La paz es el arte de equilibrar el yin y el yang

De entre todos los alimentos integrales, los granos de cereales integrales, salvajes o cultivados, son la forma más equilibrada de nutrición, y en cualquiera de sus diferentes variedades han constituido la base de la alimentación de la humanidad durante milenios, y hasta en nuestros tiempos modernos, han sido consumidos como comida principal en todo el mundo. Todas las civilizaciones previas a la era moderna actual reconocieron que los cereales integrales son el pilar o sostén de la vida, y que los diferentes tipos de granos, de cultivos, de estilos de cocción, y otras formas de preparar los alimentos dan lugar a la maravillosa diversidad y riqueza cultural humana y social. El arroz y el mijo fueron los alimentos principales del Este; el trigo, la avena y el centeno lo fueron en Europa; el trigo sarraceno, en Rusia y en el centro de Asia, el sorgo y el mijo en África, la cebada y el trigo en el Centro-Este; y el maíz en América.

La conexión entre los cereales integrales y la paz fue fundamental en las filosofías tradicionales. En el Lejano Este, el ideograma que representa la palabra “paz”-wa– está formado por los ideogramas “grano” y “boca”:

Nuestros antepasados sabían intuitivamente que una dieta basada en un predominio de granos y de vegetales creaba una mente pacífica y una sociedad pacífica. El Tao Te King, los tratados clásicos de Confucio, y las Upanishads, entre otros contienen esta sabiduría.(…).

Las costumbres modernas se refieren habitualmente a la paz como una tregua entre conflictos bélicos. No obstante, en su origen, esta palabra tiene un significado mucho más amplio. La palabra inglesa “peace” proviene del latín “pax” y da significado a un acto de consentimiento entre dos opuestos. Asimismo, las palabras “pacto” y “compacto” derivan la misma raíz que “paz” y también significan “consentimiento”. La paz es un equilibrio dinámico entredos fuerzas opuestas semejantes.

La verdadera paz es una unión armoniosa de opuestos, no solo la simple cesación de conflictos. Es un estado activo y creativo en el que las diferencias individuales se unifican como parte de un todo más amplio.

En el Lejano Este, existió una comprensión dinámica de la paz en comparación con los tiempos actuales. La paz se concebía como un equilibrio entre el yin y el yang- las dos fuerzas antagónicas y complementarias que constituyen todos los fenómenos. Por ejemplo, en el libro de las mutaciones o I Ching. Hay un hexagrama para “paz”, T’ai, que combina trazos yin y yang en perfecta armonía.

Los comentarios de Confucio son:

PAZ: “los pequeños comienzos, los grandes acercamientos. Buena fortuna. Éxito”.

De este modo el cielo y la tierra se unen, y todos los seres participan de esta unión.

Los y las que se hallan más arriba y los y las que están más abajo se unen, y se convierten en una sola voluntad.

El principio luminoso (yang) se sitúa debajo de lo sombrío (yin). La fuerza está debajo y la devoción arriba; el ser superior está arriba y el inferior abajo”.

El significado de paz (shalom) se ha descrito en la tradición Judeo-Cristiana en “The Interpreters’ dictionary of the Bible” como:

“El estado de integridad que poseen las personas o grupos, que tiene que ver con la salud, prosperidad, seguridad o con la integridad espiritual de los convenios. En el (Antiguo Testamento) no se hace una distinción particular entre estas categorías, la paz militar o económica es similar a la salud física o espiritual del individuo”

En un sentido más amplio, más universal, la paz y la salud son lo mismo. La paz y la felicidad son inseparables. La paz individual y la paz social son una. En un sentido más práctico, la paz se refiere no solo a conseguir el equilibrio entre EEUU y la Unión Soviética, entre árabes y judíos, entre hindues y musulmanes, entre irlandeses protestantes e irlandeses católicos, y entre otras partes opuestas. La paz atañe al equilibrio entre todos los aspectos de nuestras vidas cotidianas. Incluye equilibrar el frío del invierno con el calor del verano, equilibrar las horas de actividad durante el día con las horas de descanso por las noches y equilibrar la cantidad y la calidad de los alimentos y bebidas que consumimos cada día con los que consumimos durante las vacaciones, en fiestas y en otras ocasiones especiales. De hecho, cuanto más nos reflejamos en nuestra existencia, más nos damos cuenta de que la naturaleza de la cual somos una pequeña parte constituyente está hecha por numerosos opuestos. No solo estamos constantemente equilibrando estos factores opuestos, consciente o inconscientemente sino que estos factores están cambiando constantemente. Y esto crea eventualmente una dinámica de opuestos. El verano cambia al invierno, la juventud cambia a la madurez, la acción cambia al descanso, la montañas cambian a valles, la tierra cambia a los océanos, el día cambia a la noche, el odio cambia a amor, los ricos y poderosos declinan, los pobres y dóciles prosperan, la guerra cambia a paz, enemigos empedernidos se vuelven amigos, las civilizaciones tienen auges y caídas, las especies aparecen y desaparecen, la vida cambia por la muerte y nuevas vidas, la materia cambia a energía, el espacio cambia a tiempo, las galaxias aparecen y desaparecen.

