas cada día.

Gracias a las propiedades antisépticas que tienen, las hojas aromáticas verdes forman parte de pastas de dientes y de desinfectantes de heridas. Masticar hojas de zanahoria puede curar lesiones bucales, la halitosi, el sangrado de encías y úlceras a la boca. También son diüréticas y pueden ayudar a tratar enfermedades renales y edemas. A la lechuga le atribuyen propiedades tranquilizantes y es eficaz para tratar el insomnio y el nerviosismo.

Hojas verdes salvajes

Las ortigas, el diente de león o el llantén son un regalo de nuestros campos y caminos. Consideradas como “malas hierbas”, pisadas e ignoradas por la gran mayoría de las personas, consumidas en infusión, tienen un poderoso efecto depurativo del hígado.

El diente de león y el llantén se pueden consumir frescos en ensalada y las ortigas en sopas y caldos. Éstas últimas son una de las mejores fuentes de hierro para nuestro organismo.

Cómo se almacenan

Los vegetales pierden propiedades alimentarias cuando se almacenan durando mucho tiempos o cuando se cocinan durante un tiempo largo. Por eso, hay que consumirlos frescos y, si los cocináis, que sea poco tiempo, bastante porque queden firmes y de color vivo.

La mayoría de las hojas verdes se pueden guardar a la nevera algunos días, ligeramente humedecidas y adentro de una bolsa de plástico perforada.

Las hojas tiernas se marchitan pronto; vale más comprarlas o recogerlas el mismo día que se consumirán para que no se deterioren.

Cómo se pueden comer

Algunas verduras de hoja verde crecen durante el invierno-primavera (coles, espigalls, escarola, berro, hojas de zanahoria y de nabos, berros de invierno, alcachofas…), y otros lo hacen durante el verano (acelgas, algunas lechugas, berros de verano, hojas de remolacha…).

La mayoría pueden comerse crudas o prensadas en ensalada, licuadas en batidos con frutas de temporada durante el verano o primavera, y ligeramente escaldadas o al vapor durante el invierno, si no queremos enfriar el organismo o si comerlas crudas crea problemas digestivos o gases. También se pueden cocinar deliciosos canelones o lasañas de col, espinacas o acelgas, añadirlas a sopas de miso, a cremas (la de berro es deliciosa). Las hojas del puerro o de la cebolla tierna se pueden picar finas y añadir a las sopas. Las hojas de las zanahorias y de los rabanitos son comestibles y muy nutritivas salteadas con ajo y un poco de salsa de soja o al vapor.

Es muy importante comerlas como mínimo en las dos comidas principales: almuerzo y cenar. Acompañando platos que contienen pescado o carne, facilitan la digestión y son de gran importancia para mantener el equilibrio energético contractivo-expansivo y asimilar la proteína animal que es más densa y puede crear fermentaciones en los intestinos . También se pueden tomar al vapor para almorzar como acompañamiento de una crema de cereales integrales.

Comer verduras verdes de cultivos locales o comarcales –de Km0– y de temporada es la manera más natural de vivir en armonía con el entorno, puesto que evita gastos innecesarios de gasolina o transporte, favorece la economía local y la resiliencia, nos permite consumirlas frescas maduradas en el mismo campo o cultivadas en el momento.

Verduras de hoja verde más conocidas que podemos encontrar a los mercados del Mediterráneo

Es típico de la tradición gastronómica catalana celebrar fiestas arraigadas en los cultivos locales de verduras verdes, como la fiesta de la alcachofa de Santo Boi, las xatonades del Garraf, la fiesta del calçot de Valls o la fiesta del trinchado de Puigcerdá, entre otros.

La lista de verduras de hoja verdes que podemos encontrar a nuestros mercados y tiendas agro-ecológicas es variada y larga: acelgas, alcachofas, apio, berro, borraja, hojas del brócoli, canónigos (tradicionalmente cultivado a los huertos de los monasterios), calçots, cardo, col rizada, hojas de la coliflor, col de paperina y espigalls (típicos del Garraf), coles de Bruselas, puerros y ajos tiernos (la parte verde), rúcula, diente de león, llantén, ortigas (estas cuatro últimas las podemos cosechar salvajes), escarola, espinacas, hojas de nabos, de rabanitos o de zanahoria. Las lechugas más conocidas son el trocadero, el iceberg, la miniromana o cogollos de Tudela, la escarola, la romana, la maravilla, el lollo, la de tallo (también llamado lechuga espárrago) y la hoja de roble.

