Hojas verdes comestibles de nuestros mercados


Las plantas ejercen una de las funciones más importantes del planeta: proporcionan oxígeno en la tierra y son indispensables porque transforman la energía de la luz del sol en energía química o vital y pueden almacenarla para usarla más tarde. Esta energía de luz química almacenada, cuando los animales y las personas la comen en forma de plantas, es usada como combustible.

Las plantas son el origen verdadero de proteínas, carbohidratos y otras moléculas complejas. Sin plantas, el planeta sería una esfera sin vida que gira, estéril y baldía. Las plantas de hoja son el mejor ejemplo de la ley natural de incorporar (la luz del sol) y de dar (oxígeno).

Hay muchas variedades de plantas de hoja verde comestibles y son tanto las que crecen como hojas por sí solas (rúcula, berro, hojas de mostaza, apio, ruibarbo…) como las mismas hojas de las raíces (de la zanahoria, del nabo, de los rabanitos o rábanos…), las hojas otras verduras como las de la coliflor, del brócoli o de las verduras redondas verdes como todas las variedades de coles.

Propiedades energéticas y bioquímicas de las hojas verdes comestibles

Los vegetales de hoja verde se han usado desde tiempos prehistóricos para depurar el organismo y para curar enfermedades. La medicina oriental asocia el color verde con la primavera y al elemento madera, el cual tiene capacidades de transformación, regeneración y renovación. Por este motivo, las verduras de hoja verde son muy recomendables para nutrir, refrescar y relajar el hígado, uno de los órganos más activos con la vesícula biliar durante la primavera. Las hojas verdes, sinergéticamente, influyen también en los órganos de la mitad superior del cuerpo, es decir, en pulmones, corazón y garganta (es decir, su consumo beneficia estos órganos).

Las plantas de hojas comestibles tienen pocas calorías y muy pocas grasas. En contraposición, contienen mucha fibra, que ayuda a mejorar el estreñimiento, y también hierro, magnesio, calcio, potasio y betacarotenos, precursores de la vitamina A. Cómo muchos vegetales, son un alimento puro e integral, tal como lo ofrece la tierra. También contienen luteína y zeaxantina –que parece que protegen de cataratas y de la degeneración de la mácula– y folatos –muy recomendables durante el embarazo, puesto que intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos en el sistema inmunológico.

“Las hojas verdes aportan frescura en todo comer equilibrado. Las personas las necesitamos, puesto que sirven de intermediarias para el intercambio de energía entre nosotros y el cosmos” Anne Marie Colbin

Las hojas de color verde oscuro son una fuente excelente de clorofila, que, según han desmostrado algunos estudios, lucha contra el crecimiento de tumores. Fue el médico griego Dioscórides (40-90 a.C.) quien catalogó más de seiscientas especies de plantas medicinales y dijo que los griegos usaban hojas de zanahoria contra los tumores, puesto que contienen antioxidantes que ayudan el organismo a eliminar toxinas, lo cual las sitúa entre los alimentos que ayudan a reducir el riesgo de cáncer.

La clorofila tiene propiedades depuratives de la sangre, de los ganglios linfáticos y de las glándulas suprarrenales.

Las verduras verdes ayudan a reducir inflamaciones tanto en los órganos internos cuando se comen, como externamente si se aplican como remedio casero. Por ejemplo, en casos de fiebre e inflamaciones, se puede aplicar una venda de clorofila picando hojas verdes frescas de col rizada. También ayudan a eliminar tóxicos acumulados por la contaminación, y por este motivo los habitantes de las ciudades o pueblos industrializados tendrían que comerlas cada día.

Gracias a las propiedades antisépticas que tienen, las hojas aromáticas verdes forman parte de pastas de dientes y de desinfectantes de heridas. Masticar hojas de zanahoria puede curar lesiones bucales, la halitosi, el sangrado de encías y úlceras a la boca. También son diüréticas y pueden ayudar a tratar enfermedades renales y edemas. A la lechuga le atribuyen propiedades tranquilizantes y es eficaz para tratar el insomnio y el nerviosismo.