Provenientes del Uno Infinito o Dios, yin y yang son las fuerzas eternas que gobiernan todos los fenómenos, visibles e invisibles, individuales o grupales, particulares y totales, pasados y futuros. Conocer los principios y las leyes del cambio es alcanzar el Árbol de la Vida, entrar en el Reino del Cielo, llegar a la Paz Perfecta. Cuando conocemos estos principios y leyes, todos los conceptos espirituales y religiosos, todas las ideas científicas y filosóficas y todos los esfuerzos individuales y sociales se unifican y se entienden como aspectos complementarios de un todo más amplio. Estas fuerzas y tendencias son una brújula que nos capacita para darnos cuenta del orden y de la armonía que existe a todos los niveles. Conociéndolas podemos cambiar la enfermedad en salud, la tristeza en alegría y la guerra en paz.

(Traducido por Agnès Pérez del libro de M. Kushi: “One peaceful World”). 

La dieta macrobiótica nº7

George Ohsawa ideó un sistema muy eficaz para curar enfermedades a través de la dieta teniendo en cuenta con precisión el equilibrio del Yin-Yang de los alimentos. El mayor beneficio de esta cura radical es su poderosa capacidad de limpieza del organismo y capacidad de devolver el equilibrio mental. Se debe de llevar a cabo bajo la supervisión de un/a experto/a en macrobiótica ya que a pesar de sus grandes beneficios, también tiene contraindicaciones.

arroz1
molinillo.cereales

Durante esta dieta se come exclusivamente cereales con gomasio y se bebe (poco) té. La duración del tratamiento es de 10 días, debido a que cada día, un décima parte de ciertas células de la sangre se renuevan en nuestro cuerpo (el plasma tarda 10 días en cambiar). La sangre se compone de lo que ingerimos, la sangre irriga todos los tejidos del cuerpo, incluyendo el cerebro y esta dieta tiene un impacto fuerte sobre el ser entero. La dieta nº7 también permite al cuerpo eliminar una gran cantidad de toxinas, que han sido acumuladas en los tejidos.

Consiste en el consumo básico de los granos siguientes: arroz integral, cebada, avena, mijo, alforfón o trigo sarraceno. Ohsawa recomienda, que la cantidad del agua (que es Yin) durante el período entero del tratamiento sea mínima. Por lo tanto se puede añadir agua a estos granos sólo durante el proceso de cocción. En vez de agua, bebed té bancha, kukicha u otros tés de hierbas como el té mu.

Los cereales se acompañan de pequeñas cantidades de sal (Yang), preferentemente de sal marina. Otra adición posible es semillas de sésamo y gomasio o un poco de aceite de sésamo.

Durante los diez días de la dieta Nº 7 pueden darse descargas (dolor de cabeza, expulsión de mucosidad, fiebre, etc…) pudiendo aligerarlas con algún remedio macrobiótico casero según el caso y necesidad.

Por la mañana, tomar una crema de cereales (arroz, mijo, cebada, avena o trigo sarraceno)

RECETA CREMA DE CEREALES:

1 taza de arroz integral u otro cereal

7 a 10 tazas de agua

una pizca de sal marina o 1 trocito de alga kombu.

Lavar bien el arroz (3 veces), colocar un trozo de alga kombu en el fondo de la olla, poner el arroz, añadir el agua, llevar a ebullición, hervir durante 5mn a fuego fuerte con la olla abierta, intercalar un difusor de calor entre la olla y el fuego, cerrar la olla, bajar el fuego al mínimo y cocinar de 1h30 a 3h.

Cuando transcurra este tiempo, dejar que el vapor salga lentamente si es olla a presión.

Esta crema se puede hacer con cualquier cereal de uso regular. Resulta muy energética para el desayuno.

Se puede aderezar con semillas de sésamo, 1 ciruela umeboshi

Al mediodía y por la noche, tomar arroz integral (u otro cereal) hervido con gomasio:

RECETA ARROZ INTEGRAL:

1 taza de arroz integral

2 ó 2 y media tazas de agua, según se utilice olla normal o a presión

una pizca de sal o 1 trocito de alga kombu.

Lavar bien el arroz (3 veces), colocar un trozo de alga kombu en el fondo de la olla, poner el arroz, añadir el agua, llevar a ebullición, hervir durante 5mn a fuego fuerte con la olla abierta, intercalar un difusor de calor entre la olla y el fuego, cerrar la olla, bajar el fuego al mínimo y cocinar de 30 a 45mn. Cuando transcurra este tiempo, levantar la tapa si es olla normal o dejar que el vapor salga lentamente si es olla a presión. Cambiar el arroz a un bol para evitar que se apelmace.

RECETA CEBADA

1 TAZ

3 tazas de agua

  • una pizca de sal marina

La cebada, al ser más dura que el arroz se puede remojar un par de horas.

Lavar bien el cereal, colocarlo en el fondo de la olla, añadir el agua, llevar a ebullición, hervir durante 5mn a fuego fuerte con la olla abierta, intercalar un difusor de calor entre la olla y el fuego, cerrar la olla, bajar el fuego al mínimo y cocinar de 20 a 30mn.

Cuando transcurra este tiempo, levantar la tapa si es olla normal o dejar que el vapor salga lentamente si es olla a presión.