También podemos hacer un pequeño huerto casa con hojas verdes aromáticas como la albahaca, menta, cilantro, perejil, cebollino…

Años atrás, cuando compraba col, puerros o zanahoria, los labradores del mercado donde compro habitualmente me decían: “Te corto las hojas?”. Ahora ya no me lo preguntan más porque saben que, si una verdura es ecológica, lo aprovecho todo y me regalan las hojas que no quieren otras personas que aún no saben todos los beneficios que tienen!

Para acabar, quiero recalcar que es importante consumir verduras de cultivo biológico, puesto que así nos aseguramos una aportación mucho más elevada de vitaminas y minerales; pero si la verdura no lo es, las partes externas de la planta no se tienen que comer, puesto que traen la mayor parte de los productos químicos con los cuales ha sido fumigada. Es una lástima, puesto que también son las partes que tienen un contenido de clorofila más elevado.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

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LA EFICACIA DE LA MACROBIÓTICA FRENTE A OTRAS OPCIONES

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La macrobiótica, entendida como el conjunto compuesto por alimentación, estilo de vida y sistema filosófico basado en la medicina oriental puede aportar grandes cambios, tanto a corto como a largo plazo en personas que la practican.

Esta transformación que muchas personas, cada vez más, hemos experimentado sobre todo durante la primera época (que puede ser de varios meses o años, se debe básicamente al cambio de dieta, a la incorporación de hábitos saludables como el ejercicio y a la introspección necesaria para revisar nuestras necesidades, ciertas creencias y aspectos de la vida que también necesitan un cambio para facilitar esta transformación individual mediante nuestra actitud.

Nada nuevo ni diferente con respecto a otras propuestas de bienestar que también incluyen dieta, ejercicio y trabajo interior a través de la terapia y/o estilo de vida. La gran mayoría de las dietas funcionan y aportan una notable mejoría, se llamen como se llamen. Esto nos lleva a deducir que en un principio no es el tipo específico de dieta, ni de ejercicio, ni de estilo de vida en cuestión el que opera “milagros” en nuestro cuerpo-mente sino nuestra propia voluntad de cambio y los cambios de hábitos en sí que nos estamos aplicando. A menudo es más importante para nuestro bienestar momentáneo lo que dejamos de comer, incorporar movimiento y más creatividad en nuestra rutina, concedernos un espacio personal y revisar las actitudes que merman nuestra felicidad que lo que comemos exactamente (dentro del abanico de productos saludables, claro) y que el tipo de ejercicio o disciplina cuerpo-mente-espíritu que practicamos.

Reflexión sobre diferentes maneras de comer

Las dietas convencionales, por ejemplo ir a la dietista para quitarse unos cuantos kilos o mantener el peso adecuado, analizan los alimentos y su combinación para formar los menús en base al aporte de nutrientes estipulado como adecuado para cubrir las necesidades del organismo sin tener en cuenta si estos alimentos son ecológicos o no, si son refinados o no y sin valorar el estado energético que crea su consumo a medio y largo plazo. Sólo contemplan el efecto de los alimentos a nivel de peso y masa corporal siguiendo cánones físicos, a menudo establecidos como estéticos por la industria de la moda.

Otras dietas, aunque sean extremistas, pueden ayudar a corto plazo a equilibrar una condición muy desajustada y por tanto extrema, como por ejemplo una dieta crudi-vegana ayuda a relajar, enfriar y desintoxicar una condición muy tensa y con demasiado calor interno producida por el excesivo consumo de carne, embutidos, huevos, sal y estilos de cocción contractivos con mucho fuego (barbacoa, horno, ahumado, proteína animal madurada y conservada en sal). A medio o largo plazo, dependiendo de la constitución de la persona, estas dietas a base de alimentos vegetales crudos, pueden debilitar a la gran mayoría creando frio interno, apagar el fuego digestivo, apagar la libido, etc.

El veganismo, muy noble en su causa de erradicar el sufrimiento animal evitando su asesinato y consumo, a menudo no concede importancia ni al origen de los alimentos, ni a su calidad, ni a cómo afectan los alimentos a la salud humana y por eso existen personas que lo dejan al sentirse debilitadas o no entender el proceso de cambio que se está dando en su fisiología al haber dejado de comer proteína animal o por haber detectado en analíticas niveles bajos de b12, hierro y/o vitamina D. Es posible comer vegano sin carencias o debilidad, ni a medio ni a largo plazo, y de hecho muchas personas lo consiguen estudiando  cómo elaborar menús equilibrados y comiendo alimentos bien cocinados que nutren.