Hojas verdes salvajes

Las ortigas, el diente de león o el llantén son un regalo de nuestros campos y caminos. Consideradas como “malas hierbas”, pisadas e ignoradas por la gran mayoría de las personas, consumidas en infusión, tienen un poderoso efecto depurativo del hígado.

El diente de león y el llantén se pueden consumir frescos en ensalada y las ortigas en sopas y caldos. Éstas últimas son una de las mejores fuentes de hierro para nuestro organismo.

Cómo se almacenan

Los vegetales pierden propiedades alimentarias cuando se almacenan durando mucho tiempos o cuando se cocinan durante un tiempo largo. Por eso, hay que consumirlos frescos y, si los cocináis, que sea poco tiempo, bastante porque queden firmes y de color vivo.

La mayoría de las hojas verdes se pueden guardar a la nevera algunos días, ligeramente humedecidas y adentro de una bolsa de plástico perforada.

Las hojas tiernas se marchitan pronto; vale más comprarlas o recogerlas el mismo día que se consumirán para que no se deterioren.

Cómo se pueden comer

Algunas verduras de hoja verde crecen durante el invierno-primavera (coles, espigalls, escarola, berro, hojas de zanahoria y de nabos, berros de invierno, alcachofas…), y otros lo hacen durante el verano (acelgas, algunas lechugas, berros de verano, hojas de remolacha…).

La mayoría pueden comerse crudas o prensadas en ensalada, licuadas en batidos con frutas de temporada durante el verano o primavera, y ligeramente escaldadas o al vapor durante el invierno, si no queremos enfriar el organismo o si comerlas crudas crea problemas digestivos o gases. También se pueden cocinar deliciosos canelones o lasañas de col, espinacas o acelgas, añadirlas a sopas de miso, a cremas (la de berro es deliciosa). Las hojas del puerro o de la cebolla tierna se pueden picar finas y añadir a las sopas. Las hojas de las zanahorias y de los rabanitos son comestibles y muy nutritivas salteadas con ajo y un poco de salsa de soja o al vapor.

Es muy importante comerlas como mínimo en las dos comidas principales: almuerzo y cenar. Acompañando platos que contienen pescado o carne, facilitan la digestión y son de gran importancia para mantener el equilibrio energético contractivo-expansivo y asimilar la proteína animal que es más densa y puede crear fermentaciones en los intestinos . También se pueden tomar al vapor para almorzar como acompañamiento de una crema de cereales integrales.

Comer verduras verdes de cultivos locales o comarcales –de Km0– y de temporada es la manera más natural de vivir en armonía con el entorno, puesto que evita gastos innecesarios de gasolina o transporte, favorece la economía local y la resiliencia, nos permite consumirlas frescas maduradas en el mismo campo o cultivadas en el momento.

Verduras de hoja verde más conocidas que podemos encontrar a los mercados del Mediterráneo

Es típico de la tradición gastronómica catalana celebrar fiestas arraigadas en los cultivos locales de verduras verdes, como la fiesta de la alcachofa de Santo Boi, las xatonades del Garraf, la fiesta del calçot de Valls o la fiesta del trinchado de Puigcerdá, entre otros.

La lista de verduras de hoja verdes que podemos encontrar a nuestros mercados y tiendas agro-ecológicas es variada y larga: acelgas, alcachofas, apio, berro, borraja, hojas del brócoli, canónigos (tradicionalmente cultivado a los huertos de los monasterios), calçots, cardo, col rizada, hojas de la coliflor, col de paperina y espigalls (típicos del Garraf), coles de Bruselas, puerros y ajos tiernos (la parte verde), rúcula, diente de león, llantén, ortigas (estas cuatro últimas las podemos cosechar salvajes), escarola, espinacas, hojas de nabos, de rabanitos o de zanahoria. Las lechugas más conocidas son el trocadero, el iceberg, la miniromana o cogollos de Tudela, la escarola, la romana, la maravilla, el lollo, la de tallo (también llamado lechuga espárrago) y la hoja de roble.