MIJO

1 taza de mijo

2-2 y media tazas de agua

una pizca de sal marina

Lavar bien el cereal, dejarlo escurrir sobre un trapo de cocina y cuando esté seco, tostarlo ligeramente en una sartén sin aceite. Dejarlo enfriar y colocar alguna/s verduras por capas en el fondo de la olla, añadir el mijo, el agua, llevar a ebullición, hervir durante 1mn a fuego fuerte con la olla abierta, intercalar un difusor de calor entre la olla y el fuego, cerrar la olla, bajar el fuego al mínimo y cocinar unos 20mn.

No suele cocinarse a presión salvo indicaciones específicas.

GOMASIO

  • 18-20 partes de semillas de sésamo
  • 1 parte de sal marina

Lavar las semillas de sésamo y dejarlas escurrir sobre un paño de cocina. Poner a calentar una sartén y tostarlas, aún  húmedas, removiendo para que no se quemen. Estarán hechas cuando se hinchen un poco y queden crujientes.

Tostar la sal también en seco durante unos minutos y molerla en el suribachi (mortero estriado), añadir las semillas tostadas y moler todo junto dejando un 20% de semillas enteras.

– Fortalece la digestión y remineraliza. Alcaliniza la sangre.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

agnesmacrobiotica@gmail.com

TLF: 638  893 371

Primeros pasos en la macrobiótica

Tanto si has oído hablar de la macrobiótica como si ya te has decidido a experimentarla haciendo cambios en tus hábitos de vida y en tu alimentación, es interesante que te plantees la manera en que quieres y puedes hacer los cambios necesarios para reajustar tu dieta y dejar atrás esos hábitos que sientes que te están limitando o incluso dañando.

Existen dos posibles opciones para dar los primeros pasos:

–          Cambiar de manera gradual y poco a poco.

–          Decir: ¡Stop! Y cambiar de manera drástica.

En cualquier caso, es importante dedicarse a estudiar tanto las bases filosóficas (el orden del Universo, el Principio único, las 5 transformaciones, algo de nutrición desde el punto de vista bioquímico, etc.) como practicar en la cocina, convirtiéndola en el templo de la casa donde una entrega una energía que a muy corto plazo le revertirá en cambios tanto fisiológicos como mentales que intencionadamente o no, extenderá a su entorno.

Algunas personas que intentan cambiar radicalmente su alimentación hacia la macrobiótica pueden sentir que ésta no es adecuada para ellas y abandonan al cierto tiempo de practicar de manera rígida el estándar recomendado.  Las pautas a continuación son de ayuda para un inicio efectuando una transición más gradual que en muchos casos será más duradera.

dieta_tipo - copia

1-      Reduce tu consumo de carne y productos cárnicos. Empieza por eliminar la carne roja y reduce la frecuencia semanal o mensual, si ya no la tomas semanalmente, de las ingestas de carne. De este modo, tus sistemas corporales y energéticos se ajustarán más suavemente al cambio. Sustituye el pollo, pavo y otras carnes blancas por pescado. Toma más legumbres.

2-      Reduce tanto el consumo de hidratos de carbono refinados de los productos elaborados con harina blanca (pan, bollería, galletas…) y sobretodo sustituye el azúcar por endulzantes naturales como melazas de cereales, zumo concentrado de manzana, fruta seca…

3-      Elige productos de panadería integrales de los buenos (hechos con harinas ecológicas de buena calidad que no se han congelado, con levadura madre y no con mezclas de harinas reforzadas como los que venden en los supermercados).

4-      Reduce el consumo de lácteos, sustituyéndolos por  bebidas vegetales (leches vegetales: de arroz, avena, kamut, almendra, etc.), mayonesa de tofu o de soja, cremas para untar elaboradas con mantequillas de frutos secos y aprende a elaborar platos que emocionalmente te aportarán la misma energía que los lácteos como natillas veganas, quiche de tofu o queso vegetal, yogures de frutos secos…

5-      Cambia los cereales azucarados del desayuno por un buen muesli sin azúcar, naturalmente dulce a base de fruta seca como pasas, orejones, ciruelas pasas…

6-      Sustituye los bocatas por tentempiés hechos en casa que te aporten energía estable (sustituye el bocata de pan blanco por una torta de avena, por bolas de arroz).

7-      Sustituye las bebidas gaseosas químicas y azucaradas por tés naturales o jugos frescos de verduras.

8-      Si has dado ya estos primeros pasos y te sientes bien, puedes seguir evolucionando tu dieta con esta  propuesta para llevar a cabo una alimentación 100% de origen vegetal. Toma regularmente comidas completas, asegurándote todos los nutrientes, es decir:

–          HIDRATOS DE CARBONO: cereales integrales (arroz, trigo, cebada, mijo, avena, centeno, maíz…) y derivados (pan, pastas y sémolas integrales, cus-cús, bulgur, copos…).

–          PROTEINAS: legumbres: garbanzos, lentejas, judías, habas, guisantes, soja blanca, verde o negra… y derivados: seitán, tofu, tempeh…Frutos secos.

–          LÍPIDOS: aceite de oliva, de sésamo, de maíz…  y mantequillas de frutos secos.