Las numerosas teorías (o modas) alimentarias de hoy día se contradicen entre sí y esto hace que las personas que se inician entren en confusión. Algunas afirman que hay que comer los alimentos crudos porque así están vivos, otras que los crudos al ser muy yin, acidifican y es mejor cocinarlos para quitarles esa acidez y yanguizarlos. Algunas veces se recomienda tomar la fruta entre comidas y otras tomarlas antes de las comidas o tomar poca fruta. Hay quien afirma que no podemos vivir sin proteína animal y quien prescinde totalmente de ella. Los adeptos a los lácteos ensalzan su contenido en calcio mientras que los que están en contra de los lácteos dicen que su calcio no tan asimilable  como el calcio vegetal que aportan almendras, hojas verdes, algas, etc. Para algunas personas el trigo es un alimento ancestral sagrado y para otras, es un veneno tanto por su contenido en gluten como por las modificaciones genéticas a las que ha sido sometido.

Podría seguir describiendo teorías ya que hay muchas muy convincentes.

El simple hecho de cambiar alimentos precocinados, con conservantes, colorantes y pesticidas por verduras frescas y alimentos ecológicos en general proporciona un impacto muy positivo en el organismo que hace que las personas se sientan mejor en poco tiempo.

Esta mejoría viene dada, tal y como describe Mariano Bueno, porque se da prioridad a alimentos regeneradores (que tienen efectos positivos en los procesos metabólicos o biológicos y se les reconoce efectos claramente preventivos de ciertos trastornos de salud o incluso terapéuticos para ciertas dolencias) y a alimentos generadores de vida (imprescindibles para la vida que predisponen a gozar de buena salud) y se reducen o eliminan los alimentos degeneradores (que alteran de forma negativa los procesos biológicos o contienen sustancias potencialmente nocivas o tóxicas), los cuales se reducen a cantidades mínimas o se eliminan completamente de la dieta. Así, se clasifica los alimentos según su aportación global positiva o negativa y a sus efectos nutritivos y saludables.

En la macrobiótica los alimentos degeneradores coinciden con los eliminados de la gran mayoría de las dietas saludables. Son: harinas refinadas, arroz blanco, azúcar blanco, aperitivos salados (patatas fritas, snacks, cacahuetes fritos o muy tostados, leche de vaca y productos lácteos muy procesados con aditivos y azucarados o con edulcorantes químicos, grasas animales y vegetales saturadas o hidrogenadas, carnes procesadas (salchichas, embutidos…), carnes rojas y requemadas, bebidas azucaradas o con edulcorantes, café torrefacto, alcohol sin moderación.

¿En qué se diferencia la macrobiótica de las opciones anteriores?

La macrobiótica da mucha importancia a qué se come, cómo se come, qué propiedades y cualidad energética tienen los alimentos y sustancias que incorporamos a través del medio-ambiente a nuestro organismo. Los clasifica en Yin (expansivos), Yang (contractivos), en alimentos que calientan, enfrían o tienen un efecto neutro, y además tiene en cuenta cómo cambian estas cualidades primarias al ser preparados en diferentes estilos de cocción, al combinarlos entre sí y cómo influyen los diferentes cortes en el caso de las verduras en su sabor y sinergia con nuestro organismo.

……………………………………Extremo expansivo (YIN)…………………………………

Drogas y la mayor parte de los medicamentos.

Productos químicos

Bebidas alcohólicas.

Azúcar refinado.

Complementos vitamínicos.

Edulcorantes: miel, melazas

Jalea real y polen.

Bebidas aromáticas y estimulantes: café, té, menta…

Especias.

Zumos de fruta.

Aceites.

Frutas tropicales.

—————————————–

Frutas.

Lácteos blandos.

Frutos secos.

Vegetales de origen primitivo y tropical: setas, espárragos, solanáceas…

Germinados.

Verduras de hoja.

Verduras redondas.

Raíces.

Semillas.

Legumbres.

Cereales integrales.

Pescado.

—————————————–

Marisco.

Aves.

Quesos curados.

Mamíferos.

Huevos.

Salsa de soja, miso, umeboshi.

Sal marina.

………………………………….Extremo contractivo (YANG)……………………………….

La macrobiótica recomienda consumir mayormente, en porcentajes flexibles y adaptados a cada circunstancia los alimentos en verde del diagrama anterior.

La diferencia fundamental entre la macrobiótica y otros sistemas dietéticos estriba en que ante todo en que no es puramente una dieta sino un acercamiento a las leyes dialécticas del Orden del Universo. Contiene una alimentación preventiva que no considera los desajustes de salud como un enemigo que hay que combatir sino como una ruptura en primera instancia de un equilibrio (sodio/potasio, yin/yang, positivo/negativo, etc). La macrobiótica se desarrolla a través de la comprensión del Principio Único y aplica conocimientos de nutrición para equilibrar la condición física y fisiología de nuestros órganos y sistemas corporales, así como nuestra condición mental (por ejemplo, ayuda a centrar a una persona dispersa).