También podemos hacer un pequeño huerto casa con hojas verdes aromáticas como la albahaca, menta, cilantro, perejil, cebollino…

Años atrás, cuando compraba col, puerros o zanahoria, los labradores del mercado donde compro habitualmente me decían: “Te corto las hojas?”. Ahora ya no me lo preguntan más porque saben que, si una verdura es ecológica, lo aprovecho todo y me regalan las hojas que no quieren otras personas que aún no saben todos los beneficios que tienen!

Para acabar, quiero recalcar que es importante consumir verduras de cultivo biológico, puesto que así nos aseguramos una aportación mucho más elevada de vitaminas y minerales; pero si la verdura no lo es, las partes externas de la planta no se tienen que comer, puesto que traen la mayor parte de los productos químicos con los cuales ha sido fumigada. Es una lástima, puesto que también son las partes que tienen un contenido de clorofila más elevado.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

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¿CÓMO CURA LA MACROBIÓTICA?

SÍNTOMAS DE DESCARGA Y LIBERACIÓN DE MEMORIAS DURANTE EL PROCESO DE REAJUSTE

Al pasar de una alimentación que se compone de extremos yin y yang, productos refinados y congelados, a consumir alimentos más centrados y en estado puro, nos puede suceder que sintamos deseos repentinos de volver a comer esos alimentos “antiguos”, o que de repente nos den altibajos incomprensibles que puedan estar relacionados con la eliminación de toxinas físicas, mentales o emocionales de estos alimentos extremos que hemos dejado de comer. Algunas personas se asustan al experimentarlos e incluso se preguntan si están procediendo correctamente. .

Es interesante saber distinguir entre los síntomas derivados de la eliminación de alimentos antiguos y los síntomas provocados por alguna otra causa o deficiencia. Si bien una dieta macrobiótica equilibrada y variada abordada desde una actitud flexible y abierta no provoca carencias de nutrientes, más bien al contrario, ayuda a restablecer la salud y el equilibrio del organismo, si dudas, lo mejor es hacerte un análisis de sangre para chequear que todo va bien y buscar el apoyo de personas que ya han pasado por este proceso de cambio.

Según Michio Kushi, cuando una persona está limpiándose se pueden dar los siguientes síntomas (uno o varios):

– cansancio

– dolores y achaques

– fiebre, escalofríos y tos (se pueden paliar con algún remedio macrobiótico casero)

– transpiración anormal y micciones más frecuentes

– problemas de piel y mal olor corporal

– diarrea o estreñimiento

– disminución del deseo sexual

– cese temporal de la menstruación

– ánimo irritable

– insomnio, caída de cabello, sensación de frío, acaloradas…

En el momento en que una persona se inicia en la macrobiótica puede no tener diagnosticados ninguna enfermedad o desajuste, en tal caso, alguno de estos síntomas se dará de manera mucho más leve y pasará rápido.

Si una persona está padeciendo alguna enfermedad física o mental,  a medida que vaya comiendo alimentos naturales sin procesar y reduciendo los alimentos extremos yin y yang empezará a restablecerse, pero antes de que sus enfermedades desaparezcan completamente, se producirán diversas reacciones. En algunos casos pueden detenerse los movimientos peristálticos durante varios días porque los intestinos, que se hallaban dilatados, están recuperando sus dimensiones; puede aparecer diarrea porque el bolo intestinal estaba estancado y empieza a limpiarse; hay quienes sentirán dolores de cabeza, lo cual se debe a que los nervios expandidos se contraen para volver a las condiciones normales; otras veces da la impresión de que van a caer los dientes, porque las encías hinchadas se retraen; también puede suceder que la menstruación desaparezca por un tiempo. En resumen, pueden surgir diversos tipos de reacciones, tantas más cuanto más enfermo se esté. Existen remedios macrobióticos caseros para aliviar estas condiciones pasajeras y ayudar en las descargas de toxinas acumuladas. Tu profesor/a o consultor/a te puede recomendar los indicados en cada caso.