–          VITAMINAS: frutas y verduras incluyendo siempre una ración de verduras verdes poco cocinadas o crudas.

–          MINERALES: usa una pequeña cantidad de algas en cada comida, semillas (sésamo, calabaza, girasol), verduras…

Una alimentación equilibrada y natural es la mayor inversión que podemos hacer en nuestra vida. Así como se construye la salud individual con una forma armoniosa de vivir y de comer, también se está construyendo una mayor armonía social.

¿Cómo aplicar estos cambios en la cocina?

1)      Cocina en casa al menos una vez al día. Prepara una olla de sopa de miso, arroz integral, un salteado de verduras, ensalada, pescado si lo quieres tomar y una tetera con té verde o té de 3 años.

2)      Elabora postres sin azúcar con frutas locales de temporada.

3)      Puedes hacer deliciosas galletas con harinas integrales o copos de avena o copos de arroz, frutos secos y pasas endulzadas con melazas de cereales para tomar en la merienda o como tentempié.

4)      Hoy día se puede conseguir una gran variedad de cereales integrales en tiendas ecológicas especializadas o en cooperativas de consumo responsable. Para desayunar, puedes hacer cremas con ellas y añadirles un poco de leche vegetal, pasas o frutos rojos, cáscara de limón o/y unas semillas o nueces tostadas.

5)      Las sugerencias anteriores ofrecen ideas fáciles que cualquier persona puede adaptar a cualquier estilo de vida para efectuar la transición hacia la macrobiótica de manera flexible y sencilla. Comer macrobióticamente no significa dejar de disfrutar del placer en la comida; de hecho, debería de ser justamente lo contrario ya que los platos naturales más saludables aportan el placer de degustar sabores auténticos que provienen de los que nos aportan los alimentos integrales cultivados ecológicamente, que siempre son más sabrosos que los cultivados con pesticidas.

6)      De manera gradual y a medida que el organismo se limpia de toxinas y memorias de alimentos procesados y quimicalizados, aumenta el gusto por comer alimentos tal y como nos los da la tierra: integrales, con vida; la papilas gustativas recuperan su sensibilidad y sentimos el efecto no solo físico sino también energético de cualquier alimento con mayor intensidad.

7)      Haz que los cambios que has incorporado sean una prioridad para ti, evitando que los antiguos hábitos se vuelvan a hacer sitio en tu vida. Si llegara a suceder, es útil que recuerdes que esto forma también parte del proceso de transición hacia una vida más saludable en todos los aspectos de tu ser y que no significa que estés fallando en tu proceso de cambio o de afianzar la dieta macrobiótica en tu vida. Tanto las apetencias por alimentos “antiguos” menos saludables, como el tomarlos de vez en cuando,  son también importantes en la toma de consciencia que se deriva de lo que experimentamos al tomarlos ya que así se descubre lo bien que se siente una comiendo equilibradamente una vez que se vuelve a la dieta macrobiótica.

Después de una temporada prescindiendo de alimentos procesados, refinados, quimicalizados y extremos y comiendo macrobióticamente, nuestro organismo aprende a asociar sensaciones placenteras a comer de esta manera. Entonces las apetencias por la comida basura o procesada disminuyen hasta desaparecer. Esto, aparte de por haber cambiado nuestras memorias celulares, sucede también debido a que comiendo alimentos integrales de manera adecuada a nuestras características personales, se equilibra el nivel de azúcar en sangre. Este momento en el que nuestra mente ya no vibra con alimentos basura, es el momento en que empezamos a comer con libertad infinita en vez de mecánicamente o compulsivamente.

Recuerda que cualquier transformación desde la propia experiencia es un proceso que requiere de tiempo para encarnarse en una. La adopción meramente intelectual de teorías e incluso de prácticas sin dar tiempo a que se conviertan en parte de la esencia de una no son cambios sólidos, ni duraderos, ni honestos. El cambio de una alimentación convencional moderna a la macrobiótica requiere de mucha perseverancia. En este viaje pueden aparecer tanto etapas en las que te sientas maravillosamente como etapas más difíciles que parezcan frustrantes, la mente puede entrar en confusión y querer volver atrás buscando excusas para volver a consumir alimentos dañinos.

George Ohsawa enseñó que “cuanto mayor es la dificultad, mayor es también la satisfacción”. Esto se puede aplicar a cualquier tema que un@ trata de controlar.

Un proverbio chino muy antiguo también afirma: “¡Paciencia! Un viaje de 100.000km siempre empieza dando el primer paso”.

En esta época en la cual todo se mueve a un ritmo frenético, estas sabias afirmaciones pueden parecer irrelevantes. La macrobiótica se incorpora día tras día, comida tras comida, año tras año. Habrán días en los que se te quemará el arroz y se te pasarán las verduras, otros en los que el arroz te quedará demasiado blando y las legumbres demasiado duras… ¿Cuál es la alternativa? ¿Volver a antiguos hábitos o perseverar para desenvolverse de manera óptima con los nuevos? Una de las mejores lecciones que me ha dado la macrobiótica y que me sigue dando después de tantos años es que hay que afinar en el arte de disminuir el ritmo en la vida cotidiana. Readaptar los ritmos de la vida moderna a los de la naturaleza para recuperar la paz y el sentido de pertenencia a un proceso atemporal y eterno.