¿Por qué funciona la macrobiótica?

La macrobiótica funciona porque no sigue dogmas ni estándares estrictos y cambia sus pautas al ritmo de los cambios físicos, mentales y ambientales de cada persona. La macrobiótica nos puede acompañar toda la vida ya que se adapta a ella y a sus circunstancias.

Cuando una persona inicia un cambio de alimentación se valora su constitución, su condición, su momento y su proceso individual. Se la guía con un esquema que se puede aplicar para regularse durante unos meses y a medida que se va sintiendo mejor y también cambia su estado energético, sigue cambiando el conjunto de su alimentación por sí misma a través del estudio y de la auto-observación. En el marco de la macrobiótica medicinal nos hacemos cargo y nos responsabilizamos de nuestro propio proceso en vez de derivar esta responsabilidad en otra persona. Es una medicina del cuerpo entero. La enfermedad es considerada como una advertencia, como un signo amistoso.

La  macrobiótica anima a la auto-reflexión, estimula la consciencia del sí-mismo, la maestría del sí-mismo. Es una vida-alimentación-sanación para la liberación. En la macrobiótica es la persona quien se ha de sanar a sí misma y ser totalmente responsable de sí misma sin depender de un médico, nutricionista o terapeuta. La curación macrobiótica empieza por la auto-reflexión, aunque ésta no se refiere sólo la enfermedad física, sino que se ha de revisar y cuestionar todas nuestras actitudes, nuestros pensamientos y creencias, nuestra alimentación y estilo de vida. La auto-reflexión es el principio básico de la macrobiótica y el auto-diagnóstico es su herramienta práctica.

En el caso de que exista una patología, la persona se puede cuestionar:

–       ¿Dónde se encuentra la causa?

–       ¿Está relacionada con la alimentación?

–       ¿Es de origen emocional?

–       ¿Es algo externo que me está afectando?

–       ¿Quién es responsable?

Tras descubrir la causa de la enfermedad se ha de proceder a un cambio radical en la dinámica de vida, en el comportamiento o actitud hacia las personas y nuestro entorno, pero el primer cambio ha de ser el cambio de alimentación.

Poco a poco, esta nueva alimentación influirá en los comportamientos y en nuestra percepción de un mundo más unido y universal que se irá imponiendo en nosotros de manera natural.

El reencuentro de la salud, una vida plena y longeva, confianza renovada debido a la pérdida de miedos ancestrales profundos son sólo algunos de los efectos de esta revolución interior.

Primeros pasos en la macrobiótica

Existen dos posibles opciones para dar los primeros pasos:

–          Cambiar de manera gradual y poco a poco.

–          Decir: ¡Stop! Y cambiar de manera drástica.

En cualquier caso, es importante dedicarse a estudiar tanto las bases filosóficas (el orden del Universo, el Principio único, las 5 transformaciones, algo de nutrición desde el punto de vista bioquímico, etc.) como practicar en la cocina, convirtiéndola en el templo de la casa donde una entrega una energía que a muy corto plazo le revertirá en cambios que intencionadamente o no, extenderá a su entorno.

Algunas personas que intentan cambiar radicalmente su alimentación hacia la macrobiótica pueden sentir que ésta no es adecuada para ellas y abandonan al cierto tiempo de practicar de manera rígida el estándar recomendado.  Las pautas a continuación son de ayuda para un inicio efectuando una transición más gradual que en muchos casos será más duradera.

1-      Reduce tu consumo de carne y productos cárnicos. Empieza por eliminar la carne roja y reduce la frecuencia a mensual de las ingestas de carne. De este modo, tus sistemas corporales y energéticos se ajustarán más suavemente al cambio. Sustituye el pollo, pavo y otras carnes blancas por pescado. Toma más legumbres.

2-      Reduce el consumo de hidratos de carbono refinados como los productos elaborados con harina blanca (pan, bollería, galletas…) y sobretodo sustituye el azúcar por endulzantes naturales como melazas de cereales, zumo concentrado de manzana, fruta seca…

3-      Elige productos de panadería integrales de los buenos (hechos con harinas ecológicas de buena calidad que no se han congelado, con levadura madre y no con mezclas de harinas reforzadas como los que venden en los supermercados).