Si una persona no tiene demasiadas dolencias se presentarán pocas anomalías, o bien las que se presenten tendrán un carácter más suave. Poco a poco, una tras otra se irán curando las enfermedades.

Por otra parte, si se ha estado consumiendo medicamentos, tales como pastillas para dormir o tranquilizantes, y se empieza a comer bien, el cuerpo comenzará a expulsarlos; y mientras esos fármacos se estén eliminando es probable que se tengan sueños durante la noche. Si se tienen pesadillas nocturnas es debido a los alimentos de origen animal. Pero si se deja de tomar carne, huevos y queso y se come macrobióticamente, las pesadillas después de un periodo de una o dos emanas de eliminación activa desaparecerán repentinamente.

Durante el proceso de curación vamos volviendo físicamente y mentalmente hacia el pasado. Supongamos que tienes ahora 30 años; has estado comiendo macrobióticamente durante seis meses o un año y te sientes sana y feliz. Pero repentinamente empieza a dolerte el pecho. Incluso aparece algo de tos y unas décimas de fiebre. Es poca cosa, no necesitas guardar cama, pero te preguntas: “¿Qué ocurre? Creo que estoy comiendo bien… ¿O me estaré equivocando?” Pero no, no te estás equivocando. Lo que sucede es que a la edad de 20 años padeciste una pulmonía y es esa pulmonía lo que se está curando ahora. Porque cuando los síntomas desaparecen creemos siempre que la enfermedad también desaparece; sin embargo, todavía está ahí. De modo que lo que te está ocurriendo  ahora es que la enfermedad reaparece para que acabes de curarla.

Al mismo tiempo, empiezas a pensar muy a menudo en aquel novio o novia que tenías a los 20 años y en los muchos amigos que contabas en esa época. A medida que tu cuerpo rejuvenece y deja salir las memorias antiguas, tu mente también rejuvenece.

Continuas entonces con la macrobiótica y un año o dos más tarde sientes de pronto algo extraño en los riñones, un dolor que te dura una semana o incluso 10 días. ¿Qué sucede? Que alrededor de los 10 años padeciste una infección renal y ahoraestá acabando de curarse completamente. Simultáneamente, empiezas a recordar ese periodo de tu vida, los compañeros de escuela, los maestros que tuviste a los 10 años, cómo era entonces tu hogar, tus hermanos, tus hermanas.

Y cuanto más tiempo transcurre en este camino, más se retrocede en las memorias, hasta que finalmente se llega al nacimiento y al periodo embrionario. Cuando se llega a ese punto, el estado que se había adquirido a lo largo de la vida ha sufrido una transformación completa, se ha purificado de tal modo que un@ se ha convertido en una persona nueva.

Este periodo de curación progresiva dura generalmente 7 años en la mujer, 8-9 en el hombre o incluso más en personas muy enfermas.

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Alimentación, nutrición, energía y cómo aprovechar las circunstancias que nos trae la vida desde la visión del Principio Único

Hace más de 2000 años, Hipócrates escribió: “Cada una de las sustancias de la dieta de una persona actúa sobre su organismo, y lo cambia de algún modo, y de estos cambios depende toda su vida, ya esté sana, enferma o convaleciente”.

De estas palabras se deduce fácilmente que no nos va a afectar del mismo modo tomar un cuenco de arroz integral que un vaso de vino. Ambas sustancias tendrán un efecto físico y bioquímico en nuestro organismo y también un efecto energético diferente, variando estos efectos según la persona que está tomando la sustancia en la misma cantidad.