Preparar un menú macrobiótico va más allá de la simple cocina. Implica presencia y práctica del “aquí y ahora”, es pura alquimia que va más allá del alimento en sí. Es una forma de meditación activa que incorpora el ritual cotidiano que nos nutre y sustenta la vida. Esto es algo que no se puede comprar, que no se puede obtener con dinero sino con la constancia y la dedicación.

©Traducción libre y adaptación de Agnès Pérez de un texto de Fred Pulver. Todos los derechos reservados. Lo puedes compartir desde esta web. Si deseas difundirlo en otra web o revista, ponte en contacto conmigo.

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

agnesmacrobiotica@gmail.com

TLF: 638  893 371

 

Macrobiótica y soberanía alimentaria

Una de las características de la MACROBIÓTICA desde que empezó  a expandirse en Occidente es que ha sido y es una filosofía adaptable a los constantes cambios sociales que se han dado en el mundo. Desde tiempos ancestrales hasta hoy en día, numerosas personas de todo el mundo dedicadas a observar la relación entre el modo de vida, la alimentación, la salud y el bienestar han aplicado los principios de la macrobiótica convirtiéndolos en la solución que aporta mejoras en la calidad de vida de quienes la practican.

Muchas personas empiezan a profundizar en la filosofía macrobiótica a través de los interesantes cambios personales que experimentan variando pautas de alimentación. A otras les llama la sana suculencia que ofrece la cocina macrobiótica. ¡¡Qué bien poder mejorar nuestro nivel de energía, salud personal, relación con el entorno y darnos placer comiendo sano!!

La alimentación macrobiótica, da mucho de sí. Va desde la dieta nº7, el estándar 50-60% cereales, 30% verduras, 10% proteínas, etc. hasta la más exquisita cocina gourmet que incluye casi todo tipo de alimentos frescos, integrales, de cultivo local y ecológicos.

P1000985
c
camp3

La imagen que se da de la macrobiótica en muchos medios de comunicación no especializados en macrobiótica actualmente, es independientemente de lo que cada uno/a busca en ella, o bien la de una dieta mediante la cual las artistas y determinados personajes de la élite preservan su delgadez y buen tono de piel  o bien la de una dieta peligrosa debido a las posibles carencias nutricionales que le atribuyen cronistas que poco saben de ella y que no la han experimentado ni a medio ni a largo plazo. Esta imagen se aleja de la realidad de la mayoría que la practica, de su verdadera esencia y  corresponde a una aplicación muy parcial del potencial para el cambio personal y social que la macrobiótica nos ofrece.

El objetivo último de la macrobiótica, según las enseñanzas de George Ohsawa es alcanzar la libertad infinita a través de la calidad de vida que en gran medida viene determinada por la calidad de los alimentos que comemos, tomando consciencia de cómo éstos nos influyen a nivel físico, mental y espiritual, y por lo tanto nos ayudan a evolucionar o contribuyen a crearnos desajustes y  enfermedades.

Para alcanzar este objetivo, Ohsawa utilizaba para sintetizar su sistema alimenticio y de vida la noción de vivere parvo, es decir, “vivir sólo con lo que es necesario“, a través de los siguientes principios básicos:

  1. Comer tan sólo cuando se tiene hambre y sólo la cantidad necesaria (o ser consciente de que, fuera de eso, el resto son excesos, aunque sean bien placenteros y a menudo ciertamente innecesarios).
  2. Tomar alimentos provenientes del medio en el que se vive y de temporada (éstos nos corresponderán de una manera más armoniosa, ya que las personas, como los alimentos, somos un producto de nuestro medio).
  3. Evitar tomar demasiadas sustancias o alimentos extremadamente Yin con el fin de favorecer la fortificación del sistema nervioso autónomo (que se considera que constituye la base de un sistema inmunitario eficaz).
  4. Tomar alimentos lo menos manipulados posible (integrales, sin abonos ni productos químicos, etc.).
  5. Masticar concienzudamente cada bocado (1)

La macrobiótica tiene en común con la soberanía alimentaria la potenciación del consumo de alimentos de la estación, cultivados en la propia localidad, y ecológicos (principios básicos 1, 2 y 4) .

La soberanía alimentaria constituye un posicionamiento que planta cara al actual desarrollo de la industria agro-alimentaria. Propone recuperar la tradición agrícola para abastecer a las poblaciones desde sus propios campos, pudiendo controlar y decidir cómo se cultiva, el origen de los alimentos y por tanto su calidad, evitando manipulaciones genéticas y comerciales sobre los mismos.

Michio y Aveline Kushi, en  los años 60, invirtieron todos sus ahorros en potenciar el cultivo ecológico del arroz en EEUU y fundaron Erewon, la primera distribuidora de alimentos orgánicos,  ya que en esos años, sólo se podía comprar arroz integral y alimentos que contenían pesticidas. Hoy en día, la expansión de los negocios de alimentos ecológicos demuestra que estaban en lo cierto cuando apuntaban que “un grano da 10.000 granos”.