4-      Reduce el consumo de lácteos, sustituyéndolos por  bebidas vegetales (leches vegetales: de arroz, avena, kamut, almendra, etc.), mayonesa de tofu o de soja, cremas para untar elaboradas con mantequillas de frutos secos y aprende a elaborar platos que emocionalmente te aportarán la misma energía que los lácteos como natillas veganas, quiche de tofu o queso vegetal, yogures de frutos secos…

5-      Cambia los cereales azucarados del desayuno por un buen müesli sin azúcar, naturalmente dulce a base de fruta seca como pasas, orejones, ciruelas pasas…

6-      Sustituye los bocatas por tentempiés hechos en casa que te aporten energía estable (sustituye el bocata de pan blanco por una torta de avena, por bolas de arroz).

7-      Sustituye las bebidas gaseosas químicas y azucaradas por tés naturales o jugos frescos de verduras.

8-      Toma regularmente comidas completas, asegurándote todos los nutrientes, es decir:

–          HIDRATOS DE CARBONO: cereales integrales (arroz, trigo, cebada, mijo, avena, centeno, maíz…) y derivados (pan, pastas y sémolas integrales, cus-cús, bulgur, copos…).

–          PROTEINAS: legumbres: garbanzos, lentejas, judías, habas, guisantes, soja blanca, verde o negra… y derivados: seitán, tofu, tempeh…Frutos secos.

–          LÍPIDOS: aceite de oliva, de sésamo, de maíz…  y mantequillas de frutos secos.

–          VITAMINAS: frutas y verduras incluyendo siempre una ración de verduras verdes poco cocinadas o crudas.

–          MINERALES: usa una pequeña cantidad de algas en cada comida, semillas (sésamo, calabaza, girasol), verduras…

9-     De manera gradual y a medida que el organismo se limpia de toxinas y memorias de alimentos procesados y quimicalizados, aumenta el gusto por comer alimentos tal y como nos los da la tierra: integrales, con vida; la papilas gustativas recuperan su sensibilidad y sentimos el efecto no solo físico sino también energético de cualquier alimento con mayor intensidad.

10- Haz que los cambios que has incorporado sean una prioridad para ti, evitando que los antiguos hábitos se vuelvan a hacer sitio en tu vida. Si llegara a suceder, es útil que recuerdes que esto forma también parte del proceso de transición hacia una vida más saludable en todos los aspectos de tu ser y que no significa que estés fallando en tu proceso de cambio o de afianzar la dieta macrobiótica en tu vida. Después de una temporada prescindiendo de alimentos procesados, refinados, quimicalizados y extremos y comiendo macrobióticamente, nuestro organismo aprende a asociar sensaciones placenteras a comer de esta manera. Entonces las apetencias por la comida basura o procesada disminuyen hasta desaparecer. Esto, aparte de por haber cambiado nuestras memorias celulares, sucede también debido a que comiendo alimentos integrales de manera adecuada a nuestras características personales, se equilibra el nivel de azúcar en sangre. Este momento en el que nuestra mente ya no vibra con alimentos basura, es el momento en que empezamos a comer con libertad infinita en vez de mecánicamente o compulsivamente.

Recuerda que cualquier transformación desde la propia experiencia es un proceso que requiere de tiempo para encarnarse. La adopción meramente intelectual de teorías e incluso de prácticas sin dar tiempo a que se conviertan en parte de la esencia de una misma no son cambios sólidos, ni duraderos, ni honestos. El cambio de una alimentación convencional moderna a la macrobiótica requiere de mucha perseverancia. En este viaje pueden aparecer tanto etapas en las que te sientas maravillosamente como etapas más difíciles que parezcan frustrantes, la mente puede entrar en confusión y querer volver atrás buscando excusas para volver a consumir alimentos dañinos.

George Ohsawa enseñó que “cuanto mayor es la dificultad, mayor es también la satisfacción”. Esto se puede aplicar a cualquier tema que una trata de controlar.

Una de las mejores lecciones que me ha dado la macrobiótica y que me sigue dando después de tantos años es que hay que afinar en el arte de disminuir el ritmo en la vida cotidiana. Readaptar los ritmos de la vida moderna a los de la naturaleza para recuperar la paz y el sentido de pertenencia a un proceso atemporal y eterno.

Preparar un menú macrobiótico va más allá de la simple cocina. Implica presencia y práctica del “aquí y ahora”, es pura alquimia que va más allá del alimento en sí. Es una forma de meditación activa que incorpora el ritual cotidiano que nos nutre y sustenta la vida. Esto es algo que no se puede comprar, que no se puede obtener con dinero sino con la constancia y la dedicación.

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

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TLF: 638  893 371