El alimento físico es una necesidad básica. Sin él nuestro organismo empezaría a depurar tanto, que a partir de unos meses sin comer podríamos incluso vernos privados/as de la maravillosa vida. Y de hecho, comer es un tema que siempre tenemos en mente, quizás por instinto de supervivencia. También  existen otros tipos de alimento como el oxígeno y la energía. Podemos contar a los seres vivos que se nutren solamente de energía, prana o ki, aunque sutilmente todas las personas junto con la comida diaria también nos nutrimos de energía vital o cósmica, de nuestro ambiente social y familiar, de nuestros propios pensamientos conscientes e inconscientes, de los de los demás…

Las proyecciones mentales o creencias tienen una gran influencia en nuestro bienestar, ya que por muy limpio y ecológico que comamos o sigamos la dieta estándar macrobiótica, si se nutren pensamientos o creencias limitantes, si una persona no se responsabiliza de las situaciones difíciles que vive, reconociéndose la causante de estas situaciones, se estancará en el arquetipo de la víctima o en sus límites auto-impuestos. Sin embargo, cuando se observa lo que la vida depara y se adopta una postura responsable de las propia vida y de los propios actos, se observan los conflictos que van surgiendo y nos comprometemos con la voluntad de auto-superación, se nutre una espiral de movimiento hacia la atracción de circunstancias cada vez más favorables.

También influyen el ambiente y el lugar en que trabajamos y nuestro círculo de amistades en nuestro nivel de energía, salud y manera de ser. A menudo vienen a consulta personas que llevan tiempo “comiendo bien” pero no acaban de sentirse bien debido a influencias energéticas externas. Nos influye el estado energético de quienes viven con nosotros (padres, hijos…), de nuestra pareja, sobre todo si dormimos a diario con ella. Si ésta no se cuida o tiene problemas y si no se saben poner límites sanos, el estado debilitado o insano de la pareja puede arrastrar energéticamente. Trato con muchas personas que están viviendo estas circunstancias sin ser conscientes de ello. Influye dónde vivimos. Es muy diferente el impacto que tiene en nosotros la energía de una gran ciudad al impacto de la energía de un pueblo en el campo.

Por ello, deberíamos de reflexionar sobre qué nos conviene y elegir los alimentos de los que se compone nuestro “menú” físico o energético y al elegirlos realmente, abrimos las puertas a todo un proceso de toma de conciencia y aumento de la misma.

La respiración consciente, la comida consciente y los patrones de pensamiento y conducta conscientes e inconscientes son los alimentos pilares de nuestra evolución: física, mental, emocional y espiritual. Según el modo en que los seleccionamos en base a nuestras necesidades o perpetuamos su consumo , pueden hacernos evolucionar o llevarnos a una degradación más rápida.

Nuestros alimentos y el aire que respiramos nos construyen, van a nuestras células y sangre, potencian nuestra salud individual y la de nuestro entorno más inmediato, afectan a la constitución de nuestros tejidos, órganos y sistemas corporales. Cuando estamos creando una mayor conciencia y mejoría personal, también estamos contribuyendo a una mayor conciencia y mejora planetaria y universal.

No es  lo mismo alimentarse que nutrirse.

 La alimentación es el proceso mediante el cual tomamos sustancias del medio externo y las incorporamos como sustancias propias para poder así cubrir las necesidades energéticas y materiales de nuestro organismo.

La nutrición comprende el conjunto de procesos mediante los cuales diversas sustancias químicas contenidas en los alimentos se incorporan a los tejidos de nuestro organismo.

Podemos decir que la nutrición empieza donde acaba la alimentación, aunque va mucho más allá del alimento físico. Las personas no sólo somos un cuerpo físico. Esto lo vienen demostrando todas las medicinas milenarias que describen tanto sistemas orgánicos como sistemas energéticos (o diferentes cuerpos-envolturas o koshas como la medicina ayurvédica) y actualmente, producto del aumento de la sensiblidad derivada del cambio de consciencia colectiva, son cada vez más numerosas las personas que perciben las vibraciones sutiles ya sea con el sentido de la vista (ven el aura o campo etérico que también se puede apreciar con la ayuda de una cámara Kirlian),, captan las vibraciones mentales (telepatía) o son capaces de sentir con mayor o menor intensidad la energía vibracional de otras personas, de casas, lugares naturales, etc.). De esto, se aprecia claramente que la energía sutil coexiste con niveles más tangibles o físicos.