La macrobiótica original era un estilo de vida afín al DECRECIMIENTO, el cual argumenta que podemos consumir menos y vivir mejor felizmente.  Es decir, “vivere parvo” o hacer lo máximo con lo mínimo.

La práctica de la dieta macrobiótica es una manera de incidir en el descenso del consumo de productos alimenticios importados o que han sido alterados mediante procesos industriales (refinados, con aditivos, envasados, congelados…) y por tanto, de contribuir mediante los propios hábitos de consumo  en la sostenibilidad. Pero… ¿Comprar productos ecológicos y comerlos aplicando el Principio Único para mejorar nuestra salud es suficiente? ¿Nos quedamos aquí o queremos ir un poco más allá implicando nuestro modo de vida participando en todo lo que podamos en la sostenibilidad de la tierra?

En mi opinión, se hace necesario poner freno al consumo de productos ecológicos que provienen de otro país. Por ejemplo, productos macrobióticos del  Japón o vegetales de Latinoamérica en España. En vez de importarlos de países lejanos, compremos los cultivados en la propia localidad o país y elaboremos en casa los productos típicos del Japón, que se usan en la macrobiótica: el miso, el tamari, el tekka…comprando lo mínimo que proviene del extranjero; comamos algas del Mediterráneo o de Galicia. Hagamos también nuestro propio seitán, leches vegetales, etc. ¡Ahorraremos envases innecesarios y un buen pellizco de euros!

También se debería de integrar la fitoterapia propia de nuestro hábitat y usarla como remedio curativo. Yo lo he hecho siempre. Para mi no tiene sentido emplear hierbas chinas o soluciones ayurvédicas si en el parque natural del Foix, que está a 15mn de mi casa, puedo encontrar tomillo, hipérico, gordolobo, manzanilla, poleo, salvia, espliego, ruda, malva, cola de caballo, llantén, diente de león, ortigas…

Estas hierbas son también fáciles de encontrar en las herboristerías o se pueden plantar en macetas en la terraza.

La soberanía alimentaria entiende  el comercio internacional como un complemento a la producción local. Implica devolver el control de los bienes naturales, como la tierra, el agua y las semillas, a las comunidades y luchar contra la privatización de la vida. (Esther Vivas). Es una llamada a recuperar la resiliencia, la autonomía  y la libertad de los pueblos, a unirnos en comunidades, a  trabajar en colaboración. En resumidas cuentas, es un gran paso hacia la propia libertad y quizás hacia la consecución de la libertad infinita. Para ello, es necesario disfrutar de buena salud y fortaleza, aspectos personales a los que nos lleva un adecuado equilibrio en la alimentación, comprendiendo  a través de la macrobiótica como actúan los alimentos en nuestro organismo para lograr este óptimo nivel de salud que nos permite despreocuparnos de las enfermedades y de la energía destinada a resolver malestares en general. Si la salud física y mental se encuentran en orden, se puede enfocar las energías hacia el trabajo que realmente deseamos desempeñar, hacia proyectos para el cambio social, hacia la soberanía de la localidad, hacia la unión que hace la fuerza, si esto es lo que se quiere hacer.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

agnesmacrobiotica@gmail.com

TLF: 638  893 371

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Alimentaci%C3%B3n_macrobi%C3%B3tica

ALIMENTOS PERMITIDOS Y ALIMENTOS PROHIBIDOS EN LA MACROBIÓTICA

menu cuscus kimp remol.croquetas
6
NISHIME CORTE
alimentos

¿Por qué algunos alimentos no forman parte de la dieta macrobiótica?

En primer lugar, es útil recordar que no hay una “dieta macrobiótica” y por lo tanto no hay nada que no es parte de ella. La macrobiótica es  entender cómo todas las cosas, incluyendo lo que comemos  tiene una influencia en nosotros. Como resultado de este enfoque “macrobiótico” y de la comprensión de la vida, se han sugerido algunos hábitos de alimentación y  dietéticos para mejorar la salud y prolongar la vida.

La razón por la cual un alimento específico no puede incluirse dentro de las pautas macrobióticas  se basa en su influencia global y en el efecto que un alimento puede tener en relación con estar cada vez más saludable. La misma cantidad de un mismo alimento no tiene el mismo impacto en todas las personas ya que cada uno de nosotros tenemos una constitución y una condición diferentes. Por eso, no hay alimentos prohibidos sino desaconsejados según los objetivos de salud o vida que tenemos. Tomarlos o no modificará nuestro estado energético dirigiéndonos hacia una mayor o menor salud y energía más o menos equilibrada. No hay alimentos buenos o malos sino aconsejables o desaconsejables según nuestro estado personal en un momento determinado.

George Ohsawa  usaba el Principio Único para ayudar a entender mejor cómo nos influyen todas las cosas en el universo  y cómo éstas influyen en todos los fenómenos. Lo hizo usando los términos relativistas “yin”y “yang” como una manera de empezar a entender cómo el cambio y el movimiento ocurren en el universo y como una manera de conectar los eventos aparentemente dispares que aparecen juntos. De esta manera, por ejemplo, e históricamente hablando, Ohsawa, Michio Kushi y otras personas han promovido durante mucho tiempo la importancia y la influencia de los alimentos en nuestra vida cotidiana, especialmente en el papel de la salud y la enfermedad.