La nutrición es el mayor aprovechamiento de los nutrientes. Así, los que nos aporta el arroz blanco, son diferentes de los que nos aporta el arroz integral. Y también la energía. Prueba de que el arroz integral es un alimento vivo, es que germina cuando se planta, mientras que esto no sucede al plantar un grano de arroz blanco.

Del mismo modo, un grano de arroz blanco, tiene una energía vibracional mucho más baja que un grano de arroz integral porque ha sido seccionado, partido, refinado. Por tanto, el efecto de un tipo de arroz u otro sobre nuestro campo etérico es diferente. Cuidado con los cereales integrales se dudosa procedencia o precocinados y envasados al vacío, que carecen de esta energía vibracional alta pues llevan días empaquetados y en neveras. estos alimentos precocinados no nos aportan vitalidad y es fácil que las personas que los consumen se sientan cansadas y con poco empuje en la vida.

¡Si quieres aumentar tu luz, come alimentos con luz propia! ¡Pon luz en tu plato!

 Pero, ¿por qué una misma sustancia en la misma cantidad afecta de manera diferente a cada persona? La respuesta es evidente: porque cada persona tiene una constitución y una condición diferente. Así como ciertas personas toleran bien una cantidad moderada de alcohol, a otras, beber la misma cantidad de alcohol les crea trastornos de la personalidad (o problemas mentales).

Estudiar el Principio Único, que se refiere a la interacción de las dos energías opuestas y complementarias yin / yang ayuda a entender con claridad cómo nos afecta o nos puede influir ingerir ciertos alimentos, los diferentes estilos de cocción, y también sus combinaciones.

Si logramos observar todas las manifestaciones del Universo en términos de yin y yang, además de saber qué podemos comer y cómo podemos cocinarlo para contribuir a un mayor equilibrio personal o de nuestra familia, también seremos mejores psicólogos, ya que la comprensión del Principio Único ayuda a discernir por qué atraemos (o repelemos) ciertas circunstancias (por ejemplo, ¿Por qué se atrae un accidente o una enfermad? ¿En qué energía estábamos vibrando cuando los hemos atraído?), o, ¿Por qué nos sentimos atraídas por ciertas personas? (relación compatibilidad y complemento o yin atrae yang (y viceversa) / gran yin atrae pequeño yin / gran yang atrae pequeño yang), o se dan choques de carácter entre dos personas (yin repele a yin / yang repele a yang / gran yin repele gran yang) o de repente dejamos de sentir atracción por nuestra pareja (¿Hemos estado demasiado tiempo juntos y ya no hay polaridad energética? ¿Hemos cambiado de vibración personal y esto nos ha alejado?).

George Ohsawa afirmaba que la comprensión del Principio Único nos puede acercar al Juicio Supremo y a la Libertad Infinita ya que con su perspectiva energética, dejamos de interpretar fenómenos y circunstancias de la vida desde el ego y nos podemos situar como observadores de dichos fenómenos desde una  consciencia sin juicios más elevada, con ecuanimidad.

Para llegar a esta comprensión, los primeros pasos se han de centrar en el cambio de calidad de nuestros alimentos cocinándolos para mejorar nuestra condición, cambios en el estilo de vida apartando de ella todo lo que nos estanca o impide nuestra evolución, en el estudio de diferentes fuentes filosóficas y científicas sin olvidar el estudio del sí-mismo y la entrega de nuestra voluntad dual a una voluntad superior con la que vamos a fluir hacia la realización de nuestros objetivos de vida y quizás nos aporte algún día esa Libertad Infinita, Kaivalya en sánscrito, cuyo significado es ”unidad” o conciencia absoluta y  liberación del karma o de las reacciones de las acciones.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

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