Phiya Kushi comenta sobre los edulcorantes: la miel, especialmente si se come en exceso, puede producir resultados no deseados, pero, por supuesto, los resultados pueden variar según la persona  ya que todos somos únicos. Además, todos tenemos diferentes opciones disponibles para nosotros cuando se trata de diferentes edulcorantes que van desde los edulcorantes artificiales y azúcar refinado a la miel, jarabe de arce, azúcar de remolacha y maltas a base de cereales, y cada uno de éstos producen efectos diferentes sobre todo cuando se consumen en exceso. Elegir qué comida es más beneficiosa para nosotros, desde una dialéctica macrobiótica es, obviamente, la que no nos afecta negativamente (o nos afecta positivamente a la mayoría) en grandes cantidades y durante períodos más largos de tiempo.

Por experiencia, la miel, si se come en exceso puede causar dolores de cabeza crónicos, así como otros problemas más serios. Es “más seguro” elegir el jarabe de arce o edulcorantes a base de cereales que  miel ya que su impacto es menor aunque similar. De hecho, los edulcorantes a base de cereales, si se consumen en exceso puede causar, por ejemplo, hinchazón de los pies, entre otras cosas. Pero como todos somos diferentes, cada uno de nosotros debe explorar y descubrir sus propios límites ( “non-credo”) y observar los efectos de no sólo lo que comemos, sino de todo lo que nos afecta . Es importante que consultes la clasificación general de los alimentos aquí antes de proseguir leyendo este artículo y que hayas leído los enlaces anteriores picando las palabras en negrita .

A continuación, tomo como referencia una nueva clasificación que subdivide de más yin a menos yin y de menos yang a más yang los diferentes grupos de alimentos (por ejemplo: EDULCORANTES en: azúcar (lo más yin), miel (sigue siendo muy yin pero un poco menos que el azúcar), mirin (un poco menos yin que la miel), melaza (siendo un yin extremo, es el edulcorante más yang), etc .

Esta clasificación se hace en función de efecto expansivo o contractivo en el cuerpo-mente, del tamaño, del color, del sabor, de la textura, de la época de maduración, de la composición bioquímica y más factores combinados de cada alimento.

[MÁS YIN]

Edulcorantes:

  • Azúcar blanco o moreno: Lo más yin
  • Miel – muy, muy yin
  • Mirin [yin extremo más yin], Jarabe de arce, Azúcar de coco, Zumo de frutas, tales como jugo de manzana, Fruta, cocinada o secos [el yin extremo menos yin]
  • Amazake,  Cebada malteada [más yin], Melaza de arroz integral [más yin aunque el menos yin de los edulcorantes]

Bebidas:

  • Las bebidas químicas que contienen azúcar o edulcorantes – son las más yin
  • El té que contiene colorante – muy yin
  • Café – extremadamente yin sin tostar, un poco más yang si está tostado
  • Leche de soja [extremadamente yin], Zumo de frutas , Todas las bebidas azucaradas , Champagne, Vino , Sake [extremadamente yin]
  • Cerveza –  [extremadamente yin pero menos que el champagne o el vino]
  • Té verde [más yin], Té Negro, Té de hierbas [más yin], Amazake [más yin pero menos que los anteriores]
  • Agua mineral –  [menos yin], soda (agua carbonatada), Agua (pozo profundo), Agua de manantial, Tomillo, Menta, Jugo de zanahoria, Caldo de verduras, Leche de arroz, Té de hoja bancha –  [Kukicha té ramita, menos yin que el bancha], Achicoria, Kokkoh  [menos yin]
  • Té Kombu [menos yang], Té de diente de león, Té de cebada tostado, Té tostado arroz integral, Té Mu, Yannoh (café Ohsawa) – [el más yan de los menos yang]
  • Té Sho-ban [yang], Té  de raíz de lotus, Té de raíz de bardana, té umeboshi, té de raíz de ginseng –  [el más yang]

Lácteos

[Todas la categorías de productos lácteos se omiten de las dietas base y de reajuste]

  • Yogur – el más yin
  • Crema agria – [yin extremo], Queso crema , Mantequilla , Leche, Camembert – [yin extremo pero menos ya que lleva sal], Gruyere – el menos yin de los quesos blandos
  • Roquefort – más yang ya que está curado con sal, queso Manchego curado – más yang aún ya que está curado más tiempo con sal
  • Leche de cabra – más yang que la de vaca

Grasas y aceites:

  • Margarina – la más yin
  • Aceite de coco – [yin extremo]
  • Aceite de cacahuete –  [más yin], Aceite de maíz, Aceite de oliva, Aceite de soja [más yin]
  • Aceite de canola [menos yin], Aceite de semilla de mostaza, aceite de girasol, aceite de sésamo, aceite de Colza,  aceite de cártamo – [menos yin]

Frutas, nueces y semillas [Las frutas son los más yin y semillas son las más yang de las tres categorías]

  • Piña – [las frutas tropicales son el yin más  extremo], Papaya, Mango, naranjas, Pomelo, Plátano, Kiwi, dátiles, uvas, Pasas, Aceitunas, nueces de Brasil, anacardo [los frutos secos tropicales son menos yin que las frutas tropicales pero siguen siendo muy extremos],
  • Pera [más yin], melocotón, albaricoques, Ciruelas, ciruelas pasas, Mandarinas, nectarinas, lima (las frutas de árbol son más yin que las frutas de tierra)
  • arándanos (menos yin), Sandía, Cantaloup, Moras [más yin], nueces de macadamia, pistachos, Avellanas, Cacahuete, pacanas, Avellanas, Almendras
  • castañas (menos yin), Piñones, Nueces, semillas de amapola, Fresa, Moras, Frambuesas, semillas de calabaza, Semillas de calabaza, Semillas de girasol, Semillas de sésamo negro [menos yin]

Algas marina (Verduras del Mar)

  • Nori [menos yin] • Agar Agar (kantén) [menos yin] • musgo de Irlanda [menos yin] • Dulse [menos yin] • Mar de Palm [menos yin] • Arame [menos yin] • Algas [menos yin] • Alaria [menos yin] • Mekabu [menos yin] • Mekabu [menos yin]
  • Wakame [menos yang], Kombu, Hijiki

Hortalizas y legumbres

  • Berenjena -[ extremadamente yin], Tomate, batata, ñames, Patata, shiitake, Pimiento , Frijoles (excepto judías azuki, que son más yang yin), Pepino,  Espárragos, Espinacas, Acelga , Alcachofa, brote de bambú / brotes, aguacates, Calabacín, calabaza de verano, brotes de alfalfa, okra, cebolletas, Coles de Bruselas [extremadamente yin]
  • guisante verde (más yin),  Lentejas , Col púrpura , Remolacha, Repollo blanco, col china, escarola, Kohlrabi, maíz en la mazorca, rábanos, redondo, hoja de diente de león, Lechuga, endibia, Cilantro,  Bok Choy, Perejil, Hojas de mostaza, Cebollino, Hojas de Col,  hojas de nabo, Brócoli, Coliflor,  Kale, Col verde, apio [menos yin]
  • Calabaza [menos yin], puerros,  Rábano, daikon , Ajo , cebollas,
  • nabos [menos yang), colinabo, Salsifíes, pastinacas, Zanahorias, bardana, Raíz de loto, raíz de diente de león , patata Jinenjo  (la más yang de las verduras)

Legumbres y derivados de legumbres

  • Leche de soja [extremadamente yin], Brotes de soja, soja,  Soja negra, Tofu, natto, Guisantes, Judías blancas.
  • tempeh [más yin),  judías  Pintas [más yin], Frijoles Negros, garbanzos , Habas, judías Mung, Lentejas, Azuki [menos yin]
  • Salsa de Soja (extremo yang] y Miso [extremo yang]

Cereales / Cereales y productos de harina

  • fideos ramen [menos yin], Somen fideos, Udon [menos yin]
  • Arroz grano largo [el más yin de los arroces),  galletas de trigo, Cuscús, Tortillas, Chapatis,  Harina de maíz, sémola de maíz (polenta) [ menos yin]
  • Maíz – [menos yin que la polenta], Copos de avena (Avena), galletas de arroz [sin sal son más yin que con sal],
  • cebada perlada, avena, arroz silvestre, Arroz Basmai, Cebada sin pelar,  fideos de trigo sarraceno, grano medio Arroz, Mochi, copos de trigo, arroz dulce, Bulgur, masa fermentada pan integral o pan de centeno, pan integral sin levadura o pan de centeno, pan de arroz Kayu [menos yang] • agrietado centeno [menos yang], galletas de arroz con sal (más yang)
  • Centeno[más yang), Trigo, quinua, arroz integral), Amaranto, teff, Mijo, Trigo sarraceno [el cereal más yang]

Pescado

  • Ostras[menos yang), pescado azul, almeja, pulpo, Atún, Carpa, vieiras, Mejillón,  halibut, Langosta , Trucha, Caballa, abadejo, Bacalao, pez espada, Salmón[más yang]
  • Camarones[más yang], Arenque, Sardina, pescado seco (Iriko),  Caviar  [lo más yang]

Productos animales  (se consumen en muy pocas ocasiones y muchas personas macrobióticas no comen carne)

  • Caracol (lo más yin de los productos animales que son un extremo yang)
  • Carne de cerdo, Carne de res, carne de caballo, Pollo, perdiz, Pato, pavo, Huevo, faisán

Dentro del extremo más yang encontramos: el miso, Salsa de soja, Sal marina (lo más yang de lo yang)

[MÁS YANG]

Conclusión: La Macrobiótica es un estudio experimental  que se lleva a cabo durante toda la vida y no es sólo acerca de la comida. Es sobre la vida misma entendida en términos de yin y yang.

Artículo escrito por Agnès Pérez©. Lo puedes compartir desde esta página. Si deseas usarlo para cualquier otra web o revista, por favor, contacta conmigo.
Clasificaciónes de los alimentos: George Ohsawa (Macrobiótica Zen)  y Carl Ferré (Essential guide of macrobiotics).

Notas de Michio Kushi y del blog de Phiya Kushi

Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:

TLF: 638  893 371